Evo Morales

Tres hombres jóvenes han puesto en la picota a la 1ª potencia mundial: Julian Assange, Bradley Manning y Edward Snowden. Hoy, Estados Unidos nos ha dado el derecho a pensar que su fábrica de descontentos tiene capacidad para multiplicarlos.

No hubo cumbre UNASUR en Cochabamba (Bolivia 04/07/013), sólo una reunión donde asistieron los presidentes de 6 de las 11 naciones que conforman el organismo: Argentina, Ecuador, Surinam, Uruguay, Venezuela y Bolivia y, una delegación presidencial brasileña. Guyana fue imposible de contactarla por la premura de la cita según Rafael Correa.

Como Francia, Portugal, Italia y España, en América Latina sucumbieron y bloquearon la cumbre: Colombia, Chile y Perú, dejando, todos ellos y aquellos, en evidencia, lo que siempre hemos sabido: la facilidad con la que se puede comprar un mundo.

Para los españoles la desvergüenza se sirvió en Viena cuando, como un sospechoso al estilo del colombiano Pablo Escobar, el avión presidencial boliviano aterrizó en el aeropuerto de Schwechat.

El gobierno español, sin tino diplomático, dió el penoso acento del mayordomo recién contratado, al querer inspeccionar una nave que goza de inmunidad internacional de acuerdo a la Convención de Viena de 1961 en su artículo 40*.

Con la llamada del canciller francés, Laurente Fabius a su colega boliviano David Choquehuanca, Francia cumplió con las disculpas exigidas por Bolivia y UNASUR, sin embargo del lado del país de los toros, el ministro de Relaciones Exteriores, José Manuel García-Margallo, dijo –hoy retractado y solicitando disculpas – que España no tenía ninguna razón de hacerlo, en otras palabras, España afirmaba que Morales mentía cuando dijo que en el aeropuerto de Viena el embajador de España en Austria quiso revisar el avión presidencial boliviano, chantajeándole con dejarle sobrevolar los cielos españoles y aterrizar en sus aeropuertos si accedía a ello.

La mala gana de Francia, Italia, España y Portugal al prohibir que el avión presidencial boliviano surcase sus espacios aéreos, por tener la certeza de que Snowden viajaba con Morales, dejó al contraespionaje americano como plato quebrado, al embajador español en Austria buscando un nuevo destino y a Margallo con cara de bobalicón.

La intención de Estados Unidos de desprestigiar al bloque socialista latinoamericano, se ha revertido dejando la imagen norteamericana y europea desacreditada; convenciéndonos, de paso, que la verdad sobre  Irak, Libia, Egipto, Siria, Bolivia o Venezuela, puede ser otra urdimbre mundial.

Lo cierto es que una nueva herida se ha abierto entre un mundo joven digno y uno viejo deshonrado. ¿Quién puede ahora negar dónde está la servidumbre?

Es posible que la oposición internacional, a la alternativa donde participa Morales, esté feliz, pero la impresión de intromisión en los asuntos internos – de nuevo – en Latinoamérica, ha recobrado fuerzas.

Múltiples declaraciones se han dado: Miguel Insulza (OEA) y UNASUR, exigiendo explicaciones a los países europeos involucrados, Ban ki Moon (ONU), entendiendo el problema y pidiendo a los estados implicados discutir desde el  respeto a los intereses comprometidos; México, dejándole a la Comisión Permanente del Congreso la responsabilidad de condenar o no, Maduro, diciendo que Mariano Rajoy es «indigno», Santos, que desconocía los hechos y que no hubiera líos diplomáticos, Cristina de Kirchner, que había sido un caso perfecto porque dejaba a la luz los vestigios de un colonialismo, Daniel Ortega, que era “un acto criminal”…

No obstante el mensaje de Obama, advirtiendo sobre las consecuencias a quien de refugio a Snowden, dejó en el aire algo así como: quien se mueva no sale en la foto, las desestabilizaciones están a la orden del día y se mantiene la relación Norte – Sur. Una especie de absolutismo, nada de multipolaridad.

Vemos, pues, desarrollarse ante nuestros ojos, que el país más poderoso de la tierra condena al mundo porque sus intereses y seguridad nacional están en juego, importándole poco matar la verdad y la ética.

Es impensable que se pueda meter tanto la pata, no cabe en cabeza alguna cómo fue posible tanta torpeza, por ello es mejor pensar que siempre todos sabían lo que hacían, quizá Francia con mayor motivo por aquello de tener su propio sistema de espionaje, PRISM, del que no se salvan los teléfonos móviles, los correos electrónicos, sms y faxes.

Este impasse ha permitido comenzar a concluir que el otrora esplendoroso way of life norteamericano ha lanzado, sin importarle absolutamente nada, por los acantilados al muchas veces cuestionado, en Latinoamérica, glamur europeo y, cargado de razones a las gorras y extravagantes chándales del socialismo del siglo xxi.

Mientras tanto, el viceministro de relaciones exteriores boliviano ha llamado  a su despacho a los embajadores de España, Francia e Italia; el grupo económico del sur, Mercosur, a consulta a los 4 embajadores en los países europeos involucrados y, el presidente del gobierno español diciendo que el caso es un debate artificial. El mundo está cambiando.

* http://www.oas.org/legal/spanish/documentos/convencionviena.htm  

José Antonio Medina Ibáñez.  participa@latinpress.es

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