Fidel vs. la miseria humana

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Impuesto de la partida física del discípulo mayor del Apóstol José Martí, logré escribir ¡Fidel Vivirá por Siempre! e hice constar que me esfuerzo para que el desasosiego no melle mi conciencia y con mi pueblo me incrusto en el Corazón las palabras con las cuales el Eterno Comandante en Jefe de la Revolución Cubana culminó su intervención en la clausura del 7mo Congreso de nuestro Partido Comunista: “Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible”.

Desde entonces, se agolpan en mi mente el sinnúmero de episodios que constituyen muestra fehaciente de cómo Fidel Alejandro Castro Ruz , en siete décadas de entrega creciente a la dignificación del ser humano y a la búsqueda de la construcción de la armonía Persona-Sociedad-Naturaleza, se convirtió en merecedor del Reconocimiento apenas comparable con quienes más han realizado en todo el universo a favor de infantes, adolescentes, jóvenes, adulto/a: pienso en el propio Martí, en Marx, en Engels, en Lenin.

En este instante, me permito dejar de compartir tantísimas muestras de la Descomunal Grandeza del Líder Histórico. Apenas resalto que en su intervención en la Asamblea General de la ONU el 26 de Septiembre de 1960 enarboló una tesis para desterrar las angustias de las personas oprimidas por el capital: “¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!”.

Quizás sea injusto que omita que Fidel, 22 años después, volvió a alertar a la comunidad internacional en el mismo sentido, porque en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en Río de Janeiro, Brasil, el 12 de junio de 1992, sentenció lo que, en rigor, no era ni bien comprendido y menos vislumbrado: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

No es por casualidad que el grueso de Estadistas que marcadamente han intervenido y/o intervienen en el acontecer internacional actual se hayan pronunciado, cuando menos, respetuosamente ante el suceso que ha enlutado a millones y millones y millones de personas en la Mayor de las Antillas y diversos confines de la Tierra. Ello me excusa de darme por enterado de los chillidos de trogloditas.

Ni se podrá ocultar y ni debe asombrar cómo en estos días Cuba, Nuestra América, el Mundo, aplastan los intentos mezquinos por minimizar y/o desacreditar a la síntesis/enriquecimiento de lo mejor del pensamiento humano. A la sazón, pues, que no quepa duda alguna: Fidel convierte en insignificante la miseria humana.

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