Extender de nuevo redes mentales

Por Prudenci Vidal Marcos

El grave problema en que se encuentran las “izquierdas” europeas y con ellas la española es que se hallaban en la gobernación en lo más crudo de la crisis y debieron tomar medidas, mucho más entendibles para las derechas que para las izquierdas, y esto provocó la desafección de la conciencia social mayoritaria.

Por Prudenci Vidal

Las redes mentales en que se movían a lo largo de su vida, muchos votantes de izquierdas provenientes del PCE, IU, PSOE y otros grupúsculos de la izquierda radical, no entendieron el terremoto económico que se nos venía encima.

Cuando se inicia el crecimiento y el reparto del sacrificio beneficia solamente a una parte de los agentes económicos – los 130.000m de euros han ido a parar a los beneficios empresariales, mientras que la masa salarial se ha depreciado un 0’8% respecto al comienzo de la crisis – se nos despertó algo en nuestro cerebro colectivo y volvimos a replantearnos nuestros esquemas mentales que han dado sentido a toda nuestra vida. Colocadas las redes mentales otra vez en su lugar y tras análisis riguroso de la realidad en que la derecha ha sumergido a este país nos encontramos con el panorama actual lleno de posibilidades pero falto de oportunidades de un lado y de coraje político por otro.

La corrupción del sistema político español proveniente del 78 no tiene parangón de comparación más que con las llamadas “repúblicas bananeras” y precisamente por eso una parte de la derecha parlamentaria – el nacionalismo vasco y parte del catalán- y la izquierda en tu totalidad ganaron la moción de censura a esta derecha corrupta, que trata de “renovarse” no sólo en personas, que ya estaría bien, sino con un discurso terriblemente ofensivo y con alianzas de dudoso pedigrí democrático.

Los principios más elementales de la democracia, cuales son la tolerancia, el respeto, el diálogo y el pacto son verbalmente despreciados con un lenguaje que no sólo raya el exabrupto sino que llega al insulto y muestra que quien no piensa como ellos pertenece a una “catadura moral despreciable”. Y si esto era de esperar, aunque se hace muy difícil de aceptar, se despiertan los gestores del 78 dando lecciones de moralidad y de oportunismo político.

Y así D.Pedro Sánchez se halla enjaulado con leones en el interior de la prisión y con panteras negras agresivas en el exterior y no puede presentar cambios en las  legislaciones que los movimientos sociales, recuperadores de esas redes mentales, están exigiendo cada día y a las que se comprometió en el discurso de investidura. El pacto con PODEMOS es irrealizable porque tanto PNV como PDeCAT tiene un criterio sobre la propiedad absolutamente de derechas y leyes como el control de la vivienda – compra y alquiler- y reformas laborales no tendrán su apoyo en el Parlamento. Las reformas laborales y de pensiones tienen dos obstáculos que por ahora parecen insalvables: el PSOE con sus medidas de jubilación a los 67 y el aumento de años en el cálculo de las bases reguladoras forman parte de su más reciente pasado y les falta coraje para admitir sus propios errores. La segunda, relativa a las reformas laborales, se halla en franco estancamiento por la presión que sobre el ejecutivo ejercen los poderes de la Europa neoliberal y de las multinacionales que operan en nuestro país. Y ante la inoperancia de este gobierno prisionero, como hemos dicho, de sus buenas intenciones y de sus posibilidades reales de ejercer el poder, la derecha recalcitrante se arma de valor, utiliza un lenguaje digno de ser llevado a los juzgados por calumnias, insultos y desacreditaciones  y, como no puede ser de otra forma, toca a arrebato en sus filas para tomar la calle, esa que tantas y tantas veces ha desoído, maltratado y vilipendiado con sus políticas, porque no han gobernado para el pueblo, lo han hecho contra el pueblo.

Ya tenemos experiencia de su actitud en la calle. Desde la proclama de su fundador: “la calles es mía” y los sucesos de Vitoria contra los trabajadores, hasta sus alianzas con la iglesia española en manifestaciones en contra de la ley de divorcio (casualidad ellos lo denunciaron pero están casi todos ellos divorciados) del aborto y del matrimonio gay (también sus gays se han casado y formado familias en contra  de su propia ideología y asistieron en masa a la boda de Maroto). Resuena en el aire el estribillo: “lo quiero para mí, pero no lo quiero para ti”. Así que llegados al poder no tocaron una letra de ambas leyes.

El lenguaje es la expresión del pensamiento y este lo es del alma y de su configuración moral. Y esos cantos atemorizadores ya los hemos oído durante muchos años, aquellos años en que luchamos por tener derechos civiles, políticos y sociales. Hoy ese lenguaje recuerda que, si bien pensábamos que la guerra civil había acabado en el 78, no lo han asumido plenamente y al pensamiento único, que vuelve al pasado, se añade la desacreditación moral:” quien no piensa como yo es por su bajeza moral, no tienen la catadura que nosotros expresamos”.

Ante todos esos desbaratos hay que extender el mensaje de recuperación de las redes mentales que conformaron nuestra juventud de lucha contra el fascismo franquista y recuperar nuestra propia ideología para dotar a las izquierdas de la representación suficiente para que no dependan de quienes tiene conceptos de la propiedad neoliberales  y puedan “reformar” este país y conducirlo a cotas de dignidad en lo político, suficiencia en lo económico y amplio en lo social. Revertir esta situación no va a ser ni fácil ni sencillo, hará falta coraje –no dudamos que lo tienen- y una gran fuerza parlamentaria que debemos ofrecerles para que en pocos años reconozcamos otra vez este país como garante de derechos en un proyecto común federal, abierto al diálogo y justo en la distribución de la riqueza que entre todos generamos.

Prudenci Vidal Marcos

Miembro de La Marea Pensionista

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