Euskal Herria: Iñaki de Juana en grave peligro según los médicos después de 33 días de ayuno

Los médicos advierten un peligro a corto plazo para la vida de De Juana

Ha perdido doce kilos más tras 33 días sin ingerir alimentos en esta segunda huelga


Los médicos del hospital Doce de Octubre de Madrid han comunicado a allegados de Iñaki de Juana que corre «un serio riesgo» de sufrir secuelas irreversibles e incluso una «muerte súbita». El preso donostiarra condenado a doce años de cárcel por dos artículos de prensa pesa 58 kilos tras 33 días de ayuno.

DONOSTIA

Médicos del Hospital Doce de Octubre han comunicado a familiares de Iñaki de Juana, en su segunda huelga de hambre desde hace 33 días, que corre «un serio riesgo» de sufrir secuelas irreversibles, desde quedarse en un estado vegetativo hasta padecer «muerte súbita».

«En estos momentos Iñaki pesa 58 kilos ­cabe recordar que comenzó esta segunda protesta con 70 kilos y que en la anterior perdió alrededor de 24 kilos­. El médico que le atiende en el hospital me ha insistido en la gravedad de su situación, si bien el resultado de las analíticas se mantiene ‘estable’ den- tro de la gravedad de su situación», detalló ayer a GARA Irati Aranzabal tras visitarlo.

El preso político donostiarra fue trasladado de la cárcel de Aranjuez al hospital madrileño el 24 de noviembre después de que en las pruebas que le ha- bían practicado en contra de su voluntad los médicos apreciaran «descompensación de potasio». Esta circunstancia puede acarrear un ataque al corazón.

Fuentes penitenciarias aseguraron que su estado no era grave y que decidieron ingresarlo en el Doce de Octubre «porque cuenta con una unidad especializada en trastornos alimentecios».

En cuanto a la situación actual, Aranzabal remarcó que «las analíticas no son buenas, pero se mantienen bastante ‘estables’ para llevar más de un mes sin comer. Unos días están mejor y otros peor. Aparte del nivel de potasio, haymil historias y factores que pueden condicionar su salud».

«Los médicos me dicen que ‘se puede morir en cualquier momento’ y que ‘le puede pasar lo peor’, desde quedarse en un estado vegetativo hasta sufrir una muerte súbita. Esto últimono se puede prevenir ni detectar a tiempo, no da ningún tipo de aviso. Así me lo han repetido los médicos en estas dos últimas semanas. Iñaki, además, todavía no está recuperado físicamente de la anterior huelga de hambre, que duró 63 días», subrayó Aranzabal en la conversación mantenida con este medio.

Voluntad del preso donostiarra

El 16 de noviembre, la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional española autorizó a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias la adopción de «cuantas medidas considere necesarias de control personal del interno».

Los magistrados reconocieron en el propio auto que con esta resolución se imponen limitaciones al ejercicio de los derechos fundamentales del preso donostiarra, pero justificaron su decisión en el deber de la Administración penitenciaria de «velar por la vida, integridad y salud del interno».

El abogado Alvaro Reizabal interpuso un recurso de súplica contra esta decisión, «respetando la voluntad de Iñaki de Juana». Precisamente, al inicio de esta huelga de hambre, el prisionero vasco remitió a la dirección de la cárcel de Aranjuez un escrito, difundido por Askatasuna, en el que renuncia a «toda asistencia médica», rechaza «cualquier gestión de cualquier persona encaminada a poner fin» a su protesta y pide ser trasladado a una celda de aislamiento «donde familiares y amigos no puedan entrar para darme paquetes de jamón, miel y pan bimbo, tal y como acostumbra a intoxicar la dirección general de Instituciones Penitenciarias».

Hasta el momento, los médicos no han procedido a alimentarlo forzosamente, tal y como ocurrió en la anterior huelga de hambre. «En el hospital está como si estuviera en Algeciras o en Aranjuez. Solo y rodeado de policías. No hay derecho», remarcó Aranzabal.

Reizabal señaló a GARA que es probable que esta semana comiencen a alimentarlo en contra de su voluntad.

«Quiero a Iñaki vivo y en casa, donde debería estar desde hace dos años»
A.L.

DONOSTIA

El 8 de noviembre, la Sección Primera de la Audiencia Nacional española condenó a Iñaki de Juana a doce años y siete meses de cárcel por dos artículos de prensa. A pesar de que el propio tribunal habló únicamente de «amenazas veladas» en los escritos, impuso al preso donostiarra una condena sin precedentes por el concepto de «amenazas terroristas» porque «no es una persona cualquiera».

El fallo advertía también que «quien de modo consciente, aunque no pertenezca a la organización terrorista, contribuye a la consecución de sus objetivos, y no de modo ocasional o esporádico, sino continuo a través de diversos artículos periodísticos publicados en periódicos del entorno de la izquierda abertzale, aportando elementos favorecedores de aquella actividad, está realizando una actividad delictiva encuadrable en lo que cabría entender como un acto de colaboración con organización terrorista».

Antes de que se diera a conocer el contenido del fallo, filtraciones periodística afirmaban ya que sería condenado a casi trece años. De Juana comenzó entonces una segunda huelga de hambre en contra de esta «cadena perpetua de facto».

«Hace dos años que Iñaki debería estar en casa. Su situación, al igual que la de otros tantos presos políticos vascos, en absoluto se puede considerar normal. No hay derecho a lo que están haciendo», remarcaba al mediodía de ayer a GARA Irati Aranzabal, familiar de De Juana.

Mucha rabia y una terrible indignación impregnan sus declaraciones, recogidas vía telefó- nica tras la visita. «Lo quiero vivo y en casa. Hace dos años que debería estarlo porque ya ha cumplido la condena y, en cambio, lo tengo en la cama de un hospital sin saber qué va a ocurrir».

«Los días van pasando. Ahora regreso a Euskal Herria y él se queda aquí, en el hospital, ro- deado de policías. Parece un saco de huesos y la foto es, realmente, tremenda. ¿Hasta cuándo se puede prolongar esta situación?», preguntaba.

Aranzabal remarcó también la dureza de una huelga de hambre, sobre todo «para quien la hace. Hasta que no estás metido en una no sabes todo lo que significa».

«Y encima ­prosiguió­ hay que soportar tantas mentiras ­en alusión a ciertas publicaciones que pusieron en cuestión la primera huelga de hambre del preso donostiarra­ y un juicio farsa».

Aranzabal mostró su «pleno apoyo» a Iñaki de Juana Chaos y reiteró la exigencia expresada al principio: «No quiero que me manden un cuerpo, lo quiero vivo y en casa».

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