Existe historia más allá del Covid-19

El otro día en el programa de Nacho Ares de la cadena SER- SER Historia- se hizo un repaso sobre diferentes pandemias que han asolado a nuestra historia, y de cómo estas, han afectado a nuestras sociedades. Los ejemplos más recurrentes sobre ésto que comento serían la peste negra o la “gripe española”. Y será sobre estas dos pandemias históricas, sobre las que armaré este artículo de opinión, vinculando seguidamente y para finalizar, lo acaecido en esas épocas con lo que estamos viviendo en la actualidad.

Pues bien, la peste negra surgió allá por el siglo XIV y las fuentes escritas de que disponemos son principalmente urbanas. Aun así, podemos tener constancia por la historia escrita a la que tenemos acceso, de que la peste negra golpeó de igual manera al ámbito rural, fruto de ello, muchas cosechas no pudieron recogerse durante esos años.

Este hecho repercutió en una fuerte subida de los precios de los alimentos, al igual, que conllevó la aparición de diferentes revueltas antiseñoriales, a destacar, la de los irmandiños en Galiza o la de los payeses catalanes; para que pueda tener el lector una referencia histórica, podemos poner como epicentro de estas revueltas los años que van desde 1360 a 1370.

La cruda situación que se vivía durante estos años en el ámbito rural hizo que cientos de familias buscaran refugio en las ciudades. Como está pasando también en la actualidad, queda demostrado que las ciudades no son los mejores núcleos poblacionales en los que buscar cobijo cuando hablamos de epidemias sanitarias. Eso sí, nada tienen que ver las ciudades de la edad media europeas en cuanto a red de alcantarillado con las actuales, pero sí tienen que ver, en la simple ecuación de que a más personas en un espacio reducido mayor posibilidad de contagio.

Volviendo a la edad media y teniendo en cuenta la arquitectura urbana de esa época, lo que se encontraron aquellas gentes que decidieron huir del medio rural fue un fuerte hacinamiento, sumado, a unas condiciones higiénicas totalmente lamentables y nada beneficiosas para mitigar la expansión de la enfermedad.

También es importante destacar, cómo en aquella época la única medicina era la espiritual, y así pasaba, los “hospitales” no eran más que salas de espera que conducían directamente a la morgue. Un dato que evidencia la magnitud de esta catástrofe sanitaria, es cómo la ciudad de Barcelona pasó de 50.000 habitantes a 12.000, es decir, perdió cuatro quintas partes de su población.

Una vez vertebrado este pequeño resumen sobre la peste negra, y si como diría Jesús Callejo, nos subimos al cronovisor y avanzamos en el tiempo hasta comienzos del siglo XX, más concretamente al año 1918, nos encontramos con la que ha sido la mayor pandemia de la historia moderna, la mal llamada “gripe española”. Y digo mal llamada, porque la misma surgió en Estados Unidos y no en el Estado español.

El motivo por el cual se llamó “gripe española”, derivó de que al ser el Estado español un país neutral en la contienda armada que se estaba disputando desde 1914, la prensa española sí que se hizo eco de los primeros brotes de la enfermedad. Cosa que no hicieron franceses, americanos, británicos o alemanes, al encontrarse inmersos en una guerra, ya que pensaban, que publicar en sus respectivos periódicos este tipo de noticias mermaría la moral de sus tropas.

Dicho lo cual y como he hecho con el caso de la peste negra, aportaré un dato que es bastante ilustrativo: más de 50 millones de personas murieron por la “gripe española” en todo el mundo, según los autores más conservadores. O sea, hay algunos otros autores que ponen la cifra de fallecidos muy por encima del dato que acabo de dar.

Como puede comprobar el lector o la lectora, este escrito de opinión es meramente histórico, no pretende el mismo entrar en dimes o diretes de que virus tiene mayor carga patógena, de cuanto durará este COVID-19 o de qué hacer para disminuir su transmisión. Fundamentalmente, porque no tengo idea alguna y tampoco pretende ser mi cometido vital el tenerla.

Pero lo que sí que haré desde una perspectiva histórico-política, es poner sobre la mesa que tanto la peste negra como “la gripe española”, fueron pandemias mucho más lesivas que lo que lo está siendo el coronavirus.

Por no hablar, de que en la actualidad disponemos de mayores avances científicos y de mejores medios sanitarios, ahora bien, que tengamos esos medios no quiere decir que los mismos estén del lado del pueblo o de la ecología, muy por el contrario, estos en la actualidad están en manos de los grandes capitales y de los tecnócratas internacionales.

Para finalizar, me gustaría dejar bien claro que Occidente necesita de un duro ejercicio de reflexión y de profunda humildad, debido a que lo que hoy denominamos una “guerra”, o dedicamos telediarios enteros sobre la crisis que estamos viviendo, es el pan de cada día en lugares de África, América latina o Asia durante ya varios decenios. Mi reflexión es clara, todas las vidas valen lo mismo, todas tenemos derecho a una vida digna y a la posibilidad de ser curados de una dolencia, independientemente, del sitio en que hayamos nacido.

Si algo nos ha enseñado la historia es que han existido y siempre existirán pandemias y desastres naturales, por lo que nuestro objetivo debe ser el de armarnos de gastos sociales. O sea, de profesionales de la sanidad o de la investigación,  y no hacer como han hecho todos los gobiernos habidos y por haber, los cuales, han destinado una gran parte de nuestro presupuesto general a gastos militares o policiales; no se matan los virus con porras y cañonazos, sí por el contrario, con investigación y un servicio sanitario radicalmente público y de calidad.

Iruñea, 2 de Abril de 2020.

Bibliografía utilizada:

SER HISTORÍA: https://play.cadenaser.com/audio/001RD010000005939406/

Fuente: El Rincon del Martinico

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