Ferrovial sigue recibiendo prebendas de la Generalitat a pesar de su implicación como sobornante en el ‘caso Palau’

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La empresa de los Del Pino sigue haciendo pingües negocios con numerosos servicios públicos catalanes. A pesar de su implicación como empresa sobornante en el ‘caso Palau’, Ferrovial acaba de recibir el rastreo del Covid-19 en Cataluña, la externalización del 061 y sigue manteniendo la sede el SEM, entre  otros muchos servicios públicos que siguen siendo fuente de beneficios privados.

 

¿Qué pasa con la sanidad catalana y Ferrovial? El personal de Emergencias de Cataluña (SEM) y del resto del sistema púbico está con la mosca tras la oreja por la externalización del rastreo de los contactos de personas contagiadas con el virus SARS-CoV-2 a la empresa salpicada por el caso Palau. La plantilla alerta de que la cotizada ha ganado la licitación de 17,7 millones sin concurso y por la vía de urgencia cuando ya retiene la gestión del teléfono 061 por medio de prórrogas. También tiene el mantenimiento de la sede del SEM y trató de meterse en el mantenimiento de Bellvitge y Vall d’Hebron, el mayor hospital de Cataluña.

Preguntado por sus contratos públicos logrados durante el estado de alarma, Ferrovial se ha remitido a los portales de Transparencia de la Generalitat de Cataluña. El caso es que el Sistema de Emergencias Médicas (SEM), acaba de externalizar el sistema de contact tracing de casos de Covid-19 en Cataluña a Ferroser, filial de Ferrovial, tal y como avanzó El Confidencial. Lo ha hecho sin concurso, por la vía de urgencia –prevista por la Ley de Contratos del Sector Público (LCSP) en caso de estado de alarma– y por un valor de 17,7 millones de euros. Los sindicatos del SEM afean la «discreción extrema» y la «opacidad» de la gerencia con el encargo.

Se da la circunstancia de que el ingeniero Roger Junqueras, hermano de Oriol Junqueras, es alto cargo del grupo Ferrovial como responsable de la unión temporal de empresas (UTE) Pedalem Barcelona, que tiene la gestión pública del servicio de bicicletas Bicing en Barcelona.

 

Otros negocios de Ferrovial con la Salud pública catalana

Antes de hacerse con el contrato del contact tracing del Covid-19 en Cataluña, la firma ya ganó el servicio de teleoperación del 061, un dial que es la puerta de entrada al sistema sanitario catalán. Lo hizo en 2014, año en el que desplazó a Qualytel Services, Atento Teleservicios España –que había gestionado la línea desde 2011– y Konecta BTO. EWl grupo renovó la concesión en 2017 y en 2018. En el ínterin, el consejero de Salud en el exilio, Toni Comín le cedió parte de las urgencias.

No todo el mundo ha visto bien estas prórrogas. Los sindicatos han denunciado a la empresa en Inspección de Trabajo en más de 14 ocasiones. Alertan de precariedad laboral y del hecho de que no podían «ni levantarse para ir al baño» durante su jornada. Admitiendo parte de las reclamaciones de la plantilla, el exgerente del SEM, Joan Sala, reconoció en 2017 «fraude en la contratación» por parte de Ferrovial. Ello, dijo, había obligado a castigar al contratista. El mismo año, Ferrovial perdió el 50% de los teléfonos de emergencias en Cataluña, al ceder el 112, con sede en el Centro de Coordinación (CeCos) de Reus (Tarragona).

Ferrovial, compañía salpicada por el caso Palau, cuya sentencia ratificada por el Tribunal Supremo ha confirmado las mordidas de CDC en obra pública para financiarse vía el coliseo cultural, también hace negocio con otros servicios públicos. En febrero de este año firmó el acuerdo de mantenimiento de la sede del SEM en L’Hospitalet de Llobregat. También en febrero, Ferrovial se hizo con uno de los lotes del mantenimiento de ambulatorios del Instituto Catalán de Salud (ICS).

 

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