¿Fin de la izquierda extraparlamentaria o de toda la izquierda, incluida la extraparlamentaria?

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El compañero Alfredo Torrado en su trabajo publicado en Rebelión el 20-06-08 “Fin de la izquierda parlamentaria” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69109 hace un interpretación de la obra de Lenin que entendemos no aborda el problema de fondo que da lugar a la débil situación de los partidos comunistas “oficiales” y de la izquierda radical. En su resumen dice: “En conclusión: se acabó la vía parlamentaria, las organizaciones socialistas deberían abandonar sus pretensiones electorales y dedicarse a la participación en las luchas, la organización de un frente amplio en torno a éstas y a su politización en base a objetivos políticos asumibles por los cada vez más amplios sectores asalariados castigados por la crisis y las reformas neoliberales”.

Lenin, aunque fue el teórico que más desarrolló el marxismo en la praxis teórica-práctica, dada las secuelas en su salud tras el atentado que sufrió el viernes 30 de agosto de 1918 y que motivaron su muerte seis años después, no le permitió corregir el rumbo desviacionista que se estaba produciendo en Rusia, aportando nuevas propuestas que permitieran el desarrollo exitoso en Rusia y a nivel mundial de aquel proyecto revolucionario que tuvo lugar en el país más atrasado de Europa.

Lenin al día siguiente del triunfo de la Revolución de Octubre, dijo que en Rusia no se daban las condiciones objetivas para que el socialismo pudiera mantenerse, no se daban las condiciones materiales y espirituales que permitieran administrar el nuevo poder soviético.

Los reformistas, partiendo de esa realidad manifestada por Lenin, defendían retornar a la democracia burguesa capitalista, a la Duma, en tanto se generaban las condiciones objetivas que permitieran el socialismo. Lenin se opuso a los reformistas, siguió defendiendo el socialismo y el poder soviético como forma alternativa de Estado y Democracia de los trabajadores organizados como clase dominante, de forma directa y permanente frente al del Estado burgués basado en la democracia delegada en la llamada clase política, con su falsa división de poderes con la que poder justificar una democracia falsa dominada por la minoritaria clase social burguesa. De ahí, el término acuñado históricamente “clase política y sociedad civil”, que en el capitalismo divide al ser humano en seres políticos y seres productivos, cuando en el socialismo ya todos son clase política-productiva porque los medios de producción son de propiedad social y colectiva, ya se dan las condiciones materiales objetivas productivo-organizativas que posibilitan la democracia directa y permanente, ejercidas por los nuevos amos. Y ya mediante la praxis de la teoría y la práctica permanente se puede ir avanzando hacia la superación de las condiciones materiales y morales que nos conduzca a la fase superior de la sociedad comunista.

Es decir, la vieja maquinaria estatal burguesa ha sido arrojada al basurero de la historia y sustituida por los trabajadores liberados del trabajo enajenado potenciando toda su capacidad creativa. Los reformistas no aceptaban el poder soviético como forma alternativa de poder. Pretendían perfeccionar la maquinaria estatal burguesa, hacerla más democrática. Como Marx, les decía: “al Estado lo colgaban del cielo”, en nada tenían en cuenta que el Estado es algo muy material, dado su contenido y forma organizativa. La democracia en abstracto o ideal al margen de la sociedad dividida en clases sociales antagónicas, no existe. Lo que es democracia para la burguesía, es dictadura para los trabajadores, y viceversa, cuando la revolución socialista triunfa, es democracia para la mayoría social trabajadora, pero una dictadura para la minoritaria clase social burguesa.

Lenin, en la conferencia pronunciada en la Universidad Sverdlov el 11 de julio de 1919, resalta en la siguiente frase que reproducimos la incomprensión sobre algo tan elemental y de fundamental conocimiento. “…el problema del Estado es uno de los más complicados y difíciles, tal vez aquel en el que más confusión sembraron los eruditos, escritores y filósofos burgueses”.

Lenin no era un idealista, ni izquierdista, tenía muy en cuenta la realidad material y política que tiene lugar a nivel mundial cuando escribió «La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo». En esa obra, no es que defendiera como los reformistas la interpretan, para acusar a los revolucionarios de izquierdistas por no comprender su posición sobre la democracia burguesa, y el llamado Estado de Derecho, al que consideran la única forma de participación política para los trabajadores, pretendiendo perfeccionar esa maquinaria, y de esa forma ir consiguiendo mejoras que finalmente, sin revolución, nos hagan llegar al socialismo, ni como la puedan interpretar y sacarla fuera de contexto los que consideran que sólo respondía a un momento histórico. Lenin, cuando escribió aquella obra, por una parte se dirigía a los revolucionarios europeos que ante la vista de la revolución soviética, consideraban que ya no era necesario tener en cuenta la realidad política de sus países e ignorar la instrumentalización revolucionaria desde la acción política parlamentaria burguesa al mismo tiempo que se desarrollaba la lucha alternativa desde abajo, coordinando la presión desde arriba y desde abajo.

Es cierto que existe poca documentación sobre los que es la lucha alternativa del pueblo ruso tras el intento soviético de 1905, aquella forma de lucha de los trabajadores que Lenin supo apreciar no sólo como forma de lucha antizarista, sino como forma de poder alternativo del pueblo organizado como clase dominante, tampoco se conocen las pocas experiencias habidas en las democracias burguesas sobre la instrumentalización revolucionaria de los resquicios legales que permite la democracia burguesa para alternativamente ir generando organización alternativa desde abajo por los trabajadores. Es decir, generar la acción revolucionaria desde arriba, desde los espacios institucionales burgueses conquistados, y desde abajo desde los movimientos sociales alternativos que el pueblo haya ido creando, coordinando la presión desde arriba y desde abajo. Véase en el enlace sobre una experiencia poco conocida a través de esa forma de instrumentalización revolucionaria que acabó con el capitalismo en 1948. “El asalto al Parlamento” en Checoslovaquía. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=53245.

Aquella experiencia sobre el intento revolucionario que tuvo lugar en la Rusia de 1905, no fue olvidada por Lenin, aquel tipo de organización alternativa de los trabajadores, los bolcheviques lo siguieron apoyando. Tardaron doce años hasta que ese grado de organización y lucha alternativa, en febrero de 1917, permitiera acabar con el zarismo, fueron las tesis de Abril redactadas por Lenin, “Todo el poder a los soviets”, fueron las que en contra de lo que defendían los reformistas y lo que sucedió posteriormente en Checoslovaquia, las que se impusieron como forma organizativa de poder, aunque limitadamente, por lo dicho anteriormente sobre la falta de condiciones objetivas para que el poder soviético se institucionalizase en aquel extenso y atrasado país.

Tras la caída de la URSS, la confusión que ya existía en aquel país, se ha extendido al resto del mundo de la izquierda anticapitalista. Aspectos básicos desarrollados por Lenin han sido olvidados o no desarrollados al actual momento histórico, como son el papel del partido como elemento educador y dirigente pero no suplantador del protagonismo revolucionario que a las masas trabajadoras les corresponde asumir, por muy confundidas y alienadas que puedan estar; sobre la función histórica del Estado como forma organizativa de la clase social en el poder, y cómo instrumentalizar revolucionariamente los resquicios legales de la democracia burguesa, coordinando la presión desde arriba y desde abajo; la comprensión sobre el desarrollo tecnológico destructivo militar, ecológico y mediático puesto en manos del capitalismo imperialista, que se agudizará cuando vayan desapareciendo las reservas de los combustibles fósiles, y que, como ya vemos, está amenazando todo signo de vida en el planeta. Y los más importante: desarrollar el materialismo dialéctico al actual momento político que nos permita comprender la unidad dialéctica de todo el material-espiritual que es el ser humano, que nos permitan desprendernos de ciertos dogmatismos sobre lo espiritual y lo material, que nos indisponen y nos impiden la comprensión en las discrepancias con los más próximos para solidariamente ayudarnos a superarlas y conseguir la unidad entre todos los que soñamos con la utopía comunista.