Francia: Cura de austeridad para las clases populares, regalos para los capitalistas

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En una entrevista en el Journal du dimanche, el primer ministro ha anunciado una casi congelación de las pensiones, de las prestaciones a las familias y de las ayudas a la vivienda en 2019 y 2010. Estas prestaciones solo aumentarán del 0,3% cuando la energía ha subido el 14%, los productos frescos un 6%. Esta bajada del poder adquisitivo es un nuevo golpe bajo a los pensionistas ya golpeados por el alza de impuestos y para millones de familias que tienen problemas para llegar a fin de mes.

Edouard Philippe lo justifica repitiendo que el gobierno hace “la elección del trabajo”. Para apoyar sus palabras, ha confirmado la supresión de cotizaciones sociales sobre las horas extraordinarias y pretende hacernos creer que “el trabajo renta”. Pero la realidad, es que en esta sociedad de explotación, lo que cuenta no es el trabajo, es el capital. El dinero va al dinero y permite a los capitalistas que lo poseen acumular rentas sin hacer nada.

Para aquellos cuyo trabajo es indispensable, para los cuidadores, enfermeras, obreros y empleados, para las cajeras, los ferroviarios, los técnicos, los enseñantes… no, el trabajo no renta. La carga de trabajo, los ritmos, la productividad han  aumentado por todas partes. En ningún sitio los salarios han subido. ¡Si muchos  se resignan haciendo horas extras, al trabajo nocturno o festivo, es porque el trabajo no renta!

El gobierno dice poner en valor el trabajo por encima de todo, pero favorece los despidos, incluso en los grandes grupos con ganancias. Resultado, un tercio de los grupos del CAC40 (las empresas más importantes que cotizan en bolsa), todos ultra rentables tanto unos como otros, continúan destruyendo empleos. El propio gobierno pondrá de  su parte al edificio del desempleo con los 4.500 puestos de trabajo que serán suprimidos en la función pública en 2019 y 10.000 en 2020  y con la  propuesta de casi desaparición de la subvención al empleo.

La patronal es la gran ganadora de los  presupuestos de 2019. Le irá  bien la baja permanente de cotizaciones, y la propuesta para hacerles contribuir a financiar las bajas por enfermedad ha sido olvidada.

Como ha declarado Pénicaud, la ministra de Trabajo, « es necesario que el gobierno mantenga su imagen « pro-busines ».

Sí, aunque no sea popular, Macron y su gobierno se presentan orgullosamente pro-busines. Asumen que favorecen a los más ricos y los financieros. Es la diferencia esencial con sus predecesores. Porque, en el fondo, la política de Macron solo es la continuación de la que sufrimos con Sarkozy y Hollande.

Esta política antiobrera, no es propia de Macron, ni siquiera de Francia. El ataque contra los derechos de los trabajadores, contra sus salarios y sus condiciones de vida, es la misma en todas partes, ya se  juegue sobre el fondo del Brexit en Gran Bretaña o sobre el fondo de la crisis de hiperinflación como en Turquía.

Esta política se inscribe en una realidad económica y social. En este periodo de la crisis donde la producción no puede ya encontrar nuevas salidas en mercados saturados y donde la competencia es exacerbada, las finanzas dominan todo y se impone su parasitismo sobre toda la vida económica. Y este solo puede prosperar y la gran burguesía enriquecerse robando a los trabajadores, sus derechos, sus salarios, sus condiciones de trabajo.

Gestionar los asuntos del país en este contexto condena a cualquier gobierno a ser ferozmente anti obrero. El rechazo que se expresa contra la persona de Macron y su política está justificado. Pero para defender sus intereses materiales y políticos, el mundo del trabajo no debe contentarse con protestar contra Macron. Es la dominación  de la clase capitalista y las ciegas leyes de su sistema las que deben ser cuestionadas.

El capitalismo en descomposición condena a las desigualdades, a la crisis permanente, a las tensiones comerciales, a las guerras. La burguesía se aprovecha de este sistema pero no lo controla y arrastra a la sociedad a catástrofe tras catástrofe. Solo los trabajadores conscientes de sus intereses materiales y políticos pueden abrir una perspectiva para los explotados víctimas de este orden social y salvar las sociedad del desastre.

Editorial de L.O- Boletines de empresa

27 de agosto de 2018

Lutte Ouvrière

Traducción de Francisco  Ponzán

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