Estimulante trompeteo

De los 20 equipos de la Liga Española, 18 actúan de comparsas, en tanto los otros dos son protagonistas principales. Una trompeta lo evidenció a su manera

Nada más sonar el pitido final del partido de fútbol de la Supercopa de España, entre el Barcelona y el Athletic Club de Bilbao, uno de los jugadores del equipo ganador, el equipo bilbaíno, se dirigió a toda mecha a los vestuarios. Volvió al campo con una trompeta en la mano para celebrar con sus compañeros la alegría del triunfo. Apretó los labios sobre el metal y lanzó al espacio de la noche sevillana los sonidos más felices que puedan imaginarse. Los demás componentes del equipo siguieron el ritmo de la trompeta con la fuerza arrolladora de sus voces.

La exultante alegría se unía al haber eliminado en semifinales, cuatro días antes, al Madrid.

Esa trompeta ponía al descubierto la desigualdad de fuerzas entre los 20 equipos que se inscriben en la Primera División del fútbol español. Dieciocho de ellos asumen el rol de comparsas, en tanto dos, Madrid y Barcelona, intervienen como privilegiados protagonistas. Todo cuanto pasa en derredor de ese deporte, está fabricado para favorecer los intereses de esos dos clubes. Por su parte, cada una de las entidades consiguió poseer tesorerías excepcionales. De ahí la capacidad de los dos protagonistas para hacerse con los mejores jugadores del mercado internacional y aun de aquellos que despuntaran entre las filas de los 18 “primos” del fútbol españolito.

Esto que se cuenta ahora se ha venido gestando desde mucho tiempo atrás. Ha sido la trompeta del muchacho bilbaíno, la que lo ha actualizado. Gracias a lo cual tiene cabida la voz de un oyente, quien, en el descanso del partido Granada-Madrid de la vigente Liga, y a petición de una de las más influyentes emisoras de radio deportivas, dijo lo siguiente: “estáis retransmitiendo el partido como si el Madrid fuera la selección española y el Granada, en este caso, un equipo extranjero”.

Esas palabras harían sonrojar a una piedra. Esas mismas palabras las pueden hacer suyas las restantes radios de ámbito nacional. Como también encajan en la sumisa parcialidad a favor de las prepotentes turbas del madridismo y barcelonismo, por parte de la prensa deportiva española.

Con todo, existe una manera de acabar con la desproporcionalidad aludida. Bastaría con que los 18 clubes se plantaran, para decirles a los otros dos que no quieren ser cada temporada los tontos útiles de la historia del fútbol patrio, ni estar dispuestos a ayudarles a engrosar los palmarés de ambos.

Resulta improbable que se lleve a cabo algún día ese plante. Al menos la trompeta ha iniciado un sonado y no sé si estimulante aviso.

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