Francia: ¡Estupefactos y boquiabiertos!

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Los trabajadores franceses lanzan un mensaje a todos los trabajadores de la UE: la lucha de clases está más vigente que nunca.

Llegan las noticias de la jornada de lucha en toda Francia por las reivindicaciones de la clase obrera contra la rebaja del sistema de pensiones. El adalid defensor de lo público contra lo privado se ha mostrado en las calles de las poblaciones de Francia. Ciudades grandes, medianas y pequeñas han salido pobladas por chalecos de toda clase: amarillos, naranjas,  blancos, rojos etc. Importan menos las cifras, sin dejar de ser muy importantes, que los procedimientos e implicación de los trabajadores que llegaron a paralizar los principales sectores de la economía francesa: escuelas e institutos, transporte urbano e interurbano, la sanidad, las universidades, los abogados, periodistas de los medios públicos de comunicación y un largo etc, que mediante las asambleas realizadas en sus lugares de trabajo con la participación de los sindicatos, decidieron que es desde abajo desde donde se rescatan los derechos sociales adquiridos por la lucha de los trabajadores a lo largo del combate  secular y que los servidores de neoliberalismo, sin prisas pero sin pausas, nos quieren arrebatar. Y es que la reforma [siempre que oímos la palabra reforma es para menguar el poder adquisitivo] de las pensiones es el hito fundamental del proyecto del neoliberalismo de la UE. Macron fue ministro de economía con el socialista Hollande [¿qué hacía un neoliberal dentro de un gobierno socialista?] que ya entonces se vislumbraba la amenaza de reducir , seguramente, el mejor sistema de protección social de toda la UE.

Las protestas van dirigidas hacia la conversión del sistema que tiene 42 referencias de cotización en uno solo, con la consiguiente pérdida de entre un 15 y un 23% para cuando les llegue la edad de jubilación. Estos  desajustes, llamémosles así por la benevolencia que nos acostumbra, y de igual manera que sucede en España, viene dada por los “desajustes presupuestarios” que la Comisión indica a los países miembros de la UE, además de señalarles el camino  de dónde cabe reducir la inversión presupuestaria. Los servicios sociales y con ellos las pensiones son el blanco de la diana a disparar con certera puntería. Digo certera porque el disfraz que utilizan y que seguirán utilizando será el de incremento de la IGUALDAD, necesidad de inversiones en la TRANSICIÓN ECOLÓGICA etc.

Los trabajadores franceses lanzan un mensaje a todos los trabajadores de la UE: la lucha de clases está más vigente que nunca. Si en 1945 se estableció un sistema en que las cotizaciones de los salarios más elevados contribuían a que las contribuciones inferiores tuvieran una pensión digna, este paradigma no sólo debe conservarse, porque de lo que se trata es que los aliados con el neoliberalismo pretenden hacer mella en el sistema de reparto para llegar a la privatización absoluta de las pensiones. De esta forma, las rentas altas se verán desligadas de sus contribuciones sociales a favor de los más débiles; la mayoría de franceses ven en este asalto la traición a los ideales de la Revolución que proponía la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad.

Otro punto a analizar convenientemente, y a tomar nota, y como dice Serrat en una de sus canciones “A quien corresponda”, es la actuación de los dirigentes de los sindicatos franceses. Si ante la continuada revuelta de los chalecos amarillos se pusieron de lado incomprensiblemente, ahora no lo han podido realizar porque las asambleas de los trabajadores han votado en contra de las propuestas de estos dirigentes sindicales. ¡Que vayan tomando nota los dirigentes españoles!

La Marea pensionista inició sus protestas y demandas hace ya más de seis años y la acogida a sus reivindicaciones, si bien es cierto que la COESPE tiene afiliadas  más de 270 asambleas locales, han sido escasamente acogidas por la población, viendo que el “asunto de las pensiones es cuestión de los pensionistas” y sólo a partir de las manifestaciones en la calle, y sin el apoyo de los sindicatos, hemos puesto encima del tapete de la política española el tema de las pensiones como eje central. No había dinero… y hemos demostrado de dónde sacarlo, pues demasiados gastos ajenos de las pensiones vienen lastrando la economía de las pensiones. Nos mintieron en el fallido intento de reforma del Pacto de Toledo, pero no nos hemos dejado engañar y el gobierno sabe que estará entre las cuerdas por la presión popular si no afronta la reforma de las pensiones sin tocar los años de cotización, la evaluación en incremento de las pensiones más desfavorecidas y sin alargar la edad laboral, junto con la justa revalorización al IPC.

Si a este propósito de los pensionistas se une la fuerza laboral, la estudiantil, la profesional y cuantas actividades haya que dependa del salario, no habrá fuerza política que resquiebre nuestro estado del bienestar, antes al contrario: deberá reforzarlo hasta conseguir que la Igualdad y Justicia social sean sus dedicaciones específicas en el laboreo político y parlamentario. Siempre hemos sabido que, porque así nos lo  inculcaron nuestros padres, que las casas fuertes, firmes y robustas, se empiezan por los fundamentos desde abajo y no por el tejado. Si los que formamos parte de los fundamentos nos enrocamos y nos cimentamos en la lucha de clase y en el mantenimiento del estado del bienestar no habrá ni Macrones, ni neoliberales, ni ultraderechistas que construyan paredes de disfraz porque los fundamentos no lo permitiremos.

Hoy los franceses nos han marcado el camino: ¡A la calle, porque si no nos defendemos nosotros, nadie nos defenderá!

La sabiduría popular española, representada por el refranero popular indica que “ Cuando las barbas del vecino veas pelar…” Pues bien, contra la navaja afeitadora del neoliberalismo sólo cabe actuar de una forma: “ A la francesa”. Ya lo han demostrado muchas veces: pararon la pretendida reforma en 1995, la de Sarkozy y todas aquellas que se opongan a los intereses de la clase trabajadora.

Desde aquí, mandamos dos mensajes: uno de admiración y de apoyo a los trabajadores franceses en sus reivindicaciones y otro a los trabajadores españoles que tomen nota de cómo las mejoras laborales y sociales no se nos dan a cambio de nada, sólo la lucha y la indignación manifestada en las calles, en las fábricas, en los hospitales, en los talleres, en las fuerzas progresistas, es como se consiguen derechos.

¡¡¡LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO!!!

Prudenci Vidal Marcos

 

 

 

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