Extremadura 2008. Una odisea que no acaba.

Publicidad

“La acción y la crítica son fáciles, el pensamiento no tanto” Gilbert K. Chesterton

Todo mi empeño se centra, desde hace tiempo, en intentar acreditar la tragedia que ha supuesto para Extremadura el que, en 1982, dos trásfugas votaran junto al partido socialisto, la entronización de Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

Este individuo rodeado de una panda sin escrúpulos, ha reinado en la región durante 25 años, prácticamente sin oposición real y, solo se ha ido, cuando la superioridad le ha forzado, el no quería, dejando detrás una caricatura de si mismo, que está transformando la situación extremeña, en tragicomedia.

El resultado, ahora mismo, de 25 años de ibarrismo y, año y medio de varismo, constituye para la región una absoluta catástrofe, un drama, una completa tragedia, que ya, a duras penas, el soborno social y la manipulación informativa del régimen extremeño, puede ocultar y que, a medida que los fondos exteriores falten, mostrará toda su cruda realidad.

No me voy a detener en la descripción de parámetros como renta per cápita, salarios, ingresos familiares, riqueza y su distribución regional, simplemente recordar que, ocupábamos el último lugar del ranking nacional en 1982, y ahí estamos, en todas y cada una da las variables sociales y económicas que, a nivel cuantitativo y cualitativo, definen el grado de bienestar y nivel cultural de un territorio.

Paralelamente, pese a ser la región con menor densidad de población del país, y porcentaje de población activa, también éramos en 1982 el territorio con mayor paro, y continuamos ocupando este oprobioso lugar.

Estoy plenamente convencido de que, de continuar el estado de cosas actual, y considerando en que han devenido el partido gobernante y sus políticos, Extremadura, caerá tan bajo socioeconómicamente, que resultará sumamente difícil, sino imposible a medio plazo, su recuperación.

Pienso que la actual recesión y, sus secuelas para Extremadura, esencialmente el cambio de modelo de financiación autonómica en nuestro perjuicio, arrastrará más pronto que tarde al régimen, que perderá su hegemonía en la Asamblea de Extremadura, pues al paso que vamos a corto plazo alcanzaremos el 20% de población activa en paro y, las deficiencias en las estructuras económicas regionales se dejarán sentir, con la impotencia del régimen de no poder continuar recurriendo al ladrillo, hormigón y al asfalto, para crear rentas coyunturales, y por ende votos.

O sea, como ha sucedido en tantas ocasiones, la economía, es quien produce un cambio de régimen político.

Régimen que, y es fundamental recordarlo, ha destrozado demográfica, y por tanto humanamente, la región extremeña.

Extremadura lleva más de 25 años con la población estabilizada en términos absolutos, lo cual supone en términos reales, una disminución poblacional de alrededor del 30%. Asimismo, los habitantes de Extremadura, están envejecidos y síntoma de este mal, es que desde hace tiempo los mayores de 65 años superan a los menores de 16.

Todo ello se origina como consecuencia de un crecimiento vegetativo (nacimientos menos defunciones) negativo, y de la emigración de los jóvenes, lo cual tiene como telón de fondo, como leiv motiv, la deprimente situación económica regional, creada por este régimen nefasto, verdadero parásito político.

Fijémonos en un sector, que ha resultado ser especialmente sensible respecto a la funesta y ominosa política del régimen, el educativo, pese a los esfuerzos de los responsables sucesivos de tal sector, en presentar la educación, como un logro del régimen.

Falso, y no solo por los negativos resultados académicos, y las deficiencias que presenta la enseñanza en Extremadura, asunto digno de ser tratado en una serie monográfica, sino fundamentalmente, por la repercusión que, en los efectivos educandos, elemento esencial en cualquier comunidad para su desarrollo, ha tenido la abominable política caciquil que sufrimos desde 1982.

Y, tal abominación, se acredita analizando la evolución total del alumnado que ha padecido la siguiente evolución según la relación AÑOS / ALUMNADO TOTAL:

1990/91/217.062; 1994/95/217.000; 1996/97/233.902; 1997/98/244.173; 1999/2000/234.319; 2005/06/185.140; 2008/09/184.456.

De estas cifras se deduce la catástrofe acontecida, y que básicamente pueden explicarse, de la siguiente forma.

El ibarrismo toma el poder en el siglo XX, a principios de los años 80, engaña a gran parte de los extremeños, que entienden llegada la oportunidad del despegue regional. Ha mediados de los 90, tales expectativas se traducen en un incremento de la población infantil / juvenil, que cae drásticamente en el presente siglo XXI, consecuencia de la decepción previa transformada en emigración, envejecimiento poblacional y crecimiento vegetativo negativo, y vamos a peor.

Como vemos en los datos anteriores en DIEZ AÑOS, 1998-2008, la evolución total del alumnado ha supuesto una bajada de efectivos educandos de 59.717 niños/jóvenes, para una población total de algo más del millón de habitantes estabilizada.

Ahora eso si, estos demagogos que todavía gobiernan Extremadura, como manejan muy bien los presupuestos regionales, nutridos en un 70% de fondos exteriores, al no poder mantener la población (y el efecto negativo en todos los órdenes sería aún más nefasto de no ser por la aportación demográfica de los inmigrantes), a medida que disminuyen los alumnos, aumentan el número de profesores, actualmente 15.485 (Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato, FP y otros), con un ratio de 11 alumnos por profesor de media general, (el curso 2005/06, había en Extremadura 14.895 profesores), lo cual está en consonancia con la saturación funcionarial, en comparación con la media nacional, que sufre la región.

En consecuencia, el destrozo, el aniquilamiento, la devastación operada por el régimen, sobre el territorio que controla desde hace casi exactamente 26 años abarca muy especialmente a la población extremeña, y más concretamente aquella en edad de aprender y estudiar, cercenada como consecuencia de la ausencia de expectativas económicas y sociales.

Que se vayan, y cuanto antes, o Extremadura no se diferenciará de zonas devastadas como Mauritania, aunque eso si, con mejores carreteras y, un superávit de viviendas.

Antonio Marcelo Vacas. Septiembre de 2008.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More