Estudio muestra existencia de prácticas discriminatorias en la primera infancia

 

La Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Clade) decidió investigar las formas de discriminación que existen dentro de las escuelas para conseguir avanzar rumbo a la superación del problema. Así, durante dos años, profesores, empleados, directores, padres y alumnos de escuelas de Brasil, Colombia y Perú fueron escuchados. Sus declaraciones dieron origen a la «Consulta sobre Discriminación en la Educación en la Primera Infancia”.

La discriminación está presente en varios ambientes y la escuela es uno de ellos; ni siquiera la educación infantil está inmune. La Clade confirma que hasta inclusive entre los pequeñitos ya pueden ser vistas situaciones de exclusión y preconceptos étnico-raciales y de género. La comprobación vino después de analizar 12 escuelas. En Brasil, fueron trabajadas escuelas de las ciudades de Fortaleza (Estado de Ceará) y Baixa Grande (Bahía); en Colombia, escuelas de Bogotá y Cartagena; y en Perú, escuelas de Lima y Urubamba. Fueron entrevistados 135 adultos y 300 niños con edades entre 4 y 8 años.

La Clade detectó diversos problemas en las escuelas. Especialmente en Colombia y en Perú, es común la existencia de conflictos y agresiones físicas entre los niños. En varias escuelas se notó que la cuestión de la violencia entre los niños se mezcla con las relaciones de géneros. En una escuela de Bogotá, por ejemplo, las niñas reclamaron por las agresiones de parte de los niños y dijeron que esas actitudes les eran enseñadas a ellos por los padres. Ante esto, la Clade interpreta que las relaciones desiguales establecidas entre hombres y mujeres son percibidas por los niños y expresadas en las relaciones entre niños y niñas en el entorno escolar.

Otro problema son los insultos y el «dijo que dijo» entre los alumnos, que en general incluyen algún grado de discriminación. También en Bogotá, las alumnas demostraron ser más sensibles a apodos que se refieren a su apariencia física.

La discriminación étnico-racial fue identificada en mayor o menor intensidad entre los niños de los tres países. En el informe se evalúa que las opiniones negativas sobre los negros, que parecen ser comunes en las ciudades, probablemente contribuyen a aumentar la dificultad de los niños para identificarse como negros.

En relación con la cuestión de género, fue casi unánime la opinión de los niños de que existen juegos «correctos” para niños y otros para niñas. Siendo así, ellas no pueden participar en juegos como el fútbol, y ellos no pueden jugar con muñecas. Las niñas fueron las que más reclamaron por no poder jugar con sus compañeros. Las recomendaciones de los adultos probablemente es lo que impide a los niños tomar sus propias decisiones acerca de las relaciones de género.

Por otro lado, las influencias externas, por ejemplo, de los medios de comunicación, contribuyen a la construcción de otros puntos de vista por parte de los niños. Un jovencito de Baixa Grande (Brasil), al dar su opinión en favor de que las niñas jueguen fútbol, explicó: «Las niñas de mi escuela, en San Pablo, todos los días, en la clase de educación física, querían jugar al fútbol y los niños no las dejaban. Mis compañeros dicen: ‘No, no pueden’. Y yo loco por decir: ‘¿No, no pueden? ¿Y por qué aparecen en la televisión? ¿Las niñas no pueden jugar? ¡Sí que pueden!”.

En relación con las entrevistas hechas con adultos y adultas, la Clade encontró el siguiente resultado: al ser indagados/as si habían sufrido algún tipo de discriminación en el ejercicio de su profesión, el 54% de los entrevistados dijo que sí; cuando se les preguntó sobre la existencia de discriminación en la escuela, el 78% lo confirmó. También fueron señaladas situaciones de discriminación por la condición económica, la religión, la orientación sexual, la condición de migración, el origen indígena y deficiencias, entre otras.

Para combatir las varias formas de discriminación, en particular en la primera infancia, la Clade deja 10 recomendaciones, que reconoce como condiciones esenciales para esa conquista. Una de ellas es asumir la existencia de prácticas discriminatorias y lograr su superación a partir de la promoción de la cultura de respeto a los derechos humanos y de la participación democrática en el interior de las escuelas.

«Discriminación en la Educación en la Primera Infancia”. Lea el estudio completo (en español): www.campanaderechoeducacion.org/primerainfancia/wp-apyus/wp-content/uploads/2014/06/CLADE_consulta_version-final.pdf

Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com

 


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