Euskal Herria internacionalista en términos generales

             Euskal Herria es un milenario pueblo situado en Europa a ambos lados de los montes Pirineos occidentales, entre España y Francia. De orografía predominantemente montañosa y bañada por el mar Cantábrico, Euskal Herria tiene una superficie de 20.497 km2 y una población de en torno a 3 millones de habitantes.

            El principal elemento identitario del Pueblo Vasco es su lengua, el euskara, que ya se hablaba en el Neolítico. A pesar de ser nuestro mayor tesoro, la utilización del euskara está sufriendo un paulatino retroceso debido a los ataques y marginación de que es objeto unido a la falta de instrumentos a nivel nacional que lo protejan y fomenten.

            La bandera del Pueblo vasco es la ikurriña, creada en 1894, aunque durante los siglos anteriores diversos fueron los símbolos que representaban Euskal Herria, como por ejemplo el Arrano Beltza (Aguila Negra).

             Euskal Herria está formada por 7 provincias o territorios históricos, estando antinaturalmente dividida y administrada por los estados español y francés. Consecuencia de una colonización por parte de España que tiene como fecha clave el año 1512.

              Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Beherea (la parte norte de Nafarroa) constituyen Iparralde o la parte norte de Euskal Herria, y están bajo administración francesa. Las provincias bajo administración española están divididas a su vez en dos comunidades autonómicas: Comunidad Autónoma Vasca (C.A.V., que incluye Araba, Gipuzkoa y Bizkaia) y Comunidad Foral de Navarra (parte sur de Nafarroa).

           En Euskal Herria, el grupo internacionalista vasco llamado  Askapena, nace en 1987 a partir de los comités de solidaridad surgidos al calor de la Revolución sandinista buscando canalizar la solidaridad del Pueblo Vasco hacia ese proceso revolucionario. De la defensa de lo que se consideraba una vanguardia revolucionaria inequívoca se pasa a canalizar la solidaridad a diversos proyectos antiimperialistas y de transformación: Revolución cubana, procesos de liberación nacional latinoamericanos, Sahara, Palestina, Irak, Kurdistan, … Asimismo se diversifica el objeto de la solidaridad a los procesos de liberación nacional que tienen lugar en europa: Irlanda, Catalunya, Galiza, Bretaña, Corsica, … En éste contexto de encuentran las brigadas que éste año se han organizado en Bolivia, dando paso hacia la consolidación de estos dos pueblos, el Boliviano y el Euskaldun.

        Entre las actividades que desarrolla Askapena se podrían destacar el envío de brigadas (Palestina, Irlanda, Mexiko, Pueblo Kuna Yala, Pueblo Mapuche, Cuba, Venezuela, Colombia, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina, …) para conocer de primera mano los procesos de otros pueblos y recabar solidaridad hacia el Pueblo Vasco, el trabajo con otros organismos vascos y la celebración de jornadas internacionalistas para difundir en el seno del Pueblo Vasco la necesidad de la solidaridad internacionalista, actividades de concienciación y difusión de las luchas de otros pueblos (charlas, artículos, programas de radio, giras de compañeros de otros pueblos…), participación en diversas plataformas tanto a nivel local como nacional e internacional …

          La historia ofrece innumerables ejemplos de la necesidad del internacionalismo para que los pueblos puedan liberarse y consolidar sus proyectos de pueblo frente a las inevitables agresiones del imperialismo. Por muy organizado que sea, por mucha capacidad de lucha y de sufrimiento que tenga, un pueblo no podrá resistir dicha agresión si se enfrenta sólo al imperialismo. La solidaridad entre los pueblos no es por tanto sólo un principio ético sino que es una necesidad de supervivencia. Sin una solidaridad recíproca entre los pueblos en lucha, sin una red de pueblos solidarios entre sí y que caminen conjuntamente hacia su liberación no será posible que la alcancen.

          Mientras no podamos ejercer solidaridad como pueblo soberano deberán existir organizaciones como Askapena que  canalicen la solidaridad de los sectores independentistas y de izquierdas del Pueblo vasco hacia los demás pueblos y que, a su vez, canalicen la solidaridad de pueblos, movimientos y organizaciones de todo el mundo hacia nuestro proceso de liberación nacional y social. La solidaridad recíproca es en esencia el fundamento definitorio de Askapena.          

Conquista del Reino de Navarra y sucesivos años

El origen de los vascos sigue siendo fuente de muchas hipótesis. La lengua vasca, el euskera, es para algunos autores el hilo conductor que permite investigar sus orígenes y que confirma, por sus modificaciones e influencias, las relaciones de los vascos con los pueblos que han atravesado sus tierras a lo largo de la historia. Lo que sí es cierto es que los vascos siempre han luchado por defender su territorio, anteriormente configurado como el Reino de Navarra, de las conquistas externas que se han dado a lo largo de la historia.

Edad media

Ya en el siglo VIII. Los musulmanes llegaron a lo que actualmente es Nafarroa y así controlaron el paso por los Pirineos. En el año 778 se dio la batalla conocida como la Batalla de Roncesvalles, en la que se dice que los vascos del territorio navarro lograron derrotar al ejército franco de Carlomagno, después de que estos invadiesen el norte de España.

Desde el punto de vista político-institucional, Araba, Gipuzkoa y Bizkaia (actualmente la Comunidad Autonoma Vasca, implementado por la fuerza en la parte Española) tras oscilar a lo largo de la Edad Media entre las órbitas navarra y castellana, se integraron en la Corona de Castilla en diferentes momentos de la historia, conservando sus propias leyes e instituciones. Nafarroa, por su parte, tuvo su propia evolución como reino independiente, a caballo entre Castilla, Aragón y Francia, pero su debilidad entre vecinos tan poderosos, especialmente tras la unificación de las Coronas de Aragón y Castilla con los Reyes Católicos, desembocó en la ocupación de la parte peninsular del Reino de Navarra por un ejército castellano en 1512 y su incorporación forzosa a Castilla. Esta es la fecha en que los vascos toman en cuenta en la conquista de la actual Euskal Herria, ya que fue el año en que cayó la última resistencia de Nafarroa.

Posteriormente, primero Juan de Albret y Enrique II de Navarra intentaron recuperar Navarra en tres ocasiones, en el mismo año de 1512, en 1516 y el más importante que se realizó en 1521 reinando ya Carlos I de España. Aun y así, en 1524, la Navarra peninsular, manteniéndose como reino, quedó consolidada en la corona de Castilla.

Siglos XVIII-XIX

Tras la Revolución Francesa, el Reino de Navarra quedó disuelto en la República Francesa. Las tierras navarras quedaron así divididas entre España y Francia, hasta hoy en día y  el autogobierno de las provincias vascas del norte tuvo su fin.

Los vascos de Guipuzkoa, Bizkaia y Araba, que ya estaban integrados en la Corona de Castilla, seguían con un amplio grado de autogobierno: los fueros daban a cada región vasca leyes locales, impuestos y tribunales independientes. Estos fueros eran diferentes para cada región.

Más adelante, cuando los ejércitos napoleónicos invadieron España y el Reino de Navarra, encontraron casi desde el principio una fuerte resistencia. Como los franceses entraron en el territorio como aliados del gobierno español, fueron bien recibidos. Las primeras tropas cruzaron el Bidasoa en otoño de 1807, teóricamente rumbo a Portugal. Al cabo de un par de meses los franceses comenzaron a ocupar todo el territorio vasco, provocando una creciente desconfianza. El punto de inflexión fue la toma a traición de la Ciudadela de Pamplona, en febrero de 1808. A partir de aquel momento empezaron acciones de guerrilla a pequeña escala contra los franceses, patrón de conducta que se repitió en otras provincias españolas. Posteriormente en el País Vasco y Navarra se dio también el movimiento guerrillero contra Napoleón.

Durante las varias guerras civiles que sufrió España en el siglo XIX, los fueros fueron defendidos por los tradicionalistas y nominalmente absolutistas carlistas, mientras que las luego victoriosas fuerzas constitucionalistas se oponían a ellos. Los carlistas reclamaban la corona de España para  Carlos, el cual había prometido defender el sistema foral vasco y navarro.

Por otro lado, las fuerzas del ejército isabelino tuvieron apoyos vitales en las grandes ciudades vascas, como Bilbo, así como de los británicos y por legiones portuguesas, ya que estos gobiernos apoyaron a Isabel contra los carlistas. Fruto de la influencia de la Iglesia Católica, y temiendo que bajo la igualadora constitución liberal los fueros fueran eliminados, los vascos españoles de las zonas rurales se unieron masivamente al ejército tradicionalista, al cual pagaban en gran medida los gobiernos de las provincias vascas. 

Durante la primera guerra Carlista (1833-1839) al aumentar entre los carlistas las diferencias entre los bandos Apostólico (el bando oficial) y Navarro (el bando de base vasca), estos últimos firmaron un armisticio en el que los Isabelinos prometían mantener los fueros. El Convenio de Bergara, firmado el 31 de Agosto de 1839 y escenificado con el abrazo entre los generales Espartero, liberal, y Maroto, carlista, ante los batallones de ambos ejércitos, puso fin a las hostilidades. 

Tras la caída de Espartero en 1843 y el ascenso de los moderados la situación mejoró para los fueristas. Conservadores todos ellos, les resultó fácil llegar a un acuerdo tácito que permitía que el control de la situación en Euskal Herria recayera en el mismo tipo de gente que ahora disfrutaba del poder en Madrid, tanto frente a los progresistas como frente a los carlistas. Tal acuerdo no sólo permitió que se mantuviesen las Juntas Generales y las diputaciones forales sino que también los mismos Ayuntamientos siguiesen siendo elegidos del modo tradicional, lo que ponía a todos los organismos de poder local y provincial en manos de la referida élite. 

A lo largo de los años que van entre 1845 y 1868 se asiste, pues, a una extraña situación por lo que se refiere al sistema foral de las tres Provincias Vascas. La amenaza nunca concretada de la modificación de los Fueros por parte del Gobierno Central coexiste con el mayor grado de desarrollo alcanzado nunca por el sistema foral, especialmente en lo concerniente a las Diputaciones Forales.

Por lo que se refiere a Navarra, allí las cosas se aclararon antes. Cansados los representantes del viejo Reino de las tácticas dilatorias utilizadas por las otras provincias, se apresuraron a llegar a un acuerdo con el Gobierno Central que se tradujo en la llamada Ley Paccionada de 16 de Agosto de 1841. Aunque se implantase el mismo régimen jurídico que imperaba en el resto de España (con lo que se perdía capacidad legislativa) se mantenía un cierto autogobierno financiero.

En medio de un periodo político turbulento daría lugar el comienzo de una nueva Guerra Civil en 1872 que duraría hasta 1876. Esta tuvo lugar fundamentalmente en Euskal Herria. La guerra acabó en 1876 cuando, ya con Alfonso XII en el trono, el reorganizado ejército liberal pudo acabar con los últimos núcleos de resistencia calistas.

Pese a la reiterada protesta de los liberales vascos, que intentaron separar el futuro del Régimen Foral de la derrota carlista, se apoyó la Ley de 21 de Julio de 1876, abolitoria del Régimen Foral, por la que se extendían a las Provincias Vascongadas las obligaciones de pagar impuestos y acudir a las quintas y reemplazos en el Ejército. Sin embargo, la supresión de los Fueros no significó la igualación absoluta con el resto de España. Así, si bien desapareció el relativo autogobierno que permitía el sistema foral, se concedía a las nuevas Diputaciones la facultad de negociar con la hacienda estatal la fijación de un cupo, o cantidad que habrían de entregar al Estado por los impuestos concertados con éste.

Finales del sigo XIX y principios del XX

A finales del siglo XIX nace el nacionalismo vasco con Sabino Arana, cuya obra surge en un momento de crisis de la sociedad tradicional vasca debido, por un lado, a la abolición del sistema foral y por otro a las profundas transformaciones socioeconómicas que trae la industrialización. Asimismo nació el Partido Nacionalista Vasco (PNV), identificado hoy en día por un sector del pueblo como nacionalista burgues de derechas.

El partido más importante era la Comunión Tradicionalista, nombre que recibía la organización que agrupaba a los antiguos carlistas, primer partido en Navarra y en Araba y muy importante en algunas zonas rurales de Gipuzkoa y Bizkaia, que se presentaba como baluarte de la contrarrevolución y decidido partidario de la insurrección contra el nuevo régimen, para lo que contaba con importantes fuerzas paramilitares.

Mucho menos importantes eran los monárquicos, organizados en torno a Renovación Española, dirigida por José Calvo Sotelo o la Confederación Española de Derechas Autónomas de José María Gil-Robles. Al comienzo de la República trataron de ocupar el espacio político de la derecha moderada, pero sus esfuerzos no tuvieron mucho éxito. Cerca de ellos se situaban los católicos independientes, cuya principal fuerza era el control de periódicos importantes.

Todos ellos formaron con el PNV (Partido Nacionalista Vasco) una coalición electoral para las elecciones a Cortes de 1931, y juntos impulsaron el Estatuto de Estella para lograr la autonomía religiosa. El fracaso en este empeño los hizo girar hacia posiciones cada vez más autoritarias y contrarias a la autonomía política de Euskal Herria, de cuyo proyecto consiguieron separar a Navarra.

El Gobierno Vasco lo integraron representantes de todos los partidos leales a la República: PNV, PSOE, ANV, Izquierda Republicana, Unión Republicana y Partido Comunista de Euskadi, y se mantuvo sin variaciones hasta la caída de Bizkaia en poder de las tropas franquistas en 1937.

Guerra civil Española y la dictadura franquista

Tras el alzamiento en 1936 de parte del ejército apoyado por los partidos del espectro político de la derecha y del centro, se inicia la guerra civil Española y los territorios vascos y navarros quedaron divididos entre los dos bandos, aunque la mayoría de la población permaneció leal a la república.

El principal personaje dirigente de esta guerra fascista fue el Coronel Francisco Franco, que después de ganar la guerra civil española que duro entre los años 1936-1939 sumergió a todo el país español y Vasco en una dictadura ultraderechista que duró 40 años, es decir, hasta su muerte en el año 1975.

El pueblo de Euskal Herria fue destrozado por las fuerzas franquistas, y testimonio de ello son los bombardeos sufridos por la población civil. El 26 de abril la aviación alemana que ayudaba a Franco, destruyó casi toda la ciudad. Gernika tenía, inicialmente, una importancia simbólica más que militar pues en esa ciudad es donde se encuentra el árbol que es el símbolo de la libertad foral que quedó a salvo de las bombas.

El final de la Guerra Civil en 1939, dejó una sociedad profundamente dividida entre vencedores y vencidos. Entre los primeros, además de falangistas y militares, estaban los antiguos partidos dinásticos, los tradicionalistas (muy implantados en las áreas rurales) y los representantes del mundo de los negocios y de la industria. Los segundos. Los vencidos, eran los nacionalistas, los socialistas y los comunistas. Tras una etapa inicial en la que una intensa represión política servía de marco a la reanudación de la actividad en las fábricas, comenzaron los largos años de la dictadura franquista en los que se combinaron un importante crecimiento económico y las actividades clandestinas de resistencia a la dictadura, tanto por parte de sindicatos y partidos políticos nacidos antes de la Guerra Civil como, desde finales de los años 50, de organizaciones como ETA y otras nacidas en su entorno.

Es de mencionar que en éste contexto de dictadura en el pueblo vasco nace la organización ya citada ETA (Euskadi Ta Askatasuna, es decir, Euskadi y libertad), organización armada dirigida a la Liberación Nacional del Pueblo Vasco. Siempre ha tenido una gran repercusión social y está marcado en nuestra historia, también hoy en día todavía tiene mucha importancia.

Situación actual de Euskal Herria

La transición-transacción democrática española 

A mediados de los 70, la clase dominante española apuesta por la reformulación de su proyecto de dominación, renunciando al régimen político dictatorial por las razones siguientes: las contradicciones en su bloque dominante debido a evidentes problemas en su inserción económica europea, las constantes movilizaciones obreras y populares en los 70, la agudización de las acciones armadas contra el régimen fascista (ejecución por parte de ETA de Luis Carrero Blanco, elegido sucesor del dictador Franco) y la creciente presión internacional de denuncia del terrorismo de Estado.  

A su vez, si la oligarquía financiera española logró su sustitución por un modelo de dominación monárquico parlamentario neoliberal (pacto de la Moncloa), supeditando constitucionalmente la salvaguarda de la sacrosanta unidad de España a la intervención de las fuerzas armadas, fue posible por la aceptación/complicidad de las burguesías periféricas vasca y catalana, el sindicalismo burocrático y la izquierda reformista. 

La Izquierda Abertzale (tal como se le llama al sector social independentista de izquierdas) fue la única fuerza socio-política en denunciar esta operación cosmética y en apostar por una verdadera ruptura con el régimen anterior que reconociera los derechos nacionales y sociales del Pueblo Trabajador Vasco.  

La Izquierda Abertzale parte de una larga trayectoria de autoorganización y resistencia popular, enmarcando el proyecto de autogobierno dentro de las coordenadas de un estado socialista, euskaldun, feminista, internacionalista…

 Deslegitimación del Estado y constitución de una masa crítica soberanista 

El MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco) siguió adelante en todos sus frentes demostrando a través de su compromiso teórico-práctico los objetivos estratégicos de la constitución: dilución del carácter diferencial de las naciones oprimidas (Euskal Herria, Catalunya, Galicia) en una nueva división político–territorial de descentralización meramente administrativa (las  Comunidades Autónomas) y apuntalar al sistema capitalista en su reformulación neoliberal. Lo que se hizo mediante la articulación y fomento de la autoorganización en todos los sectores (sindical, juvenil, feminista, ecologista, internacionalista, cultural, lingüístico) y frentes (político-institucinoal, sindical, popular) es el ejercicio de  presión a los estados para que reconozcan el carácter político del conflicto y  acepten la negociación como único medio para resolverlo, una estrategia de construcción nacional y social en paralelo y complementaria al proceso negociador y dando al pueblo vasco cada vez más peso en el proceso de resolución.

Frente a ello, el estado manejó varias estrategias, tales como la represión selectiva mediante Terrorismo de Estado (GAL, Batallón Vasco-Español…) contra militantes de ETA; la búsqueda de asimilación institucional de la Izquierda Abertzale; la dispersión de las presas; la criminalización de lo vasco en general y de la IA (Izquierda Abertzale) en particular (demócratas vs violentos); represión judicial en contra de toda la izquierda independentista  (el «todo es ETA» usado tantas veces por los gobiernos para utilizar medidas excepcionales represivas contra la ciudadanía vasca); el uso sistemático de la tortura y la conculcación de los derechos civiles y políticos y de libertad de expresión… Convirtiéndose así en un Estado de excepción mediante ilegalizaciones de organizaciones políticas y sociales, cierre de medios de comunicación, utilización desmesurada de torturas, redadas masivas…

            A pesar de ello, el sistema  implementado por el PSOE (Partido Socialista de Obrero Español) en los años 80 y del constante cerco policial, judicial e ideológico en los 90 (encabezado por el PP (Partido Popular, derechista) con el apoyo del PSOE y del PNV), el MLNV logró afianzar su posición a nivel político y territorial (en las sietes provincias vascas), logrando así, a finales del siglo XX, dejar en evidencia la verdadera polarización en juego. Así es como el modelo autonómico perdió respaldo como marco pertinente para resolver los problemas nacionales y sociales dejando al planteamiento rupturista soberanista defendido por la Izquierda Abertzale como única opción viable frente al unionismo españolista.

Un cambio de estrategia de hondo calado

            La clave fundamental en este preciso momento es que hay un cambio de ciclo político en el País Vasco. Hemos pasado en los 50 últimos años de un conflicto armado, con la negación por parte del estado francés y español de la realidad de considerar a Euskal Herria como nación y fundamentalmente de dejar decidir nuestro futuro – qué relación queremos tener con los demás estados, en lo político y en lo económico, o qué modelo queremos – a un conflicto político. Vivimos una realidad en el estado español y francés donde nos tienen sometidos a su mandato, como subyugados a su proyecto neoliberal absolutamente arrasador que lidera la Unión Europea. El planteamiento de liberación nacional es bastante semejante a lo que fue en Bolivia, que consiguió independizarse de los españoles hace 200 años, hecho que a nosotros todavía nos tienen agarrados sobre la realidad de no dejar decidir nuestro futuro.

Este es el núcleo del conflicto, donde en los últimos 50 años ha estado marcado por un conflicto político pero también militar mediante una resistencia armada o un planteamiento de liberación que era la organización ETA, la cual justamente hace año y medio decide poner fin a su lucha armada definitivamente e irreversiblemente. Efecto que salió tras un debate interno de hondo calado, donde la Izquierda Abertzale optó por un cambio de estrategia en la cual se apuesta por la desactivación de la lucha armada y por llevar adelante el proceso de liberación única y exclusivamente mediante la lucha institucional, de masas e ideológica. En definitiva, se ha optado exclusivamente por vías democráticas de lucha. Este cambio, está recogido en Zutik Euskal Herria (Euskal Herria en pie). 

Este cambio se ha visto respaldado por un amplio espectro social y sindical, incluido el colectivo de presas politicas, reflejado en el Gernikako Akordioa (El Acuerdo de Gernika). A nivel internacional también ha sido respaldada esta reflexión por personalidades de larga trayectoria en la resolución de conflictos, como vemos en la Declaración de Bruselas o la Conferencia de Aiete; por parlamentarios europeos  de Alemania, Suiza y Frienship y por numerosos partidos y agentes de izquierda a nivel mundial  tales como el Foro de San Pablo, la Federación Sindical Mundial, el reciente congreso de Vía Democrática en Marruecos… Y también ha sido respaldado por ETA, con el claro compromiso de dar por terminada su acción armada el 20 de octubre del 2011.

Asi pues, la Izquierda Abertzale ha retomado la iniciativa política  y ha obligado al restante de fuerzas políticas (PNV, PSOE y PP) a rediseñar su estrategia. 

Coyuntura actual 

Estamos en un escenario marcado, por un lado, por la acumulación de fuerzas soberanistas de izquierdas, que se ha materializado en diferentes acuerdos estratégicos políticos y económicos y en coaliciones electorales tales como Bildu, Amaiur y Euskal Herria Bildu, contando  con amplio apoyo popular. Así pues, se han hecho con instituciones de peso, siendo las mas importantes son el ayuntamiento de Donosita y la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Por otro lado, hay una crisis estructural, una ofensiva sin precedentes del capital (recortes, contrarreformas  laborales y penales) y la bancarrota del estado español; un inmovilismo por parte del Estado con una apuesta represiva y centralista de los estados español y francés de cara al conflicto (detenciones, intensificación de la dispersión, manipulación y tergiversación de la historia…) y de cara a las movilizaciones sectoriales (represión y detenciones en la última huelga general, duras penas a militantes antidesarrollistas en el caso de la “tarta de Barcina”…); un intento por parte de PNV, PSOE y PP de tumbar al bloque de izquierdas y soberanista en las instituciones donde esté al poder (como el caso de la moción de censura contra el diputado de medioambiente de la Diputación de Gipuzkoa) y mediante la modificación del censo electoral, debilitar estratégicamente su peso representativo. 

Por todo lo citado anteriormente, los desafíos de la izquierda abertzale son:  

 

  • Seguir ganando cuotas de poder institucional sin dejarse llevar por la dinámica institucional-electoral, fomentando su complementariedad con las luchas de masas e ideológicas.
  • Implicación del movimiento popular con autonomía protagónica.
  • Desgastar al Estado tanto a nivel nacional como internacional para que vaya cediendo en materia represiva. Como pasos a corto plazo, tenemos como prioridad la  liberación de los que cumplieron condena y los que están gravemente enfermos en las cárceles, así como el  fin de la dispersión.
  • Además de fomentar la solidaridad en clave proceso, también trabajarla en clave estratégica, es decir, buscar la solidaridad por coincidencia con su programa político integral.
  • Ganar la hegemonía abertzale al PNV, articulando la necesidad política y económica de una Euskal Herria soberana y de izquierdas.
  • Establecer mecanismos para fomentar y dar coherencia a una estrategia de lucha popular (desobediencia…). 

 

La hoja de ruta de la resolución de conflicto y de las consecuencias viene marcada por estos pasos. Y el estado español se mantiene al margen. Además, es difícil poner solución a un conflicto político teniendo 700 presos vascos en las cárceles y otras decenas exiliadas en diferentes partes del mundo. La apuesta de la Izquierda Abertzale para dar solución a esta situación de presos es prioritaria cuando muchos de ellos, según los derechos que en la legislatura española acepta, deberían estar en libertad, por que han cumplido las condenas, o las tres cuartas partes, o porque están gravemente enfermos. Hay una situación grave que es la dispersión por cárceles del estado, se tienen a los presos a cientos de kilómetros, aunque tengan derecho reconocido de cumplir condena lo mas cerca de casa. Son situaciones que son sencillas para darle solución. Existen otras situaciones que sí requieren de un acuerdo político dentro del marco de solución.

La Izquierda Abertzale también ha valorado tocar un tema que siempre se ha utilizado por parte del gobierno español para no avanzar y criminalizar a un sector de la población, que es el tema de las víctimas de ETA. Recientemente se ha hecho una declaración reconociendo el sufrimiento que el conflicto armado ha provocado, incluso llegando a términos indebidos. Situándose el tema de las victimas desde el ámbito internacional en una situación muy concreta, nosotros lo hemos criticado por que pedimos que se tenga la realidad de todas las víctimas del conflicto. No solo las de ETA, también las del estado. Reconocimiento desde la reconciliación, y la reparación, situándolo en parámetros internacionales que es reconocer la realidad de las víctimas de todo el conflicto, y una realidad es que ETA ha reivindicado sus acciones y ha reconocido lo que ha producido mientras que por otra parte no se da lo mismo por las víctimas del estado, torturadas, desaparecidos, muertos… sin reconocimiento ni investigación.

Ubicando el País Vasco, un territorio de no más de 20.000 km cuadrados, parecido a El Salvador, y con 3 millones de habitantes, en 50 años, se calcula en esta población más de 10.000 detenidos, 5000 torturados, y hasta 8000 presos, además de actos de represión cotidianos. Se ha creado una fundación que se ha puesto en marcha llamada Euskal Memoria (Memoria Vasca) que está reuniendo todos estos datos para tener esa memoria histórica que en cierta medida en pleno conflicto se ha olvidado, pero ahora en un proceso unilateral de paz se exige que salgan para abordar las consecuencias. Es contar nuestra historia de nuestra perspectiva, sacar a la luz lo que hasta ahora se ha escondido.

Dentro de represión se debe subrayar, y eso también lo han padecido los pueblos originarios de Bolivia, las represiones culturales a las que hemos sido sometidos. En 1978 nuestra lengua originaria, el euskera, estaba a punto de desaparecer y gracias al movimiento popular y nuestras luchas se está recuperando, es una lengua viva que va a más poco a poco. Un pueblo que ha sido muy combativo, como el boliviano, que ha mantenido sus lenguas es consciente de su pertenencia nacional.

Nosotros siempre hemos acompañado la lucha de liberación nacional a la lucha de liberación social, con otro modelo económico y de organización político-social. Ahora tiene una trascendencia mayor el salir de los parámetros neoliberales – como se utiliza en Bolivia como el Buen Vivir – que es lo que se está perdiendo del estado del bienestar en Europa, garantizar a todo el mundo una vida digna. Para nosotros solo es posible con soberanía propia y siendo capaces de decidir qué políticas sociales aplicar. Por eso no se puede entender el cambio social sin el cambio político y viceversa. Los estados francés y español nos dicen que hay Democracia, pero bajo sus parámetros, con un modelo social y político que definen las elites y no se puede salir de ahí. Por eso está establecido en estos dos países un modelo capitalista, neoliberal y encima con tradiciones imperialistas.

Nosotros reivindicamos que el estado nos está vulnerando derechos políticos y civiles y fundamentalmente el derecho de poder decidir nuestro futuro como pueblo vasco.

Propuesta socioeconómica de la izquierda independentista vasca

La propuesta socioeconómica que os presentamos a continuación, es el resumen del original, que si al lector le interesa podrá encontrar en la página web www.ehbildu.net. Éste ha sido creado por un amplio sector que recoge diferentes partidos políticos de izquierdas e independentistas tales como Aralar, Alternatiba, EA y la propia izquierda abertzale. Para comenzar daremos una introducción del panorama económico que está sufriendo España, y por consiguiente Euskal Herria, ya que está insertada administrativamente y a la fuerza dentro del estado ya mencionado. A su vez, entendemos que  la situación vivida en éste terreno geográfico está directamente relacionada con el panorama mundial que se está dando.

Después de hacer un acercamiento al panorama mundial, expondremos la propuesta y aportación socialista que para la izquierda independentista vasca es necesario llevar a cabo para desenmarcarnos de esta sistema socioeconómico neoliberal y crear otro tipo sociedad.

1.- Situación: el mundo, el estado Español, Euskal Herria

1.1.- El mundo

Durante largas décadas los EE.UU. y Europa han vivido a expensas de la “periferia” mundial y arra­sando los bienes naturales. Así mismo, el sistema imperante ha mantenido el trabajo reproductivo y de sostenibilidad de la vida, mayoritariamente invisibilizado y no remunerado, cuando no amplia­mente precarizado, incrementando la pobreza y las desigualdades en todos los rincones del planeta.

Ese modelo de sociedad y desarrollo, nos ha llevado a una crisis económica y social.

Esta crisis, lo que ha generado ha sido deudas y ahora saben muy bien que ya es imposible liquidar la deuda de determinados países occidentales. Les impondrán nuevos endeudamientos para pagar la deuda y, con ello, en el futuro seguirán exigiendo nuevas políticas de austeridad que repercutirán no en el sistema financiero, sino en los y las ciuda­danas y en las estructuras públicas. Así pues, están decididos a tomar graves decisiones políticas y económicas. La sumisión de gran parte de la clase política respecto al poder financiero es más que evidente y las reglas básicas de la democracia se violan ya sistemáticamente.

1.2.- El Estado Español

El desarrollo económico que tuvo el Estado español antes del comienzo de la actual crisis es muy ilustrativo y un claro reflejo de lo que ha ocurrido en la economía internacional. Durante los últimos años, tanto el PP como el PSOE han adoptado políticas neoliberales en su versión más especulativa; el ladrillo y el suelo frente a la diversificación, el pelotazo frente a la planificación industrial y tec­nológica a medio y largo plazo, el subsidio frente a la extensión de los servicios públicos. Mientras que la agricultura y la pesca han sido olvidadas, buena parte de la industria ha quedado obsoleta y el trabajo de cuidados ha sido relegado de nuevo a espaldas de las mujeres a través de la Ley de Dependencia.

1.3.- Euskal Herria

En primer lugar vamos a realizar un breve diagnóstico sector por sector. En lo que respecta al sector primario, tanto la agricultura como la pesca tienen muy poco peso en nuestra economía, pero, aun así, tienen mucha importancia tanto para muchas zonas de nuestro país como para un desarrollo integral, diversificado y la necesaria soberanía alimentaria.

Respecto al sector industrial, sin ninguna duda, estamos por encima de la media del Estado español, pero por debajo de otras realidades similares a las nuestras.

Por último, el sector público ha sido víctima de la política de despilfarro de los últimos años. Las arcas públicas están en una situación muy grave, falta voluntad para impulsar políticas fiscales fuertes y las inca­pacidades de hacer frente a la realidad actual son evidentes. Durante los últimos años se han limitado a hacer un seguimiento ciego de las políticas neoliberales impulsadas por los gobiernos mundiales y del Estado español y hace tiempo que han empezado a dejar el sector público en manos de la iniciativa privada.

No obstante, en Euskal Herria no todo es negativo. Nuestra economía todavía sigue siendo más di­versificada; la burbuja inmobiliaria no tiene la misma importancia; las PYMES, la cultura industrial, las cooperativas, la economía social siguen teniendo mucha importancia; el nivel de formación de la juventud es elevado y, sobre todo, en este pequeño país el desarrollo propio y la organización social son muy importantes.

Por otra parte, como consecuencia de la crisis económica y de los cambios políticos, se abre la opor­tunidad de alcanzar acuerdos en torno a otro modelo de desarrollo y de organizar nuestro país de otra manera. En Euskal Herria las mayorías sociales y los niveles de concienciación y organización permiten abandonar este sistema depredador de personas y de bienes naturales y poner en marcha otro justo, solidario y sostenible. Para ello, necesitamos la soberanía, para poder organizar nuestro pueblo y nuestra economía en base a nuestros deseos y necesidades.

2.- Bases del proyecto estratégico

            Es importante saber, antes de comenzar a exponer, cuál es la base en la cual se apoya la propuesta socioeconómica que expondremos. Por eso, en la siguiente sección asentaremos los rasgos generales en que se basa el proyecto estratégico que se ofrece al pueblo euskaldun.

2.1.- Una Euskal Herria soberana

            El trabajo de la izquierda independentista vasca tiene varios objetivos aparte de de la consecución de los derechos identitarios. Es indudablemente necesaria una soberanía total. Ésta soberanía es imprescindible por varias razones; por una parte tenemos que obtener recursos y herramientas necesarias para poder garantizar que las necesidades de la ciudadanía se cumplan.

            Por otra parte, la soberanía también es necesaria para poder establecer nuestras propias bases tanto para decidir cuál es la relación que queremos tener internacionalmente, como para satisfacer autónomamente nuestras necesidades internas. Es decir, un pueblo necesita ser so­berano para poder definir su propia organización y para acordar y establecer sus objetivos y su propio modelo de desarrollo. A fin de cuentas, la organización de la sociedad es el recurso más importante para asegurar el futuro económico y social.

2.2.- Una Euskal Herria euskaldun y que busca la cohesión social

            Queremos construir una Euskal Herria euskaldun en la que el euskera sea un idioma vivo. Y donde la vida de nuestra nación se articule en euskara. Queremos un pueblo formado por personas vascopar­lantes plurilingües, un pueblo que impulse y desarrolle la identidad vasca y su propia visión del mundo y que, a la vez, sepa poner los medios para respetar y desarrollar el resto de identidades e idiomas que conviven en nuestro pueblo.

2.3.- Euskal Herria necesita una alternativa integral

El objetivo del nuevo modelo de desarrollo es construir una sociedad justa, basada en la sostenibilidad de la vida a través de la igualdad de derechos sociales y, en general, de todos los derechos de mujeres y hombres; en el reparto del trabajo, del poder y la riqueza… todo ello, en armonía con la madre tierra.

2.4.- Principios para construir la alternativa y valores en las que se sustenta

La Defensa de los principios democráticos que supone entre otras cosas, combinar la demo­cracia directa, la democracia participativa y la democracia representativa.

• Proceso educativo colectivo y solidario: una educación sólida e integral para ciudadanos y ciudadanas libres.

• Una sociedad de mujeres y hombres libres e iguales en obligaciones, derechos y oportunida­des. Es decir, una sociedad basada en los principios feministas y de igualdad de género.

• Una sociedad plural que garantice la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos y sin ningún tipo de discriminación o exclusiones.

• Una sociedad que garantice un mayor reparto de la riqueza como camino hacia la justicia social.

• Una sociedad donde se garanticen los derechos sociales como la salud, educación, políticas de igualdad, rentas mínimas y relaciones laborales justas y equilibradas.

• Una sociedad donde el sector público tenga un papel claro de liderazgo.

• Empresas responsables económica, social y medioambientalmente, que garanticen la soste­nibilidad de la Madre Tierra.

• Un modelo que suponga un nuevo desarrollo diversificado y plural.

• Una sociedad vinculada a la Madre Tierra que apueste por el desarrollo local y sostenible de los recursos naturales.

• Una sociedad basada en la pluralidad, la solidaridad y el internacionalismo.

3.- Sobre la necesidad de la soberanía económica

3.1.- Los límites del marco actual

La profunda y larga crisis (económica entre otras cosas, pero social, de valores, cultural y de otros tipos también) que estamos viviendo nos ofrece una oportunidad inmejorable para analizar los límites que el actual marco institucional nos impone en esta parte de nuestro país. La mayoría de las medidas tomadas por la UE, el gobierno del Estado Español y los gobiernos autonómicos de CAV y Nafarroa para responder a la crisis han tenido una dirección clara y concreta: reducir los costes a las empresas, avanzar en el desmantelamiento público y establecer en la sociedad estímulos para el consumo. En definitiva, han sido medidas orientadas a revitalizar el modelo existente, es decir, el capitalismo salvaje. Un análisis minucioso pone en evidencia las necesidades prácticas que suponen en los diferentes campos, el límite de las competencias actuales y la falta de soberanía.

3.2.- ¿Para qué necesitamos un nuevo marco institucional?

Una mayoría de este pueblo admite que el modelo de estatutos de autonomía actualmente en vigor está agotado, por sus límites de diseño, por los recortes habidos en la transferencia de competencias, por la involución autonómica y porque los retos que hoy en día afronta la economía exigen dotarnos de nuevos instrumentos. Necesitamos marcos institucionales e instrumentos nuevos, junto a la soberanía antes citada, para lograr, en­tre otros, los siguientes objetivos:

Por una parte, construir un nuevo modelo social y económico justo, democrático y solidario, mediante un espacio de relaciones laborales y un sistema de protección social universal que mejore el bienes­tar de la ciudadanía. Un modelo en el cual el objetivo de la economía sea el desarrollo humano sostenible. Asimismo, fortalecer y articular la cohesión social y económica dentro y entre las comarcas de nuestro país. Apostar por una verdadera autonomía municipal, que garantice la autonomía política y su­ficiencia financiera.

Viendo los problemas que supone el actual marco financiero, construir un nuevo modelo de política fiscal equilibrado, moderno y solidario, que dote a los servicios públicos y sociales de los recursos necesarios, y que posibilite la redistribución de la ri­queza haciendo efectivo el principio de solidaridad, es necesario para acercarnos al modelo de sociedad que promulgamos.

Por otra parte, como venimos ya diciendo desde hace años, es importantísimo desarrollar un marco propio de relaciones laborales y de protección social que garanticen condiciones de trabajo y consecutivamente que garanticen condiciones de vida dignas.

En resumidas cuentas, hay varios pilares ideológicos que queremos lograr socialmente y para una sociedad justa e igualitaria, tales como construir, de manera democrática, un modelo que busque permanentemente la cohesión so­cial, la igualdad de género, la desaparición de toda discriminación, el cuidado del medioambiente, el fortalecimiento de las relaciones entre las personas, el respeto y la solidaridad para con otros pueblos del mundo, la verdadera igualdad de oportunidades, el reparto del trabajo y la riqueza en todos los ámbitos, la erradicación de la pobreza, la felicidad de las personas, el trabajo y nivel de vida dignos y el desarrollo de todas las capacidades individuales.

Queremos recorrer el camino de los Derechos de los Pueblos para poder dotarnos de los instrumen­tos, las capacidades y la soberanía suficiente para lograr todos esos objetivos, pues en el marco institucional y administrativo en el que nos encontramos ahora no es posible.

3.3.- Sobre la independencia política e institucional

Queremos la independencia para garantizar la supervivencia de nuestra nación, nuestro pueblo y nuestra cultura y para mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas que conforman esta nación. Por otra parte hay que decir que ésta reivindicación está justificada por razones históricas ya mencionadas anteriormente. Por ello, reivindicamos el derecho de autodeterminación que nos corresponde como pueblo y recla­mamos el pleno ejercicio de la soberanía como Nación, nación integrada por ciudadanos y ciudadanas soberanas, soberanía que debe tener su reflejo en las libertades civiles y en los derechos económicos y sociales.

La crisis actual nos demuestra que el proyecto independentista es más necesario que nunca, pues la independencia nos permitirá conseguir y desarrollar los instrumentos propios necesarios para construir un nuevo modelo económico y social. Así pues, Euskal Herria no se resigna ni frente a las imposiciones de los estados ni frente a los mercados.

4.- Ámbitos de actuación y propuestas para un nuevo modelo económico y social en Euskal Herria

La situación actual expuesta exige decisiones urgentes en Euskal Herria para situar las bases hacia otro modelo socio-productivo. En este sentido, apostamos por un nuevo modelo de desarrollo: endógeno y respe­tuoso con los límites del planeta y que busca potenciar las capacidades internas de nuestro territorio y de su población, apoyado en la creación de un nuevo tejido de producción. Y eso será posible mediante la soberanía.

4.1.- Frente a la crisis económica: la mejor inversión, Euskal Herria

A-Sectores productivos

            1.- Modelo productivo: invertir en el tejido productivo vasco. Tenemos como  objetivo  crear riqueza y empleo de calidad y garantizar un futuro digno para nuestras futuras generaciones. Proponemos impulsar sinergias entre los diferentes territorios de Euskal Herria, siendo el sector público el motor de esta apuesta. Apostamos también, por la innovación, la diversificación, el equilibrio intersectorial y medioambiental y por la defensa de sectores estratégicos de nuestra economía.

            2.- Sector primario. Consideramos que el sector primario es estratégico y proponemos modelos sólidos de agricultura y ganadería que garanticen la sostenibilidad del sector, que apuesten por la calidad e impulsen una explotación de la naturaleza que no genere pérdidas de biodiversidad.

            3.- Sector secundario: modelo industrial. Apostamos por apoyar el sector industrial basándonos en principios de solidaridad, equidad social y criterios ecológicos, siendo el objetivo potenciar, mantener y revitalizar el sector industrial.

Apostamos asimismo por una actuación pública de carác­ter estratégico en ciertos sectores y por un conjunto de medidas complementarias que refuercen dicha intervención, entre ellas: articular capitales públicos y privados orientados a la mejora de las relaciones interindustriales; considerar sectores emergentes de alto contenido tecnológico y merca­dos crecientes, siempre que aumenten el beneficio social; impulsar empresas industriales públicas o semipúblicas en bioindustria energías renovables e “ingeniería urbana”. Para ello, proponemos dos medidas concretas: por un parte, la puesta en marcha de un fondo estructural de inversión y creación de empleo, y por otra parte, poner a disposición un servicio de vigilancia tecnológica  e inteligencia dirigida a ayudar a las PYMES.

Respecto a las relaciones comerciales internacionales justas y equitativas, es preciso concretar que nos oponemos a la fuga de capitales en busca de condiciones laborales de explotación y a los procesos de deslocalización. Nuestra economía es una economía abierta y necesitada tanto de la importación como de la exportación. Por ello, apostamos por un impulso del comercio exterior y unas relaciones comerciales justas y que respeten los derechos de los países y de los y las trabajadoras con los que mantengamos dichas relaciones, cumpliendo las exigencias socio-laborales de la OIT (Organización Internacional de Trabajo), respetando los niveles salariales locales, invirtiendo las plusvalías creadas en sus límites territoriales y respetando la libertad para sus organizaciones sindicales.

            4.- Sector terciario: servicios. Dentro de este ámbito de producción distinguiremos 4 sectores diferentes pero interrelacionados entre sí.

            Primero, tenemos el trabajo reproductivo, economía del cuidado y sostenibilidad de la vida. Las tareas de cui­dado son el elemento fundamental para que nuestra sociedad sea viable. Este trabajo,  en su mayor parte es realizado por las mujeres, indudablemente está invisibilizado y la mayoría de las veces no es remunerado. Por ello, apostamos por la creación de servicios públicos que desempeñen tales tareas y que sean financiados a través del sistema impositivo general.

            En otro ámbito tenemos la reflexión acerca del sector público, que claro está, creemos que tiene que tener  un gran protagonismo. Aumentar la eficiencia productiva y mejorar las condiciones laborales de las personas empleadas es primordial aspecto a garantizar, así como cortar con los empleos laborales y mejorar las condiciones tanto laborales como económicas.

            Por otra parte, hay que reconocer que el sector del comercio está viviendo una situación muy difícil, sobre todo en las áreas urbanas y sus alrededores. Es necesario impulsar y proteger  el comercio local, especialmente el pequeño comercio.

Por último, impulsamos la creación de un sistema financiero público que permita orien­tar el ahorro público hacia las necesidades sociales y la inversión productiva en Euskal Herria. Nece­sitamos una política financiera pública para demandar que el ahorro de la ciudadanía vasca en manos de la banca privada se reinvierta en Euskal Herria, y no en la especulación, imponiendo medidas fiscales y de control para ello.

B- Trabajo y empleo

            El trabajo y el empleo serán un modelo al servicio de la clase trabajadora y los sectores populares. Apostamos por un mo­delo basado en el reparto justo de la riqueza, en la creación de empleo de calidad, en el reparto real del trabajo, remunerado o no, y en la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Es importante asimismo acordar políticas eficaces de creación de empleo de calidad y cualificación profesional. En éste ámbito apos­tamos por un modelo basado en mejores tecnologías y mejor cualificación y no basado en la com­petitividad salarial. El empleo de calidad requiere un reparto equitativo de la riqueza que permita una reducción general del tiempo de trabajo para repartir el empleo y para conciliar la vida laboral y extra-laboral; un equilibrio racional de los salarios para acabar con la desigualdad; el impulso de la formación continua; la mejora de la cualificación y las nuevas tecnologías en el trabajo; recuperar la causalidad en la contratación acabando con la cadena de subcontrataciones; y hacer aflorar la eco­nomía sumergida.

C-Políticas fiscales

            Apostamos por una política fiscal que permita disponer de los recursos económicos públicos necesarios para abordar la estrategia de cambio de las políticas públicas e impulsar unos presupuestos de neto carácter social y de fomento de nuestras necesidades tanto en el sistema productivo como en el reproductivo.

4.2.- Frente a la crisis ecológica

1.- Articulación territorial: Nuevo modelo de organización territorial. Necesitamos una organización territorial lo más descentralizada posible que facilite la partici­pación basada en el desarrollo endógeno y tenga en cuenta la vertebración de Euskal Herria.

Por otro lado, necesitamos un modelo pueblo/ciudad/territorio equilibrado, que posibilite vivir en rela­ción con la naturaleza, que impulse el autoabastecimiento y la autogestión y que amolde el desarrollo de cada pueblo a las necesidades sociales y no a lo que demande el mercado.

2.- Modelo de transportes. Nueva estrategia de infraestructuras. Se debe potenciar el transporte público, social, funcional y lo menos perjudicial para el medio ambiente. Nos oponemos a las infraestructuras faraónicas (tales como el Tren de Alta Velocidad o el Superpuerto de Pasaia) y apostamos por infraestructuras se desarrollen pensando en las personas, respondiendo a las necesidades sociales y no a los intereses empresariales.

3.- Nuevo modelo energético. Apostamos por modelos energéticos naturales y descentralizados ade­cuadamente gestionados, eficaces, eficientes y sostenibles, que causen el menor daño posible a la salud y a la naturaleza.

4.- Defensa de la Biodiversidad y Recursos naturales. Necesitamos impulsar un cambio de menta­lidad y dotarnos de un conjunto de normas que regulen los diferentes ámbitos de actuación medioambiental y que, implantando la transversalidad ambiental posibilite la construcción de una Euskal Herria sostenible y ecológica.

5.- Política de residuos y economía verde. En cuanto al modelo de gestión de residuos, todas las prácticas eficaces tienen tres características comunes: reducir al máximo la generación de residuos; reciclar los residuos; y reutilizar y/o intercambiar lo que no son verdaderos residuos. Aquí tenemos un ámbito en el cual ya se están dando pasos hacia el 90% de reciclado, mediante el nuevo sistema de recogida de basuras aplicada en varios pueblos gobernados por la izquierda independentista vasca, llamado el sistema “puerta a puerta”.

4.3.- Frente a la crisis social

Debemos avanzar hacia un modelo de economía basada en la participación activa, la solidaridad, la equidad, la inclusión y el feminismo, cuyo fin sea satisfacer las necesidades de todas las personas.

1.- Sistema de servicios sociales. Servicios públicos y sociales. Abogamos un sector público que incremente y mejore los servicios públicos y las prestaciones sociales que garanticen también sus derechos a la clase trabajadora.

Servicios sociales universales públicos y de calidad. Apostamos por la creación de una red de servicios sociales públicos y de calidad, que de manera coordinada e integral con otras áreas (salud, educación, empleo, vivienda, cultura) actúen sobre todos aquellos elementos que inciden en la po­breza, en la exclusión y en la marginación social y que sean de libre acceso para toda la ciudadanía en su conjunto.

2.- Sistema educativo propio. La educación es una herramienta fundamental para la formación en va­lores, el desarrollo integral de la persona y la consecución de los mecanismos colectivos e individuales necesarios para acceder a unas condiciones de vida dignas. Por ello, apostamos por un sistema edu­cativo público y propio.

3.- Sanidad pública, universal y gratuita. Apostamos por garantizar el derecho a la salud de todas las personas por medio de un sistema socio-sanitario público, universal, gratuito y de calidad, que tenga a la persona como eje.

4.- Un modelo sin discriminaciones de género. Apostamos por un modelo económico, cultural, político y social alternativo que garantice los derechos sociales, laborales, económicos, productivos y repro­ductivos que erradiquen la discriminación que sufren las mujeres en todos esos ámbitos en el actual sistema capitalista patriarcal.

5.- Vivienda. Nuestro planteamiento es garantizar el derecho a la vivienda, no el derecho a tener vivien­da en propiedad. En ese sentido, reivindicamos la vivienda social para todas las personas y promove­mos la vivienda de alquiler social

6.- Democracia participativa. Apostamos por un modelo que posibilite que el poder resida en el pueblo y esté sometido al control popular; que permita cambiar el actual modelo de relaciones entre ciuda­danía e instituciones, y que posibilite que el poder sea ejercido por, desde y para el pueblo.

4.4.- Idioma y cultura desde el punto de vista de la socioeconomía

La cultura se nos vende como espectáculo, como un producto de alto precio para consumir. Es necesario transformar eso de raíz. Hay que poner las infraestructuras al servicio de la ciudadanía, convertirlas en núcleos de creación cultural, de dinamización de los pueblos, de dinamización social, reconociendo y impulsando la cultura que se desarrolla en la calle y garantizando que la cultura este a disposición de todos los ciudadanos.

El idioma vasco (El Euskera) En Euskal Herria, y a pesar de la agresión que sufre por parte de los estados, como muchos pueblos en el mundo, el sector goza de una implantación tradicional en Euskal Herria, y hoy en día se está or­ganizando como sector económico industrial. En consecuencia, es necesario que las administraciones públicas vascas consideren al sector como preferencial en la inversión en I+D+i.

 

Leire Aiartzaguena Brabo
Leire Alastuei de Migel
Maitane Txarategi Garmendia
Eider Etxebeste Agirre
Uxue Urzelai Dorronsoro

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