[Europa] La extrema-derecha xenófoba, un peligro para todos los trabajadores

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Todo ello con la complacencia de la policía y del ministro del Interior, que ha explicado que “él se habría manifestado” si no fuese ministro. La escalada electoral de la extrema derecha alemana en los últimos años, influye en toda la vida política y social alemana en una dirección reaccionaria.

El domingo, en Suecia, un partido de extrema derecha también ha subido en las elecciones, obteniendo cerca del 18% de los votos. Compuesto por antiguos neonazis, este partido hace campaña contra los refugiados, hacia los que ahora el conjunto de los partidos endurecen su discurso.

Ahora mismo, en Europa, la extrema derecha se reafirma sobre todo en el plano electoral. En Austria, un partido fundado por un antiguo oficial de las SS comparte el poder con la derecha. En Hungría, el Primer Ministro VIktor Orban, xenófobo sin complejos, rechaza la acogida de refugiados. En Italia, la Liga, de extrema derecha, está también en el gobierno.

Estos éxitos electorales tienen ya consecuencias concretas. Este verano, el gobierno italiano, del que Matteo Salvini es ministro del Interior ha cerrado los puertos italianos a los barcos de migrantes recogidos en el Mediterráneo y ha atacado a las organizaciones humanitarias que intentan socorrerlos. Los refugiados son ahora obligados a volver al infierno libio. Con el paso de los meses, para los que huyen de las guerras, de las dictaduras o simplemente de la miseria, Europa se está transformando en una fortaleza cada vez más inaccesible.

Los partidos xenófobos han encontrado en las campañas contra los migrantes no solo un filón para ganar votos jugando con los miedos y los prejuicios, sino que utilizan la cuestión de los migrantes para hacer olvidar otros temas. Una vez en el gobierno, no resuelven ninguno de los problemas a los que se enfrenta el mundo del trabajo, sino todo lo contrario. En Austria, el gobierno ha alargado la jornada laboral, para mayor felicidad de la patronal: la jornada de 12 horas (en vez de 10) y la semana de 60 horas (en lugar de 50) son ahora mismo legales. En Italia, los partidos en el poder habían prometido abordar la precariedad y se comprometieron a adelantar la edad de jubilación, aumentar las pensiones y crear un nuevo salario mínimo… pero estas promesas se alejan. La extrema derecha defiende en realidad los intereses de la clase capitalista. Su modelo, es Donald Trump, el multimillonario que clama contra las élites y… hace aprobar la reforma fiscal más favorable para los ricos que Estados Unidos haya conocido. Para los trabajadores la extrema derecha no es parte de la solución, es parte del problema.

Porque señalando a los migrantes como chivos expiatorios, Le Pen y sus amigos querrían enfrentar a unos trabajadores contra otros, a menudo más pobres. Esta división está cargada de peligro. Al contrario, los xenófobos salvan a los capitalistas. SIN embargo son ellos, y no los migrantes, los que despiden, cierran las fábricas y arruinas ciudades enteras. Es el capitalismo quien provoca esta crisis sin fin.

La extrema derecha empuja esta crisis al estercolero y se apoya en el deterioro de las condiciones de vida de las clases populares, para primero acumular votos. Pero estos éxitos electorales pueden facilitar reyertas y altercados como en Chemnitz, o peor aun. Los acontecimientos de los últimos días constituyen una advertencia. Si los migrantes, musulmanes o judíos son los primeros señalados por estos matones de extrema derecha, estos la tomarán después, como los fascistas lo hicieron en el pasado, contra todos los trabajadores que quieran defenderse. Y más allá de esto, es toda la sociedad la que está amenazada.

Para la clase obrera se trata de su supervivencia. Y esto no puede pasar por los tejemanejes electorales: solo la lucha de clase permite a los trabajadores, sea cual sea su nacionalidad, su religión o su color de piel, luchar por sus intereses. En el pasado fue así como el mundo del trabajo pudo defenderse y mejorar su condición.

Pero es necesario también librar para siempre de las amenazas que el capitalismo hace pesar incluidas las amenazas que representa esta extrema derecha xenófoba. Por ello, tendremos que impulsar la lucha de clases hasta el final, hasta le expropiación de esta burguesía parasitaria que arruina a toda la sociedad.

Editorial de L.O – Boletines de empresa

10 de septiembre de 2018

Lutte ouvrière

Traducción de Francisco Ponzán

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