Fidel

Publicidad

Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión, que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados, que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor.

Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.

“No tenemos otra alternativa que soñar, seguir soñando, y soñar, además, con la esperanza de que ese mundo mejor tiene que ser realidad, y será realidad si luchamos por él. El hombre no puede renunciar nunca a los sueños, el hombre no puede renunciar nunca a las utopías. Es que luchar por una utopía es, en parte, construirla”.

A usted, que viene y va entre verdades

y lleva en sus manos un corazón gigante

ofreciéndolo con altruismo al mundo.

A usted,

que es pueblo en el pueblo,

que es tierra en la tierra,

que es justicia ante el podio,

que es paz ante la guerra,

Vámonos,

ardiente profeta de la aurora,

por recónditos senderos inalámbricos

a libertar el verde caimán que tanto amas.

Vámonos,

derrotando afrentas con la frente

plena de martianas estrellas insurrectas,

juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.

Cuando suene el primer disparo y se despierte

en virginal asombro la manigua entera,

allí, a tu lado, serenos combatientes,

nos tendrás.

Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos

reforma agraria, justicia, pan, libertad,

allí, a tu lado, aguardando la postrer batalla,

nos tendrás.

No voy a nombrar a Oriente,

no voy a nombrar la Sierra,

no voy a nombrar la guerra

—penosa luz diferente—,

no voy a nombrar la frente,

la frente sin un cordel,

la frente para el laurel,

la frente de plomo y uva,

voy a nombrar toda Cuba:

voy a nombrar a Fidel.

prefiero recordarlo en el rincón del día

en que miró su tierra y dijo soy la tierra

en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo

y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos

y solo contra el mundo levantó en una estaca

su propio corazón el único que tuvo

lo desplegó en el aire como una gran bandera

como un fuego encendido contra la noche oscura

como un golpe de amor en la cara del miedo

como un hombre que entra temblando en el amor

alzó su corazón lo agitaba en el aire

lo daba de comer de beber de encender

fidel es un país

yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro

la Historia arreglará sus cuentas allá ella

pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos

buenas noches Historia agranda tus portones

entramos con fidel con el caballo.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More