Publicado en: 27 abril, 2018

Geopolítica desde el sur

Por Sergio Salazar Aliaga

Vivimos en un espacio-tiempo donde prevalece la teoría del “sistema mundo moderno capitalista” planteada por Immanuel Wallerstein.

Este teórico es muy enriquecedor en conceptos, una de las categorías que más me gusta es el debate de la dependencia, pero ahora lo citamos para entender las estructuras interestatales que reproducen un sistema por la competencia en la que viven, en realidad los países desarrollados, es ahí que las hegemonías son cambiantes, dependiendo de la economía-mundo donde se disputa en el plano del terreno internacional.

No nos debe sorprender que en las últimas semanas vimos un escenario virulento de parte del presidente de los Estados Unidos Donald Trumpen contra Siria, ya la derrota sufrida por los yihadistas y los denominados rebeldes en Alepo (El yihadismo es el denominativo occidental para identificar al sector más radical y violento de los islamistas),  por eso anticipaba los ataques terroristas de parte del imperio, que además fue acompañada por sus aliados británicos y franceses que alteraron el orden rector de la Naciones Unidas.

Esto se vuelve como un eterno retorno por su repetición, como sentenciaba el filósofo Nietzsche “como una hipótesis necesaria para la reivindicación radical de la vida: la vida es fugacidad, nacimiento, duración y muerte, no hay en ella nada permanente”. Digo esto porque ya se repitieron estos ataques en Libia, en Irak, con el pretexto de las “armas químicas”, y lo peor es que nunca las encontraron, pero si destrozaron esos Estados Naciones de Medio Oriente para quedarse con el control del Petróleo, como decía AtiloBorón“hacen del orden mundial un orden de mi…”.

Existe una característica importante en esta restructuración geopolítica mundial que se está dando, el escenario sigue siendo medio oriente, pero a diferencia de lo que pasó en Libia, hoy Rusia está en la disputa del petróleo, Trump no se detuvo en el hostigamiento a Assad rompiendo la tregua con Putin. China teme la expansión del yihadismo y también necesita del petróleo. Así que el mundo entero contempla Siria.

No solamente la amenaza a Rusia y el ataque a Siria fueron los titulares de todos los periódicos del mundo, sino también la arremetida contra el establishment, (al establishment la vamos a comprender como las instituciones pre establecidas), su avance de ratificar el muro con la frontera mexicana, la anulación de visados a varios países árabes, la expulsión de indocumentados de tierra gringa, la conclusión del seguro de salud (Obamacare) y entre muchas otras medidas más que significaron un retroceso en comparación de la administración de Obama, ex Presidente de Estados Unidos.

Por eso, se visibiliza que el gobierno de Trump es el gobierno más ultra-derechista y nacionalista que tuvo Estados Unidos en este último tiempo, sus medidas van en contra de los derechos conquistados por las minorías existentes, claro ejemplo es su “xenofobia” a los latinos y también a los afro-americanos, muchos teóricos como Rosendo Fraga lo denominan como un “populismo anti-sistémico”.

Desde este lado del mundo Trump no ha cambiado en nada las relaciones geopolíticas con América Latina, es más se ha intensificado la coerción a las políticas impuestas, se ha intentado levantar a la Organización de los Estados Americanos OEA y de acabar en definitiva con La Unión de Naciones SuramericanasUNASUR, que fue creada para contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región.El resultado es que se salieron seis países, Brasil, Chile, Argentina, Perú, Colombia y Paraguay, todos ellos serviles a las exigencias de la Casa Blanca.

Estados Unidos quiere restituir la propuesta neoliberal, el Consenso de Washington vuelve a tomar protagonismo para dar curso al mundo unipolar, al fin de la historia y el pensamiento único y a su estrategia económica que siempre fue el tratado de libre comercio.

Tras la muerte de Hugo Chávez el comandante de Venezuela, y el fracaso del Área de Libre Comercio de las Américas ALCA, el imperio coloquialmente hablando comenzó a tener relaciones con convenios bilaterales que significaron la construcción de la Alianza del pacífico que fue un proceso lento pero garantizado. En el plano estrictamente geopolítico de nuestro continente los Estados Unidos lograron rearmar su bloque de integración regional y acabar con los llamados gobiernos progresistas.

La alternativa más fácil sin necesidad de generar violencia o dictaduras como lo hizo en el pasado, fue la dominación de su “patio trasero” a cambio de intercambios comerciales, y poniendo a serviles peones en el poder, el primer anfitrión a eso es el presidente de la Argentina Mauricio Macri, quien afirmó en la VIII Cumbre de las Américas en Lima – Perú, que el camino son los“proyectos neoliberales del libre comercio”, eso representa el fin de un ciclo de reformas de recuperación de derechos populares, de democratización y de unidad latinoamericana, Macri en la casa Rosada sacó el cuadro de Evita Perón para sustituirlo por el de Fukuyama.

Otra estrategia que utilizan es borrar lo que hicieron los gobiernos progresistas, hacerlos desaparecer, lo intentaron muchas veces con Venezuela, al no lograrlo comienzan a descalificar a los líderes protagonistas de las izquierdas, es el caso de Raúl Castro, de Nicolás Maduro, y Evo Morales.

En otros países les fue muy bien como en Brasil donde acabamos de ver un golpe parlamentario y mediático a DilmaRousseff y que terminó con la vulneración del Supremo Tribunal Federal a LuizIgnácio Lula da Silvametiéndolo preso, al no permitirle el“habeas corpus” desobedeciendo su misma constitución:“Nadie puede ser considerado culpable si su sentencia no transitó en el juzgado”.

El delito de Brasil comenzó al participar en la agenda mundial y el intento de ingresar al Consejo permanente de Seguridad Nacional, cosas a las que nunca un país latinoamericano se hubiera atrevido.

Lo mismo ocurrió en la Argentina con el juicio a Cristina Kishner y la descalificación de uno de los mejores gobierno que tuvieron, con redistribución y solidaridad, lo que pasa ahora es preocupante, la fuga de capital, las promesas de Mauricio Macri de llenar de dólares, de bajar la inflación, los sueños individuales, el boom de emprendedores, la revolución de colores, todo eso quedó en un imaginario, porque hasta ahora sucedió todo lo contrario, Macri siempre dice “lo peor ya pasó” pero al parecer lo peor está por venir, la inflación subió a un 15% con tarifados, sin energía y hundimiento y apertura al regreso del neoliberalismo.

Dentro de la geopolítica Estados Unidos logro que América Latina no tenga contacto directo con Europa, es el plan de Trump para mostrar ese poderío frente a China y mostrarle que ya acabaron esos años de bonanza de exportaciones y de neo desarrollismo.

Y para terminar Bolivia es una isla en este nuevo giro que tuvo Latinoamérica, pero Evo Morales manejó de la mejor manera sus fichas a nivel mundial, la demanda de la Haya concentró toda la energía nacional e internacional y la economía es la más estable en el continente con índices de crecimiento. Hay Evo Morales y el milagro económico por muchos años más.

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