Fascismo y dictadura

Con respecto al espinoso asunto de si en determinados sectores de la clase trabajadora puede encontrar terreno abonado la ideología nazi, creo de interés reproducir aquí algún fragmento del libro de Nicos Poulantzas, que se publicó en español por primera vez en 1971 y que viene a cuento comentar ahora en vista de cierto conflicto existente entre sectores de la clase trabajadora española y el movimiento abertzale.

En el capítulo EL NACIONALSOCIALISMO Y LA CLASE OBRERA puede leerse:

«La primera cuestión que hay que examinar…es la de la implantación real del nacionalsocialismo en la clase obrera.

Con los comienzos del proceso de fascistización, el nacionalsocialismo lanzó, en 1928…una vasta tentativa de implantación en la clase obrera, según la consigna: en las empresas («Hinein in die Betriebe»…). en 1929 se creó la Organización Nacionalsocialista de las Células de Empresa (NSBO), la cual contaba, en el momento de la toma del poder, 400.000 miembros, número bastante considerable…

¿A qué capas pertenecían principalmente estos afiliados  del NSBO?….Los obreros calificados, con elevadas remuneraciones, de las industrias en punta, socialdemócratas en su mayoría, pero comunistas igualmente, permanecieron, en su masa, fieles a sus organizaciones. Si bien la NSBO reclutaba elementos de la «aristocracia obrera» pertenecientes ya antes a organizaciones de la derecha, reclutaba sobre todo «dirigentes» -altos técnicos, ingenieros, jefes administrativos, etc.- de la empresa. Estos dirigentes no pertenecían a la clase obrera -obreros productivos-, ya que la «aristocracia obrera» es una capa de la clase obrera.

Sin embargo, la NSBO reclutaba igualmente en la base. Era principalmente el caso de los obreros de reciente origen campesino de las empresas de nueva fundación…., obreros procedentes de la regiones del este, donde la crisis agrícola era particularmente grave, y donde el nacionalsocialismo encontró una apoyo de masa en el campesinado pobre.

En fin, el NSBO reclutó entre los 5.500.000 de parados en Alemania en 1932, para quienes publicaba un diario particular, Der Erwerbslose. Numerosos parados, llevados por la miseria, pasaron a ser miembros retribuidos de los SA. Por lo demás, los empresarios y contratistas pedían con frecuencia el carnet  del partido nacionalsocialista cuando se trataba de admitir trabajadores….

Es preciso distinguir a los obreros parados ocasionales de los elementos desclasados del Lumpen, pues el nacionalsocialismo reclutaba sobre todo entre estos últimos. Además, hay que distinguir a los obreros parados que tenían ya un pasado de luchas obreras, y los jóvenes obreros parados, los cuales se afiliaban de manera más franca en el nacionalsocialismo. Todavía hay que distinguir entre los obreros parados -los Arbeitslosen- y los parados de las diversas categorías de asalariados empleados, de asalariados de la administración -los Berufslosen-, etc. Era sobre todo entre estos últimos entre los que se reclutaba el nacionalsocialismo»

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