Francia: Por una feliz navidad y un buen año ¡Viva la lucha!

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Sí, este año termina bien, y será una buena Navidad para todo el mundo del trabajo porque, después de tantos años de golpes recibidos y de resignación, tiene lugar bajo el signo de la lucha colectiva y de la solidaridad entre los trabajadores. Bajo el signo del orgullo de luchar por días mejores.

El gobierno ha hecho y está haciendo todo lo posible para que la protesta contra la reforma de las pensiones no pase las fiestas de fin de año. Ha habido chantajes contra los ferroviarios en torno a la tregua de Navidad, el farol sobre el número de trenes en circulación, los llamamientos a la suspensión del movimiento por parte de algunos sindicatos. ¡Pues bien, todas estas maniobras han fracasado!

Con un TGV (tren de alta velocidad ndt) de cada dos y numerosas líneas de metro parisinas con interrupciones o cerradas, la huelga continúa. Y es una pequeña victoria para todos los trabajadores, porque esta movilización, ampliamente llevada por los ferroviarios y los agentes de la RATP (Red de transportes de París ndt), es lo mejor que le ha sucedido al mundo obrero desde hace años. El gobierno y sus perros guardianes de los medios de comunicación intentaron hacer llorar en los hogares acusando a los ferroviarios y a los agentes de la RATP de estropear las fiestas. ¡A otro perro con ese hueso! Si no hay Navidad para millones de mujeres y hombres, no será por la huelga, sino por la política de Macron y sus amigos de la Patronal. Será por los bajos salarios, los despidos, la precariedad y las pensiones de miseria.

El Gobierno no ha logrado poner a la población en contra de los huelguistas porque, detrás de los usuarios, hay empleados que ya no pueden soportar más. Hay quienes tienen dificultades para pagar una comida mejor y regalos a sus hijos o nietos. Y ellos se alegran de ver a los trabajadores levantar la cabeza. La gran masa de asalariados no se sienten todavía lo suficientemente fuertes para seguir a los huelguistas, pero no se equivocan de bando. Su campo es el de los que se levantan a las 4 de la mañana para hacer funcionar los trenes, es el de los batallones de limpieza, de la salud, de los obreros y de los empleados sin los cuales nada funcionaría.

Macron, Phillipe y compañía representan el campo de enfrente, el campo de la burguesía, de los rentistas, de los especuladores de la Bolsa que nunca han sido tan prósperos y son siempre tan avariciosos. Que Macron renuncie a su retiro especial de presidente no cambia nada: después del Elíseo, volverá al mundo de los banqueros de negocios. O hará, como Sarkozy, conferencias pagadas 200.000 euros. En todo caso, su vida fácil y cómoda está asegurada, ¡a diferencia de los trabajadores cuyas pensiones está destruyendo!

En el mundo del trabajo, nadie se engaña. La batalla de las pensiones es una guerra de 30 años. En cada reforma, el Gobierno y los empresarios han atacado el derecho de los trabajadores a disfrutar de la tercera edad después de haber sufrido la explotación durante toda su vida. Esta batalla es parte integral de la lucha de clases. Una lucha de clases feroz, en la que está curtido Pietraszewski, el nuevo señor pensiones que sustituye a un Delevoye desacreditado. Este ex-director de recursos humanos de Auchan se distinguió por denunciar y enviar a una cajera a prisión preventiva por robo, porque había dado a una cliente una napolitana de chocolate demasiado cocida por un valor de… ¡80 centimos, por favor!

Estos lacayos de la burguesía solo imaginan a los asalariados sumisos y dóciles. Pero la clase obrera es capaz de luchar. Esta es la demostración que los ferroviarios están haciendo hoy. Y eso es lo que permite que millones de mujeres y hombres se reconozcan a sí mismos en la protesta actual, la apoyen y se unan mañana. Con razón, los ferroviarios y los agentes de la RATP, que están en su vigésimo día de huelga, sopesan que han perdido mucho dinero. Pero también saben que si nos dejamos engañar, todos perderemos mucho más. Al seguir llevando la bandera de la protesta, los huelguistas ofrecen un futuro al movimiento.

Y como vimos el 5 y el 17 de diciembre, éste tiene muchos combatientes en la reserva. Mientras continúe, puede ganar nuevas tropas. En la actualidad, los ferroviarios y los agentes de la RATP representan lo mejor de la clase obrera, una clase social orgullosa de ser útil a toda la sociedad y que reivindica sus intereses. Una clase que se caracteriza por el carácter colectivo y solidario de sus luchas, porque sus intereses corresponden a los de la inmensa mayoría y al progreso para toda la sociedad.

Sí, este año termina bien, y será una buena Navidad para todo el mundo del trabajo porque, después de tantos años de golpes recibidos y de resignación, tiene lugar bajo el signo de la lucha colectiva y de la solidaridad entre los trabajadores. Bajo el signo del orgullo de luchar por días mejores.

EDITORIAL DE LOS BOLETINES DE EMPRESA
LUTTE OUVRIERE

http://www.lutte-ouvriere.org

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