Estudiantazo en Inglaterra e Irlanda

Las noticias sobre movilizaciones populares contra los planes de ajuste implementados por los gobiernos europeos ante la crisis capitalista alcanzaron la semana pasada a Gran Bretaña, cuando recorrieron el mundo las imágenes de una gigantesca movilización estudiantil que incluyó la ocupación, por espacio de algunas horas, de la sede del Partido Conservador en plena "City" londinense. Existe una tendencia a la rebelión popular en Gran Bretaña, en el marco del drástico plan de recortes del recién asumido gobierno conservador de David Cameron, y constituye un dato significativo en el cuadro de luchas obreras y populares que recorre Europa.

El ajustazo (caracterizado como el "mayor ajuste desde la Segunda Guerra Mundial") pretende achicar en un 19% el gasto público en los próximos años y apunta, principalmente, a recortar las áreas sociales, previsionales y educativas -Gran Bretaña cuenta con un déficit fiscal superior al 10%, el mayor entre los países que integran el G20. En este cuadro de ajuste presupuestario, se anunció que las universidades prevén triplicar sus aranceles, de las actuales tres mil libras anuales hasta nueve mil, lo cual implica cerrarle definitivamente la posibilidad de acceder a la universidad a la juventud trabajadora.

Convocadas por las direcciones sindicales nacionales de estudiantes y docentes universitarios, más de 50.000 personas marcharon por el centro de Londres hasta el Parlamento: la policía y los propios organizadores esperaban un número varias veces menor. Un grupo numeroso se dirigió a la sede del Partido Conservador y ocupó el edificio, superando la resistencia de una línea policial. Durante varias horas, los estudiantes mantuvieron ocupadas las oficinas y el techo del edificio, mientras más de mil se congregaban en la puerta. Al atardecer, la ocupación fue reprimida, con un saldo de decenas de detenidos y heridos.

La dirección del NUS (Unión Nacional de Estudiantes), convocante de la marcha, se apresuró a repudiar la ocupación, acusando a una "pequeña minoría" de tomar una actitud "despreciable". Lo cierto es que los ocupantes de la sede "tory" lograron poner en primer plano la resistencia al plan de ajuste del gobierno, al tiempo que la dirección de la NUS propone como método "llamar a los miembros del Parlamento" para pedirles que modifiquen el proyecto -un bloqueo para la movilización. "Estamos aquí en contra de los recortes, en solidaridad con los pobres, los mayores, los discapacitados y los trabajadores afectados", plantearon los ocupantes del edificio.

Si hasta ahora el centro de las movilizaciones populares contra los recortes había estado en Francia y otros países del sur de Europa (Grecia, España, Italia), la explosiva intervención de la juventud británica marca un salto que puede abrir toda una perspectiva. "El 10 de noviembre puede ser el día en que los estudiantes británicos marcaron el camino de oposición al plan de ajuste del gobierno de coalición de David Cameron", dice El País (11/10), en tanto "la protesta quizás sea el germen de un movimiento más amplio y que hasta ahora ha cristalizado en acciones concretas aquí y allá, en forma de varias huelgas salvajes en el metro o una polémica huelga de bomberos". El 3 de noviembre hubo otra movilización estudiantil en Dublin (Irlanda), reprimida por la policía.

David Cameron pareció no tomar nota de la manifestación y al día siguiente anunció una profundización del plan de ajuste: unificará diferentes planes estatales en un único subsidio "universal", más limitado, y que las ayudas a los desempleados serán interrumpidas en caso en que estos no acepten las "ofertas" que les hacen las agencias estatales de empleo -medidas que fueron apoyadas por los opositores del laborismo. Al igual que Sarkozy hace unos años, Cameron también tiene "una sola bala" y es la de hacer pasar un drástico ajuste. Su etapa de gracia, en la que pretendió presentarse como el gobierno de la coalición y el consenso, se ha terminado. La movilización popular ha llegado a las islas británicas.

Lucas Poy
NOTICIAS ANTICAPITALISTAS