Fidel Castro y la Soberanía Cubana

La Coubre, dio pie a que nuestro Comandante en Jefe eternizara la disyuntiva de ¡Patria o Muerte!

Justo seis décadas atrás, el pueblo cubano resultó víctima de uno de los hechos más abominables engendrado por el Imperialismo yanqui contra la Revolución Cubana: me refiero al momento en que se estremeció La Habana a causa de una explosión descomunal. Era el minuto en que se desembarcaba la carga de armamentos que traía el barco francés La Coubre procedente de Bélgica. Era el 4 de Marzo de 1960 (1).

De la literatura que he consultado al respecto, considero muy interesante/invito a leer el análisis que consta en “Archivo CD: El sabotaje al vapor La Coubre” firmado por José Luis Méndez Méndez y que acaba de ser reproducido por Cubadebate (2). Mas, las letras que continúan son fruto de la sabia brotada del Fidel de Siempre (3) precisamente en la antesala de la sepultura de las víctimas recordadas con el rótulo “Cuba no olvida una de las huellas más tristes del terrorismo de Estado” (4).

Nuestro Líder Histórico pronunció un discurso en la despedida de los Mártires de La Coubre, el 5 de Marzo de 1960 (5). Ello deviene premisa/constituye un razonamiento que hago propio para significar mi sentipensamiento.

Fidel trajo a colación “En primer término, la reacción del pueblo. El pueblo no se atemorizó por la explosión, el pueblo avanzó hacia la explosión; el pueblo no se llenó de miedo, sino que se llenó de valor y, aun cuando no sabía lo que había ocurrido, se dirigió hacia allí y hacia allí se dirigieron los obreros, las milicias, los soldados y los demás miembros de la fuerza pública, todos a prestar la ayuda que estuviese a su alcance”.

Fidel asimismo resalta que “no por cuestiones de convicción moral, sino por análisis cuidadoso, por investigación minuciosa, por conversación detallada con todos los obreros, braceros y estibadores que allí participaron, sacamos la conclusión de que el sabotaje por ningún concepto podía haber sido realizado en Cuba”.

Fidel también advirtió: “Nosotros sabemos los esfuerzos que se hicieron porque no pudiéramos comprar esas armas, y entre los grandes intereses en que no recibiéramos esas armas estaban los funcionarios del gobierno norteamericano.  […] Incluso no es que lo digamos nosotros, lo dijo el gobierno inglés y el gobierno inglés declaró que el gobierno norteamericano estaba interesado en que no adquiriéramos aviones en Inglaterra”.

Fidel, en correspondencia, inquiere: “¿qué derecho tiene ningún gobierno a interferir los esfuerzos que realiza otro gobierno en defensa de su soberanía? ¿Qué derecho tiene ningún gobierno a arrogarse la tutela de ninguna parte del mundo?”. “¿Quién se ha de extrañar [del acto terrorista de marras], si hace apenas un mes —si es que llega al mes— un avión norteamericano, procedente de territorio norteamericano y manejado por un piloto norteamericano y con una bomba norteamericana, trató de dejarla caer sobre un centro donde había más de 200 obreros?”.

Fidel igualmente alerta que “si nosotros hacemos leyes aquí, si nosotros tomamos medidas en beneficio de nuestro pueblo, ellos se arrogan el derecho de matar de hambre a nuestro pueblo”; y pregunta: “¿Qué quiere decir eso, si no una Enmienda Platt económica? […] ¿Qué es eso, si no un intento de menoscabar la soberanía de un país, un intento de restringir la independencia de un país?”.

Fidel, incluso, acredita que aquel 4 de Marzo “quien haya visto al pueblo avanzar hacia aquel hongo sin saber de qué se trataba, puede estar seguro de que nuestro pueblo es un pueblo en condiciones de defenderse, es un pueblo capaz de avanzar hasta contra los hongos de las bombas nucleares”. 

Fidel, no obstante, nos lega lo definitorio en este orden de ideas: “[…] Y no solo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte.  Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte” —las negritas son mías.

Concluyo: con la sentencia de que “Lo que importa no son los claros en las filas; lo que importa es la presencia de ánimo de los que permanecen en pie” y de que “¡Cuba no se acobardará, Cuba no retrocederá; la Revolución no se detendrá, la Revolución no retrocederá, la Revolución seguirá adelante victoriosamente, la Revolución continuará inquebrantable su marcha!”, nuestro Comandante en Jefe sentó las bases de lo que en adelante sería una realidad tangible: Fidel Castro es la brújula de la Soberanía Cubana —por ende, vs. el “Síndrome de Trump” (6). ¡Amén!

Nota: El autor es Presidente de la Cátedra Honorífica de Estudio del Pensamiento y Obra de Fidel Castro Ruz en la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, Cuba.

Referencias:

1.- https://ecured.cu/Explosi%C3%B3n_del_vapor_La_Coubre.

2.- http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/03/04/archivo-cd-el-sabotaje-al-vapor-la-coubre/#.Xl-Se3BxnIU.

3.- http://cubainformacion.tv/index.php/la-columna/249-noel-manzanares-blanco/72004-ifidel-vivira-por-siempre.

4.- http://www.granma.cu/cuba/2020-03-03/cuba-no-olvida-una-de-las-huellas-mas-tristes-del-terrorismo-de-estado-03-03-2020-23-03-50.

5.- http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1960/esp/f050360e.html.

6.- https://cubainformacion.tv/la-columna/20200304/84928/84928-cuba-sindrome-de-trump-fallido-.  

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