Garzón: «Parece que ya no soy el comunista majo, sino el peligroso, porque saben que podemos ganar»

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El líder de Izquierda Unida y número cinco por Madrid de Unidos Podemos,Alberto Garzón ha «sacado un hueco en el calendario» para celebrar un acto de campaña en el madrileño barrio de Villa de Vallecas. Un distrito humilde, de clases subalternas, donde la esperanza de vida es dos años menor que el lujoso barrio de Salamanca, donde el nivel de renta es 7.000 euros menor; como se ha encargado de recordar el eurodiputado de IU Javier Couso, nacido y criado en esas calles.

Uno de esos barrios populares en los que Garzón está haciendo hincapié en esta campaña para que se movilicen, como ya hicieron en las pasadas elecciones municipales, cuando «la gente humilde demostró que se podía echar al PP de las instituciones» y poner en la Alcaldía de Madrid a Manuela Carmena, ha recordado el nuevo coordinador federal de IU.

Precisamente en un barrio de trabajadores es donde Garzón ha querido relanzar el discurso más a la izquierda de lo que va de campaña, no tanto en su intervención ─ con varios guiños a la herencia comunista─ como sí en su puesta en escena y su acompañamiento en el escenario.

No estaba este sábado ningún Íñigo Errejón que pusiera malas caras cuando se habla de «clase obrera», de «izquierda» o de «la lucha de la clase trabajadora». A su lado estaba Camile Montuelle, la secretaria regional de la CGT, el sindicato francés que está poniendo patas arriba las calles de los vecinos transpirenaicos contra una reforma laboral que se parece mucho a la que aplicó el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012, pero que en su caso está diseñada por un gobierno que se dice socialista: el de François Hollande. Por eso la portavoz de IU en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, que también compartía cartel y tribuna con Garzón, ha aprovechado para poner los puntos sobre las íes. «Zaparero, Renzi (primer ministro italiano), Hollande y Pedro Sánchez son del mismo partido», ha dicho Albiol durante un duro discurso contra la Unión Europea de Maastricht y los tratados internacionales conocidos como TTIP, Zeta y Tisa.

Pero el protagonista era Garzón y durante su intervención ha intentado reconquistar a los votantes de IU que no están conformes con el pacto con Podemos, y de esos en Vallecas hay unos cuantos. Por ello ha querido «poner de relieve la izquierda», que «no es una orientación geográfica», sino «principios y valores de defensa de los derechos humanos y de la mayoría social. De eso nos sentimos herederos», ha explicado para insistir en que «nadie de izquierdas se puede quedar sin votar nuestra candidatura», la Unidos Podemos, la que encabeza un Pablo Iglesias que ayer en Alicante daba la gracias a «la nueva y valiente gente de IU» con la que «queda mucho camino por recorrer juntos», pero que hace pocos meses tenía una «pesada mochila» y demasiadas banderas y estrellas rojas en sus armarios.

El Garzón más optimista

Hoy, todo eso es historia. Pasado. Garzón mira al futuro y lo hace con un optimismo que nunca había podido tener sólo con su organización como herramienta. «Cada vez estamos más cerca del PP», repite machaconamente para animar a los que dudan a votar por Unidos Podemos. «Podemos ganar», afirma. «No es una utopía», repite. Y todo ello gracias a una confluencia «que no hemos hecho los partidos, sino que la ha exigido la gente en la calle».

«Cuando hemos luchado juntos hemos vencido», ha recordado el político mejor valorado por los españoles, poniendo como ejemplo huelgas, manifestaciones, mareas por los servicios públicos, desahucios y otras movilizaciones que «lograron grandes victorias» como la paralización de la ley del aborto del «ministro Torquemada Galladón». «Esas luchas se ganaron porque estábamos juntos. Hoy la historia se comprime, todos estamos luchando juntos en las instituciones para dar una oportunidad a este país a partir del 26-J«.

Garzón dice que la victoria está a punto de caramelo lo aprecia sobre todo en «la campaña del miedo» que ha iniciado el PP y Ciudadanos desde que se supo que IU y Podemos iban, por fin, juntos a las elecciones. «Su nerviosismo es un indicador de nuestras posibilidades«, asegura. Y levanta aplausos cuando dice que es comunista desde que tiene uso de razón. Pero lamenta que ya no sea el comunista bonachón, «el comunista majo y simpático. Ahora parece que soy el comunista peligroso, porque saben que el 26-J podemos ganar las elecciones», se jacta el de Rincón de la Victoria.

La Historia y Europa «observan»

Pero para este comunista, su candidatura «no es sólo la esperanza de España, lo es también para la una Unión Europea que se llena de fascismo» ante la crisis económica y migratoria y que «necesita un gobierno fuerte en España que le haga frente». «no sólo nos mira la Historia, también nos mira la clase trabajadora de Europa que está sufriendo las misma austeridad que nosotros».

Por todo eso, Garzón le pide a los vallecanos que se pongan a trabajar, que no vale sólo con votar, que tienen que convencer a 15 ó 20 amigos de que voten también a Unidos Podemos, que hay que combatir con más votos a los asegurados votos a la derecha en los distritos ricos, que hay que hacer campaña sin descanso, que «queda una semana» y que si lo consiguen, «la sonrisa de los banqueros y de los que han expoliado este país durante décadas se congelará el 26-J».

http://www.publico.es/politica/garzon-parece-ya-no-comunista.html

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