George Plejanov, el ‘padre’ del marxismo ruso

En todos los libros que evocan la historia del socialismo ruso, el nombre de  George VaIentinov Plejanov (1857-1918)  con toda justicia considerado el «padre del marxismo ruso». Un pionero cuya obra puede seguir siendo considerada entre las más importante del segundo marxismo, y en la que se pueden encontrar piezas tan valiosas como El lugar del individuo en la historia.

Según uno de sus discípulos, Plejanov «bajó los diez mandamientos de Marx del Sinaí y los entregó a la juventud rusa», en primer lugar a Lenin, que escribió sobre él: «No es posible llegar a ser un comunista consciente, sin estudiar –precisamente estudiar– lo escrito por Plejanov sobre filosofía, pues es lo mejor que existe, en toda la literatura internacional marxista». Plejanov fue además, fundador de la socialdemocracia rusa, uno de sus dirigentes más notorio y el teórico de la «revolución por etapas» , según la cual antes de plantearse la revolución socialista había que realizar la democrático burguesa. Hijo de terratenientes, Plejanov estudió en la Universidad de San Petersburgo. Desde muy joven se convirtió al «populismo», militando en el grupo de Telyabov. Se dio a conocer a la Oljrana en un acto de homenaje al poeta radical Nekrasov, al que exaltó en contraposición al «decadente» Puskhin. Mientras hablaba, sus compañeros vigilaban armados. Pero su actividad «populista'» duró poco tiempo.
El año 1881. Plejanov comenzó a criticar sus métodos de actuación de «espaldas al pueblo», exiliándose a Europa. en víspera del atentado contra Alejandro IIº, para no volver hasta la. revolución de febrero de 1917. En 1882 escribe una introducción al Manifiesto Comunista pero no se hará marxista hasta el año siguiente, cuando con Vera Sazsulith y Pedro Alxerod, forma el primer núcleo marxista ruso: el grupo «La emancipación del trabajo». En una primera época, camina «contra corriente» frente a la mayoría «populista», pero a finales de siglo, la proliferación de grupos marxista hace prever un giro en la correlación de fuerzas entre ambas tendencias.

Su papel de pionero lo define así E.H. Carr: «El derecho de Plejanov a ocupar un lugar destacado entre los autores de la revolución de Octubre descansa sobre la intuición, brillantemente original en los primeros años de la década de los ochenta, de que el capitalismo estaba en trance de arraigar en Rusia, de que su desarrollo crearía un proletariado ruso y que sería ese proletariado y no el campesinado quien proporcionaría la fuerza motriz y la justificación ideológica de la revolución rusa». Sus ideas las desarrolla en los siguientes folletos: El Socialismo y nuestra lucha (1883) y Nuestras discrepancias (1884).  En ellos ya muestra su extraordinarias dotes de polemistas. En contra de los «populistas», George Plejanov consideraba que el campesinado ruso podía llegar a la altura de una «putgavichina», pero que por la demás se trataba de una clase atrasada, dominada por los prejuicios y el oscurantismo, que podía caer perfectamente difícilmente en el campo pequeño burgués, pero difícilmente en el socialismo que sería consecuencia de la conquista del poder por parte del proletariado industrial. Posteriormente, la polémica se enfocará sobre el carácter de la revolución por hacer. Para Plejanov no existen dudas: Rusia necesita su 1789, será la burguesía la deberá protagonizar esta etapa democrática mientras que tanto el campesinado como el proletariado tendrían que actuar en su apoyo.

Después de debatir con los populistas» y contra los llamados «marxistas legales» que utilizan el marxismo para justificar la inevitabilidad de una revolución industrial, George Plejanov se enfrenta contra Bogdanov y los llamados «buscadores de Dios» que intentan conciliar el marxismo con el neo-kantismo, y contra Eduard Bernstein, máximo exponente del revisionismo dentro de la socialdemocracia internacional y que tiene también adeptos en Rusia. Contra el intento de Bernstein de colocar el «imperativo categórico» moral por encima de las contradicciones de clase, escribe varias obras que Lenin destacará como ejemplo de análisis crítico contra el reformismo: «Plejanov, escribió Lenin, fue el único marxista dentro de la socialdemocracia internacional que hizo, desde el punto de vista del materialismo dialéctico consecuente, la critica de aquellas increíbles necedades acumuladas por los revisionistas». 

Sus trabajos sobre el materialismo estaban fundamentados sobre una vasta. erudición entorno al materialismo pre-marxista. Plejanov ponía énfasis sobre la superioridad de los materialistas antiguos sobre los idealistas modernos, por cuanto los materialistas tenían ante sí unos limites históricos, mientras que los idealistas no se preocupaban más que de defender la paz social y el orden reinante. La historia mostraba para Plejanov como la lucha de clases era el motor de su desarrollo, el movimiento y la lucha eran sus ejes y su carácter quedaba determinado por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. La capacidad sintética y la brillantez del viejo  Plejanov –no en vano fue con Merhing, el máximo exponente de la critica literaria y artística dentro del marxismo de su tiempo— le hicieron uno de los discípulos de Marx más capacitados, e independientes. A la hora de efectuar la critica a la corriente revisionista, aparece con una intransigencia solo superada por los que iban a ser más tarde dirigentes comunistas como Lenin y Rosa Luxemburgo. Plejanov llega entonces a plantear la expulsión de Bernstein y de sus seguidores.

Desde 1901 anima la primera Iskra, Plejanov junto con sus viejos camaradas Alxerod y V. Sazsulith más los  jóvenes, Lenin y Martov (Trotsky se unirá más tarde pese al veto de Plejanov importancia de esta revista en la formación de la socialdemocracia rusa es fundamental. Es ella la que ayuda a solidificar orgánica y programáticamente a los dispersos núcleos socialistas repartidos en todo lo ancho de la nación.

En el Congreso de fundación de 1903, Plejanov empieza apoyando a Lenin en la moción sobre la dictadura del proletariado, diciendo: «El triunfo de la revolución es la ley suprema, y sí el triunfo de la revolución exigiese la limitación temporal de algún principio democrático sería un crimen no establecer esa limitación. Según mi opinión, incluso el principio del sufragio universal tiene que ser considerado desde el punto de vista del principio fundamental de la democracia a que ya me he referido. En hipótesis, uno puede concebir una situación en la cual los socialdemócratas serían opuestos al sufragio universal. Hubo un tiempo que las repúblicas burguesas italianas privaron de los derechos políticos a las personas por pertenecer a la nobleza. El proletariado revolucionario puede restringir los derechos de las clase superiores, del mismo modo que las clases superiores han limitado los derechos del proletariado». Lo seguirá apoyando entorno a la cuestión de la organización pero no tarda en echarse para atrás y escribe contra Lenin ¿Qué no hacer?, donde lo trata de blanquista y «anarquista».

En el Congreso de Ámsterdam de la Internacional Socialista en el que será un habitual, abraza al marxista japonés Sem Katayama mientras las tropas de sus respectivos piases están en guerra. Durante un tiempo, George Plejanov oscila entre mencheviques y bolcheviques pero, desde la revolución de 1905 evoluciona hacia la derecha: no concibe la revolución rusa sin una hegemonía burguesa.. Su balance de esta experiencia lo resume en estas palabras: «no teníamos que haber tomado las armas». En 1914 se alinea con los patriotas antialemanes. En 1917 se mostrará como la extrema derecha del socialismo, hasta el punto que Kerensky le ofrece una cartera que no puede aceptar por sus condiciones físicas. Morirá el año siguiente y es enterrado, por petición propia, junto a la tumba de Belinski. El hombre que había enseñado Lenin cosas como que «La historia la hacen las masas. Mientras nosotros preparamos a los oficiales y a los suboficiales del ejército revolucionario». A pesar de su oposición a la revolución de Octubre (actitud que compartió con Kropotkin, Gorki y otros grandes del período anterior, lo que motivó un artículo despectivo de Stalin que fue por ello duramente reprendido por Lenin), gracias a los escritos de Lenin sobre él,  Plejanov   siguió siendo respetado y sería el clásico socialista ruso más editado en la URSS.

Una biografía de primera magnitud es la de Samuel U. Baron, Plejanov. el Padre del marxismo ruso (Siglo XXI, Madrid-Buenos Aires. 1976). Sus Obras Escogidas en dos volúmenes fueron editadas. por Quetzal, Buenos Aires, 1966. Fontamara, Barcelona, publicaría, Cuestiones fundamentales del marxismo, con prefacio y notas de David Riazzanov, y Arte y vida social, con prólogo de Rafael Argullol.  Grijalbo, en su colección 70 de bolsillo, lo hizo con una de sus obras más reconocidas, El materialismo militante, así como Sindicalismo y marxismo, y El papel del individuo en la historia, que incluía además Kant contra Kant. Editorial Akal, Madrid, contó con Cartas sin dirección (junto con Arte y vida social), El materialismo histórico, y La ideología del pequeño burgués. En Roca de México aparecieron La concepción materialista de la historia, La concepción materialista de la historia en Carlos Marx, y El socialismo y la lucha política. Jorge Álvarez de Buenos Aires editó Contra el anarquismo, en la que se incluían igualmente textos críticos contra el populismo que había sido mayoritario durante muchos años. Franco Venturi dedica a Plejanov una gran atención en sus célebre estudio El populismo ruso.

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