Fidel: ¡Soy marxista leninista y lo seré siempre!

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Por Maité Campillo

Decir Fidel, es decir revolución

Flor que vuela y relampaguea en éxtasis de aromas de sonrisa abierta; el primer emplumar de Tocororo adornará tu frente calma hetera de la palabra amplia por inteligencia, ala temblante en danza de lucha y viveza en tus ojos; rayo de estrella fugaz abrazado por siempre a cantos de lluvia humedeciendo la tierra agrietada, reseca y rígida, contra las hordas fieras ¡A encontrarse sus cenizas vuelan como Cóndor entre los más nobles Libertadores de América entera! Marcando páginas en tomos de historia imborrables, que degustó pétalo a pétalo el colibrí; tonadas de lucha y luna llena tras el palmar durmiente, contra el colonialismo más emblemático y la esclavitud humana en sus manos. Se estima en Cuba que la flor más linda nacional se llama mariposa, pero yo hablo de otra flor también nacional, del pueblo, y para el pueblo que transmite un olor intenso, como la “mía” así quiero sentirla; no intencionadamente distorsionada, si no resistiéndose al vapuleo de los dos imperios militar y “cívico” entre Roma y EEUU. Para que siga irradiando como ejemplo. Inundando Cuba entera su fragancia contra los que levantaron muros cercándola, para minarla, bloquearla, entre miles de cercas esparcidas por el mundo. Del capitalismo estamos hablando. Pretende en su despedida -“acercarse al dictador indolente y omiso” que se negó a vivir de rodillas y a doblar la frente, haciendo frente a magistrados y jueces sudorosos ante su propia defensa- para estampar sentencias lapidarias ¡cuan lejos están de la historia de los pueblos los sepultureros, del avance, del poder de clase digna y no solo por trabajadora! Cuba sigue teniendo en sus manos esa otra “flor” de rasgos internacionalistas ¡que nunca agonice en ellas…! Que irradió entre calles, montañas y bohíos, fábricas, cañaverales y cafetales… La más linda en enciclopedia humana que resistió embates más allá de las fronteras, que van cercando la vida. Flor de revuelo para angustia de muchos, de revolución, de derechos, querida y admirada por decenas de otros pueblos y culturas; flor similar a la de Martí que avanzó en historia antiimperialista. Huellas perfiladas, definidas, y sobre ellas, una epopeya de días, horas y refriegas le vistieron con R d’ revolución permanente, aromatizada en azar de historia y empeño, dignificando el verde olivo a golpes de conciencia y dignidad sublime entre actos de conciencia: historia viva de Cuba.

Saludo y felicitación. Dejo constancia de la acción revolucionaria en territorio libre ¡ Arriba Bayamo y Santiago de Cuba! ¡Arriba el Movimiento 26 Julio, su bandera, sus brazaletes, su historia e ideología! A los que se siguen identificando, reconociendo la gran obra emprendida por los guerrilleros camino del Turquino, rompiendo con la penumbra que asolaba a Cuba!! Se impone el que lucha en esta nota, no el que la historia alimenta su ego y su bolsillo. Quien sigue viviendo a través de ellos el sentir, vibrar de su historia, frente el adiós físico del que fuera comandante de la revolución, gloriosa en símbolos que nutrieron otro mundo posible. La única vana es la desilusión que se forja desde el individualismo. Y no sobre la esperanza colectiva impregnada en el avance social del conjunto, base de alfabetización a todos los niveles de abajo arriba y viceversa: Nacionalización de una economía supeditada a potencias extranjeras, reforma agraria, sanidad al servicio de la población que dio realidad a la isla, internacionalismo proletario en cooperación e independencia. Movimiento 26 Julio de 1953, historia madre contra las garras “amorosas” del imperio y su habilidad para seguir sometiendo semillas de libertad. Es Fidel, y tantos otros… es Mariana Grajales madre de Antonio y Maceo, mambisa de patria irreductible: 1 de enero de 1954, cumple los dos objetivos del levantamiento llamado de los “barbudos”, que la revolución pudo materializar en concepto humano, su hostigamiento a la dictadura fascista de Fulgencio Batista. Materializando en poder político, la irrupción del levantamiento guerrillero; fuerza armada en el escenario político internacional irradiando de luz, irrumpiendo y nutriendo la escena internacional de los pueblos, alentándolos, avivando la esperanza.

Se podía derrotar a la dictadura y con ella al imperialismo. Finaliza con ello la etapa de rapiña sobre el asalariado, el saqueo a las arcas del Estado y hurtos a las víctimas del terrorismo de Estado. Sobre el fondo del mar caribe ondeó la bandera cubana como sinónimo de independencia, el camino de victoria ensanchó la isla como ofrenda valiosísima; fundamentaba la filosofía de vida y concepto de patria, de José Martí. La revolución convirtió en “gente” a respetar, a las capas más desfavorecidas, gran mayoría fundamentalmente campesina. Se declara improductivo continuar con la explotación del hombre sobre el hombre y éste sobre la mujer. Y Fidel irrumpió para estímulo de ninguneados, se declara profundamente antiimperialista, marxista-leninista. Durante las primeras décadas de la Revolución y posterior, hay muchas declaraciones suyas en foros internacionales y prensa sobre estos aspectos ideológicos del líder de la Revolución. Creo que hasta su muerte aunque más no sea de forma nostálgica (pues edad y salud imposibilita y mucho), ha seguido manteniendo estos principios.

Muchos fueron los combatientes que cayeron bajo las balas de los esbirros de Batista, los que murieron asesinados por las torturas mientras la burguesía criolla, los terratenientes de cafetales y de la caña vivían a cuerpo de rey, dejando que la mafia yanqui convirtiera Cuba en un antro de drogas, prostíbulo y asesinatos. Los guajiros vivían en un estado de esclavitud que morían antes de cumplir los 50 años: analfabetismo, desnutrición, sin asistencia sanitaria, mortalidad infantil escalofriante… Fidel tuvo la suerte de pertenecer a una familia que le dio educación hasta llegar a la universidad y estudiar una carrera, cosa que ningún hijo de obrero, y menos juajiro, podía soñar. Y ahí fue donde tomó conciencia diaria, entre luchas estudiantiles en las aulas y en la calle, codo a codo a lo más consciente y combativo. Empezó a leer a los clásicos marxistas, textos y experiencias revolucionarias que se habían dado en el mundo como la gran revolución bolchevique, y la guerra antifascista de la República del Estado español. Fue floreciendo en él, una idea de vida diferente para el país donde habitaba, y para terminar con la lacra de parásitos fascistas que soportaba su pueblo: e intentó, una vez organizado, en el asalto del cuartel de Moncada en Santiago. Pero no pudo ser, por falta de organización de los asaltantes, hubo que esperar (tras un periodo en la cárcel) desde el exilio en México, varios años para un nuevo intento, nuevamente desastroso con el desembarco del Granma. Pero el tesón y la grandeza revolucionaria de los sobrevivientes era fuerte, siguió su curso de lucha y tomó contacto con otros revolucionarios del interior, de la ciudad y del campo, guajiros que al poco se fueron uniendo a ese reducido y disperso grupo de barbudos sin apenas armas ni comida, resguardado en Sierra Maestra, a la sombra del Turquino. Ahí empezó la odisea revolucionaria del movimiento 26 Julio, que terminó con la huida de Batista y de los mafiosos yanquis a finales del 1959 ¡… en eso llegó Fidel, se acabó la diversión de los canallas y asesinos! Ahí empezó la liberación del pueblo de Cuba; empezaron por largar a los yanquis del control de las eléctricas, comunicaciones, hoteles, casinos y empresas importantes, a los hacendados y dueños de grandes fincas, haciendo una reforma agraria… ¡Y, Fidel, se hizo comunista para asombro del vecino del norte y de algunos que le acompañaron en la derrota de Batista, saliendo por patas, al ver los grandes alones del gallo rojo que más peleaba! Es aquí, en éste pie denota en página de historia, ante el vivo homenaje en Plaza de la Revolución y posterior periplo camino de Santiago de Cuba hacia el centro del combate… ¡Contra él nada que consolide al enemigo! Que saludo, felicito a los hermanos del mundo en Bayamo y Santiago de Cuba, por sus estandartes, sus banderas.

¿Todo por un sueño?

En diciembre de 1961: Cuba, fue proclamada Territorio Libre de Analfabetismo. El tañer de campanas dejó de sonar el llamado a la sumisión del imperio, el sistema impuesto por la oligarquía quedó abolido. La clase oprimida que habían destinado como parte de sus pertenencias se liberaba arrancando la costra de la opresión. Habían relegado al hombre y en el mismo orden a la mujer al signo astronómico del asno a semejanza de puerco y cordero; el esclavo agarró las riendas evitando el precipicio, y se convirtió en el abanderado de los oprimidos. Triunfó la revolución en el país donde todos los niños pasaron a ser considerados parte de las escuelitas de futuro contra la condición de escuálidos excluidos. Se abolió la esclavitud y con ella la desigualdad entre seres humanos al margen de la irradiación solar que brota ante los ojos, diferencias de latitudes que influyen sobre los orígenes. La isla empezaba a dar su primera lección emergiendo más allá del mar, imponiéndose ante los volcanes del llamado inhumano sobre la tierra, y abrazó su vegetación ciñendo el país en el abrazo. Ensalzó de los bosques su frondosa selva para luchar a las escondidas y culminó Sierra Maestra derrocando al imperialismo en Girón. El estudiante insumiso “Populum Invoco”, hito en la historia de América, tomó nombre propio: Fidel destacó entre los oprimidos que liberar la patria querían. Llamó al pueblo a través de repique de campanas; la fuerza del acero se adhiere a la garganta excitando a lentos y perezosos. Unido al llamado, revolucionado avanzó como internacionalista “Aserejé Che” juntos, hicieron huir al demonio gringo de la muerte perdiendo el culo entre fronteras; entró en escena “Nimbus Fuego” a lo Cienfuegos, provocando la estampida de negras tormentas que enturbiar los aires pretendía. Tañe el laúd, y doblaron replicando las guitarras (Carlos Puebla) a las que su unieron cientos de combatientes. La poesía tomó cuerpo abriendo camino entre cantos, al balanceo de una acordeón campesina, y el timbre de las flautas se hizo reclamo a voces en la ciudad. El sueño se empeña, no cesa de luchar; se unen las trompetas avivando la llama de fuego, avanzan. Llegó la hora transformándose en viento capaz de cristalizar la esperanza. Los estudiantes avivan la universidad, la lucha continua. Entra con ellos el comandante, junto al pueblo hacia el Habana Libre, garante de la continuidad histórica de la revolución cubana.

Sobre el Playa Girón, de la flota cubana de pesca, brotó el arte pasando a formar parte de la

revolución. Puso alas a los oprimidos a través de la canción: triunfa Silvio Rodriguez, más allá de

las fronteras como enviado de tan grandiosa humanidad; la isla deja de ser desierto. La

vegetación se impone sobre la corrupción con sus palmas y sus héroes de liberación. Proclama a

Martí por testigo; su influencia literaria, su amor y lucha, base que dio textura y color, isla: territorio libre de Cuba. Y, esa Cuba, independiente y socialista que permitió soñar, crecer, crear y amar, consiguió que florecieran los mejores talentos que jamás bronce tañera el planeta tierra. Portavoces herederos de una transformación social, empezaron a formar parte propia, entre los

puntos cardinales. La educación se convirtió en una realidad aplastante capaz de transformar el

mundo, médicos y constructores igual en condición, otra forma de vida sustancial y humana. El brote de científicos no se hizo esperar; los educandos hicieron parte de la reconstrucción del país, y

las pinceladas de pintores y poetas embellecían consolidando la isla. El campesino hizo temblar la

tierra a favor de la nueva siembra, junto a las demás capas desposeídas de la ciudad recuperando

voz y horizonte. Así es como empezaron a formar parte del pan de cada día. Y, los frutos de la

revolución dieron sus cosechas, acercó con certeza lo mejor de la isla al mundo: su dignidad combatiente.

NOTA

Tráiganme un par de pelos de la barba de Castro

Encargó Somoza a los “chicos” de la CIA. La que creyera entusiasta en informes de pícaros psicópatas de espías “locales”, que cobran buenas pagas mercenarias para decir no más lo que gusta oír al verdugo, con el mínimo esfuerzo. Dicho entusiasmo y confianza obsesionó al gringo e hizo confundir a los envalentonados, su geografía con un mapa militar ajeno a la idiosincrasia del lugar y su historia. Ciega la CIA de infantilismo y aventura paranoica además de sanguinaria, eligió para su desembarco uno de los lugares que en otros tiempos fuera uno de los más miserables, de la hermosa y sugerente Cuba. La ceguera avanzó arrastrando tras sí la muerte en los tobillos en forma de invasión inyectada en sangre, y les recibe ¡todo un reino de cocodrilos y mosquitos! Entonces la revolución llegó y mandó parar gracias a ese ¡… quédate ahí, quietecito, ojo al cinto gringo, ni un pasico más! Y cuentan muchos lugareños que el espíritu revolucionario de vida y entusiasmo humano, recibido tras la autoestima que la revolución les aportó, enarboló cuotas altas transformando lodazales. Crearon sobre ellos escuelitas donde la educación floreció entre pétalos formando la flor de los pueblos. Hasta en los rincones más recónditos la ilusión fue avanzando en centros sanitarios y más servicios, caminos, vínculos humanos; de crear pueblo se trataba. Es por ello lógico “que la gente del lugar del reino de los cocodrilos y mosquitos”, fuera en primera linea a enfrentar y encararse con la muerte anunciada por los invasores “¡… que venían a salvar la patria!” Supieron por la prensa patriótica que Kennedy fue el que dio la orden “contra la tiranía roja”, y que Eisenhower “el artífice de la paz”, puso en marcha la mancha aceitosa del plan de aprobar invasiones en Guatemala, Cuba… (el que abrazara a uno de los más asesinos de la historia: Franco, cuyo abrazo llevaba implícito la colonización, la invasión de bases militares, el reconocimiento al dictador golpista ante más de 500 periodistas “extranjeros y españoles”, 10 autobuses, 15 cabinas de locución, 110 aparatos telefónicos, siete líneas para fototelegrafiar, decenas de cámaras de cine y televisión, y “un millón y medio de atorrantes de todo por la patria dieron fe” el 21 de diciembre de 1959, de la visita que realizó el presidente Eisenhower a un Estado de ilegales consentidos, para la consolidación del régimen franquista, tras la derrota del Eje en la II Guerra Mundial)… y que el comemierda Allen Dulles, jefe de la CIA, aseguró descomponiendo su ego en fanfarronería perjurando a lo matón ¡poder acabar con el comandante Fidel!, como acabó con el presidente revolucionario guatemalteco Juan Jacabo Árbenz Guzmán. Pero en esto que llegaron los guajiritos de la revolución, y como mandó Fidel ¡Se acabó la diversión!

Sierra Maestra, fuente de vida; barquito de papel en mis manos cuando los ojos se cierran: Libertad, palabra que cristaliza cada una de mis notas. Tropikola, la que fuera enemiga de la Coca Cola ¡Toma su poderío insumiso el sol de la mañana, agarra el machete hermano, compañero, amor tan grande ya no cabe! Compañera, la canción, retoma su función dentro del pecho ¡Tiempo de vivir, de seguir luchando! Por la tierra que recorre en fervor mano a mano gota a gota avanzando, lo acerca a mis sentidos y el “arte” se desploma inerte de contenido: Mar de fueguitos que irradia mi ser, Bayamo-Santiago de Cuba: viento a favor. Y el abismo al nacer se vengó; a pesar de los pesares canto al parto que me dio la vida: Cuando a los ojos se les ciega, y no se quiere ver, el flamboyán se niega a seguir creciendo, raíz que agita el centro de mi pecho, ramas del mensaje sobre mi espina dorsal.

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)

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