Estos son los periodistas que junto a la Guardia Civil están intentando crear un falso relato de violencia en Catalunya

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Hace tiempo que el periodismo en España ha dejado de desarrollar una función social de control al poder, para convertirse precisamente en la voz del poder, tanto el político como el económico. La llegada de internet y la crisis de 2008 han hecho que la supervivencia de la mayoría de medios dependa de las subvenciones estatales, los anuncios institucionales y la publicidad de las grandes empresas del IBEX. El periodismo se ha convertido en el departamento de propaganda de los poderes del Estado.

Si a esta situación le sumamos un tendencia ultra nacionalista de muchos periodistas destinada a defender la unidad de España a cualquier precio, el cóctel acaba siendo muy peligroso. En los últimos días se ha vivido un caso paradigmático de lo que les estamos contando.

La Guardia Civil detuvo la semana pasada a nueve independentistas catalanes con importantes acusaciones pero pocas pruebas. A partir de ahí se han vulnerado de manera continuada los derechos de los acusados, desde la incomunicación, las amenazas y la presunción de inocencia.

Pero los medios españoles en vez de denunciar estas vulneraciones se han dedicado a publicar lo que la Guardia Civil, el juez, la fiscalía o quien sea les ha estado mandando. En algunas ocasiones parece que las filtraciones ya estaban redactadas ya que los medios usaban las mismas palabras en titulares y en el cuerpo de la noticia. El objetivo claro: relacionar al independentismo (siempre pacífico) con el terrorismo y la violencia.

Entre algunos de los periodistas que más han manipulado y mentido para crear un falso relato de violencia en Catalunya tenemos a Farreras y Mamen Mendizábal de La Sexta. Unos periodistas con, presuntamente, estrechos vínculos con las cloacas del estado. El fanatismo de estos dos periodistas es tal que han pedido constantemente a políticos catalanes que condenaran una violencia inexistente, e incluso se han indignado cuando una entrevistada les ha pedido que se respete el secreto de sumario y la presunción de inocencia. Dos cosas tan básicas pero tan difíciles de entender por parte de la prensa del régimen.

De todas maneras los dos medios que han recibido la mayoría de filtraciones han sido la Agencia EFE (EFE por Franco y Falange) y la SER. Unos medios que se han encargado de publicar sin tapujos lo que en teoría estaba bajo secreto de sumario.

A parte también tenemos a los sospechosos habituales del periodismo ultranacionalista español. Ana Rosa Quintana, que es capaz de decir que el 1 de Octubre de 2017 solamente hubo dos heridos; Soto Ivars que ataca a Torra y habla de indicios de bombas, cosa que ni siquiera las filtraciones interesadas afirman ya que siempre hablan de precursores de bombas; qué se puede decir de El Periódico «The Nota» y de La Vanguardia, dos medios que, a pesar de hacerse en Catalunya, tapan las mentiras del Estado sobre el confidente del CNI que montó la célula terrorista de Ripoll y mató a 16 personas inocentes mientras criminalizan a los detenidos del CDR, que, de momento, no han roto un plato.

La lista es casi interminable y debería servir para que el periodismo hiciera una cura de humildad y diera un golpe en la mesa. Que vuestro negocio se aguante gracias a los poderes del Estado es incompatible con hacer periodismo de calidad. Una cosa es informar, otra es publicar lo que el Estado te filtra sin hacerte las preguntas básica: ¿Por qué me lo filtran? ¿A quién estoy ayudando (y perjudicando) con la publicación de estas filtraciones?

Evidentemente nosotros informaremos de hechos. Pero principalmente informaremos de los abusos de un sistema judicial que considera que todo lo que va contra la unidad de España es terrorismo. También informaremos sobre un cuerpo como el de la Guardia Civil, cuyos miembros mintieron descaradamente durante el juicio del procés, como todo el mundo pudo comprobar con las imágenes de las cámaras de seguridad y de diferentes medios de comunicación.

Escribimos el artículo con una gran tristeza viendo donde ha llegado la profesión de periodista en España. Cada vez más cerca del Mille Collines de Rwanda, que del Washington Post del Watergate.

Fuente: Noticias de Catalunya

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