Fátima Mernissi, voz intempestiva del Magreb

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Por Iñaki Urdanibia

        La voz de la rebelde y combativa mujer nacida en 1940 en Fez, que ahora ha callado raptada por la Parca, no hizo bueno el rol que habitualmente se atribuye a las mujeres en su país. Si Ómar Ibn al Jattab el Justo dijese « pedid la opinión de vuestras mujeres, pero haced lo contrario», fue ella precisamente quien escuchando a los hombres dominantes y también a las mujeres hizo lo contrario de lo que de ella se esperaba, y así se comportó durante toda su existencia; con valentía y contracorriente.

Educada en madrazas coránicas y en un ambiente dominado por mujeres analfabetas, enclaustrada en nombre de la tradición y el honor exigido a las mujeres hablando únicamente el árabe hasta los veinte años , edad en la que amplió su horizonte lingüístico a otras lenguas. Accedió a una licenciatura de Ciencias Políticas, pasando posteriormente a ser becaria en la Sorbona, para más adelante obtener el doctorado en sociología en la universidad de Brandeis. ¿ Y cómo fue posible tal singularidad? La respuesta nos la daba ella misma: « nací en 1940, y muy pocas mujeres marroquíes de aquella generación tuvieron acceso a la escritura, y menos todavía a la enseñanza superior. Tengo, pues, un sentimiento muy fuerte de haber escapado al analfabetismo por un milagro que raya en el absurdo. Para mí, tratar de que una mujer analfabeta se exprese, es dar la palabra a ese “yo” que podría habrse visto abocado al ancestral silencio. Mi relación con la escritura y con el uso que hago de ella está muy condicionado por ese hecho. En los coloquios, seminarios, mesas redondas y conferencias en los que participo, dentro y fuera del país, y que suelen ser casi exclusivamente masculinos, me siento en la posición de un mirón, o más bien, de una mirona. Tengo la profunda sensación de pertenecer al mundo del analfabetismo, en el que estuve inmersa hasta los veinte años, fecha en la que alquilé una habitación en la ciudad universitaria de Rabat. Entonces pasé a formar parte del medio del “saber”, de la “escritura” y del “título”, es decir, del medio que sigue siendo predominantemente masculino»

Fátima Mernissi en vez de elegir el exilio como muchas mujeres marroquíes- y motivos no le faltaron- optó por afrontar las zancadillas y continuas dificultades permaneciendo en su país, en donde fue profesora, y posteriormente investigadora, en la universidad Mohamed V. Su autoridad en lo que hace a estudios coránicos no es puesta en duda por nadie, más que por ciertos recalcitrantes machotes a quienes resulta inadmisible que una mujer se dedique a tales menesteres; más todavía cuando ésta no se ha cortado ni un pelo a lo largo de su trayectoria en denunciar las trampas cometidas en la interpretación de los textos coránicos, y en las palabras atribuidas al profeta, desmontando así ciertas prescripciones netamente masculinistas impuestas por el monopolio de los intérpretes masculinos, por supuesto . En este terreno su prestigio ha franqueado fronteras hasta convertirla en consultora de diferentes organismos internacionales ( BIT, UNESCO, UNI), revelándose como indiscutible especialista de la condición femenina en las sociedades musulmanas, labor de la que ha dejado cumplida constancia en sus numerosas y clarificadoras obras.

En estas se mezclan los tonos autobiográficos con los propios de la investigación y el ensayo. Entre los primeros puede verse su « Sueños en el umbral . Memorias de una niña del harén » ( Muchnik Editores, 1995), en él puede observarse la travesía de una niña que va creciendo en la misma medida en que se tiende un puente entre la cultura recibida y la ampliación de horizontes culturales que le supone el contacto con Europa. La escritura de Mernisi nos adentra en los avatares que hubo de pasar la niña, las cuitas y leyendas que escuchó en el mudo cerrado en que le tocó vivir, y las esquivas a las que hubo de recurrir para escapar de las rejas y celosías en la que permanecía encerrada. En ese mundo se desarrolla un mundo propio de mujeres que transmiten las historias y fábulas escuchadas a sus antepasados ( propias de las narraciones de Las mil y una noches) , y en el que los lazos entre ellas hace que reine la alegría, la solidaridad femenina y el compañerismo.

El persistente afán por mantener a las mujeres en la esfera de lo privado, con la prohibición del espacio público, va a ser ejemplificado por la escritora en « Las sultanas olvidadas» ( Muchnik Editores, 1997) ; partiendo del significativo hecho de que « no hay forma femenina de las voces “ imán” o” califa”, las dos palabras que expresan el poder en árabe, lengua en la que fue revelado el Corán», queda claro que el principio que rige para las mujeres es el de exclusión y ello se traduce, amén de en otros aspectos de la vida cotidiana, en los relatos históricos, que se compone de personalidades masculinas y de hechos realizados por ellos…la mujeres ausente ( en casa , la pata quebrada). Las mujeres siempre han de permanecer en una dilatada minoría de edad que no hace otra cosa que seguir la advertencia de Alí, el yerno de Muhammad y primer imán shíi: « Dios dividió el deseo sexual en diez partes y de ellas dio nueve a las mujeres»., así siempre habrá de tener un hombre a su lado ( Padre, patrón padre santo…o hasta hijo).

Ese confinamiento del que hablo queda perfectamente documentado por la autora, en el terreno de la historia, al recorrer quince siglos de Islam mostrándonos mujeres olvidadas; quince reinas que acuñaron moneda, y dirigir las plegarias en las mezquitas, máximo símbolo del poder en las sociedades mahometanas.

Nos narra Mernissi las mil y una dificultades que hubieron de sortear tales féminas, cuando no murieron asesinadas, para deshacerse con imaginativas triquiñuelas de sus enemigos, también hubo otras que se dedicaron a la piratería…Todo ello con un denominador común, las mujeres se hicieron cargo del poder en el momento en que las sociedades se veían sacudidas por grandes crisis y no había nadie que tuviese respuestas a los impasses planteados.

Si la obra de la ahora fallecida, como he señalado, se mueve por los pagos de su vida, y por los de la historia ignorada u ocultada, no faltaba tampoco en su quehacer el adoptar el papel de altavoz de las mujeres de su país, que bien podía ser las de otros países de la misma área geográfico-cultural; así « Marruecos a través de sus mujeres» ( Ediciones de Oriente y del Mediterráneo , 2000), obra en la que Mernissi presentaba el resultado de las encuestas que llevó a cabo entre mujeres de muy diversos horizontes..mujeres de harén, matrimonios arreglados, videntes…Ocho casos en los que podemos conocer además de las historias personales de las mujeres presentadas , ejemplos de resistencia, de huidas, de emigración, de gente entregada al pueblo y en la sombra vamos conociendo aspectos del « segundo sexo» ( sexo, contracepción, y la quiebra entre los discursos masculinos y femeninos, imposiciones de los custodios de la religión…) .

Fátima Mernissi o la apuesta decidida por reivindicar la igualdad de derechos de quienes forman una de las mitades del cielo, las mujeres, más en concreto las de los países árabes.

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