Evocación al futuro

La ley de las necesidades siempre crecientes del hombre, se justifican hasta en las tribus selváticas del Amazonas y el Congo, y en las sociedades llamadas civilizadas en las que por derecho propio, han alcanzado una estabilización de su plataforma educacional, de salud y deportiva, se justifica más aun.

A partir de ahí un criterio contrario a esta ley se avendría más a una concepción solipsista, que a una cosmovisión objetiva del entorno.

Es por ello, que al sembrar un árbol se espera de él, sombra o frutos y el hombre ha llegado a buscar híbridos o adaptaciones incluso genómicas, para mejorar este propósito.

Cuando se efectúa un análisis social resulta apremiante para quien lo intente, conocer las regularidades concretas de su actualidad y la dirección que desee imprimirle el grupo de poder. En consecuencia, no siempre se identificaría absolutamente lo que quiere el ser humano con lo que aspira el control político y en tal sentido, lo que sería prácticamente alcanzable por ambos.

Sobre esta disyuntiva, una incorrecta interpretación de las condiciones objetivas y subjetivas de esa actualidad acarrearía, por una parte, protestas violentas o solapadas, y por la otra, comportamientos erráticos en el enrrumbamiento de los destinos económicos y sociales.

En estas bases, los proyectos generados sin tener en cuenta la dialéctica natural de las cosas, pudieran ser plausibles, entendibles incluso y hasta aglutinadores por un tiempo, pero no por todo el tiempo, dado que una concepción idealista puede perfectamente deslumbrar por su forma, pero fracasar por falta de un contenido de raigambre profunda, al no estar dentro de la solicitud imperativa y de lo que requiere pragmáticamente la gente.

Con el ropaje de: análisis objetivo, se puede hacer ver una pretensión, pero no una realidad, porque el asunto está en ahondar en como se vive y como se quiere vivir, y no en como"yo quiero" que la gente viva.

Las situaciones objetivas cambian y las subjetivas, aunque más lentamente también. Cuando ambas en un punto coinciden, deben rebasarse los aplazamientos, e imponerse incuestionablemente las transformaciones. Esas transformaciones se constituyen en una ley necesaria. Alguien expreso que siempre es preciso saber exactamente, cuando se acaba una etapa de la vida; y si se insiste en permanecer en ella más allá de lo requerido, se pierde el sentido del resto.

Es por eso, que la dicotomía teoría-práctica, aunque esté mediada por la línea divisoria de la voluntad humana, debe ser asumida sobre la base de la necesidad, de las regularidades materiales, del significado conceptual de lo que consideramos futuro, pero a su vez sobre una única plataforma: la economía

De ella derivan y hacia ella confluyen todos los aspectos de la vida social. En un caso, en que la inercia se generaliza, los trabajadores se distribuyen a su modo los recursos, como medio de equiparar la riqueza social, cuando servicios históricos concebidos para mejorar la calidad de vida del hombre desaparecen,, cuando las remesas constituye un elemento de sobrevivíencía por diáspora permanente y se tratan de aislar los sucesos y fenómenos de la globalización mediáticamente, evitando el conocimiento total de las cosas nos damos cuenta, que la solución de los problemas no está en el afianzamiento de métodos y mecanismos económicamente caducos, sino en efectuar la mejor de las interpretaciones de la realidad, generar experiencias democráticamente nuevas y aplicar teorías válidas de aceptación práctica, con los correspondientes acomodos naturales,acerca de lo que resulta deseable para la mayoría nacional.

La etapa actual tiene antecedentes registrados internacionalmente- El destino económico que se trace tiene que ser consustancial con los criterios mayoritarios de beneficios equitativos y en el que precisamente preponderen la libertad de expresión de cada individuo en ese sentido.

Ningún control político posee el don omnímodo ni de ubicuidad. El genio está en las masas. A ellas hay que dirigirse en la conciencia de sus intereses y permitirle lo que es su derecho y por el cual ha luchado históricamente. No ha de tenerse temor a ello, al contrario. Si el control político no está preparado para convencer o le teme a variantes propugnadas por esas masas, ha de considerar entonces que el equivocado es él.

De todos modos, es una regularidad filosófica que la historia de todos los pueblos, a partir de cualquier interpretación, siempre ha sido en última instancia una historia económica, con los atisbos espirituales correspondientes. Los buenos ideales no basados en ese soporte, quedan en el ámbito utópico y es la misma gente, a quienes estaban dirigidos, los propios encargados de develarlos.

Además, cuando en combinación con esa realidad se acentúan elementos de carácter subjetivo, como la progresiva desaparición física de los próceres de aquellos ideales, la coyuntura de lo que se desea y lo que verdaderamente se puede hacer, tendría que atravesar&nbsp terrenos resbaladizos e incluso minados. De ahí, que el provenir mas que un desafió es en la actualidad para muchos un acertijo.

Ciudad de la Habana, marzo de 2008

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