Forges: la viñeta de humor como arma contra los poderosos

Por Pepe Mejía

A primera hora de esta mañana, jueves 22 de febrero, recibí un mensaje en el que se me comunicaba el fallecimiento de Antonio Fraguas, más conocido como Forges. Instintivamente mi primera reacción fue esbozar una sonrisa. Y es que mencionar a Forges ya se te cambiaba la cara. Siempre fue así.

Por Pepe Mejía

Conocí a Forges hacia finales del año 1995, después de una acción -que organizamos desde la Plataforma 0’7- con el envío de hogazas de pan que les faltaba un trozo, esa pequeña porción que quería significar el 0’7 del PIB a la cooperación. La foto que salió al día siguiente en todos los medios era militantes del ’07 levantando las hogazas de pan en las escaleras de las oficinas de Correos en Cibeles. Pablo Osés fue quien me presentó a Forges.  No sé si en una oportunidad Pablo me dijo –y me puedo equivocar- que fue profesor de Forges.

La primera impresión que me llevé de Forges fue su simpatía, modestia, acercamiento y su firme compromiso con las de abajo y en contra las injusticias. Un profundo pacifista. Cómo no recordar la famosa frase que se hartó de repetir desde su viñeta: “Paz sí, guerra no”. O esa otra que decía: “PAZlestina” y el que decía: “Por la construcción europea. Vota inmobiliarias”. Un mago del lenguaje y la utilización de las palabras.

Para mí fue un compañero excelente. Nos acompañó en muchas acciones. Desde que nos juntábamos no paraba de hablar y lanzar ideas, propuestas sugerencias. Nos acompañó pero también nos asesoró en todo lo de imagen y comunicación. No había día que habláramos por teléfono para comentar las noticias del día o me enviaba algunas ideas-fuerza para el argumentario diario de la Plataforma 0’7. Siempre dispuesto y siempre ofreciéndose. Me daba contactos, me facilitaba las relaciones que a todos los niveles desplegábamos desde el 0’7 pero siempre con la movilización en las calles.

Además de compañero de viaje fue un maestro. Me orientó muchísimo en cómo estructurar los mensajes para conseguir el mayor impacto en medios. Me oía por la radio y después me llamaba para darme la tabarra. Pero después yo se lo agradecía.

Cuando pedimos asilo en la Catedral de la Almudena –en donde 30 activistas del 0’7 nos quedamos encerrados alrededor de quince días- nos estuvo llamando casi todos los días preocupándose por nuestra situación. Preguntaba mucho sobre la actuación de la jerarquía católica y Rouco, que nunca ocultó sus intenciones de sacarnos a la fuerza. Cosa que no ocurrió porque los medios, los colectivos sociales, la gente movilizada y personas como Forges estuvieron pendientes.

En una de mis visitas al Congreso, y conversando con Rafael Hernando, actual portavoz del PP y en ese tiempo el diputado que teníamos como interlocutor, me dijo: “Joer! Como para meterse con vosotros. Tenéis al Forges ese que con que saque un dibujito de esos ya se nos echan encima”. Y era verdad. Muchos de los políticos (y políticas) miraban con reojo los avatares de Forges. Porque un simple lema “0’7 ya” todos los días en la esquina de su viñeta mantenía la atención. Y Forges se mantenía “al loro” y eso lo sabían los responsables políticos.

Todavía recuerdo el diseño que hizo de camisetas del 0’7 de forma totalmente desinteresada. Nos ayudó mucho a “colocar” nuestras exigencias y reivindicaciones en la agenda política.

Después de la etapa del 0’7 seguimos viéndonos. Estreché aún más la relación con uno de sus hermanos, Rafa, que trabajaba en ese tiempo en la sección de Madrid de El País, pero también conocí a sus hermanas y otros hermanos. Una familia amplia en el que se apoyaban mutuamente. Y todos con un sello inconfundible: la sonrisa, la guasa y el respeto.

Porque otras de las señas de identidad de Forges era que no buscaba el conflicto. Una vez hablamos sobre el País Vasco y allí radiografiamos nuestras diferencias pero no pasó nada. Crítico de la derecha y del capital en coherencia con sus mensajes en las viñetas. Crítico, muy crítico, con la jerarquía católica. Al saber que yo había estudiado en los Maristas, cuando nos veíamos, nos reíamos mucho contando chistes de curas y monjas. Así era Forges.

Forges se ha ido justo en el momento en el que la libertad de expresión está retrocediendo con gobierno del PP. Se encarcela a titiriteros, músicos, raperos y se censura a artistas. Estoy completamente seguro que Forges está ahora mismo dibujando allá donde esté viñetas ácidas, corrosivas y de denuncia. Pero queda su legado –que es muy prolífico- que sabremos blandir cual arma contra las injusticias. Que la tierra te sea leve, Forges. Un abrazo a la extensa familia. Ya tendremos tiempo de vernos.

-->
COLABORA CON KAOS