Frantz Fanon, colonialismo y racismo

No es necesario recurrir a alguna efeméride para recordar al psiquiatra antillano y recomendar su figura y sus obras (con motivo del cincuenta aniversario de su fallecimiento publiqué un artículo: Franz Fanon, la piel negra – Kaos en la red / Artículo retomado en El Viejo topo, ISSN 0210-2706, Nº. 288, 2012, págs. 22-25), por cierto este mes hubiese cumplido noventa y cinco años, este defensor de los condenados de la Tierra. Y si cualquier momento es adecuado para recordarle tanto por sus lecciones acerca de la revolución argelina, como por sus estudios psiquiátricos, basados en su experiencia práctica, en estos tiempos de revueltas negras y caída de ídolos, y monumentos, una de sus obras cobra una oportunidad ciertamente relevante: « Peau noire masques blancs», editada por Seuil en 1952. La obra no ha perdido pertinencia en la medida en que señala las relaciones que se establecen entre el racismo y el colonialismo. No estamos ante un panfleto sino ante un fogoso ensayo, que tuvo sus más y sus menos antes de ser publicado: su inicial pretensión de presentarlo como tesis académica fue rechazada al juzgarse que el libro era combativo en exceso, no es que la faltase un andamiaje riguroso de citas y recurso a fuentes especializadas amén de referencias a su práctica psi; en lo que hace a su edición en Seuil, Fanon envió el manuscrito al responsable de la editorial Francis Jeanson, quien tras leerlo concertó cuna cita con el autor , en dicho encuentro tras escuchar repetidos elogios acerca de su obra, Fanon contestó: no está mal para un negro ¿ no?. La respuesta fe inmediata, el molesto Jeanson le señaló la puerta…Este desafortunado inicio no resultó a la larga, de ninguna de las maneras, desafortunado, ya que a Fanon le gustó la tajante reacción y la relación entre ambos resultó amistosa y de franca colaboración.

Decía Hegel en sus Lecciones de Historia universal que había dos lugares que no habían entrado en la historia: Siberia ( que se lo preguntasen a Dostoievski que dio con sus huesos e un encierro por aquellos inhóspitos hielos), y África. Con respecto a este último continente tras la llegada de occidentales varios en su empeño civilizatorio , se implantaba el colonialismo con su cohorte de militares, misioneros, científicos, médicos, antropólogos, etc., negando de hecho cualquier seña de identidad de los nativos de aquellos lugares: la lengua, sus creencias religiosas, sus costumbres, los modos de relacionarse,…todo era sustituido por las costumbres impuestas por los colonizadores, que se acercaban a lo modélico, frente al pensamiento salvaje de los indígenas. La historia se desarrollaba pues en aquellos escenarios como prolongación de la historia occidental, siendo los allá nacidos considerados como menores de edad a los que había que educar/ domesticar. Negros y blancos, los primeros brutos, incultos, primitivos, cercanos a la animalidad, mientras que los blancos se convertían en modelo de cultura, de civilización, de ciencia, de progreso…más cercanos a lo angelical que a la bestialidad. En la empresa colonial se variaban las palabras y los conceptos y así nación o pueblo pasaban a convertirse en razas y tribus, que eran muestra del escaso nivel social y humano de quienes allá vivían. Estos cambios supusieron una marca profunda tanto en los colonizados como en los colonizadores: los primeros se sintieron pequeños frente a la grandeza que les venía de fuera, los segundos crecían en autoestima al compararse con los otros, pasando a considerarse como superiores.

La obra de Fanon supuso una puesta de los puntos sobre las íes, lo que hizo que se convirtiese en guía para no pocos militantes anti-racistas y a luchadores por las emancipación de los humanos, en especial en el Tercer Mundo. En ella , desde el principio, se subrayan los mecanismos psicológicos que funcionan en la relación entre colonias y metrópolis, y entre los habitantes de uno y otro. Es obvio que las heridas psicológicas, las físicas – producidas por los castigos y el trabajo en régimen de esclavitud- aparte, en su profundidad continúan supurando en los tiempos de la llamada descolonización, y han quedado formateadas en muchas mentes negras y blancas.

Al erigirse en modelo el exportado desde la metrópolis, su aplicación por parte de los colonizados en un intento de igualarse al standard, hace que más allá de lo fenotípico ( color de la piel, forma craneal, rasgos del rostro…)se haya tratado de imitar la lengua impuesta, no solamente en lo gramatical, sino también en lo fonético, en la pronunciación, tratando de evitar ciertas diferencias de pronunciación: así algunos martiniqueses para evitar ser distinguidos por su lengua, pronunciaban las erres en exceso (rrrrr)…frente al modelo blanco, algunas tendencias se alzaron buscando un sustento metafísico en la supuesta negritud como cúmulo de características esenciales, y positivas de los negros, en una especie de ramalazo teñido de romanticismo ( teorizado y reivindicado por Aimée Cesaré o Leopold Shengor), posturas que Fanon rechaza sin ambages. Esta situación dependiente frente a unos cánones ajenos, reduce a quienes lo padecen a un sentimiento de inferioridad y de dependencia con respecto a lo que les es ajeno. La vía que adopta Fanon es la de tratar de hacer que los negros superen esta alienación que les hunde en diferentes formas de neurosis; y esta tarea psicológica no era ajena a las luchas de liberación ( por entrar en la Historia) que en aquellos momentos comenzaban a alar la cabeza, ya que Fanon consideraba que sin no se superaba en complejo de inferioridad que conducía a adoptar tal cual las vías que e marcaban por los estudios procedentes de la metrópolis( no está de más señalar cómo muchos de los profesionales e implicados en luchas de liberación habían realizado sus estudios en las universidades metropolitanas; el mismo Fanon así lo hizo en la medida en que gran parte de su froación la completó en hospitales hexagonales). Por esa senda, su propósito era que se diese un encuentro entre los unos y los otros, los negros y los blancos, en pie de igualdad y no de sometimiento; única manera de que las cosas funcionasen de manera cabal: despojando al negro de su negritud ( negrura) y al blanco de su blanquitud ( blancura), huyendo de los estereotipos en que hasta entonces habían estado encasillados. Para ello la exigencia por parte de Fanon debía recaer en ambas partes: en unos al admitir sus responsabilidades con respecto a las tropelías cometidas por sus países, y en otros, debía traducirse en la asunción de la humanidad, hurtada, y en la superación de los complejos. Saltan a la vista cantidad de ejemplos personales tomados de la vida profesional del autor, tanto en lo que se refiere a sus años de formación y el trato percibido, como en lo que hace a los casos tratados como psiquiatra; por otra parte, acude a ciertos ajustes de cuentas o apoyos en diferentes autores, de países colonizados, como Senghor, Cesairé, Capécia…o a pensadores del país en el que él se formó profesionalmente como Sartre, Mounin, o todavía a autoridades del campo de la galaxia psi como Maria Bonaparte, Alfred Adler o Sigmund Freud, y también a la hija de éste, Anna; de todos ellos toma ejemplos o discute con algunos puntualizando lo que él considera posiciones impertinentes.

La obra escrita con vistas a los tiempos de la descolonización, continua tras abordar la cuestión del lenguaje por el de las relaciones – digamos que mixtas entre mujeres negras ( en el texto se las tilda “de color”) y el hombre blanco ) ¿ transparente?), y viceversa: el hombre negro ( de color repite) y la blanca ( ¿ transparente?), relaciones en los que se da por parte de unos cierta retractación de sí en beneficio del otro, al tiempo que la presencia de los estereotipos dominan los lazos que se establecen, poniendo el acento igualmente en los intentos de equiparación por medio de la unión con quienes son considerados pertenecientes al club de los superiores, de los componentes del conjunto de seres que poseen el modelo a seguir; se observa en este deseo , una vez más, el complejo de inferioridad que trata de superarse por medio de la supeditación, aunque ésta sea revestida de unión libre, etc. El repaso al trato que reciben los negros es amplio al exponer el cúmulo de leyendas acerca de ellos ( su brutalidad, su trato desmedido en lo sexual), las miradas con que son observados, el señalamiento por parte de los niños en especial, cuestiones que quedan reforzadas por algunas películas o los tics utilizados en los cómics…Distinciones que Fanon basa a demás de lo vivido en las visiones que sobre tal cuestión aportan algunos teóricos

El acento es puesto , más allá de cuestiones relacionadas con el color de la piel y otras cuestiones de índole externo ( el habla de “razas”), en la búsqueda de la universalidad, de la humanidad como una. Desde este punto de vista aun dándose las situaciones coloniales concluidas, cosa que dista de ser así, ya que amén de países abiertamente en estado de dominados ( Palestina, Sahara…), la huella y dependencia dejada por los países colonizadores persiste ya que los mecanismos económicos y sociales han quedado incrustados en tales países…Es digno de ser destacado que muchas de las cuestiones señaladas por el antillano mantienen su absoluta pertinencia si en cuenta se tiene la situación de los migrantes que llegan del sur, tanto en Europa como en los USA, que buscan hallar su lugar partiendo de la desventaja inicial del idioma, de la falta de relaciones familiares y de amistad, y siendo considerados como gente que viene a robar el trabajo de los de acá, y a aprovecharse de las ayudas, lo que conduce a que no sean considerados strictu sensu como plenamente humanos sino como terroristas ( en el caso de quienes provienen de países árabes) o similares.

La reivindicación de Fanon está unida a la dignidad de los seres humanos , podría decirse que en ello se muestra kantiano, el de Köninsberg mantenía que los hombres son fines en sí mismos y como tal han de ser tratados, más allá del beneficio de que de ellos o de su labor pueda obtenerse. Y Fanon alza el estandarte de la humanidad que ha de pasar por el reconocimiento del otro, reconocimiento que no pocas veces empuja a la lucha por imponerse al otro o al menos tratar de igualarse con el recurso a tendencias a la dominación, al sometimiento, etc.

El libro que desvela la profesión de quien lo escribió, lo que queda patente por la acumulación de casos clínicos y otros ejemplos de su practica, es aplicable a otras situaciones de opresión como el que pueden padecer ciertos grupos minoritarios , marginalizados, etc. que tratan de que su identidad sea reconocida, dándose en ellos una tensión entre mantenerse en su propio ser identitario o intentar imitar a quien se considera modelo de perfección.

La obra resulta ejemplar tanto en lo que hace a la reivindicación de la libertad – más allá de sometimientos al destino o a la Historia-, a la creación de sí mismo, en una pelea constante por la realización propia, suponiendo a la vez un grito es pos de la humanidad: « El hombre es un sí…Sí a la vida. Sí al amor. Sí a la generosidad».

Concluiré diciendo que la obra se cierra con una serie de frases, que podrían rozar la consideración de aforismos, y que son dignas de ser enmarcadas…¡ Un clásico de ayer con su absoluta pertinencia en el hoy!

P.S.: no entraré en el asunto, que en parte he dejado señalado sobre la marcha, del léxico utilizado, que no se ha de ceñir al mero uso de las palabras sino que éstas, al menos en parte, expresan una visión…y me estoy refiriendo en especial al uso de la distinción de los humanos en razas ( que por lo visto si al texto nos atenemos son dos: blanca y negra) …como digo no entraré en el tema que en alguna otra ocasión he tratado en esta misma red: https://kaosenlared.net/una-o-varias-razas/ .

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