G-20: Mentiras y gordas

Fuera de lo relativo al punto 5 de dichos acuerdos, el resto de cláusulas son antes un brindis al sol que medidas reales contra la mayor crisis en la historia del capitalismo. Dicho punto señala que “Los acuerdos que hemos alcanzado hoy constituyen un programa adicional de 1,1 billones de dólares de apoyo para restaurar el crédito, el crecimiento y el empleo en la economía mundial. Las medidas son las siguientes: triplicar los recursos a disposición del FMI hasta los 750.000 millones de dólares; apoyar una nueva partida de Derechos Especiales de Giro (DEG) de 250.000 millones de dólares y al menos 100.000 millones de dólares en préstamos adicionales por parte de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD); garantizar 250.000 millones de dólares de apoyo para la financiación del comercio; y utilizar los recursos adicionales de las ventas de oro acordadas por el FMI para la financiación concesional de los países más pobres”.

Detengámonos en la cuestión del punto 5 porque es crucial para entender cuáles serán las recetas del G-20 para la salida a la crisis capitalista que el propio sistema ha causado:

1)Se triplican los recursos a disposición del Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta alcanzar la cifra de ¾ de billón de dólares

2)Se destinan al menos 100.000 millones de dólares a los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD), de los que el Banco Mundial (BM) es su cabeza rectora.

3)Se destinan 250.000 millones de dólares para Derechos Especiales de Giro (DEG). ¿Qué son los DEG? Los DEG son en realidad partidas contables que lleva el FMI y se asignan a cada país en proporción a sus cuotas. La importancia de los DEG radica en que contribuyen a incrementar la liquidez internacional que está basada en el oro o en reservas de divisas. No pueden ser utilizados en la compra de bienes y servicios; los pueden usar los socios del fondo que tengan déficit en su balanza de pagos, o que estén perdiendo reservas monetarias. Su objetivo es financiar el comercio y evitar cracks fiscales de los países; no el mejorar las condiciones de vida de los países mediante la adquisición de productos de primera necesidad.

Sabemos cuáles son las medidas empleadas por el FMI y el BM para fomentar “la riqueza de las naciones” (especialmente de los países más pobres y a en vías de desarrollo) pero no estará de más recordarlas:

“Las medidas comúnmente propuestas cuando un país es sometido a un plan de ajuste bajo los auspicios del FMI, (manejado por 5 países) -y auxiliado por el Banco Mundial, manejado por 8 países (el añadido entre corchetes es mío), pretenden la reducción del déficit presupuestario mediante la limitación del gasto público, esta limitación se consigue con despidos, en ocasiones masivos de todas las áreas de la administración del estado, con recortes en los programas sociales y los proyectos de desarrollo, incremento de la presión fiscal a través del aumento de los impuestos indirectos, implantación de tarifas en los servicios de salud y aumento de las tarifas en los demás servicios públicos. Otro paquete de medidas pretende reducir la inversión interna, sobre todo si no se trata de sectores dedicados a la exportación, para ello se aumentan los tipos de interés y se limita la masa monetaria crediticia disponible, sobre todo para los pequeños y medianos productores, se trata de desincentivar la inversión y concentrar los recursos en los sectores de exportación, que son los que provocan divisas. También la mejora de la competitividad de cara al exterior es importante, para ello se recurre a la devaluación de la moneda y a la reducción de los incrementos salariales, así será más fácil vender en el extranjero. Y por último la apertura del país a los inversores extranjeros, ofreciéndoles las mejores condiciones y garantías para sus inversiones: liberalización de los mercados y reducción del control de precios, libre circulación de capitales y actitud abierta frente al capital extranjero, eliminación de controles sobre el comercio exterior, etc.

Estas medidas hacen recaer el coste de la deuda sobre los sectores de la población más pobres, la supresión de programas y servicios de orden social, la elevación de tarifas de los servicios públicos, el aumento de los impuestos indirectos, la disminución de los sueldos y el despido de los empleados públicos, la desaparición de programa de financiamiento para las pequeñas y medianas empresas /haciendas campesinas, provoca un rápido descenso en las condiciones de vida de la población, que en muchos casos llega a la inasistencia en áreas básicas como la educación, la sanidad, la seguridad alimentaria, etc.” (1)

La respuesta del G-20 a la crisis del capitalismo será una nueva vuelta de tuerca de sus brazos armados -FMI y Banco Mundial- que no están sujetos a un funcionamiento democrático ni a la soberanía de los países, sobre los pueblos más pobres del mundo, para aplicar de nuevo su vieja receta del expolio y rapiña imperialistas, que tantas veces han denunciado los movimientos altermundistas y muchos pensadores de la izquierda entre los que cabe citar a Jean Ziegler o a Eduardo Galeano. A través de acuerdos rubricados por los más poderosos del planeta, el capitalismo intenta volver a crecer sobre las ruinas de los desheredados de la Tierra. ¿Por qué si no encargan al FMI, los Bancos Multilaterales de Desarrollo y el Banco Mundial la aplicación de unas políticas de “ayuda” que son sobradamente conocidas?

Pero continuemos con el texto integro de la cumbre del G-20 aprobado por sus líderes en la reunión de Londres porque consta de 29 puntos.

Los primeros puntos del texto aprobado son sólo el intento de dar un camuflaje de ungüento piadoso a lo que representa el citado punto 5:

Punto 2: “(…) una crisis que se ha agravado desde que nos reunimos la última vez, que afecta a la vida de las mujeres, hombres y niños de todos los países y todos los países deben aunar esfuerzos para resolverla (…)”

Punto 3: “(…) la prosperidad es indivisible; el crecimiento, para que sea constante, tiene que ser compartido; y nuestro plan global para la recuperación debe centrarse en las necesidades y los puestos de trabajo de las familias que trabajan con ahínco, no sólo en los países desarrollados, sino también en los mercados incipientes y en los países más pobres del mundo; y debe reflejar los intereses no sólo de la población actual, sino también de las generaciones futuras (…)”

El punto 12 parece pasar a las conclusiones definitivas del foro del G-20 como una declaración bienintencionada pero tiene un trasfondo perverso: “Llevaremos a cabo todas nuestras políticas económicas en colaboración y de manera responsable en lo que respecta a su impacto para otros países. Nos abstendremos de una devaluación competitiva de nuestras monedas y fomentaremos un sistema monetario internacional estable y en buen funcionamiento (…) Está claro que es una llamada de atención a China, principal comprador de la deuda externa USA, destinada al estímulo económico y financiero de la Presidencia de Obama. China está atravesando un momento delicado que le hace contemplar la posibilidad de devaluar el yuan como salida que le permita incrementar sus exportaciones. Ello tendría un mal efecto sobre su capacidad de compra de deuda USA. De hecho, Timothy Geithner, el secretario del Tesoro USA le ha exigido, lo contrario, revaluar el yuan.

Es llamativo lo que el punto 15, relativo al fortalecimiento del sistema financiero, incorpora en algunos de sus apartados, así como lo que elude.

El travestido Fondo de Seguridad Financiera (FSF), ahora en Consejo de Estabilidad Financiera, no impidió escándalos como el Leheman Brothers, Maadof o Enron en el pasado, por citar sólo algunos de los más prominentes.

Llama también la atención como en el punto 15, ni en toda la declaración, no se incorpora una propuesta para luchar contra los lobbies o, cuando menos, regularlos de un modo más controlado. De ahí que no pueda sorprender que el asesor para temas económicos de Obama, Larry Summers aparezca envuelto en un nuevo escándalo del Gobierno del Presidente. Varias de las empresas que pagaron a Summers en 2008 más de 5 millones dólares han recibido ayudas del Plan de estímulo de Obama, entre ellas J.P. Morgan, Citigroup o Goldman Sachs. Hay un olor a “lobbista” que va subiendo hacia el despacho oval de la Presidencia USA.

Pero el punto 15 sigue siendo especialmente productivo en cinismos varios, sobre todo en lo relativo a paraísos fiscales: “Tomar medidas contra las jurisdicciones no cooperativas, incluidos los paraísos fiscales. Estamos dispuestos a desplegar sanciones para proteger nuestras finanzas públicas y nuestros sistemas financieros. La era del secreto bancario se ha acabado. Señalamos que la OCDE ha publicado hoy una lista de países evaluados por el Foro Mundial de acuerdo con la norma internacional para el intercambio de información fiscal”. Pero las Islas Vírgenes de USA no están incluidas, como tampoco lo está Panamá, de gran interés estratégico USA y ahora del gobierno español. “Desde Suiza aseguran que poco va a cambiar la situación. «Es un poco más de presión, pero esto no cambia nada para nosotros»,asegura Rolan Maier, portavoz del ministerio de finanzas suizo” (2). “El Gobierno tiene elaborado un proyecto de Real Decreto que elimina la obligación de que las entidades financieras tengan que declarar la identidad de los titulares de Deuda Pública (o privada) de no residentes, su país de procedencia y el importe de los rendimientos. De esta forma, el Ejecutivo quiere complementar el Decreto de hace un año, antes de que Zapatero reconociera públicamente el alcance de la crisis, que permite a los residentes en estos paraísos adquirir deuda pública española sin tener que tributar por su rentabilidad” (3). Pronto veremos cómo se relaja esa supuesta dureza contra los paraísos fiscales (“la era del secreto bancario ha acabado”), a tenor de cuántos bancos tienen sus cuentas en ellos. En España, todos los que cotizan en el Ibex 36, excepto Bankinter (6)

Los puntos 17 y 19, situados bajo el epígrafe “Resistir al proteccionismo y promover el comercio y la inversión mundiales” siguen el esquema de los peplum cinematográficos de bajo presupuesto: repiten las cifras del punto 5 para parecer que hay mucha mayor dotación al plan del real

La supuesta lucha contra el proteccionismo que proclaman los superlíderes del G-20 resulta más bien cínica, cuando no decididamente falaz. En el primero de los compromisos del punto 22 afirman que “reafirmamos el compromiso asumido en Washington: abstenernos de levantar nuevas barreras a la inversión o al comercio de bienes y servicios, de imponer nuevas restricciones, o de aplicar medidas incoherentes de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para estimular las exportaciones. Además, rectificaremos sin demora cualquiera de dichas medidas. Aplazamos este compromiso hasta finales de 2010”. Pero “desde la anterior reunión del G20 el 15 de Noviembre del 2008, al final de la cual a todos los dirigentes se les llenaba la boca de declaraciones piadosas en apoyo del comercio internacional, 17 de los 20 países miembros han aprobado 47 medidas proteccionistas. China, por ejemplo, ha decido trabar la entrada de productos lácteos españoles” (4) “La decisión del Congreso USA de prohibir a los camiones mexicanos el uso de las carreteras del país es un ejemplo de formas de proteccionismo menos directas (encarecer el coste de las exportaciones mejicanas hacia USA), que suponen cerca de dos tercios de las medidas descubiertas por el Banco Mundial. Estas medidas incluyen también las nuevas subvenciones a las exportaciones de productos agrícolas anunciadas por la UE; y las devoluciones de impuestos para las empresas exportadoras puestas en marcha por China e India –esto último entra en contradicción con la afirmación aprobada “No nos refugiaremos en el proteccionismo financiero” (el texto entre guiones es mío- El plan de estímulo de la administración Obama también incluía cláusulas para el “Buy American» (5) Con el aumento del desempleo en los países del G-20 y de la presión de sus votantes, cada vez más escorados hacia posiciones conservadoras y nacionalistas, veremos hasta qué punto mantienen los firmantes su discurso antiproteccionista. Previsiblemente la nueva ola proteccionista adquiera formas veladas para aparentar su no incumplimiento. España ya va por su segundo plan de apoyo al sector de la automoción, aunque con resultados poco edificantes. Menos mal que se van a dar prisa (“rectificaremos sin demora cualquiera de dichas medidas”, relativas a políticas proteccionistas de los países) estos vendedores de humo del G-20 y aplazarán su “compromiso hasta finales de 2010”. Una loca carrera proteccionista antes de la fecha. Liberal el último.

El epígrafe “Garantizar una recuperación justa y sostenible para todos”, en sus puntos, 26, 27, 28 y 29 vuelve a ser otro saludo a la bandera de la Humanidad, las buenas intenciones contra la pobreza y a favor del desarrollo y de la lucha contra el cambio climático pero carente de compromisos concretos.

Pero el aprendizaje que debe dejarnos esta cumbre del G-20 se encuentra ante todo en el punto 5: un nuevo asalto del imperialismo a los mercados de los países pobres y en dificultades crediticias de acceso al mercado. En los meses siguientes veremos la crueldad de las terapias que aplican estos galenos del capitalismo a sus pacientes: la de repartirse sus riquezas nacionales por acciones.

Notas:

(1) Denuncia sobre desarrollo, pobreza, deuda externa, ajuste estructural, libre mercado, libre circulación de capitales, exclusión social y feminización de la pobreza. Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (RCADE). 1999

(2) EL PAÍS. Economía. 3-4-2009

(3) “El gobierno español potenciará los paraísos fiscales”. Editado por el equipo de kaosenlared.net. 18-03-09

(4) El futuro dura mucho tiempo.Jesús Fernández-Villaverde y Juan F. Rubio, de las universidades de Pennsylvania y Duke, y miembros de Fedea

(5) La importancia de las palabras vacías. Gideon Rachman,columnista de Financial Times

(6) Público. Economía. 5-03-09

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