Evo advierte a Europa

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Documento de enorme importancia en la política latinoamericana y mundial. Evo Morales, &nbsp presidente de Bolivia, advierte a los líderes mundiales que si aprueban y llevan a la práctica las medidas represivas propuestas por sus ministros del interior contra nuestros migrantes, pronto en el altiplano podrían poner a los europeos las mismas obligaciones de visa que ellos nos imponen. Veamos el sustento histórico de la advertencia de Morales y la justicia que le acompaña. Lástima por Perú, que no tiene política exterior, o mejor dicho que tiene una que se arrodilla y ruega, como Fujimori y Toledo, sólo por hablar de los últimos años. Veamos.

Carta abierta de Evo Morales a propósito de la 'directiva retorno' de la UE

Miércoles 1° de abril 2009
Hasta finales de la &nbsp Segunda Guerra Mundial, Europa fue un continente de emigrantes. Decenas &nbsp de millones de europeos vinieron a las Américas para colonizar, escapar de las hambrunas, las crisis financieras, sus propias guerras totalitarias y la persecución a minorías étnicas. &nbsp Hoy estoy siguiendo con preocupación el proceso de la llamada 'directiva &nbsp retorno'.

El texto, validado el pasado 5 de junio por los ministros &nbsp del Interior de los 27 países de la Unión Europea, tiene que ser votado el &nbsp 18 de junio en el Parlamento europeo. Siento que endurece de manera drástica &nbsp las condiciones de detención y expulsión a los migrantes indocumentados, &nbsp cualquiera sea su tiempo de permanencia en los países europeos, situación &nbsp laboral, lazos familiares, voluntad y sus logros de &nbsp integración.

A los &nbsp países de América Latina y Norteamérica llegaron los europeos, masivamente, &nbsp sin visas ni condiciones impuestas por las autoridades. Fueron siempre &nbsp bienvenidos, y lo siguen siendo, en nuestros países del continente &nbsp americano, que absorbieron &nbsp entonces la miseria económica &nbsp europea y sus crisis políticas. Vinieron a nuestro continente a explotar &nbsp riquezas y a transferirlas a Europa, con un &nbsp altísimo costo para las poblaciones originales de América.

Como en el caso &nbsp de nuestro Cerro Rico de Potosí y sus fabulosas minas de plata que &nbsp permitieron dar masa monetaria al continente europeo desde el siglo XVI &nbsp hasta el XIX. Las personas, los bienes y los derechos de los migrantes &nbsp europeos siempre fueron respetados. Hoy, la Unión Europea es el principal destino de los migrantes del mundo lo cual es consecuencia de su positiva &nbsp imagen de espacio de prosperidad y de libertades públicas. La inmensa &nbsp mayoría de los migrantes vienen a la UE para contribuir a esta prosperidad, &nbsp no para aprovecharse de ella.

Ocupan los empleos de obras públicas, construcción, en los servicios a la persona y hospitales, que no pueden o no &nbsp quieren ocupar los europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del &nbsp continente europeo, a mantener la relación entre activos e inactivos que &nbsp vuelve posible sus generosos sistemas de seguridad social y dinamizan &nbsp el &nbsp mercado interno y la cohesión social.

Los &nbsp migrantes ofrecen una solución a los problemas demográficos y financieros de &nbsp la UE. Para nosotros, &nbsp nuestros emigrantes representan la ayuda al desarrollo que los Europeos no &nbsp nos dan – ya que pocos países alcanzan realmente el mínimo objetivo del 0,7% &nbsp de su PIB en la ayuda al desarrollo.

América Latina recibió, en 2006, &nbsp 68.000 millones de dólares de remesas, o sea más que el total de las &nbsp inversiones extranjeras en nuestros países. A nivel mundial alcanzan 300.000 millones de dólares, que superan a los 104.000 millones otorgados por &nbsp concepto de ayuda al desarrollo.

Mi propio país, Bolivia, recibió más del &nbsp 10% del PIB en remesas (1.100 millones de dólares) o un tercio de nuestras exportaciones anuales de gas &nbsp natural. Es decir &nbsp que los flujos de migración son benéficos tanto para los europeos y de manera marginal para nosotros del Tercer Mundo ya que también perdemos a contingentes que suman millones de nuestra mano de obra calificada, en la &nbsp que de una manera u otra nuestros Estados, aunque pobres, han invertido &nbsp recursos humanos y financieros. L

Lamentablemente, el proyecto de &nbsp 'directiva retorno' complica terriblemente esta realidad. Si concebimos &nbsp que cada Estado o grupo de Estados puede definir sus políticas migratorias &nbsp en toda soberanía, no podemos aceptar que los derechos fundamentales de las &nbsp personas sean denegados a nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos.&nbsp &nbsp

La 'directiva retorno' prevé la posibilidad de un encarcelamiento de los migrantes indocumentados hasta 18 meses antes de su expulsión – o &nbsp 'alejamiento' , según el término de la directiva. ¡18 meses! &nbsp ¡Sin juicio ni justicia! Tal como está hoy el proyecto de texto de &nbsp la directiva viola claramente los artículos 2, 3, 5, 6, 7, 8 y 9 de &nbsp la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En &nbsp particular el artículo 13 de la Declaración reza:

Toda persona tiene derecho &nbsp a circular libremente y a &nbsp elegir su residencia en el territorio de un Estado.
1.Toda &nbsp persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a &nbsp regresar a su país.

Y, lo peor de todo, &nbsp existe la posibilidad de encarcelar a madres de familia y menores de edad, &nbsp sin tomar en cuenta su situación familiar o escolar, en estos centros de internamientos donde sabemos ocurren depresiones, huelgas de hambre, suicidios. ¿Cómo podemos aceptar sin reaccionar que sean concentrados en &nbsp campos compatriotas y hermanos latinoamericanos indocumentados, de los &nbsp cuales la inmensa mayoría lleva años trabajando e integrándose? ¿De qué lado &nbsp está hoy el deber de injerencia humanitaria? ¿Dónde está la 'libertad de &nbsp circular', la protección contra encarcelamientos &nbsp arbitrarios?

Paralelamente, la &nbsp Unión Europea trata de convencer a la Comunidad Andina de las Naciones &nbsp (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) de firmar un 'Acuerdo de Asociación' que &nbsp incluye en su tercer pilar un Tratado de Libre Comercio, de misma naturaleza &nbsp y contenido que los que imponen los Estados Unidos. Estamos bajo intensa presión de la Comisión Europea para aceptar condiciones de profunda liberalización para el comercio, los servicios financieros, propiedad intelectual o nuestros servicios públicos.

Además a título de la 'protección &nbsp jurídica' se nos presiona por el proceso de nacionalización del agua, el gas &nbsp y telecomunicaciones realizados en el Día Mundial de los &nbsp Trabajadores. Pregunto, en ese &nbsp caso ¿dónde está la 'seguridad jurídica' para nuestras mujeres, &nbsp adolescentes, niños y trabajadores que buscan mejores horizontes en &nbsp Europa? Promover la &nbsp libertad de circulación de mercancías y finanzas, mientras en frente vemos &nbsp encarcelamiento sin juicio para nuestros hermanos que trataron de circular &nbsp libremente.

Eso es negar los fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos. Bajo estas &nbsp condiciones, de aprobarse esta 'directiva retorno, estaríamos en la imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la Unión Europea, y nos reservamos del derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los Bolivianos desde el primero de &nbsp abril de 2007, según el principio diplomático de reciprocidad. No lo hemos &nbsp ejercido hasta ahora, justamente por esperar buenas señales de la UE.

El mundo, sus continentes, sus océanos y sus polos conocen &nbsp importantes dificultades globales: el calentamiento global, la &nbsp contaminación, la desaparición lenta pero segura de recursos energéticos y &nbsp biodiversidad mientras aumenta el hambre y la pobreza en todos los países, fragilizando nuestras sociedades. Hacer de los migrantes, que sean documentados o no, los chivos expiatorios de estos problemas globales, no es &nbsp ninguna solución.

No corresponde a ninguna realidad. &nbsp Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los migrantes, &nbsp sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el Norte, que &nbsp destruye el planeta y desmiembra las sociedades de lo hombres. A &nbsp nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente y regiones del mundo como el Maghreb y los países de África, hago unllamado a &nbsp la conciencia de los líderes y diputados europeos, de los pueblos, &nbsp ciudadanos y activistas de Europa, para que no se apruebe el texto de la &nbsp 'directiva retorno'.

Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la &nbsp vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en los próximos &nbsp meses, una política migratoria respetuosa de los derechos humanos, que &nbsp permita mantener este dinamismo provechoso para ambos continentes y que &nbsp repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica, económica y &nbsp ecológica que tienen los países de Europa con gran parte del Tercer Mundo, &nbsp que cierre de una vez las venas todavía abiertas de América latina. No &nbsp pueden fallar hoy en sus 'políticas de integración' como han fracasado con &nbsp su supuesta 'misión civilizatoria' del tiempo de las colonias. &nbsp Reciban &nbsp todos ustedes, autoridades, europarlamentarios, compañeras y compañeros &nbsp saludos fraternales desde Bolivia. Y en particular nuestra solidaridad a &nbsp todos los clandestinos' .

Evo Morales &nbsp Ayma
Presidente &nbsp de la República de Bolivia

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