Felipe Calderón espera un milagro para salir del atolladero

4

Tomás Oropeza Berumen

La violencia se ha enseñoreado de México. El sábado una balacera entre delincuentes y policías y militares provocó la suspensión de un partido de fútbol en la ciudad de Torreón, la capital del estado de Coahuila. Millones de personas se enteraron del episodio por las redes sociales y los noticiarios. El gobierno de Felipe Calderón no pudo ocultar el episodio, pero lo minimizó. Nadie murió y todo está bajo control, aseguró.

En la ciudad de Morelia, la capital del estado de Michoacán, al medio día del Domingo, cientos de personas sufrieron el encierro en locales comerciales durante varias horas por el operativo policiaco militar que intentó localizar a los autores del asalto a una joyería ubicada en el centro comercial Plaza de las Américas.

También el Domingo Calderón fue, acompañado de su esposa e hijos, a la Nunciatura Apostólica en el DF a admirar las llamadas reliquias papales, una cápsula de cristal con un poco de la sangre y algunos ropajes de Juan Pablo II, objetos que recorrerán varias ciudades, famosas por la violencia que padecen sus habitantes a manos de la delincuencia y las fuerzas armadas.

Los que creen en milagros esperan que ocurra uno y que al menos disminuya el genocidio que a casi cinco años de la presidencia de facto calderonista ha costado más de 50 mil muertes, 10 mil “desaparecidos” y decenas de miles de desplazados.

El recorrido del kit papal por las 91 sedes de la iglesia católica será escoltado por la Policía Federal. Seguramente ese será el tema de los noticiarios las semanas que vienen y hasta el 15 de diciembre, fecha en que terminará la extraña gira que recorrerá el país de costa a costa y de Sur a Norte.

Sin duda en radio, prensa y televisión no se hablará de otra cosa. Y los panuchos y demás oportunistas aprovecharán la ocasión para lucirse muy devotos adorando los fetiches mencionados. Se viven tiempos electorales y como dicen los perredistas: “hay que posicionarse” aunque haya que aprovecharse de la desesperación que la miseria y la falta de perspectivas causadas por tres décadas de capitalismo salvaje ha provocado en millones de mexicanos.

El recorrido de los residuos papales abarcará prácticamente todos los estados del país y sin duda constituye un operativo político de la iglesia católica y el panismo para relanzarse con mayor ímpetu al escenario electoral. Tal como está ocurriendo en España, donde la visita de Estado realizada por el papa Benedicto XVI removió a las bases del franquismo y las enfrentó con otros tantos que criticaban el dispendio realizado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en una época en que cientos de miles carecen de empleo y el movimiento de Los Indignados cuestiona la política económica neoliberal del gobierno socialista.

Fuera de foco quedarán situaciones más importantes, como el feminicidio que está viviendo el estado de Chihuahua, donde en las pasadas dos semanas han sido asesinadas 15 mujeres, en casi todos los casos después de padecer tortura. En lo que va del año la suma de mujeres victimizadas en ese estado es de 222, informan el Instituto Chihuahuense de la Mujer y la Fiscalía General del Estado.

O la recesión económica en que ya nos encontramos. Hecho reconocido hasta por los organismos empresariales, como el Grupo Financiero Invex quien observa la disminución del débil crecimiento del PIB que promedió un crecimiento aproximado del 4 por ciento en el primer semestre del año, inferior al logrado en el mismo lapso del 2010, cuando fue de 6 por ciento.

El Grupo Financiero Citi Banamex apuntó que la actividad económica se ha desacelerado desde el mes de junio en relación al año pasado, ya que el índice global de actividad económica (IGAE) registró un crecimiento de 3.6 por ciento frente al 4.4 del mes de mayo.
Y como la economía mexicana se halla encadenada a la de Estados Unidos, país con el que realiza el 80 por ciento de sus transacciones, habrá que esperar la peor parta de la doble recesión que están anunciando economistas gringos y que a juzgar por el retiro de capitales y las compras de pánico de oro se está materializando.

Otros datos, menos sofisticados pero que arroja mucha luz sobre lo que está ocurriendo en la economía es la dramática caída en las ventas de alimentos que se reporta en la Central de Abastos de la Ciudad de México, donde la demanda disminuyó casi el 50 por ciento, el doble de lo que cayó en el periodo vacacional de verano del año pasado, a decir de Rubén Ríos Bastida, presidente de los comerciantes de ese centro comercial con 433 bodegas que ocupan un espacio de 327 hectáreas y es el más grande del país.

Por su parte la patronal Confederación de Cámaras Industriales (Concamín) reconoció que la crisis es una realidad y exhortó al gobierno a implementar un programa antirecesivo, “aumentando el blindaje económico”, proteger el empleo, reactivar la planta productiva nacional y una serie de medidas anti deperesivas imposibles de aplicar por un gobierno panista de ultraderecha como el que encabeza Felipe Calderón.

Estos hechos económicos hacen evidente que el sistema capitalista se halla en crisis de sobreproducción relativa, las dificultades en la realización de las mercancías y de acumulación de capital así lo confirman.

También resulta claro que la crisis económica y social se profundizará en el país y que el gobierno de facto calderonista, lleva a cabo una ofensiva contra los trabajadores del país buscando someterlos a una mayor explotación y control. La Ley de Seguridad Nacional y la reforma laboral han sido diseñadas para lograr esa meta y todo parece indicar que serán aprobadas en lo que resta del sexenio, dada la desmovilización y el control que padecen trabajadores y campesinos así como el colaboracionismo de la izquierda mexicana.