Filosofía de la ciencia y política socialista para enfrentar la pandemia

Publicidad

IMÁGEN DEFINITIVA TEXTO.JPG

Descargue PDF texto aquí – Filosofía ciencia, política y pandemia

 

 

Contenidos

 

1. Crisis del sistema y origen de la COVID-19.

Hipótesis biológica y médica

Hipótesis religiosa y cultural

Hipótesis ecológica y económica

Hipótesis política e ideológica

Hipótesis mixtas

2. Los socialistas científicos y la COVID-19

3. Propuestas socialistas: ir a las causas, no solo los efectos

4. Conclusión: dinámica epidemiológica, ajuste neoliberal y lucha de clases

 

 

1. Crisis del sistema y origen de la COVID-19

 

Una enorme confusión acerca de la “crisis sin rostro” de la pandemia viral mundial y la recesión económica global con signos de depresión profunda se inocula sobre nuestros cuerpos y cerebros. En medio del miedo y el confort, el desasosiego y el pánico, la angustia, la opresión, el sufrimiento y el trabajo precario, las muertes y contagios, el hambre y el desempleo, odio popular de clase y venganza, la incertidumbre y las actitudes estoicas, las sonrisas, alegrías pequeñas de la vida y los chistes, en las diversas expresiones de la conciencia de la sociedad mundial y actores se buscan respuestas ante la crisis estructural contemporánea de la civilización capitalista en el siglo XXI y su última época de existencia que estamos viviendo, el imperialismo.

Esta vez nos enfrentamos a una colosal crisis catastrófica del capitalismo de corte sanitario multimodal y económico financiero cuyas repercusiones se sentirán en, por lo menos, toda una década 2021-2031. Esta crisis marcará la pauta de la barbarie imperialista, que desde la invasión colonialista de Irak-Afganistán, el atentado a las torres gemelas y la gran recesión del 2008, que muestran la faz destructiva de la lucha de clases en el siglo veintiuno. Atrás quedaron las promesas de paz, bienestar y democracia del capitalismo triunfante de los 90’s. El rey está y muestra su rostro de muerte. En esta oportunidad, lo interesante de esta crisis civilizatoria del capitalismo es el detonante y gatillador de la misma: una pandemia global. En el presente texto analizamos desde las discusiones de la filosofía de la ciencia sus orígenes, su dinámica, sus consecuencias y una política socialista revolucionaria para enfrentarla con efectividad, prevenir futuras, resistir al capital y vencer.

La actual pandemia y la desigualdad social captan la atención de las comunidades científicas y los científicos, las organizaciones multilaterales como la OMS y el FMI, sus directivos y empleados. Los medios de comunicación y periodistas. Las ciudadanías digitales y los usuarios de las redes sociales. Los gobiernos de la ONU, los políticos del sistema y gobiernos. Los partidos políticos de distintas vertientes, contrarrevolucionarios y revolucionarios. Las organizaciones sindicales, los movimientos sociales, los activistas sociales y dirigentes políticos. Las asociaciones patronales y los empresarios. Las iglesias de todos los credos, los curas de todas las presentaciones y las personas religiosas. Los intelectuales y las profesiones manuales de distintas áreas de las ciencias, las artes, técnicas y disciplinas. Los trabajadores y el resto de las clases sociales. Todos…, en mayor y menor medida, a su modo, se habrán preguntado por los orígenes misteriosos del COVID-19 (coronavirus disease 19), sus efectos múltiples y correlaciones con la situación económica y política mundial, haciendo un uso inconsciente de las siguientes redes de creencias y causalidades, que a continuación pasamos a agrupar y enunciar en 5 hipótesis analíticas.

Hipótesis biológica y médica: la primera hipótesis es una de las más predominantes en todas las clases sociales del mundo. Se trata de un fenómeno común en la tierra desde el precámbrico, los virus naturales, que han existido miles de millones de años, la familia viral del coronavirus en un intervalo de tiempo x en las relaciones entre animales – humanos. El hombre ha coexistido con ellos y es inevitable o altamente probable, genética, biológica, médica y ambientalmente, que de tanto y tanto se presenten epidemias de virus de la naturaleza por sus relaciones históricas contradictorias con las sociedades humanas, con los que deba lidiar la salud pública. El virus SARS-CoV-2, de origen natural zoonótico, es uno de ellos, como señala la Revista Nature Medicine, en el famoso artículo The proximal origin of SARS-CoV-2 (17 de marzo de 2020), realizado por cinco investigadores científicos de Estados Unidos, Australia, Inglaterra, se trata de un producto de la “selección natural” en animales y en humanos y la evolución biogenética[1].

Esta hipótesis se trata de una naturalización de los virus y las enfermedades virales derivadas de ellas, condicionamiento natural, un fenómeno de la naturaleza y accidente, casi mala suerte, además de una visión reducida del estudio biomolecular del virus y su reservorio en un animal, por tanto, una mirada pobre sobre la noción del origen y de la noción misma de explicación científica. El discurso de la mayoría de los gobiernos burgueses, atenientes a los efectos, también un sector de la comunidad científica haya las causas en un accidente natural, un producto de la evolución natural y no sin atender la preocupación del daño al medio ambiente o al menos, al menos, de la comprensión integral y correlación causal concreta entre este virus y ella, suele limitarse a constatar el ser ahí del virus séptimo de la familia de coronavirus.

En términos llanos, hay una confusión conceptual de la causalidad:  primero, entre el origen natural del virus SARS-COV-2, su génesis patógena, la estructura molecular y genética, la taxonomía y morfología, el mecanismo interno de infección celular y el ciclo de replicación[2], etc., en un nivel micro y reconocida por buena parte del consenso científico. Segundo, el origen socionatural de la epidemia vuelta pandemia, la enfermedad COVID-19, en términos macro y relacionales de varios planos de la realidad material, incluidos, por supuesto, el microbiológico y los cuadros clínicos y médicos.

Hipótesis religiosa y cultural: la segunda hipótesis tiene una notoriedad entre las masas populares, el pensamiento mágico, el fanatismo religioso y la confesionalidad de miles de millones de personas (educadas o no) en todos los continentes del mundo. En cuanto al sentido de la existencia humana y la historia, el virus, la enfermedad infecciosa y la pandemia expresa el proceso del fin del mundo y el cumplimiento de la profecía del apocalipsis (evangelio de San Juan, otros) en nuestro tercer milenio, por tanto, de la venida del mesías y el juicio final (escatologías). La peste de la pandemia es una muestra de la dialéctica de Dios o los dioses, profecías, del espíritu inmanente en la historia social, por ende, del castigo divino de los pecados de la humanidad y la redención de los justos.  O al menos, una nueva era pos-pandemia y reencuentro, según el Papa Francisco, el relato judeocristiano y otras religiones monoteístas abrahámicas y variantes politeístas que difieren en las nociones de culpa, dolor, fe, destino, trascendencia y karma, sentido de vivir y morir, epifanías, futuro, ritos, tiempo y sentido, la madre tierra nos habla, comunicación de la naturaleza, etc. Adicionalmente, en el caso de un relato no religioso o secular, las artes y la cultura, consumidas por millones, en especial, por sectores juveniles, expresan la pandemia dentro de un marco imaginario o ficcional de mundos distópicos y utópicos en sintonía o no con los procesos reales de la sociedad contemporánea en un escenario de crisis civilizatoria del sistema capitalista. Más adelante miraremos el sentido de esta segunda hipótesis, que no es tal, pues distingue de los orígenes, no se ocupa de ellos, sino el sentido humano inmanente y trascendente del evento.

Hipótesis ecológica y económica: la tercera hipótesis tiene un dominio, especializado o no, en ciertos sectores de masas y comunidades (científicas o no) y algunos voceros políticos reformistas del sistema y una importante franja de los partidos y movimientos antisistema, entre ellos, algunos marxistas. Probablemente, con una resonancia en el sentido popular de masas, cada vez mayor. Además, esta hipótesis-teoría, que pretende ser científica, concuerda con los reportes de las instituciones oficiales de salud y ciencias, entre ellos, el reporte microbiológico y epidémico del SARS-CoV-2, trata de subsumirla, pero no se reduce al aspecto clínico y biológico, por eso integra otras disciplinas científicas. En nuestra opinión, la filosofía marxista de la ciencia y todo el movimiento socialista, de izquierda y obrero del mundo, las comunidades científicas del mundo, academias y universidades, el periodismo y las artes (e.g. Steve Cutts), podrían reconocerla y adoptarla.

Esta hipótesis nos plantea que se trata de un virus natural potencializado por la sobreexplotación capitalista del medio ambiente y el cambio climático antropogénico del modo de producción capitalista, su impacto negativo en los ecosistemas naturales y comercialización insalubre e indebida de animales salvajes y domésticos, en ciertas zonas del mercado mundial y las ecologías humanas. Por ende, es una cuestión correlativa y aleatoria con el proceso de desaceleración mundial y recesión económica actual, no superada desde el 2007-2008, y con las enfermedades zoonóticas (60% de las enfermedades e infecciones humanas de origen animal, según la Organización Mundial para la Salud Animal, OIE, que coopera con la OMS y la FAO[3]) y el impacto industrial antrópico tales como la pandemia de gripe porcina H1N1 de 2009, el coronavirus de 2003 SARS-Cov y el MERS de 2014-2016.

 

GRAFICO GENERAL ZOONOSIS OIE.JPG

Infograma 1 sobre zoonosis OIE, s.f.

 

GRAFICO OIA ZOONOSIS WILLIFE.JPG

Infograma 2 sobre zoonosis OIE, s.f.

 

En particular, el origen posible del virus vuelto pandemia puede hallarse en la explotación, venta y mezcla de animales como murciélagos, el intermediario de pangolines de Guangdong, en China y otro lugar próximo o lejano. En especial, las 6 variaciones anteriores de Coronavirus (229E, OC43, SARS-CoV, NL63, HKU1, MERS-CoV). En general y más relacional, las zoonosis con mamíferos y aves, aves y pollos, vacas y cerdos, hutones y civetas, felinos, dromedarios, búfalos, osos, caninos (callejeros o criados), serpientes, ratas de bambú, tejones, otros, en el mercado de Huanan de Wuhan (o, más amplio, la Provincia de Hubei, alta zona industrial agraria) y asiáticos, otros países. Es decir, los mercados mundiales y localizables, en relación causal y compleja otros virus anteriores (gripe aviar, gripe porcina, ébola, etc.).

Hipótesis política e ideológica: la cuarta hipótesis es enarbolada por un sector de la izquierda mundial, progresista o radical, del mundo de la política y de las masas escépticas, lo mismo sectores de derecha, la contemplan. Esto es lo que se conoce, de modo peyorativo, como las ‘teorías de conspiración’ o ‘negacionistas’, muchas de ellas, bagaje de las pseudociencias.

Lo que nos dice esta hipótesis es que se trata de una acción consciente y deliberada de un agente humano poderoso, al crearse el virus artificialmente en un laboratorio al servicio del complejo industrial militar y el nuevo orden mundial, con una nueva patente de “avivarma” (sic). La pandemia es producto de una guerra química, bacteriológica, biogenética, arma biológica, biopolítica, dentro de la lógica consciente de las guerras contemporáneas y el bioterrorismo, de baja intensidad, fabricada por la industria de la ingeniería genética de los Estados Unidos u otra superpotencia imperialista o país emergente, asiático o no, en desmedro o a favor de China y otros países, como continuación de la guerra comercial por otros medios. Véase las acusaciones opuestas del Ministro de Asuntos Exteriores de China, Zhao Lijian[4], y del Secretario de estado de EE.UU., Mike Pompeo[5], sobre la creación en laboratorio del virus modificado y el arrojo de un país a otro, controvertidas por la OMS y la gran mayoría de la comunidad científica binacional y mundial.

Además de atacar la economía de otro país, la hipótesis arma una explicación científica social de causas y efectos según la cual esta arma iría en pos de la reducción poblacional global bajo criterios neomalthusianos, en especial, la tercera edad (la supuesta declaración en 2012 de Christine Lagarde, ex directora del FMI, y José Viñals), dado los altos costos para los sistemas públicos de sanidad y su privatización neoliberal, relanzar la industria farmacéutica, o en su defecto, pavimentar las cosas para que la crisis económica la paguen, como siempre, los pobres.

El coronavirus, dicen nuestros científicos sociales y activistas, es un epifenómeno artificial y pasajero, contingente y sin causalidad propia, para justificar la caída tendencial de la ganancia del capital y el ciclo descendente de la economía global. La crisis económica es la que genera el coronavirus y no al revés. De igual modo, además de una arma biológica, se trata de una excusa para experimentos de ingeniería social de confinamiento, sociedades de control y disciplina, el perfeccionamiento del aparato represivo del estado burgués y la militarización del conjunto de la vida social (estado de sitio o emergencia permanente y totalitario), doctrina del shock (aprovechar desastres sociales y naturales), en vía a un relanzamiento de un nuevo ciclo de acumulación y recuperación de los negocios capitalistas y control político. Por lo demás, los defensores de esta hipótesis geopolítica e ideológica dicen que la acusación a China como patógena, el “virus chino” (Wuhan flu), es una razón ideológica racista y clasista (los salvajes amarillos que comen animales exóticos), xenófoba y chauvinista a toda linea. Por lo demás, algunos (no todos) de sus defensores de esta hipótesis y especímenes defienden el régimen político chino, su eficacia draconiana para contener la epidemia o al menos lo ven progresivo en la geopolítica mundial frente a la apuesta del nuevo siglo americano de la superpotencia yanqui. Otros no.

Como otra variante hipotética de la cuarta y mucho más interesante, el vocabulario hipotético de la OMS[6], además del término “bioterrorismo”[7], se dice que podría haber una “liberación accidental”, por tanto, inconsciente, en alguno de los cientos de laboratorios reales de bioseguridad nivel 2 del mundo o el Instituto de Virología de Wuhan o de otro país[8]. Lugares que, entre otras, de hecho experimentan e investigan el SARS y/o otros virus, de modo tal que haya ocurrido una liberación inadvertida del virus y su mutación poblacional de transmisión humano-humano o humano-animal-humano y los gobiernos poderosos no quieran hacerse responsables por este error no intencional (o eventualmente, intencional) y violación de la legislación y protocolos de bioseguridad.

Hipótesis mixtas: la quinta hipótesis es sostenida, en mayor o menor medida, por la mayoría de la población mundial, la cual oscila entre una y otra combinación de explicaciones y creencias: por ejemplo la biológica y la ecológica-económica, la político-ideológica y la ecológica, la biológica y la religiosa-cultural, la religiosa y la ideológica política, otra, etc. Se trata de las combinaciones explicativas, eclécticas o dialécticas, de dos o más de las hipótesis anteriores, bien sea en sus enunciados generales y tesis global, o bien sea en sus enunciados parciales o afirmaciones singulares y alusión a una serie de hechos sociales y naturales, sin comprometerse con una mezcla entre dos o más hipótesis generales, sino en la subordinación de un componente fáctico y discursivo a otra hipótesis general. Sin embargo, la verdad no siempre está en el sincretismo ni en posiciones intermedias y de media tinta, tampoco en un simple reduccionismo biológico o sociológico.

2. Los socialistas científicos y la COVID-19

 

GRAFICA ONU 1.JPG

Ilustración 1 factores causales de zoonosis, UNEP, 2016-2020.

 

De nuestra parte, como marxistas revolucionarios o siguiendo la expresión del maestro Engels, socialistas científicos, basados en la filosofía marxista de la ciencia y valiéndonos –de modo limitado y profano– de la divulgación científica[9], la revisión y contraste de fuentes oficiales-no oficiales y académicas[10] que se atienen al análisis epidemiológico y genético del virus SARS-Cov-2 y COV-19. Es decir, en la revisión y consenso-disenso de un conjunto de especialistas y expertos (epidemiólogos e infectólogos, médicos salubristas y etiologos, microbiólogos, genetistas y bioquímicos, virólogos, nutricionistas, médicos veterinarios y zootecnistas, etc.) e investigadores interdisciplinares (biólogos, médicos, ecólogos, sociólogos, historiadores y geógrafos, filósofos materialistas y periodistas, matemáticos).

De igual modo, partiendo del lugar del supuesto nacimiento del virus mutado en Wuhan (o Provincia Hubei, otro lugar o país, etc.) en noviembre de 2019 y la historia médica de las epidemias-pandemias recientes y virus, plagas, pestes, enfermedades, nos inclinamos por la objetividad y verdad de la hipótesis ecológica-económica mixta, que subsume y contiene a la biológico-médica, por ende, con mayor poder explicativo, como la explicación causal más plausible no por ello, la más digerible  sobre el origen de la hoy pandemia mundial ocasionada por el virus SARS-Cov-2, sus efectos y sus correlaciones con la crisis económica del capital y otros efectos múltiples disruptivos. De hecho, varios estudiosos venían alertando y advirtiendo desde el 2000 sobre estos tipos de patógenos zoonóticos y el grado de virulencia[11].

GRÁFICA ONU DOS.JPG

Ilustración 2 las zoonosis, UNEP, 2016-2020.

 

Para nosotros, los marxistas, la lucha por el socialismo científico y su expresión teórica filosófica, el materialismo histórico dialéctico, es también una lucha intransigente contra las pseudociencias y las religiones, la charlatanería y las supersticiones, la ignorancia, el analfabetismo y la desfinanciación de la educación, la ciencia y la tecnología. El materialismo dialéctico de las ciencias de la sociedad y la naturaleza están en tensión permanente con el predominio del idealismo filosófico, incluso el que se viste positivista-empirista, al igual que rechaza la ideología del pluralismo liberal de respeto a las teorías racionales y no racionales, pero que en realidad es unidimensional y cerrado. Igualmente, nuestro materialismo revolucionario fricciona con el irracionalismo posmoderno, el fideísmo-teologismo (sí, somos ateos, no teólogos de la liberación, social-cristianos populistas, ni recientes modas espiritualistas, pajas mentales y corporales) y el subjetivismo ultraizquierdista (“filosofías de la praxis”). En todo lo anterior, incluimos, por supuesto, al arco de supuestas teorías idealistas, ultraizquierdistas y también negacionistas de derecha de la conspiración, enarboladas por sectas irresponsables y actores institucionales como gobiernos. Pasemos, entonces, a clarificar nuestra posición falible sobre el origen científico de la pandemia del Covid-19 y someterla a escrutinio público.

Primero, al inclinarnos por la hipótesis ecológico-económica mixta, estamos de acuerdo con la linea base microbiológica del virus natural del SARS-CoV-2, pero no con una visión demasiado reducida sobre los orígenes y la causalidad procesual.

Segundo, no decimos que el imperialismo y las burguesías poderosas no sean capaces de usar armas no convencionales y letales (lo han hecho: agente naranja, bomba atómica, lanzador Livens o gases químicos venenosos, drones y robos a control remoto, virus lanzados, etc.).

Tercero, tampoco negamos la posibilidad, reconocida por la propia OMS y sus informes, de que hay investigaciones en curso con virus y el peligro regulatorio de liberaciones accidentales e intencionales, por el influjo del capital en la ciencia y la tecnología.

Cuarto, tampoco relativizamos que no opere en la sociedad una ideología gerontofóbica y “eugenésica” de opresión y discriminación a las personas mayores, a la clase obrera jubilada, en retiro y con enfermedades, una aporofobia pura (odio, desprecio o discriminación y violencia psicológica a los pobres), en asuntos de sanidad, supervivencia de los más aptos y beneficio ecológico de una reducción poblacional[12].

Quinto, como nos muestra la ciencia histórica y la experiencia práctica, las clases dominantes emplean de manera cotidiana y excepcional todo tipo de accionares ocultos, clandestinos e ilegales para conspirar contra sus enemigos y defender sus riquezas y poder (espionaje, etc.). Las clases dominadas también usan tácticas de conspiración (en el correcto uso del término) en la defensa de sus condiciones de vida. La desconfianza sana de los pueblos y el escepticismo intelectual a los gobiernos del capital y el empresariado es importante, necesario e inevitable, sin embargo, el origen causal de la pandemia no es este (hasta el momento, no hay evidencia empírica disponible de ello). De igual modo, no desconocemos ni somos ingenuos de no ver una política autoritaria, represiva y bonapartismo de los regímenes burgueses (democráticos, dictatoriales, etc.), para aprovechar la pandemia. Que haya ciertos efectos económicos y políticos, sociales, sanitarios, militares y represivos, culturales y morales, no debe confundirse con las causas de este sino más bien como catalizadores y parte del proceso de catástrofe sanitaria-social.

De igual manera, contrario a las posiciones «constructivistas» del conocimiento y de una ontología subjetivista, hermanas del idealismo, famosas en las escuelas posmodernas y algunas facultades de ciencias sociales, reconocemos la existencia objetiva de virus, bacterias, parásitos y plagas, hongos y fungis, células, microorganismos y microbios, eventos zoonóticos a-humanos, procesos naturales y físicos, cósmicos, sustancias químicas, moleculares, atómicas, terremotos, sismos y volcanes, factores abióticos y biotopos, protistas y plantas, fauna y flora, planetas, galaxias, especies, materias, el Universo, etc., independientes de la existencia de la vida humana, su producción y su mente cognitiva. Por consiguiente, la inmanencia y presencia de organismos vegetales y animales, seres vivos y abióticos, aukaria, archea y bacterias en el planeta Tierra, independientes del individuo cognoscente humano y su especie. En epistemología, la filosofía de la ciencia y la práctica científica real, esta es la tesis del realismo ontológico y sus subsiguientes implicaciones en la cognición de lo real.

En ese orden de ideas, históricamente, la humanidad ha lidiado con enfermedades del ambiente, sin embargo, el origen particular del virus SARS-CoV-2 y la enfermedad pandémica COVID-19, en sentido estricto, no es natural a secas sino socionatural. Las estadísticas epidemiológicas, sanitarias y médicas sobre el incremento de epidemias y enfermedades, zoonóticas y no zoonóticas, debido al relacionamiento de nuestras economías modernas capitalistas y las políticas ecocidas y especistas de nuestros estados burgueses con las especies vegetales, especies animales y la naturaleza, lo (de)muestran.

Por esta razón, la hipótesis ecológica-económica mixta, desde nuestro punto de vista particular dialéctico, trasciende de la posición reduccionista sobre una desregulación particular de los mercados populares de la pequeña burguesía rural o urbana (sectores populares, comunidades de subsistencia, micro comerciantes, pequeños cazadores furtivos, etc., contratación de trabajadores precarizados, informales y a destajo), también de la mediana burguesía (negocios y empresas más consolidadas) o la gran burguesía, asiática o anglo, que trafican de manera legal o ilegal, salubre o insalubre, con animales salvajes o exóticos, para el consumo humano y otros valores de uso (entretenimiento y tráfico, medicina tradicional) y los valores de cambio.

Nuestro enfoque es integrado, de la complejidad, de la dialéctica, por eso afirmamos, categóricamente, que otros virus naturales se han exacerbado e impactado de manera negativa en la vida humana y no humana, fruto de las mega agroindustrias alimentarias y la industria gastronómica-turística de explotación y “mercados húmedos” des y recentralizados de animales domésticos y salvajes. De igual modo, las industrias extractivas y urbanísticas de construcción de vivienda y hábitat humana en el campo, en su afectación de los ecosistemas naturales, su transición y movimiento a través de la industria globalizada del transporte (aéreo, marítimo y terrestre) y la industria capitalista como un todo interrelacionado con el calentamiento global antropogénico[13]. Se trata, por primera vez, de la subsunción cuasi total de la naturaleza terráquea –sumado al ensueño sideral exploratorio de la ganancia: en la Luna, la minería de asteroides, los planetas solares y exoplanetas– por el capital global y su técnica.

Por eso rechazamos la confusa visión antimarxista que busca aparecerse como materialista y distante de una ingenuidad utópica, la cual sostiene que los virus y patógenos no son una construcción social sino que hacen parte de la vida terráquea en nuestro relacionamiento e inevitable interacción interfaz con los demás animales y los ecosistemas. Por ende, al igual que los desastres naturales, las epidemias y pandemias naturales, dicen ellos, se dan objetiva y correlativamente en todas las sociedades y modos de producción, incluido el socialista prospectivo inexistente hoy, la transición socialista fallida y traición stalinista del siglo pasado, el comunismo retrospectivo primitivo y el futuro, lo mismo en el capitalismo existente, algo cierto. Y que por ello, deberíamos mejor ocuparnos de los efectos y la capacidad sanitaria, para contenerlos, más no evitarlos puesto que son “inevitables”[14], un razonamiento de suyo falso, falaz. En contraste con esta posición ignorante (del verbo ignorar), el burgués informado, Bill Gates, habla de formas de prevenir nuevas pandemias, no solo de estar preparados para ellas[15], lo mismo el epidemiólogo Larry Brilliant, sosteniendo que estas son opcionales, mientras que los virus no, de modo que se puede gestionar su recurrencia[16].

La auténtica renaturalización del fenómeno dialéctico de los virus (entre el estado de lo vivo y lo muerto) y las pandemias, es su desnaturalización socionatural y causalidad relacional sociedad-naturaleza, es decir, una visión materialista histórica basada en el desarrollo desigual y combinado de la lógica real de la producción y reproducción material de la vida humana y también no humana. En los términos de la ciencia y la filosofía oficiales, con su compendio de avances y retrocesos, intuiciones del movimiento de lo real, y que el materialismo dialéctico aprende, succiona, integra, refuta y niega, hablaríamos de:

Paradigmas de la complejidad; inter y transdisciplinariedad; factorial y visión integrada; dinámica de sistemas vivos y no vivos; coevolución; pensamiento sistemático o sistémico, analística y unión de lo formal-material y lo diverso; la multicausalidad o lo multifactorial; la perspectiva ecológica, ecodependencia e interdependencia; las variables interdependientes y sistemas acoplados; la holística, dialéctica e intercambio metabólico; lo rizomático y maquínico de deseo, cuerpos y los hechos, actantes; la multiplicidad, diferencia, mónada y singularidad; la correlación, sincronización y heurística; las lógicas no clásicas y pensamientos no lineales, puntos de inflexión, matemáticas fractales; la simbiosis y mimesis; los modelos probabilísticos, aleatorios y caóticos; la contingencia causal, la disrupción, el caos; el emergentismo, holismo, naturalismo no reductivo, etc.

Nuestra explicación materialista –limitada y profana–, basada en la información y divulgación de las ciencias, tanto naturales como sociales, sus integraciones y limítrofes, a la vez que sitúa específicamente el tipo de comercio y práctica económica singular que posiblemente generó la mutación y transmisión masiva del coronavirus COVID-19 (y su virus, SARS Cov-2) a los humanos, al mismo tiempo sitúa el mismo, globalmente, en la crisis histórica del modo de producción capitalista y su civilización política, su instrumentalización de la naturaleza, por tanto, el funcionamiento de los estados nacionales burgueses y las ideologías.

En ese sentido, puede tener una racionalidad, el planteamiento religioso-cultural sobre el fin y la caducidad, no del mundo humano como tal y una vida ultraterrena, pero sí el proceso histórico del fin y colapso de una civilización moderno industrial capitalista y su desenlace incierto (barbarie o socialismo). El sentimiento religioso de la muerte puede ser secularizado en el peligro de la extinción humana o advertencia de desmejora material, producido por la causalidad compleja y multilateral de la crisis capitalista en su relacionamiento metabólico de sociedad-naturaleza, en el presente, la pandemia y la recesión. Podemos decir que las hipótesis mixtas, si algún contenido de verdad tienen, no es en cuanto a los orígenes epidemiológicos, sino en cuanto a la mixtura de la actual crisis capitalista detonada por la pandemia y la desaceleración económica con una serie de fenómenos (guerra comercial, sobreproducción, etc), hoy vuelta recesión y, mañana, puede tornarse o no en depresión profunda con procesos políticos imprevisibles: protestas, represiones, guerras e intervenciones, masacres, contrarrevoluciones, revoluciones, recambio de gobiernos, planes de ajuste ultrarreacionarios.

Por lo demás, los activistas y teóricos que sostienen que, en términos políticos y económicos, es irrelevante saber o no el origen causal de la pandemia, ateniéndose a resolver sus efectos sanitarios y sociales, o bien ateniéndose solo en analizar y afrontar la crisis económica para que la paguen los ricos[18], en el entendido de ser esta la real lucha de clases y lo más importante, subvalorando la causalidad de aquella y acelerando su carácter episódico y secundario, ignoran el cambio de respuesta política y rumbo de lucha según una u otra hipótesis causal.

Además de ello, estas personas y cuadros dan la espalda a las ciencias, por tanto, a la posibilidad estratégica de dimensionar esta crisis de la civilización capitalista y la necesidad de la revolución socialista mundial y la lucha política en este escenario de guerra. Ni más ni menos, en esto consiste el abandono total de la lucha por la verdad (de un mártir como el doctor chino Li Wenliang, residente en Wuhan y víctima de la censura dictatorial, lo mismo los científicos Bing Liu, Anthony Fauci, Rick Bright y Deborah Birx, frente al criminal Trump), algo paradójico, pues aquellos luchadores honestos que en otros contextos han sido los más férreos defensores de los derechos de las víctimas a saber lo sucedido, a la justicia y la reparación integral, hoy miran para otro lado. En otros tiempos hablarían de ir a las causas estructurales, no paliar efectos. Independiente de la premura de las masas por la desigualdad social y la atención sanitario, esto muestra el grado de envilecimiento al que hemos llegado.  Estos tipos de dirigentes de izquierda y de los trabajadores, lo mismo ciertos economistas marxistas y científicos sociales, que se jactan de entender las cosas y luchar por y junto al pueblo, son expresión de la crisis capitalista y su decadencia cultural, más exactamente, de la crisis de dirección revolucionaria y la necesidad de una revolución antiburocrática, diría el viejo Trotsky. Ellos son parte del problema, no de la solución.

En últimas, lo que nos muestra el virus vuelto pandemia global debido a la recurrencia de las enfermedades zoonóticas y la crisis ambiental generada por la producción capitalista y su explotación sin límites es la poderosa influencia causal de los procesos naturales (niveles micro, meso y macro) y su recurrencia más notoria en la historia contemporánea, su economía y su lucha socio-política de clases. En especial, en la salud pública integral y las estructuras deterioradas de atención y prevención, por la privatización capitalista. Sea esta una oportunidad para sepultar de una vez por todas el economicismo (sofisticado o vulgar; burgués u obrero) basado en una mirada reduccionista intra-social, por tanto revisionista, de la teoría científica del valor-trabajo al igual que las teorías neoclásicas de índices macro de rendimiento de capital, en términos de mercado, del mismo modo, el oportunismo de la teoría geopolítica de los campos burgueses progresivos (apoyo “crítico” al eje China-Rusia y aliados menores).

Las desviaciones ideológicas del economicismo, el biologicismo médico, el idealismo conspiranóico y la estulticia, son herederas reales de las deformaciones metódicas, falsificaciones stalinistas y liberales al marxismo revolucionario, su filosofía de la ciencia, y del golpe posmoderno del cientifismo, dos herramientas útiles abandonadas, de modo relativo, por la mayoría de la izquierda mundial y el movimiento obrero y popular. Sin embargo, las colosales crisis de los últimos 30 años y la actual pandemia y recesión, afortunadamente, vienen produciendo un revival relativo de las ideas socialistas y materialistas entre algunos segmentos y sectores sociales de las nuevas generaciones, aunque en muchos casos, a través del prisma de opciones reformistas tradicionales y nuevas (winds of change)[19].

Como sea, la hipótesis ecológica-económica, que integra en su explicación el componente biológico y médico, al igual que comprende el sentido común de las masas y deseos de cambio social y mejor calidad de vida y el resto de hipótesis, muestra la vitalidad de la filosofía y praxis científica del materialismo y todas sus ciencias, en la crítica social y lucha social contra el capitalismo.

 

3. Propuestas socialistas: ir a las causas, no solo los efectos

 

GRAFICO CAUSAS, NO EFECTOS.JPG

Mapa enfermedades y zoonosis OMS, informe 2019.

 

Esta es, pues, nuestra primera propuesta analítica: interpretar científicamente los orígenes, ir a las causas estructurales de los fenómenos combinados y las tendencias del proceso en curso, para transformar revolucionariamente la realidad y luchar contra la pandemia y la recesión-depresión del capital y nuevos problemas acuciantes que se presentan. Denunciar el capitalismo y sus políticas, implica rechazar las hipótesis ideológicas e insuficientes que nublan la conciencia de las masas obreras y populares.

En términos más concretos, implica levantar una propuesta sociopolítica radical y posible pero no ultimatista, una medida tan temida a la izquierda timorata, ignorante y productivista, como al inmediatismo sindicalista en sus planes de emergencia sanitarios y sociales, ambos capituladores a la burguesía y sus gobiernos de derecha, centro e izquierda. Para evitar nuevas pandemias y minimizar la actual, dadas las zoonosis, según el principio de precaución, previsión y contención –la OMS, en su informe UN MUNDO EN PELIGRO: un informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias, lo mismo la Organización Mundial de la Salud Animal, OIE, ya venían alertando y mostrando afecciones, epidemias y pandemias recientes en los últimos 20 años del siglo XXI–, hay que prohibir y desmantelar gradual e inmediatamente todos los mercados “húmedos” y no húmedos con animales salvajes en China, en países imperialistas y países semicoloniales. El estado debe brindar alternativas de empleo a estos sectores y estar en contra de la desocupación obrera y ruina del pequeño capital pequeñoburgués, a la vez que no se tolere más la especulación y negocios comerciales del capital medio y grande, legal e ilegal.

Además de ello, hay que prohibir la comercialización, privada o estatal, de animales salvajes[20] (e.g. granjas con osos y su bilis en China, etc.) con fines de consumo, taxidermia o explotación de crías y experimentación indebida, por ende, reforzar y reformar radicalmente el Convenio Internacional para el Tráfico de Especies Exóticas, con mucho mayores restricciones, procedimientos y prohibiciones. También hay que promover grandes áreas de reservas forestales y de protección de la fauna silvestre por los estados, poniendo cuota de contención radical a la voracidad urbanística de megalópolis, el crecimiento sobrepoblacional y la industria. Pero más allá de ello, hay nacionalizar bajo control obrero las grandes industrias de producción y distribución de alimentos, en lo inmediato, intervenir el mercado y el sector salud, poner duras medidas y multas a las empresas multinacionales y nacionales de los capitalistas por la insalubridad y el déficit de bienestar de la agroindustria intensiva y extractiva, respecto a los animales domésticos-salvajes y la precariedad laboral humana. Estos espacios y mercados son verdaderos caldos de cultivo de epidemias, sobreexplotación y enfermedades.

A la luz de la experiencia de esta pandemia del COVID-19, algunas medidas mínimas y transitorias frente a las enfermedades zoonóticas, domésticas y silvestres, que hay que imponer al capital, ya que este se opondrá a muerte para no disminuir su tasa de ganancia, son las siguientes:

 Regular las drogas veterinarias, no al uso de antibióticos lesivos[21], hormonas lesivas en animales que generen inmunidad viral y afectaciones, haciendo más resistentes los virus y bacterias. Lo mismo pesticidas y agroquímicos que sean dañinos a los humanos y los animales (pájaros, abejas polinizadoras, etc.). Regular desde el estado y disminuir la oferta de producción carne y productos lácteos, cuota mínima, no más sobreproducción.

–  Ampliar los espacios de las fábricas y granjas para un mayor bienestar de los animales sin hacinamiento, comida sana, manejo de residuos orgánicos y cadáveres. Estrictas medidas de limpieza, controles sanitarios e inspectores técnicos y científicos, informes periódicos, impuestos y multas. Reforma radical de la trazabilidad alimentaria.

– Protección medioambiental y nuevas leyes anti-epidémicas impuestas a los gobiernos y congresos, con los partidos de izquierda y los movimientos sociales, fuertes regulaciones y causales de suspensión de tratados de libre comercio y funcionamiento del sector alimentario, extractivo y construcción, etc.

– Fortalecer los sindicatos del sector, promover planes educativos y pliegos ampliados. Escuchar y tener en cuenta la opinión especialista y los reportes de epidemiólogos, ecólogos y científicos. Que las organizaciones en defensa de los animales, el medio ambiente y de los trabajadores, y comunidades afectadas por la industria y comités de consumidores y habitantes, con comités tripartitos y otras, ejerzan controles a la industria y denuncien a los gobiernos.

­– Regular los protocolos de venta y distribución; aumentar el PBI en ciencia y tecnología y salud, para estudios de causas, prevención, etc; suspender el pago de la deuda externa en los países semicoloniales y dependientes; crear un Fondo Mundial de Emergencia de Pandemias, Salud Pública y Desastres Naturales, Sistemas de Alerta y Monitoreo de Virus, controlado por los trabajadores del sector, los científicos y la sociedad civil laboriosa, no los tecnócratas imperialistas y sus gobiernos serviles; acabar definitivamente la obsoleta OMS, la UE y la ONU imperialista y construir una nueva institucionalidad global de solidaridad efectiva de los pueblos, los trabajadores y científicos, no sometida a las empresas y con nuevos gobiernos socialistas, etc.

Finalmente y de modo transitorio, en el corto, mediano y largo plazo, haciendo énfasis permanente en la urgencia del tránsito productivo, atacando la falsa responsabilidad social empresarial y despreocupación gubernamental, hay que dar un viraje del “modelo alimentario” imperante, modelo urbanístico y productivo en la vida social. No solo hay que expropiar a los capitalistas estas industrias, ni exigir en lo inmediato medidas sanitarias y sociales de control, hay que reconvertirlas en una nueva industria alimentaria más benigna a la salud humana, el medio ambiente y la integridad de los animales. Probablemente, habrá que masificar dietas más veg(etari)anas[22] que las omnívoras estándar, con acceso obrero y popular, sin que nadie se quede sin comer y buscando enfermar menos y disminuir de manera integral las transmisiones zoonóticas y daños a la salud pública nutricional y enfermedades[23]. La sobreproducción capitalista de mercancías, incluso en tiempos de cuarentena y recesión con signos de depresión, muestra la posibilidad de ello. Ello implica alterar, de modo desigual y combinado, los patrones culturales de consumo y campañas educativas y de choque, impuesto por la necesidad material que obligan a una alteración de la moralidad frente al daño al medio ambiente y los animales.

El propósito del socialismo es, como mínimo, mejorar o preservar no solo la esperanza de vida de la población y su salud integral sino prolongar el tiempo de la vida compleja, es decir, aplazar la hora ineluctable de la extinción de la vida humana y otras especies animales. Si sigue el capitalismo, la especie humana, que apenas ha dado sus primeros pasos civilizatorios, luego de más de 200 mil años de existencia y 500 años de la actual forma de civilización moderna, el ser humano se degradará y perecerá de modo prematuro (suicidio colectivo, barbarie). El socialismo es una gestión metabólica menos contradictoria en nuestra finitud natural y en la evitación del holocausto prematuro de nuestra especie y el resto de especies valiosas (debates científicos sobre la sexta gran extinción masiva de especies y el cambio climático antropogénico, riesgos existenciales, guerras, etc.).

El socialismo, objetivamente, debe tender a una reconversión productiva y de consumo alimentario, más eficiente y saludable, con el menor gasto de energía y recursos. Ello impondrá un tipo de liberación diferenciada de los animales, humanos y no humanos (algo que la filosofía latinoamericana de la liberación del maestro Enrique Dussel y su principio axiológico-material de la vida[24], aún no integra), del yugo capitalista y su lógica o principio amoral-moral de la ganancia e interés privado por encima del bien común. Dicha reconversión productiva, contrario al paraíso idílico de sectores de la pequeña burguesía y la burguesía, no consistirá ni en una agroecología de pequeñas propiedades campesinas interconectadas y descentralizadas ni huertas urbanas, tampoco de una gran industria alimentaria sin animales que siga devorando los ecosistemas y explotando el trabajo humano. Antes bien, será una industria planificada y sostenible de los alimentos con el trabajo emancipado, en manos centrales de un conjunto de Estados de los trabajadores, permitiendo cooperativas campesinas, indígenas, populares, y con serias restricciones severas al daño medio ambiental y el daño animal, además del humano, con uso de tecnologías y energías no renovables, reconversiones según la gravedad de la crisis, medidas sanitarias fuertes, y planes quinquenales de choque ante catástrofes y crisis, etc.

Los revolucionarios marxistas, aceptémoslo con humildad epistemológica, no hemos analizado científicamente las condiciones materiales de existencia de la clase obrera en relación con su salud en sentido integral, por ello, antes que pretender “enseñar” con arrogancia la economía del valor de la obra magna de El Capital y “echar línea” sobre fórmulas y conceptos que ni siquiera se entienden en su profundidad, debemos aprender con humildad epistémica de la biología y la zoología, la medicina y la nutriología, la epidemiología, climatología, la ecología y ciencias de la tierra, entre otras. Todos estas disciplinas y saberes son útiles para el enriquecimiento de nuestra teoría materialista histórica dialéctica y método científico, nuestros análisis y nuestros programas de lucha y acción política militante en el movimiento obrero y de masas. Esta es la forma contemporánea de abordar con seriedad una ciencia compleja como la economía marxista, la ciencia política y su filosofía en tanto teoría del metabolismo social basada en una comprensión integral de la producción de vida material de las sociedades humanas y que dista de la fetichización reduccionista del pensamiento económico burgués.

Esta crisis de pandemia, por ende, ha puesto de manifiesto la miseria analítica, crisis ideológica y déficit de praxis transformadora de la academia, en especial, de la filosofía y la economía, tanto dominantes como heterodoxas, al igual que la mayoría de corrientes sociales y políticas (estalinistas y antiestalinistas) que se reclaman del marxismo y de la clase trabajadora. En filosofía, estas limitaciones hacen parte de la llamada “crisis de la modernidad” y la crítica multilateral a la misma. Ante este desastre, necesitamos un rearme teórico y programático, marxista revolucionario, en filosofía de la ciencia, ciencia política y ciencias sociales-naturales. En primer lugar, incorporar o, más bien, hacer autoconsciente y explícito, desde un punto de vista de clase y científico, el principio de sostenibilidad ecológica, en nuestros programas de acción y teoría materialista.

La actual agroindustria capitalista, la comercial de vida silvestre y la extractiva multimodal es criminal y ecocida, en términos profundos marxistas, son una fuerza destructiva del capital. El sistema está podrido y huele a azufre y hedor y sangre. De hecho, como tendencia histórica del sistema, el capitalismo en su fase final de barbarie, el imperialismo, surgido a principios del siglo XX (la gran pandemia aviar producida por el agro capitalista es de 1918 y mató entre 17 y 50 millones de personas), está desarrollando asimétricamente de modo ultra regresivo y reaccionario las fuerzas destructivas contra el bienestar integral del ser humano laboral, contra la sostenibilidad del medio ambiente terráqueo y contra el uso benigno de la técnica, por encima del desarrollo progresivo de las fuerzas productivas y adelantos en ciencia y tecnología mercantilizados (mercados de vacunas, medicamentos, tratamientos antivíricos y otros, cirugías costosas[25], etc.), a favor del gran capital nacional y transnacional y en desmedro de las mayorías populares[26].

Esta pandemia global del COVID-19 y anteriores recientes como la gripe porcina, la aviar y el ébola MERS, el coronavirus del 2002, a inicios del siglo XXI y en un par de años de distancia, pero sobre todo, el aumento del calentamiento global antropogénico y la “bomba de tiempo” en este siglo debido a las grandes industrias de energías fósiles y transporte, lo atestiguan. Permitir su existencia inalterada, incluso en una socialización productiva es fetichizar la tecnología por encima de nuestra clase y atentar contra el derecho a la vida y a la salud integral[27] de la clase obrera (por ello hablamos de crisis sanitaria multimodal) y su veeduría como consumidor de mercancías que produce y subconsume debido a las leyes de austeridad inmanentes del capital[28].

En tiempos de crisis, bajada del salario mínimo, miseria creciente y desocupación alta, la lucha por una canasta familiar básica y digna es crucial. Por esta misma razón, no solo basta con reformas de rentas básicas, mantener el empleo, no bajar salario, ni tampoco basta con luchar por el poder político y nacionalizar el sector. Hay que reconvertirla y reformarla de raíz por otra toda la industria, un punto analítico, programático y de lucha incomprendido por el economicismo, biologismo y el oportunismo, pero que debemos enarbolar los socialistas científicos, explicar pacientemente a las masas en lucha y confrontar a la vanguardia reformista, centrista y revolucionaria, de cara a la lucha contra los gobiernos y patrones. Respecto a las pandemia, este es un punto ciego analítico de las deformaciones gremialistas. Si no proponemos un viraje, de lo contrario, no habremos aprendido nada y no podremos denunciar la hipocresía de los ricos de naturalizar las catástrofes y ser inimputables. La recurrencia de las crisis cíclicas capitalistas y su época final transitoria es directamente proporcional a la recurrencia de enfermedades, epidemias, pandemias, es decir, de emergencias sociales y sanitarias y naturales multimodales.

 

En este sentido, hacemos nuestras las posiciones de Rob Wallace, biólogo y filogeógrafo estadounidense,  y autor de los libros Big Farms Make Big Flu: Dispatches on Infectious Disease, Agribusiness, and the Nature of Science, 2016,  Neoliberal Ebola: Modeling Disease Emergence from Finance to Forest and Farm, 2016. Al igual que los socialistas chinos del colectivo Chuǎng en su folleto Contagio social: guerra de clases microbiológica en China, febrero 2020, que luchan contra el régimen capitalista dictatorial del PCCh. A su vez,The Monster at Our Door: The Global Threat of Avian Flu, 2005, de Mike Davis. Seguidos por la periodista uruguaya Silvia Ribeiro, directora para Latinoamérica de Action Group on Erosion, Technology and Concentration (ETC), y la periodista estadounidense Sonia Sha (autora del libro, Pandemic: Tracking Contagions, from Cholera to Ebola and Beyond, 2016). Por último, teniendo en cuenta la declaración de los socialistas revolucionarios de la corriente internacional de la LIT-CI y los análisis materialistas histórico dialécticos, estas cuatro fuentes distintas convergen en los siguientes argumentos verídicos:

“Cualquiera que pretenda comprender por qué los virus se están volviendo más peligrosos debe investigar el modelo industrial de la agricultura y, más específicamente, la producción ganadera…Cuando surgen los nuevos brotes, los gobiernos, los medios de comunicación e incluso la mayoría de los centros médicos están tan concentrados en cada emergencia por separado que descartan las causas estructurales que están convirtiendo múltiples patógenos marginales en una celebridad mundial repentina, uno tras otro…En otras palabras, la agroindustria está tan enfocada en las ganancias que la selección de un virus que podría matar a mil millones de personas se considera un riesgo asumible…La agroindustria como modo de reproducción social debe terminar para siempre, aunque solo fuera por una cuestión de salud pública. La producción de alimentos altamente capitalizada depende de prácticas que ponen en peligro a toda la humanidad, en este caso, ayudando a desatar una nueva pandemia mortal. Deberíamos exigir que los sistemas alimentarios se socialicen de tal manera que, ante todo, se evite la aparición de agentes patógenos peligrosos…En resumen, tenemos un planeta que ganar”[29].

“Pero casi toda esta discusión se queda en el nivel de la representación –o, en el mejor de los casos, de la política de contención y de las consecuencias económicas de la epidemia–, sin profundizar en cuestionar de cómo se producen esas enfermedades, en primer lugar, y mucho menos en su distribución…Por supuesto que el capitalismo es culpable, pero ¿cómo se interrelaciona exactamente la esfera socioeconómica con la biológica, y qué tipo de lecciones más profundas se podrían sacar de toda esta experiencia? En primer lugar, se trata de una apertura instructiva en la que podríamos examinar cuestiones sustanciales sobre la forma en que la producción capitalista se relaciona con el mundo no-humano a un nivel más fundamental: en resumen, el mundo natural –incluidos sus sustratos microbiológicos– no puede entender sin comprender la forma en que la sociedad organiza la producción (porque, de hecho, ambos no están separados). Al mismo tiempo, esto es un recordatorio de que el único comunismo que vale la pena nombra es el que incluye el potencial de un naturalismo plenamente politizado (…) No hay nada exclusamente chino en el brote de coronavirus. Las explicaciones de por qué tantas epidemias parecen surgir en China no son culturales: se trata de una cuestión de geografía económica…Estados Unidos tiene su propio sector agroindustrial masivo, que contribuye enormemente a la producción de nuevos virus peligrosos, por no mencionar las infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos…En el caso del brote más reciente, la historia es menos sencilla que la de los casos de gripe porcina o aviar, que están tan claramente asociado con el núcleo del sistema agroindustrial…Pero sin la conexión directa con la ganadería industrial, ¿puede decirse que los mismos procesos económicos tienen alguna complicidad en este brote en particular?…el entorno industrial ha modificado las condiciones básicas de la evolución viral, de modo que se producen nuevas mutaciones a un ritmo mayor y con mayor virilidad…los virus producidos en entornos “naturales” se sacan de la población silvestre y se introducen en las poblaciones domésticas a través del mercando mundial (…)  Una política comunista coherente debe comprender ambos hechos juntos. A nivel teórico, esto significa comprender que la crítica al capitalismo se empobrece cuando se separa de las ciencias duras. Pero en el plano práctico, también implica que el único proyecto posible hoy en día es el que es capaz de orientarse en un terreno definido por un desastre ecológico y microbiológico generalizado, y de operar en un este estado perpetuo de crisis…Estas son lecciones importantes para una época en que la destrucción causada por la acumulación interminable se ha extendido tanto hacia arriba en el sistema climático mundial como hacia abajo en los sustratos microbiológicos de la vida en la Tierra. Tales crisis se harán más comunes. El contagio es social”[30].

“La cuestión es quién será el primero en incriminar al animal salvaje que está en el origen de este coronavirus, oficialmente llamado Covid-19, cuya trampa se ha cerrado sobre varios cientos de millones de personas, puestas en cuarentena o excluidas detrás de cordones sanitarios en China y en otros países. Si bien es fundamental elucidar este misterio, estas especulaciones impiden ver que nuestra creciente vulnerabilidad frente a las pandemias tiene una causa más profunda: la destrucción acelerada de los hábitats. Desde 1940, centenares de microbios patógenos aparecieron o reaparecieron en regiones donde, a veces, jamás habían sido observados antes. Es el caso del HIV, del Ébola en África Occidental, o incluso del Zika en el continente americano. La mayoría de ellos (el 60%) son de origen animal. Algunos provienen de animales domésticos o de cría, pero la mayoría (más de dos tercios) provienen de animales salvajes…Pero mucho más numerosos son los animales que evolucionan en el seno de nuestro sistema de cría industrial. Centenares de miles de animales amontonados unos sobre otros en espera de ser conducidos al matadero: condiciones ideales para que los microbios se transformen en agentes patógenos mortales…Como lo declaró el epidemiólogo Larry Brilliant, “las emergencias de virus son inevitables, las pandemias opcionales”. Sin embargo, solo seremos perdonados por estas últimas si ponemos tanta determinación en cambiar de política como la que pusimos en destruir la naturaleza y la vida animal”[31].

“Los principales responsables de esta destrucción de ecosistemas son el sistema alimentario agroindustrial en su conjunto, el crecimiento urbano descontrolado y el avance de megaproyectos para servicio de los anteriores, como minería, carreteras y corredores comerciales, como por ejemplo el Corredor Transístmico. El sistema alimentario agroindustrial juega el papel principal: según la FAO, la causa mayoritaria de deforestación en el mundo es la expansión de la frontera agropecuaria industrial. En América Latina causa 70 por ciento de la deforestación, y en Brasil hasta 80 por ciento. De toda la tierra agrícola del planeta, 78 por ciento (!) se usa para la industria pecuaria a gran escala: sea para pasturas o siembra de forrajes. Más de 60 por ciento de cereales que se siembran globalmente son para alimentar animales en confinamiento…Pese a los desastres que está causando la pandemia de Covid-19, esas empresas siguen sus actividades, gestando la próxima pandemia, que podría incluso ocurrir mientras la actual sigue activa. Es hora de terminar con este sistema agroalimentario absurdo y dañino, que solamente beneficia a las corporaciones. Es el principal factor de cambio climático y pese a utilizar de 70 a 80 por ciento de la tierra, agua y combustibles de uso agrícola, sólo alimentan a 30 por ciento de la población mundial”[32].

“Todos esos virus estaban desde hace siglos en sus reservorios animales, en murciélagos, en camellos en Asia y África. En algún momento, sufrieron mutaciones que posibilitaron que infectasen también a humanos.  Se transformaron en epidemias por el avance de la explotación predatoria de áreas antes estabilizadas en sus ecosistemas naturales. Eso no es solamente un “problema de la naturaleza”, sino una consecuencia de la agresión continuada a la naturaleza por parte del capitalismo, como el calentamiento global, los incendios forestales, etc. Eso significa que después de esta pandemia, podremos tener, en breve, otras. Así como estuvo el SARS, H1N1, MERS, etc”[33].

Las medidas propuestas más arriba, traducidas en propuestas sociopolíticas más concretas, según el método científico político del programa de transición [34]de Trotsky y Nahuel Moreno, entre otros, todo un arte, junto a otras demandas, dependen de la correlación de lucha social de resistencia y su presión de masas, a la vez, de un nuevo gobierno democrático al servicio de las mayorías, esto es, un gobierno revolucionario de los trabajadores y el pueblo que conquiste el poder por la vía insurreccional y en medio de catástrofes de todo tipo. Enfrentar estas causas, y no solo efectos es nuestra divisa. A eso debemos apostarle los socialistas revolucionarios y los trabajadores con conciencia de clase fusionados en un partido y movimiento de masas, ligados y fundidos entre sí. Enfocarse solo en una de ellas, nos hará desviar de los triunfos tácticos y estratégicos de la lucha de clases del siglo XXI. Allí donde los conflictos en curso y el debate público pongan en el tapete la cuestión de las pandemias y maneras de evitarlas y contenerlas, como parte de la actualización teórica y programática de acción, los ejes generales de lucha contra el capitalismo imperante, pueden ser los siguientes:

  • Contener la actual pandemia y prevenir futuras catástrofes sanitarias y sociales. Que las epidemias no se vuelvan pandemias y se minimicen al máximo los efectos de ambas y la recurrencia socionatural.

 

  • STOP a la irracional y destructiva industria agroalimentaria carnista y fosilista del imperialismo. Por un frente mundial y campañas contra esta y los gobiernos cómplices de ella.

 

  • Controlar y planificar la industria agroalimentaria y silvestre, maderera, extractiva, farmacéutica y de transporte.

 

  • Desmantelar la destructiva, reconvertir y nacionalizar, por una nueva industria sostenible en manos de una federación mundial de repúblicas socialistas y las organizaciones gremiales de los trabajadores y los sectores populares.

 

  • Por una nueva industria socializada y sostenible. Por el tránsito energético y la combinación de fuerzas disponibles, de modo precavido. Nuevo modelo alimentario y reconversión social de la dieta más veg(etari)anas. Necesitamos un viraje radical de todo, por una economía planificada ecológica.

 

  • Fortalecer la salud pública universal, gratuita y para todos.

 

  • Prevención, atención, recuperación y minimización de riesgos. Fondo de recursos y preparación ante la recurrencia de emergencias sanitarias y sociales.

 

  • Ampliar la seguridad social y sanitaria en las fábricas y la vida social.

 

  • Fortalecer la financiación pública de la ciencia, la tecnología, educación y la investigación. Por una revolución ideológica del materialismo y el marxismo y las ciencias sociales y naturales.

 

  • Por la recuperación de los derechos laborales y sociales perdidos de la clase trabajadora mundial y el recorte brutal de los actuales. Resistencia, lucha y rebelión, para vencer y sortear derrotas.

 

4. Conclusión: dinámica epidemiológica, ajuste neoliberal y lucha de clases

 

Analizadas las posibles causas de la pandemia viral que es correlativa con la recesión con signos de depresión y la situación política mundial, finalicemos nuestro texto mostrando las consecuencias de ella y su dinámica catastrófica en curso. Dos preguntas básicas saltan a la vista: ¿Cuál es la estimación científica probabilística, según la tasa de letalidad y duración, del número total de víctimas que puedan ser contagiadas y morir en el todo mundo por la pandemia del COVID-19? ¿Cuáles son los probables efectos de la pandemia en términos sociales de tasas, tendencias y números de desocupados, hambrientos, empobrecidos y arruinados, devaluación de las ganancias y los salarios, concentraciones de capital y ritmos macro, en suma, los desprotegidos y el total de muertos por causas sanitarias y sociales, no epidémicas? Son interrogantes, muy difíciles de responder. Para una aprobación lo más objetiva, veamos lo que dicen las propias fuentes oficiales de los expertos y voceros del establecimiento mundial.

En UN MUNDO EN PELIGRO: un informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias (sept, 2019), la OMS/WHO, haciendo un paralelo de la próxima pandemia, hoy COVID-19, con la última gran pandemia, la gripe española de 1918, siguiendo al erudito visionario Bill Gates, sus voceros Gro Harlem Brundtland y Elhadj As Sy, conjeturaron lo siguiente: “La enfermedad se encuentra a sus anchas en el desorden y aprovecha la situación: los brotes han ido en aumento en las últimas décadas y el espectro de una emergencia sanitaria mundial se vislumbra peligrosamente en el horizonte. Si es cierto el dicho que «el pasado es el prólogo del futuro», nos enfrentamos a la amenaza muy real de una pandemia fulminante, sumamente mortífera, provocada por un patógeno respiratorio que podría matar de 50 a 80 millones de personas y liquidar casi el 5% de la economía mundial. Una pandemia de esta escala sería una catástrofe y desencadenaría caos, inestabilidad e inseguridad generalizadas. El mundo no está preparado”[35].

En 2015, el multimillonario burgués Bill Gates, segundo hombre más rico del mundo, mercader de la salud y la informática, pseudo-filántropo para disminuir impuestos y un gran cuadro intelectual del imperialismo “democrático” con “rostro humano”, bien asesorado, escribía un artículo visionario de opinión para el The New York Times titulado How to Fight the Next Epidemic, allí propuso, entre otras, las “misiones humanitarias de paz” de la OTAN y hacía un este pronóstico sombrío:

“La epidemia de ébola en África occidental ha matado a más de 10,000 personas. Simplemente no estamos preparados para enfrentar una epidemia mundial…De todas las cosas que podrían matar a más de 10 millones de personas en todo el mundo en los próximos años, lo más probable es que sea una epidemia….Otras enfermedades, como la gripe, por ejemplo, se transmiten por el aire y las personas pueden ser infecciosas antes de sentirse enfermas. Lo hemos visto antes, con resultados terribles: en 1918, la gripe española mató a más de 30 millones de personas….El problema no es tanto que el sistema no funcionó lo suficientemente bien. El problema es que apenas no tenemos un sistema en absoluto….El mundo no financia ninguna organización (ni siquiera la W.H.O.) para coordinar todas las actividades necesarias para detener una epidemia. En resumen, en una batalla contra una epidemia severa, llevaríamos un cuchillo a una pelea con una bazuca…Según el Banco Mundial, una epidemia mundial de gripe reduciría la riqueza global en $ 3 billones, sin mencionar la miseria inconmensurable causada por millones de muertes. Prevenir tal catástrofe bien vale la pena el tiempo y la atención del mundo”[36].

La extrapolación analógica de la OMS y Bill Gates, no con los más recientes epidemias y pandemias (gripe porcina, ébola que es un tipo de coronavirus, el coronavirus del 2002, etc.) sino con el virus 1918-2020, en algunos puntos es inexacta. El número total de muertos hace un siglo de la influenza A-subtipo H1N1, se debió a factores como: la sistemática censura de los gobiernos y la no promoción global de políticas de aislamiento social sino dejar-hacer; la prioridad del final de la Primera Guerra Mundial europea y los corredores virales de los soldados; la falta de una institución multilateral de salud (a lo sumo, la Cruz Roja) y desconocimiento médico y punto ciego en los revolucionarios[37]; la falta de coordinación de estados y sistemas sanitarios ya deteriorados por la crisis bélica y la miseria social; además de una rápida y fulminante tasa de mortalidad de 10-20% en menos de dos años y letalidad de 2.8%, 50 millones, afectando de diversos modos a un tercio de la población mundial. Sin embargo, puede ser útil pensar, primero, en términos planetarios, segundo, de cantidades mensurables de miles a millones, tercero, la negligencia criminal gubernamental y el déficit sanitario, cuarto, se puede concluir que podría ser una comparación válida en el terreno de las pandemias y los resultados catastróficos para el presente, aunque su origen zoonótico (uno agrario, con animal doméstico aviar u otra, no un simple campamento militar aséptico, debate científico sobre el origen geográfico[38], otro comercial con animal silvestre) y lugar (Estados Unidos, China), hasta donde sabemos, haya sido distinto.

En marzo de 2020, conociendo los datos de China, el WHO tasó sin mucho sustento, ligereza y transparencia informativa, la tasa promedio mundial inicial de mortalidad en 3.4% (que daría, en principio, con una población de 7.8 mil millones, -265 millones de muertos). Pero este cálculo ligero es equívoco a falta de variables adicionales. De modo que es algo distinto de la tasa de transmisibilidad y tasa de letalidad, las variaciones climáticas estacionales, la proyección desigual de país por países, y las medidas político-sanitarias y flujo comercial más el rango temporal, además de la tasa de recuperación de más del 50% y el menor impacto en la población joven y público que no tiene enfermedades pulmonares, cardiovasculares y demás.

El organismo internacional de la salud no especificó, al menos, a nivel público, el pronóstico básico o mínimo de muertos a nivel global y rangos de estimación, para evitar el pánico, pero su portavoz tecnócrata, el biólogo etíope Tedros Ghebreyesus, sí alertó y declaró el estado de pandemia global, es decir, el problema número uno de emergencia mundial, seguido como sombra mortuoria por la recesión global, declarada en abril por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que promete sumar decenas de miles y, tal vez, millones de muertos por hambre y enfermedades físicas, mentales y psicológicas, desempleo y desprotección social y sanitaria, pobreza, suicidios, feminicidios, robos, masacres, asesinatos extrajudiciales, represión, guerras y migración forzada. El portavoz para América Latina del FMI, Alejandro Werner, pronosticó para el continente entre 14 y 22 millones de personas más entrarían al rango de la pobreza extrema[39], ni hablar de la pobreza relativa y la pauperización de la clase obrera y la pequeña burguesía.

Se ha ubicado entonces el rango temporal de la pandemia en mínimo dos años, quedando en vilo las formas de inmunización del virus, erradicación de la pandemia, secuelas, réplicas y debate sobre mutaciones y reinicios, subregistros y déficit de pruebas. El COVID-19 empezó en China y un brote epidémico en Wuhan, Hubei, se expandió en todo Asia (casos fuertes en Rusia, Irán, Arabia Saudí), continuó su danza mortuoria por Europa (en especial, Inglaterra e Italia, España, Francia y Alemania). Miles de millones de poblaciones, estuvieron, parcialmente confinadas o encuarentenadas, ergo, con una producción capitalista disminuida (sector turismo, aéreo, educativo, industrial y comercial), algo inédito. Al momento de escribir estas líneas el virus está arribando a América del Norte con Estados Unidos de América, la superpotencia criminal, como el primer país con mayor número de muertos. De igual modo, está penetrando con fuerza en África[40] y América Latina que han tenido antes epidemias de dengue y chikunguña[41] (Brasil, Perú y Ecuador, Chile, México, Colombia, etc.), proyectando el pico en los próximos meses. Por ende, sus manifestaciones y efectos apenas están empezando a sentirse con fuerza y hay políticas criminales de flexibilización de cuarentenas y apertura. Además de mentiras deliberadas y engaños sobre aplanamientos de curvas y reportes.

El actual coronavirus ha superado de lejos el número de víctimas individuales de los últimos años de epidemias-pandemias del MERS ébola, el H1N1 (en México y el resto del mundo) y el SARS-COV-1, y ya sobrepasó juntas en términos agrupados las 4 en sus rangos intermedios (en total: +300.000). Esto se debe a la expansión pandémica en más de 186 países reportados (véase mapa actualizado diario, CSSE, Center for Systems Science and Engineering, Johns Hopkins University[42]), que son apenas casos registrados, pero los estimativos de contagios reales pueden ser más, debido al déficit desigual y combinado de tests masivos, en menor medida, el número de muertos reales, que son más fáciles de reportar.

Sin embargo, a la fecha, la pandemia del COVID-19 no sobrepasa el número de muertos anuales por enfermedades relacionadas con el cáncer, 8.2. millones de víctimas mortales en 2012, según el OMS/WHO. Aun así, así ambas sean frutas, es incorrecto comparar “peras con manzanas”, es decir, muertes por epidemias de virus zoonóticos a muertes por enfermedades de la crisis social u otros virus, como el VIH, subvalorando la primera. De otro lado, desde el 11 de enero de 2020, cuando se dio a conocer su código genético, diversas cooperaciones y competencias entre laboratorios de investigación y compañías del sector público y privado, empezaron en una carrera contrarreloj por hallar una vacuna efectiva para el SARS-CoV-19, con 5 candidatos a ensayos clínicos, 110 restantes aún no, a través de la inyección de inversión de más de 8.000 millones de dólares. Este proceso acelerado de busca de vacunas y tratamientos suscitan una serie de obstáculos y dilemas metodológicos (plataformas tecnológicas evaluativas y veeduría del producto final), bioéticos y antiespecistas (usos de macacos, hámsteres, hurones, ratones transgénicos, primates no humanos y voluntarios humanos, forzados o no, como en el caso de los presos como cobayas), económicos y políticos (veeduría y distribución), acerca de la patente y el costo de distribución y acceso, sin perspectivas de que esté disponible en al menos 12-18 meses o principios del 2021[43].

Este solo hecho, en medio de la vivencia cruda de la catástrofe de la pandemia, refuta la tecnolatría y la ideología de la innovación perpetua (I+D), según la cual la ciencia y la tecnología serán la cuota de solución a todos los problemas humanos y del capitalismo, habidos y por haber. Pero a la vez expresa, de modo contradictorio, la necesidad de la socialización del trabajo científico y la técnica como fuerza productiva, sin esperar que ésta haga milagros y reconociendo las contingencias de desastres sociales y naturales. En palabras agudas del paleontólogo español, Juan Luis Arsuaga: “a la ciencia ahora de pronto se le atribuyen las cualidades de la religión, incluyendo la inmortalidad. Es decir, vamos a tener energía limpia, de todo, gratis, y además vamos a ser inmortales. ¿Y quién lo va a hacer? “La ciencia”. Eso es pensamiento mágico. La verdadera ciencia te pone frente a tus limitaciones y hay que renunciar…Tú dices que es la hora de la ciencia y yo digo que lo es de la política. La política tiene que ordenar y organizar los múltiples intereses en conflicto”[44].

Prosiguiendo con las estimaciones, el Imperial College London pronostica que, en caso de que los estados promuevan políticas criminales de dejar-hacer, dejar-pasar, es decir, neoliberales, la pandemia podría cobrar 40 millones de vidas.  Por su parte, the Economist Inteligence Unit (EIU), sostiene que un rango de 1-3% de tasa de mortandad y el peor de los escenarios y letalidad, de contagio masivo en todo el globo, podrían morir entre 39 y 117 millones de personas[45]. Sin embargo, se ha criticado mucho los modelos estadísticos y bioinformáticos de epidemiólogos de centros de investigación del mundo, oficiales o privados, como el Instituto Nacional de Salud en Colombia o Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos, por “exagerar” (doomers) o “modular” o “suavizar” los escenarios (suave, medio, fuerte, A, B, C o D) y el número de víctimas, el primero: más de 4.000 muertos, 13.8% de casos severos y 4 millones de contagiados[46], el segundo: entre 200 mil y 1.7. millones de muertos. De todos modos, el Modelo Dinámico de Enfermedades Infecciosas (SEIR Model) o el SIR Model, etc, tienen la virtud de expresar la contingencia causal de las pandemias y la propia realidad constitutiva socionatural, debido a múltiples factores y variables dependientes. Durante esta pandemia y sobre todo después de esta crisis, podrán mejorarse los modelos (matemáticos, estadísticos, bioinformáticos, big science data, etc.), métodos y datos de la práctica científica y reflexiones de la filosofía materialista de la ciencia y la ciencia/filosofía de lo político[47].

Basado en estos datos y mapeo de estimaciones, hay dos posiciones que los trabajadores y los socialistas debemos evitar, por lo tanto, situarnos en contra, oponernos, pues nos llevan a la resignación pasiva, la desmoralización, la justificación reaccionaria y los yerros en el pensar y en la acción. La primera, es la posición que caracteriza que hay un “genocidio en curso” y que inevitablemente morirán millones por la política criminal de las burguesías[48]. La segunda es la posición que sostiene que va a ver una “solución rápida y no catastrófica” de la pandemia, en términos de recuperación y apertura de la economía, subvalorando el impacto. La tercera posición y peor de todas, abstenerse de hacer un pronóstico y mantenerse escéptica, luchar con los ojos vendados, con un optimismo “gramsciano” vulgar de la voluntad de lucha.

En contraste con estas, es decir, la sobrevaloralización pesimista y la infravalorización optimista, y la no-valoración facilista y voluntarista, un diagnóstico científico materialista y política leninista ante la catástrofe en curso, sostiene que el desenlace no está prefijado de antemano, y que por el contrario, según la correlación de la lucha de clases, el desarrollo objetivo de la crisis epidemiológica y social, las respuestas sanitarias y sociales de los gobiernos y actores de todo tipo, en última instancia, las gestiones políticas de la misma, podemos evitar que los decenas de miles –actuales–  se conviertan en unos pocos o decenas o cientos o miles de millones de muertos                 –posibles futuros–. Esta es nuestra responsabilidad histórica, moral, política y científica, como revolucionarios socialistas y trabajadores con conciencia de clase con el resto de nuestro movimiento social y político universal. Solo en una mirada retrospectiva, podremos ver la realidad acontecida y transformada. Si, en efecto, se trató de un pánico mediático, político y sanitario, deliberado o no, de la burguesía, con ocasión de la pandemia, para aplicar el plan de ajuste. O si, en sí mismo, además, el proceso de pandemia global y la recesión con signos de depresión, fue de suyo una catástrofe humanitaria de proporciones históricas, una de las grandes muestras históricas de la anarquía de esta civilización capitalista que merece ser sepultada por el brazo firme de sus sepultureros, la clase trabajadora mundial y sus aliados populares, forjando una vida social nueva, un sistema civilizatorio mejor, o en su defecto, menos peor al existente: el socialismo y el comunismo. Entre más nos tardemos, más catastrófico y costosas serán las cosas debido al despliegue de la barbarie en curso.

Para finalizar este texto sobre filosofía de la ciencia y política revolucionaria, hacemos un llamado a retomar el arte de la política partidista, sí, volver a Lenin (en 2024, la clase y la izquierda hará una campaña conmemorativa, a 100 años de su muerte), el alumno mejor aventajado de nuestro maestro Marx. Por delante tenemos la lucha por las necesidades más sentidas de la población trabajadora mundial en los países imperialistas y los países semicoloniales y continentes, contra los gobiernos, sus regímenes y el sistema.

De nuevo, las pequeñas peleas que pueden volverse grandes batallas políticas por las necesidades materiales de vida de los trabajadores, sectores populares y pueblos, por ende, por la conquista audaz por el poder de facto de clase. Los gobiernos, el empresariado y los organismos imperialistas (FMI, Banco Mundial, OIT) implementarán durísimos planes contrarrevolucionarios y reaccionarios de ajuste contra los trabajadores, buscando hacernos retroceder a niveles propios del siglo XIX y catástrofes del siglo XX, e incluso, superarlas, pues el siglo XXI es terminal. Ante ello, el plan de lucha obrera y popular, dentro del marco del estado de emergencia mundial, puede apostarle a las siguientes reivindicaciones y posiciones:

 

  • No a la apertura ni flexibilización criminal de las cuarentenas. No al chantaje patronal y sus gobiernos serviles criminales. Por una cuarentena mundial sin hambre y con una economías de servicios vitales esenciales hasta que se supere el pico, se aplane la curva epidémica con una atención sanitaria efectiva y protección social de las mayorías obreras y populares.

 

  • El capitalismo mata y la naturaleza no es la responsable por la pandemia. La pandemia del COVID-19 se suma al libro negro de crímenes históricos de los ricos. Denuncia permanente de los gobiernos criminales, su negligencia y responsabilidad histórica por las muertes evitables (en el ámbito sanitario y social), al igual que la desprotección y los contagios innecesarios. Judicialización, ultimátum, tribunales populares y acusaciones en las instituciones burguesas y sociales que juzguen las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos de primera, segunda, tercera y cuarta generación, con ocasión de la pandemia y la recesión profunda. Impulsar todo tipo de presiones sociales y sectoriales.

 

  • Derecho a la información veraz en los medios de comunicación masivos y e instituciones estatales. Acceso gratuito o bajo costo al conocimiento, acceso abierto a datos e informes al pueblo y educación pública universal. Por verdad, justicia, reparación y corresponsabilidades penales y administrativas de los Estados donde nació, se propagó y se exacerbó la pandemia sanitaria y económica. Por comisiones de investigación independientes de científicos, movimientos sociales y organizaciones de la salud, sobre el origen de la pandemia, las negligencias, censuras, omisiones y delitos, en la atención a la emergencia sanitaria y social. Impulsemos declaraciones de científicos y personal médico con sus denuncias y advertencias. Castigo a los gobiernos burgueses criminales y rehabilitación a las víctimas y personal que luchó por advertir, prevenir, contener, esta catástrofe. Juicio popular a criminales, corruptos y genocidas. Las fosas comunes tienen un responsable, los gobiernos hambreadores y las empresas criminales.

 

  • Inyección de emergencia de recursos para financiar la atención de la pandemia y el hambre. Por una gran campaña continental de condonación, suspensión y no pago de la deuda externa, debido a la emergencia sanitaria y social en el mundo semicolonial, con apoyo de los trabajadores y sindicatos de los países imperialistas. Por una campaña de exigencia de impuesto extraordinario a las grandes empresas nacionales y extranjeras, para sortear el sector salud y la inversión social. No más salvar a los multimillonarios y la banca, a costa del empleo y calidad de vida de los trabajadores y la ruina de los pequeños comerciantes, vendedores ambulantes y pequeñas empresas.

 

  • Plata para insumos de bioseguridad, test masivos, unidades de cuidado y terapia intensiva (UCI), respiradores mecánicos y material de asistencia respiratoria, hospitales de campaña, privados y púbicos, salarios y contratos dignos del personal de salud y aumento de la masa de este. Por mayores medicamentos, fondos para investigación en vacunas y tratamientos de acceso gratuito y bajo costo, costeados por el Estado y con un impuesto a la ganancia del sector privado y apoyo de este al desarrollo. Plata para una renta universal a los estratos 1, 2 y 3 y pago de los servicios públicos y vivienda, no para subsidiar a los ricos. Pan, techo, trabajo y salud para todo el pueblo trabajador, incluido los inmigrantes, desempleados, arruinados y mendigos, no para los que ya tienen. Plata para insumos de seguridad en el trabajo, los trabajadores no somos carne de cañón. No más corrupción, cárcel, sanción pecuniaria y expropiación a los corruptos burgueses que se roban la plata del pueblo y saquean las arcas públicas.

 

  • Intervención integral del Estado en el sector salud y sector de los servicios esenciales y productivo. Reorientar y centralizar parte de la masa de la tasa de ganancia de los capitalistas, los fondos fiscales del Estado y el salario social de los trabajadores en función de atender la pandemia y la crisis económica y salvar vidas, no en función de salvar el gran capital.

 

  • Por una recuperación económica al servicio de los pobres no de los ricos. Que la crisis la costeen y paguen los que más tienen, los capitalistas. No a la rebaja salarial. No a los despidos indiscriminados y los contratos basuras. Disminuir la jornada laboral a 4 horas sin pérdida salarial, para que más personas trabajen. Seguridad social, riesgos laborales y seguro de desempleo. No a las contrarreformas (pensionales, laborales, sanitarias, fiscales, políticas, etc.) al servicio del FMI, la OMC, el Banco Mundial, los países imperialistas del G7 y el gran capital nacional. Por una economía de emergencia de servicios esenciales y nacionalización de empresas estratégicas bajo sindicalización masiva y control por la base. Créditos sin intereses a las MyPymes y cooperativas bajo control inmediato de los trabajadores de las que quiebren o despidan.

 

  • Vivan las protestas de hambre, mítines, milicias, comités, coordinadoras, soviets de doble poder, motines, insurrecciones, guerrillas de masas, cacerolazos y huelgas de médicos y trabajadores de la salud, habitantes populares y obreros, vendedores ambulantes y desempleados, campesinos, trans y prostitutas, presos políticos y sociales, que luchan por sus vidas. Defensa irrestricta de las libertades democráticas.

 

  • No a las guerras por el control de los recursos naturales, la fuerza laboral y el reparto del mundo entre un puñado de países. No a las intervenciones militares imperialistas de USA y UE, OTAN y ONU y gobiernos burgueses contra la soberanía y autodeterminación de los pueblos. Por la segunda y definitiva independencia de nuestros pueblos.

 

  • Por la resistencia de masas ante el ajuste y la guerra brutal de la crisis económico-sanitaria del empresariado mundial. Por la unión de clase de los trabajadores del Norte y el Sur, de América Latina y el Norte, de África y el Caribe, de Europa y Oceanía. Reponernos de inúmeras derrotas, resistir, organizarnos, propinar golpes al enemigo y, a la postre, vencerlos a través de la revolución social mundial del siglo XXI, la rebelión de los de abajo. Llamado a todas las corrientes de izquierda, por la construcción urgente de una Internacional de partidos revolucionarios con programas obreros revolucionarios y centralismo democrático, los cuales, dirigiendo y siendo caudillos de la movilización de masas, les impongan a los de arriba un gobierno de los trabajadores y el pueblo, arrebatándoles el poder e implantando la Dictadura Revolucionaria del Proletariado con ayuda de sus aliados populares.

 

  • Por el socialismo global y la victoria final, esto es, la necesidad de un tránsito a una nueva civilización post-capitalista a través de una federación de repúblicas socialistas soviéticas en todo el mundo, ante la decadencia infernal y apocalíptica del sistema actual en vía al colapso que nos lleva a millones de muertes, necesidades básicas e integrales no cubiertas a las mayorías y la extinción prematura de nuestra especie humana y otras especies valiosas con las que cohabitamos de forma contradictoria y diferenciada nuestro planeta Tierra.

 

 

Notas

 

[1] “Nuestro análisis muestra claramente que el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito (…) Sin embargo, los datos genéticos muestran irrefutablemente que el SARS CoV-2 no se deriva de ningún virus usado anteriormente. En cambio, proponemos dos escenarios que pueden explicar de manera plausible el origen de SARC-CoV-2: (i) selección natural en un huésped animal antes de la transferencia zoonótica; y (ii) selección natural en humanos después de la transferencia zoonótica (…) En medio de la emergencia global de salud pública de COVID-19, es razonable preguntarse por qué los orígenes de la pandemia son importantes. La comprensión detallada de cómo un virus animal saltó los límites de las especies para infectar a los humanos de manera tan productiva ayudará en la prevención de futuros eventos zoonóticos … Independientemente del mecanismo exacto por el cual el SARS-CoV-2 se originó a través de la selección natural, la vigilancia continua de la neumonía en humanos y otros animales es claramente de suma importancia” (The proximal origin of SARS-CoV-2Review Nature 26, 2020, págs. 450 y 452). Disponible en: https://www.nature.com/articles/s41591-020-0820-9#citeashttps://doi.org/10.1038/s41591-020-0820-9

[2] Véase “Apartado I: Origen, ubicación taxonómica, biología molecular y estructural del SARS-CoV-2” En: COVID-19 Aspectos biológicos, clínicos y sociológicos: una revisión (Corroza, M; Naranjo, L; Romero, A; Schmauk, T y Vega, E). Disponible en Revista Nullius in verba (abril 2020): https://nulliusinverbasite.com/covid-19/?fbclid=IwAR3pa7a3VZY8yj78JHL91rVmS_mjUdo-ZzatsWiOheWO_wBZX6MEKHSuSqM

[3] “El concepto ” One Health ” se introdujo a principios de la década de 2000. En pocas palabras, resumió una idea que se conocía desde hace más de un siglo; que la salud humana y la salud animal son interdependientes y están vinculadas a la salud de los ecosistemas en los que existen… Las enfermedades de origen animal que pueden transmitirse a los humanos, como la gripe aviar , la rabia , la fiebre del Valle del Rift y la brucelosis , plantean riesgos mundiales para la salud pública. Otras enfermedades que se transmiten principalmente de persona a persona también circulan en animales o tienen un reservorio animal, y pueden causar emergencias de salud graves, como la reciente epidemia del virus del Ébola. Estos riesgos aumentan con la globalización, el cambio climático y los cambios en el comportamiento humano, dando a los patógenos numerosas oportunidades para colonizar nuevos territorios y evolucionar hacia nuevas formas”. Véase One health (s.f.) e Infogramas sobre zoonosis en animales domésticos y salvajes, reporte de la Organización Mundial de la Salud Animal (OIE). Disponible en: https://www.oie.int/en/for-the-media/onehealth/?fbclid=IwAR2QypISFacR3uoKSNOQbjkwHqLsNt9yJb_BdozgY5NrPUcnpbKN2K9cBO0,

https://www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Media_Center/img/Infographies/A4-EN-WEB.pdf  y https://www.oie.int/fileadmin/Home/eng/Media_Center/img/PortailOH/EN_Onehealth-terr.pdf

[4] China acusa al ejército de EE.UU. de instalar el coronavirus (14/3/2020, AFP, EFE). Disponible en https://www.elpais.com.uy/mundo/china-acusa-ejercito-ee-uu-instalar-coronavirus.html?fbclid=IwAR2SPbRWp666fBsFteEX6nn5Un58qJpA0tChW6fBzcc7EbozJ1xpeHyDxQo

[5] Hay ‘pruebas enormes’ de origen de coronavirus en laboratorio: EE. UU (4/5/2020, Efe). Disponible en El Tiempohttps://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/coronavirus-hay-pruebas-enormes-de-origen-de-su-en-laboratorio-ee-uu-491194

[6] La OMS consignó en el UN MUNDO EN PELIGRO: un informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias (sept, 2019): “Aumentan las probabilidades de que se declare una pandemia a escala mundial. Si bien los avances científicos y tecnológicos ofrecen nuevos instrumentos para promover la salud pública (lo que incluye efectuar una evaluación segura de las contramedidas médicas), también permiten la creación o recreación en laboratorio de microorganismos que pueden causar enfermedades. Una liberación intencionada complicaría la respuesta al brote epidémico resultante, ya que, además de decidir la forma de luchar contra el patógeno, habría que introducir medidas de seguridad que limitarían el intercambio de información y fomentarían las divisiones sociales. En conjunto, los eventos naturales, accidentales o intencionados causados por patógenos respiratorios plantean «riesgos biológicos catastróficos a escala mundial»”…La propagación rápida de una pandemia debida a un patógeno respiratorio letal (de origen natural o liberado accidental o intencionalmente) conlleva requisitos adicionales de preparación” (páginas 15 y 30). Disponible en página oficial WHO https://apps.who.int/gpmb/assets/annual_report/GPMB_Annual_Report_Spanish.pdf

[7] Véase Bioterrorismo: un problema de salud pública (médicos Carlos Chiriboga, Carlos Paredes, revista salud pública de México, vol. 43, nov-diciembre de 2001). Disponible en: http://www.scielo.org.mx/pdf/spm/v43n6/7536.pdf

[8] En Proximal origin of SARS-CoV-2, en la discusión sobre las “teorías del origen del SARS-CoV-2”, los cinco autores cotejan esta posibilidad de una liberación accidental o no, pero la refutan de modo provisorio, según los datos disponibles, sobre la improbable fabricación en una laboratorio, en relación con el carácter original de esta y la interacción con el receptor ACE2 y el esqueleto del SARS-CoV-2, no tomadas de virus existentes:

“La investigación básica que implica el paso de coronavirus tipo SARS-CoV de murciélago en cultivos celulares y / o modelos animales ha estado en curso durante muchos años en laboratorios de nivel 2 de seguridad en todo el mundo, y hay casos documentados de escapes de laboratorio de SARS-CoV [citan un artículo de estudio clínico y de laboratorio de 2004 sobre un SARS-CoV en Singapur: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa032565]. Por lo tanto, debemos examinar la posibilidad de una liberación inadvertida de SARS-Cov-2 en el laboratorio … Las características genómicas descritas aquí pueden explicar en parte la infecciosidad y la transmisibilidad del SARS-CoV 2 en humanos. Aunque la evidencia muestra que el SARS-CoV no es un virus manipulado a propósito, actualmente es imposible probar o refutar las otras teorías de su origen descritas aquí ” (pág. 452).

[9] Véase Divulgación Científica: Obstáculos y relevancia social (del doctorando en biología, el colombiano Juan Felipe Zapata, promotor de BioHacking – Ciencia libre para todos, octubre, 2018). Disponible en https://www.researchgate.net/publication/328567040_Divulgacion_Cientifica_Obstaculos_y_relevancia_social

[10] Aparte, o más bien, como parte de la contaminación informativa y mediática, los estudios científicos también están sometidos a procesos de mercantilización. Esto es, artículos con ensayos clínicos y experimentales deficientes, evidencias dudosas, procesos de revisión de pares no rigurosos, influencias, etc. Cabe decir que esto ya existía antes de la pandemia, pero se disparó, ante la crisis social. Véase Muchas investigaciones científicas se publican de forma inapropiada y poco transparente (SINC – Servicio de Información y Noticias Científicas, 7/5/2020). Disponible en https://www.agenciasinc.es/Noticias/Muchas-investigaciones-cientificas-se-publican-de-forma-inapropiada-y-poco-transparente y Sepultados bajo la mayor avalancha de estudios científicos (Javier Salas, 4/5/2020, El País). Disponible en https://elpais.com/ciencia/2020-05-04/sepultados-bajo-la-mayor-avalancha-de-estudios-cientificos.html

[11] Véase, entre otros, los artículos especializados y fuentes: Severe Acure Respiratory Syndrome Coronavirus as an Agent of Emerging and Reemerging Infection (autores varios, Clinical Microbiology Reviews, oct. 2007, p. 660-694, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2176051/), Catastrophic Shocks Through Complex Socio-Economic Systems: A Pandemic Perspective (David Korowicz, 2013, Feasta, http://images.feasta.org/2013/07/Catastrophic-shock-pandemic2.pdf), A pneumonia outbreak associated with a new coronavirus of probable bat origin (autores varios, Revista Nature, 579, enero 2020, págs. 270-276, https://www.nature.com/articles/s41586-020-2012-7), Estimation of potential global pandemic influenza mortality on the basis of vital registry data from the 1918-20: a quantitative analysis (autores varios, revista Lancet, 2006). Global shifts in mammalian population trends reveal key predictors of virus spillover risk (autores varios, The Royal Society Publishing, November 2019, https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rspb.2019.2736?af=R), Global rise in human infectious disease outbreaks (autores varios, The Royal Society Publishing, 6/12/2014, https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rsif.2014.0950), How to Prevent the Next Pandemic (virólogo Nathan Wolfe, abril 2009, Scientific American, https://www.scientificamerican.com/article/preventing-next-pandemic/).  Why we have virus outbreaks & how we can prevent them (Nathan Wolfe, TED Talks, 27/3/2009, https://www.youtube.com/watch?v=mMEPV-NTeZs).

[12] El colapsismo, expresión del ecologismo radical, en su versión ecofascista, por su parte ve progresiva la muerte de millones de seres humanos a causa del pandemia y otras modalidades, como un favor del planeta y la naturaleza, frente al virus de especie que es la plaga humana. Esta la mentalidad burguesa radical y nihilista por excelencia, como salida a la crisis ecológica, se complementa con los planes de ajuste neoliberales (pensiones, etc.) y la visión neomalthusiana de sectores de la burguesía. Una forma de control de la sobrepoblación y crecimiento demográfico, que son reales, sin ir a la raíz de la sobreproducción capitalista.

Para esta visión, las versiones socialistas tendrían los mismos problemas que la civilización capitalista, por lo que necesitaríamos nuevas sociedades decrecientes y menos complejas, con o sin propiedad privada, y por ello sería lícito una reducción demográfica cualitativa, por cualquier medio, democrático o no. Aunque no todas las teorías colapsistas son ecofascistas, esto es, justificadoras de masacres masivas y métodos de guerra civil contra las masas y de control totalitario por gobiernos dictatoriales en función de una supuesta protección del medio ambiente, un rasgo común de ellas, incluidas sus supuestas versiones de izquierda, es renunciar a la revolución socialista y la lucha de la clase trabajadora, la lucha por el poder político y un derrotismo pesimista de “fracasar mejor” en cuanto inevitabilidad de la involución crónica del desarrollo de las fuerzas productivas y desplome socio-ecológico de la civilización, esto es, un determinismo natural-ambiental de impacto negativo, poco político y anti-leninista.

Véase Cecilia Zamudio, ecofascismo en tiempos de coronavirushttps://kaosenlared.net/ecofascismo-en-tiempos-de-coronavirus/  y Catalina Ruiz-Navarro, el peligro del ecofascismo (El Espectador, 9/4/2020): https://www.elespectador.com/opinion/el-peligro-del-ecofascismo-columna-913789

[13] Algunos textos “polifónicos” (pequeñoburgueses, burgueses y obreros) que de alguna manera relacionan y hacen pinceladas entre capitalismo (“sistema industrial”), naturaleza y coronavirus, mucho más interesantes que el economicismo antimarxista encargado de estudiar la recesión con independencia de la pandemia, son:  Política anticapitalismo en la época del COVID-19 (David Harvey, 20/3/2020, Izquierda Diario, http://davidharvey.org/2020/03/anti-capitalist-politics-in-the-time-of-covid-19/https://www.laizquierdadiario.com/Politica-anticapitalista-en-la-epoca-de-COVID-19), COVID-19 and Circuits of Capital (Rob Wallace, Rodrick Wallace, Alex Liebman, Luis Chaves, Monthly Review # 71, n. 1, 5/01/2020, https://monthlyreview.org/2020/05/01/covid-19-and-circuits-of-capital/), Six facts about the connection between nature and the coronavirus (UNEP, 8/4/2020, https://www.unenvironment.org/news-and-stories/story/six-nature-facts-related-coronaviruses), Halt destruction of nature or suffer even worse pandemics, say world’s top scientists (Damian Carrington, 27/4/2020, Environment editor, The Guardian, https://www.theguardian.com/world/2020/apr/27/halt-destruction-nature-worse-pandemics-top-scientists), Biodiversity policy beyond economic growth (autores varios, Conservation Letter- A journal for the Society of Conservation of Biology, 13/32020, https://conbio.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/conl.12713).

[14] Por ejemplo, los siguientes enunciados errados idealistas y confusos anticientíficos de compañeros y organismos dirigentes de sectores del trotskysmo sobre la inevitabilidad natural y la contención social, que tienen la virtud de contrastar la hipótesis político-ideológica de la conspiración, pero con el defecto crucial de no pasar por mientes las causas y fenómenos de zoonosis en relación con la producción capitalista:

“Esta no fue la primera epidemia que apareció en el planeta y, ciertamente, no será la última. A lo largo de la historia humana, han surgido innumerables enfermedades nuevas, que causan daños generalizados, a veces con la muerte de un sector significativo de las diversas poblaciones. Esto no sucede por venganza divina, sino por un proceso completamente naturalLos virus, las bacterias y otros microorganismos que causan enfermedades sufren mutaciones que alteran sus características. Estas mutaciones a veces impiden que nuestro sistema inmunitario las reconozca y se propaguen de persona a persona con velocidad extrema, dependiendo de la forma de infección. En este punto, el lector puede preguntar, si no es posible prevenir la aparición de nuevos virus y bacterias, ¿qué carga de agua tiene esto que ver con la sociedad capitalista? El objetivo no es tanto prevenir la aparición de nuevas enfermedades, sino las formas y medios de combatirlas. Y aquí es donde esta forma de sociedad muestra su dinámica enloquecida” (¿Es el coronavirus el verdadero enemigo que nos amenaza?, Revista Contra-Corrente, del erudito Gustado Machado del PSTU Brasil, del canal de YouTube Orientación Marxista, el Blog Teoría & Revolución y el Instituto Latinoamericano de Estudios Socioeconómicos, ILAESE, http://ilaese.org.br/pandemia-do-coronavirus-uma-catastrofe-anunciada/?fbclid=IwAR1arqoemkrIb_jyMmPQzsaVCtwQWRrw5kTxcBP88OnFfXMWQJlm2oWbfVs).

La dificultad para pensar dialécticamente se manifiesta asimismo cuando se habla de crisis capitalista. Es indudable que se trata de esto mismo, pero con una salvedad fundamental, que es que fue desatada por un fenómeno de la naturaleza. El derrumbe de la especulación financiera, que tenía los días contados, no solamente se precipitó por el coronavirus, también alteró o modificó su naturaleza social en un aspecto fundamental – la aparición de una amenaza a la salud y a la vida, que no está engendrada directamente por las leyes del movimiento del capital, con independencia de la responsabilidad que pueda tener en la irrupción de estas epidemias, ni que decir en la prevención y preparación. Quien en nombre del socialismo ignore la crisis sanitaria en cuanto tal, no ejercerá ninguna influencia socialista en el desarrollo de la crisis, tomada en su conjunto” (Un gran equívoco política: acerca de la izquierda y la pandemia, Partido Obrero Tendencia de Jorge Altamira y el economista Marcelo Ramal, 03/04/2020, https://politicaobrera.com/debate/820-un-gran-equivoco-politico).

“El capitalismo es errático, la economía se mueve no en función de los intereses humanos sino del lucro, irracionalmente. Por eso aunque el virus quizá fuera inevitable, el impacto sería mucho menor si en cada país donde ha circulado existiera un gobierno de los trabajadores con economía planificada y fuertes servicios de salud pública” (Declaración PST Colombia, Coronavirus en Colombia: qué hacer desde la clase trabajadora, 13/3/2020).

[15] Bill Gates ha dicho en los últimos cinco años lo siguiente:

“Me puse en camino para hablar sobre la prevención de epidemias. Esto es lo que escuché … Quería resaltar un hecho aleccionador: el mundo no está preparado para manejar una gran epidemia … También hay un amplio acuerdo sobre qué hacer: necesitamos crear un sistema global de alerta y respuesta para epidemias ” (Hard Questions About the Next Epidemic, 15/3/2015, Gates Notes).

“La Segunda Guerra Mundial fue el momento decisivo de la generación de mis padres. De manera similar, la pandemia de coronavirus, la primera en un siglo, definirá esta era … eventualmente podremos declarar el fin de esta pandemia y enfocar nuestra atención en cómo prevenir y contener la próxima” (The first modern pandemic (short read), 24/3/2020, Gates Notes).

“Nadie podía predecir cuál era la posibilidad de que surgiera un nuevo virus. Sin embargo, sabíamos que sucedería en algún momento ya sea con gripe o algún otro virus respiratorio … y fue una gran oportunidad para tener una discusión basada en hechos sobre esta pandemia y qué podemos hacer para prevenir la próxima” (31 questions and answers about COVID-19, 19/3/2020).

“En cualquier crisis, los líderes tienen dos responsabilidades igualmente importantes: resolver el problema inmediato y evitar que vuelva a suceder. La pandemia de COVID-19 es un excelente ejemplo. El mundo necesita salvar vidas ahora al tiempo que mejora la forma en que respondemos a los brotes en general. El primer punto es más urgente, pero el segundo tiene consecuencias cruciales a largo plazo. El desafío a largo plazo, mejorar nuestra capacidad para responder a los brotes, no es nuevo. Los expertos mundiales en salud han estado diciendo durante años que otra pandemia que rivaliza con la velocidad y la gravedad de la epidemia de influenza de 1918 no era una cuestión de si sino cuándo (How to respond to COVID-19, 28/2/2020, Gates Notes).

“De hecho, de todas las cosas que podrían matar a más de 10 millones de personas en todo el mundo, la más probable es una epidemia derivada de causas naturales o de bioterrorismo … Una epidemia es una de las pocas catástrofes que podrían retrasar drásticamente al mundo Las próximas décadas. Al construir un sistema global de advertencia y respuesta, podemos prepararnos para ello y prevenir millones de muertes” (The Next Epidemic — Lessons from Ebola, 9/9/2015, The New England Journal of Medicine).

Pero, sin duda, su mayor audiencia (con millones de vistas) ha sido el video de 8 minutos The nexts outbreak? We’re not ready (5/4/2015), donde extrae lecciones de la epidemia del ébola en África en el popular programa de TED Talks cuyo lema es “ideas worth spreading”: https://www.youtube.com/watch?v=6Af6b_wyiwI&t=324s.

[16] Véase los videos del epidemiólogo estadounidense Larry Brilliant en TED Talks, Help stop the next pandemic (16/1/2007), Good news about pandemics (25/8/2017): https://www.youtube.com/watch?v=MNhiHf84P9c y https://www.youtube.com/watch?v=jfd-RL0BZsU

[17] Sobre los planos relacionales socionaturales, véase el análisis del gran filósofo colombiano y latino de la complejidad y de la ciencia, Carlos Eduardo Maldonado, ¿Qué significa la crisis del Coronavirus? (10/4/2020). Disponible en Desde Abajo – Prensa Independiente: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39333-que-significa-la-crisis-del-coronavirus.html

Allí menciona la diversidad biológica y, por tanto, vírica: “En el año 2018 se lanzó el Proyecto Viroma Global, destinado a entender los virus y a emprender acciones no-reactivas ante los mismos. Se trata de un programa de investigación formulado a diez años, por tanto, que deberá cerrarse en el 2028, destinado a identificar el 99 por ciento de los virus que suceden por zoonosis. Son sólo 260 virus conocidos los que son de origen humano. Prácticamente todas las enfermedades zoonóticas se originan en mamíferos o en aves. Se estima que hay más de 1.6 millón de virus mamíferos o de aves acuáticas, reunidas en 25 familias de infecciones humanas conocidas. Sólo se ha identificado el 1 por ciento de estos virus como amenazas y se han desarrollado vacunas y medidas preventivas y de intervención para menos de ese 1 por ciento. Entre 2018 y 2020 las familias de virus identificadas alcanza a las 144”.

[18] Véase, por ejemplo, el economicismo “sofisticado” del marxismo tradicional, deformaciones profesionales que influyen en el método, que no obstante, tiene la virtud de hacerle seguimiento a una cara crucial de la presente crisis del capitalismo que es una sola llamarada y que la filosofía marxista de la ciencia, también debe evaluar: Hacia una depresión global (Rolando Astarita, 10/2020/03, https://rolandoastarita.blog/2020/03/10/hacia-una-depresion-global/?fbclid=IwAR0__DqBVs8TKN0LdF6qYTcKjFRdc_bjCTuB0UG4XthyXA0YpJ9Aoc3CbNM), La depresión pospandémica (Michel Roberts, 13/4/2020, https://thenextrecession.wordpress.com/2020/04/13/the-post-pandemic-slump/), La economía mundial cae en picada: se avecinan grandes enfrentamientos (Daniel Sugasti, 16/04/2020, https://litci.org/es/menu/economia/la-economia-mundial-cae-en-picada-se-avecinan-grandes-enfrentamientos/).

[19] “Socialismo” ya no es una palabrota en Estados Unidos, (Gary Gounge, 11/09/2019, The Guardian, republicado en El Diario de España). Disponible en https://www.eldiario.es/theguardian/palabra-socialismo-abandona-tabues-Unidos_0_940356103.html  y El ascenso del socialismo millenial (Diego Sacchi, 15/2/2019, La Izquierda Diario Argentina). Disponible en http://www.laizquierdadiario.com/El-ascenso-del-socialismo-millennial A nivel de la filosofía, el neo realismo, la complejidad, criticismo social, también son expresiones de crisis de la filosofía tradicional burguesa victoriosa, tanto posmoderna (“giros lingüísticos”) como neoliberal analítica y continental comunicativa.

[20] Véase, por ejemplo, El coronavirus: una razón más para frenar el tráfico de vida salvaje (Roser Gari, 17/03/2020, El Diario, https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/coronavirus-razon-parar-trafico-salvaje_6_1006909327.html), El próximo virus (escrito por el biólogo Jared Diamond y Nathan Wolfe, 22/3/2020, El País, https://elpais.com/elpais/2020/03/20/opinion/1584697329_308520.html).

[21] Véase su libro Big Chicken: The Incredible Story of How Antibiotics Created Modern Agriculture and Changed the Way the World Eats, 2017, Maryn McKenna. También Imagining the Post-Antibiotics Future (20/11/2013, Medium). Disponible en https://medium.com/@fernnews/imagining-the-post-antibiotics-future-892b57499e77.

Epistemológicamente, no hay que confundir el debate científico y bioético sobre los costos-beneficios de los antibióticos en los animales (incluso en humanos) y su correlación con la resistencia viral-bacterial, con las posturas antivacunas en humanos y pseudociencias de medicinas tradicionales, homeopáticas y saberes tradicionales. Por último, la sociología de la ciencia y la crítica social a la industria farmacéutica, los sistemas de salud neoliberales y la mercantilización de la medicina científica occidental y sus servicios.

[22] Dice el doctor en biomedicina, Adriá Voltés, y su interesante propuesta de transición proteica: “El actual sistema agroalimentario ha fallado en múltiples frentes: justicia alimentaria, consideración de los derechos de los animales, gasto público, crisis de biodiversidad, seguridad alimentaria, impactos ambientales en materia de agua, suelo y cambio climático, entre otros. La idea de transición proteica es una idea homóloga a las propuestas de transición ecológica o transición energética que ya tenemos más integradas. En este caso, nos referimos a la necesidad de sustituir los alimentos de origen animal por los de origen vegetal”. Disponible en El Salto Diario (4/5/2020): https://www.elsaltodiario.com/infoanimal/adria-voltes-transicion-proteica-sintiencia-animal. También consúltese el libro (ebook) de la zoóloga Cynthia Schuck y el biólogo Waldimir Alonso titulado PANDEMICS: global health and consumer choices (2020): https://ivu.org/ivu-bylaws/finances/98-pandemics-global-health-and-consumer-choices/file.html

[23] El grupo comunista alemán-suizo MLA en su 18 tesis sobre Marxismo y Liberación Animal propone una industria socializada y sostenible de producción de alimentos, señalando lo siguiente: “[C]ualquiera que piense en ignorar la producción de carne o incluso en convertirla en una empresa socialista se sienta en esa imagen ingenua [naïve] y romántica de la producción industrial de alimentos que los grupos de presión [lobbies] del capital promueven. La conversión de la industria alimentaria y de la carne en una industria ecológicamente sostenible, vegana y planificada socialmente, en cambio, sería una demanda socialista oportuna” (Tesis XIV, T14). Disponible en Revista Latinoamericana de Estudios Críticos Animaleshttp://revistaleca.org/journal/index.php/RLECA/article/view/242/183. Para una discusión sobre la complejidad del tránsito anticapitalista y la producción alimentaria véase Comentarios críticos a las 18 tesis sobre marxismo y liberación animalhttps://blogsocialist21.wordpress.com/2018/08/17/comentarios-criticos-a-las-18-tesis-sobre-marxismo-y-liberacion-animal/

[24] Enrique Dussel, Cuando la naturaleza jaquea la orgullosa modernidad (4/4/2020, La Jornada, México). En: Capitalismo y pandemia, ed. Filosofía Libre, págs. 87-91. Disponible en https://kehuelga.net/IMG/pdf/Capitalismo-y-Pandemia.pdf. En una entrevista pandémica el 9 de abril de 2020, el maestro Dussel, sin atisbo alguno de desnaturalizar el especismo de Occidente ni tampoco los límites de la ética antiespecista liberal de Peter Singer, Tom Regan y Francione, esto debido a la tradición semita-judeocristiana (desde su primer libro: el Humanismo semita, 1969, hasta hoy) que influye su psique y filosofía. Por lo tanto, una visión humanista y antropocéntrica todavía de raíz profunda moderna (no de un giro transmoderno, filosofía mundial, o razón crítica de una transtopía, le llamo yo), sin comprender la profundidad del planteamiento marxista sobre las necesidades materiales diferenciadas de la vida (del «pan de cada día» y «dar de comer al hambriento»), dice: “La ética significa lo siguiente: debo afirmar la vida, en general, específicamente, la vida humana, en comunidad…por lo tanto no es solo la afirmación de mi comunidad, de mi nación, sino de toda la humanidad, pero además de los vivientes, si yo mato, destruyo los bosques, vegetales, me voy a asfixiar; si mato a los animales, no voy a tener de dónde comer las proteínas, es toda la vida la que hay que salvar…”. Disponible en Aristegui Noticias (México) https://www.youtube.com/watch?v=ILuu3lYWFAg&t=138s

[25] En 1980, por primera vez en la historia, la viruela fue controlada y “erradicada” con una campaña de vacunación mundial. Esto producto de las concesiones por el avance de la revolución mundial, los estados de bienestar y los nuevos mercados en la salud. Igualmente, en promedio mundial y metiendo en un saco a ricos a pobres, aumentó la tasa de promedio de vida. Pero esto no es prueba del avance progresivo del sistema capitalista, pues aumentaron los números de enfermedades terminales por doquier y la desprotección social, tan solo muestra que las fuerzas productivas ya no pueden seguir teniendo la atadura mercantil privada sino que deben estar al servicio del bien común.

[26] El aceleracionismo del filósofo de izquierda de la ciencia y científico, Ricardo J. Gómez, también de Alex Williams y Nick Srnicek, el comunismo de lujo de Aaron Bastini, el ecomodernismo socialista de la Revista Jacobin y la escuela de intervención positiva en la naturaleza de Oscar Horta, Catia Faria y Eze Paez y segunda Ilustración interespecies sintientes, lo mismo el transhumanismo y proyecto abolicionista futurista de David Pearce, el futurismo tecnológico, no han hecho una crítica de las fuerzas productivas del capital, solo su socialización exacerbada y desarrollo cuasi ad finitum, tal vez, como último espejismo de la tecnología capitalista de la modernidad y un determinismo tecno-progresista unilateral. Estas utopías son la contracara o polo opuesto a otro extremo igual de unilaterales a las distopías del primitivismo, el colapsismo, el decrecentismo radical y las religiones apocalípticas.  Estas son cuestiones de debate en filosofía de la ciencia, filosofía de la tecnología y, ante todo, filosofía y ciencia política.

[27] Ciencia y marxismo: un abordaje dialéctico de la salud pública (escrito por los científicos estadounidenses, Richard Lewontin y Richard Levins, extraído del capítulo dos de su libro La biología en cuestión. Ensayos dialécticos sobre ecología, agricultura y salud, Revista Ideas de Izquierda, 15/03/2020). Disponible en http://www.laizquierdadiario.com/Ciencia-y-marxismo-un-abordaje-dialectico-de-la-salud-publica

[28] Esta pandemia, contrario al economicismo obrerista y su sectarismo, ha mostrado el carácter esencial del trabajo humano, en especial de los trabajadores esenciales, en lo que atañe a la producción de mercancías, de alimentos pero también de servicios esenciales improductivos, entre ellos, la salud integral. Lo anterior muestra que la revolución socialista implicará la unidad de los sectores más oprimidos y explotados del proletariado industrial y no industrial, de los países oprimidos e imperialistas. Esto es, el sujeto social de la revolución, que derrote a la aristocracia obrera y la burocracia, aliada de la burguesía, y llamando para así como aliado popular a una franja dividida de la pequeña burguesía urbana y rural y la clase media (campesinado y grupos étnicos, micro comerciantes o microempresarios en ruina o en riesgo, asalariados pequeñoburgueses precarizados, vendedores ambulantes y no ambulantes, pequeños rentistas), y los sectores populares y oprimidos (negros, indígenas, lgbti’s, mujeres, etnias, nacionalidades oprimidas, juventud), en general, a su causa hegemónica.

[29] Entrevista a Rob Wallace: La agroindustria, dispuesta a poner en riesgo de muerte a millones de personas (trad. Yaak Pabst), Revista Viento Sur # 169 (abril 2020), págs. 41-47. Disponible en https://cdn.vientosur.info/VScompletos/vs_0169.pdf

[30] Contagio social: guerra de clases microbiológica en China, Chuǎng (trad. Artillería Inmanente, Rosario Argentina), Lazo Ediciones, 26 febrero 2020. Disponible en https://lazoediciones.blogspot.com/2020/03/chuang-contagio-social-guerra-de-clases.html?m=1https://artilleriainmanente.noblogs.org/?p=1334 y http://chuangcn.org/2020/02/social-contagion/

[31] Contra las pandemias, ¡la ecología! ¿De dónde viene el coronavirus? (Sonia Shah, Le Monde Diplomatique, Ed. Chilena, marzo 2020, trad. Víctor Goldstein, original: The Nation). Disponible en https://www.lemondediplomatique.cl/2020/03/de-donde-viene-el-coronavirus.html y https://www.thenation.com/article/environment/coronavirus-habitat-loss/. Véase también el vídeo de Ted Talks How to make pandemics optional, not inevitable (Sonia Shah, Marzo 2020): https://www.youtube.com/watch?v=CoQuaDKV3xk

[32] Gestando la próxima pandemia, Silvia Ribeiro (2020/04/25, periódico La Jornada, México D.F.). Disponible en https://www.jornada.com.mx/2020/04/25/opinion/023a1eco?fbclid=IwAR3aGg55N_GXyJJzDc1QpHtoJeI4ykHIpoqz_hm8bh1H0XbBTqYBi2eyZWw

[33] Coronavirus: ¡El capitalismo mata! (Declaración LIT-CI, 18/03/2020). Disponible en https://litci.org/es/menu/movimiento-obrero/coronavirus-el-capitalismo-mata/

[34] Algunos intentos de respuesta política y medidas de un programa obrero revolucionario y de lucha son el programa de emergencia de los trabajadores para enfrentar la crisis de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional y los 12 puntos de la Declaración del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad de la Argentina: https://litci.org/es/menu/movimiento-obrero/coronavirus-el-capitalismo-mata/http://www.laizquierdadiario.com/Declaracion-del-FIT-U-por-el-Dia-Internacional-de-los-Trabajadores. En este texto, complementamos estos programas socialistas revolucionarios.

[35] Prólogo, Página 6. Disponible en página oficial WHO https://apps.who.int/gpmb/assets/annual_report/GPMB_Annual_Report_Spanish.pdf

[36] Artículo de Gates publicado el 18 de marzo de 2015. Disponible en NYT: https://www.nytimes.com/2015/03/18/opinion/bill-gates-the-ebola-crisis-was-terrible-but-next-time-could-be-much-worse.html

[37] La mayoría de los socialistas, revolucionarios y reformistas, de la Segunda Internacional y la Tercera Internacional, y posiblemente también de la Cuarta Internacional, no vislumbraron las causas, efectos y respuesta programática ante la pandemia global del H1N1 de 1918, debido a diferentes razones: centralidad guerra mundial y el hambre, no planteamiento del problema ecológico, etc. Es una hipótesis nuestra. Hay que revisar con calma el archivo histórico de nuestro movimiento socialista mundial. Tan solo los bolcheviques en el poder, con Lenin y Trotsky a la cabeza, lucharon contra la epidemia del tifus en el joven estado obrero de la Unión Soviética, en plena guerra civil de 1918-1922. Ello hace imprescindible la actualización teórica y programática, esto es, la revolución ideológica del marxismo revolucionario, a la luz de la lucha de clases contemporánea y la producción científica, tecnológica y cultural. Véase Cuando los bolcheviques derrotaron el tifus (médico Juan Paz, 14/4/2020, La Izquierda Diario):  http://www.laizquierdadiario.com/Cuando-los-bolcheviques-derrotaron-al-tifus.

Como dicen los compañeros chinos de Chuang en su valioso texto Contagio social: “Si las epidemias de ganado inglesas del siglo XVIII fueron el primer caso de una plaga de ganado claramente capitalista, y el brote de peste bovina de la década de 1890n en África el mayor de los holocaustos epidemiológicos del imperialismo, la gripe española puede entenderse como la primera de las plagas del capitalismo sobre el proletariado” (p. 32). Disponible en https://lazoediciones.blogspot.com/2020/03/chuang-contagio-social-guerra-de-clases.html?m=1https://artilleriainmanente.noblogs.org/?p=1334 y http://chuangcn.org/2020/02/social-contagion/

[38] Sobre el debate de las hipótesis del origen de la pandemia del H1N1 de 1918, véase A hypothesis: the conjunction of soldiers, gas, pigs, ducks, geese and horses in northern France during the Great War provided the conditions for the emergence of the “Spanish” influenza pandemic of 1918-1919 (autores varios, revista vaccine, 4/1/2005, http://www.faculty.umb.edu/peter_taylor/epi/oxford05.pdf) y The origins of the great pandemic (autores varios, revista Evolution, Medicine & Public Health, 21/1/2019, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6381288/) .

[39] La pandemia amenaza con dejar entre 14 y 22 millones de personas más en pobreza extrema en Latinoamérica (Ignacio Fariza, El País, 3/4/2020). Disponible en

https://elpais.com/economia/2020-04-03/la-pandemia-amenaza-con-dejar-entre-14-y-22-millones-de-personas-mas-en-pobreza-extrema-en-america-latina.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR0wBynmUzl4V-t4OZt5sbQnnATWhuWtXVIwL39gsZmPpBoGR2MdLHOzxi0

[40] “El sistema colapsará muy rápido”: los enormes retos de África para contener la pandemia de covid-19 (Fernanda Paul, 3/4/2020, BBC Mundo). Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52124085

[41] Coronavirus en América Latina: 7 gráficos para entender el avance de la pandemia de covid-19 en la región (Redacción, BBC Mundo, 27/4/2020). Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52405371

[42] Center for Systems Science and Engineering, Johns Hopkins University https://gisanddata.maps.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6

[43] Hay 78 candidatas para la vacuna contra el COVID-19 (14/4/2020, , Redacción Salud). Disponible en El Espectadorhttps://www.elespectador.com/noticias/salud/cinco-candidatos-la-vacuna-covid-19-ya-estan-en-etapa-de-ensayos-clinicos-articulo-914514  y Piden un marco ético para probar la vacuna contra el coronavirus infectando a humanos  (SINC – Servicio de Información y Noticias Científicas,  7/5/2020). Disponible en https://www.agenciasinc.es/Noticias/Piden-un-marco-etico-para-probar-la-vacuna-contra-el-coronavirus-infectando-a-humanosLa primera vacuna no será probada en animales (Anima Naturalis, 23/3/2020). Disponible en: https://www.animanaturalis.org/n/la-primera-vacuna-contra-el-covid-19-no-sera-probada-en-animales y Among the many things we’ll reconsider after COVID-19: Do we really need lab animals? (Jessica Scoit Red, 4/5/2020, To the Globe and Mail). Disponible en https://www.theglobeandmail.com/amp/opinion/article-among-the-many-things-well-reconsider-after-covid-19-do-we-really/?fbclid=IwAR2HRL6rW6sgzXfoEoFRO7PSfsoR5W5QvBBkjWRJCkTVdIjWvyJS_QszTBs

[44] Coronavirus | “Ya va siendo hora de que la humanidad sea adulta y empiece a decidir qué cosas no puede hacer” (Leire Ventas entrevista a Juan Arsuaga, BBC News Mundo, 6/5/2020). Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-52458849

[45] How many people will die from coronavirus? (17/4/2020, TRT World), disponible en https://www.youtube.com/watch?v=bHPQd75bMDo&t=188s

[46] Dicha modulación y pronóstico del INS de Colombia se hizo en marzo, hoy no seríamos tan magros, aunque solo pueden ser comprobados en sus resultados. Por ahora, el INS mantiene en secreto de estado el ajuste modélico de cuántas víctimas contagiadas y mortales puede acarrear esta crisis. Disponible en: https://www.eltiempo.com/unidad-investigativa/colombia-estima-4-millones-de-contagiados-y-casi-el-80-por-ciento-con-sintomas-leves-478282

[47] “Nuevas herramientas de todo tipo, y particularmente, nuevas estructuras mentales se imponen, tornándose necesarias ante esta crisis. En el plano técnico, las mejores herramientas proceden de la importancia de bioinformática, el trabajo con modelos matemáticos no-lineales, y la significancia del modelamiento y la simulación. Todo ello, aunado al trabajo con grandes bases de datos (big-data science). Nuevas crisis llaman a nuevos enfoques y nuevas ciencias”, dice Maldonado en Qué significa la crisis del coronavirus. Véase también Los engaños de la estadística. A propósito de la crisis del Covid-19 (Carlos Eduardo Maldonado, Le Monde Diplomatique, ed. 199, mayo 2020). Disponible en:  https://www.researchgate.net/publication/341134710_Los_enganos_de_la_estadistica_A_proposito_de_la_crisis_del_Covid-19  y Cómo puede contribuir la filosofía de la ciencia en la crisis del COVID-19 (Scientia in Verba Magazine 3: Realismo científico y epistemología de las ciencias, 20/04/2020). Disponible en https://scientiainverbaojs.nulliusinverbasite.com/index.php/rev/article/view/24/125

[48] Dice Martín Hernández, compañero dirigente de la LIT-CI, escribe en su buen artículo de análisis Covid-19, capitalismo, guerras, revolución…(28/04/2020):

“Un genocidio está en marcha. Existe prácticamente unanimidad, entre los científicos de todo el mundo, que la política conocida como de “no hacer nada” para así dejar que la población se contamine con el virus y, de esa forma, la mayoría ganar inmunidad, provocaría la muerte de muchos millones de personas, fundamentalmente por el colapso que se provocaría en los sistemas de salud de los diferentes países  a partir del cual los enfermos más graves, del Covid-19, morirían por no poder ser atendidos, y lo mismo ocurriría con pacientes con otras enfermedades graves…Lo que va a pasar es que amplios sectores de esas poblaciones serán exterminados. Un verdadero genocidio…Ese es el mundo real, el mundo capitalista, por eso el Covid 19 va provocar un genocidio en la mayoría pobre del planeta… De tal manera que, frente a la impotencia de la burguesía, millones de personas morirán, en todo el mundo, victimas del Covid -19, a la vez que millones de sobrevivientes se sumaran a los millones que actualmente están desempleados en todo el mundo. Por lo pronto, ya en la mayor potencia capitalista, los EE.UU, en las cuatro últimas semanas despidieron a 22 millones de trabajadores…El Covid-19 está ganado una batalla detrás de otra, y si eso continúa así, llevará a una casi inevitable derrota de los explotados y oprimidos del mundo. No podemos negar esta posibilidad, o… más bien, esta realidad… Pero, si estas hipótesis, bastantes improbables, no se dan, el capitalismo, una nueva vez, va a cometer un crimen de grandes proporciones contra la humanidad.. La pregunta ahora es: ¿Llegará el momento en que las masas del mundo comiencen a pasarle la cuenta a los gobiernos capitalistas por su responsabilidad en el genocidio?… Grandes acontecimientos generan grandes cambios y los grandes acontecimientos que estamos presenciando, la pandemia del Covid-19, que va a provocar un genocidio y la recesión económica, que se puede transformar en una depresión, inevitablemente habrán de generar nuevos e importantes cambios”. Disponible en https://litci.org/es/menu/teoria/historia/covid-19-capitalismo-guerras-revolucion/

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More