Estados Unidos, abril de 1865: fin de la guerra de Secesión

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Desde el 1 de abril de 1865, las tropas sudistas perdían terreno frente a los nordistas. El 3 de abril, las tropas del general Grant ocuparon Richmon, la capital sudista, obligando al general Lee a alcanzar la estación de Appomattox, donde le esperaban los trenes cargadas de provisiones. Pero el 8 de abril, la caballería nordista se apoderó de estos trenes y los incendiaron. Privado de recursos, a Lee no le quedó otra opción que capitular con 26.000 soldados.

Los orígenes de la guerra

La guerra de Secesión enfrentó el Norte industrial al Sur agrícola, gran productor de algodón. Tras la guerra de la independencia que había unido, de 1775 a 1783, las trece colonias de América de Norte en su lucha contra la metrópoli británica, los Estados Unidos se habían dotado de una constitución en 1787. Una cláusula inicial preveía abolir la esclavitud y garantizar a todos los ciudadanos norteamericanos los mismos derechos pero, para no molestar a los Estados esclavistas, fue abandonada.

El norte era proteccionista, salvaguardaba su industria naciente y volcada al mercado interior. El Sur era librecambista, opuesto a los derechos de aduana y orientado hacia Europa por sus exportaciones, en especial la del algodón, que representaba más de la mitad de las de Estados Unidos. Una minoría de ricos propietarios de plantaciones sudistas disponían de muchos esclavos, pero las tres cuartes partes de los sudistas blancos no tenían ninguno.

La economía del Norte se beneficiaba de la mano de obra abundante y barata de los inmigrantes. La gran mayoría de los recién llegados a los Estados Unidos buscaban un empleo en el Norte. En los años que precedieron a la guerra civil, la industria, los transportes conocieron un rápido desarrollo.

La economía sudista se basaba en el algodón. Pero el modo de vida aristocrático de los dirigentes sudistas les empujaba a vender por adelantado su recolección del algodón y a pasar por la intermediación de los bancos del Norte para disponer de dinero fresco. La economía del algodón exigía siempre más esclavos y tierras, este cultivo agotaba los suelos. En un territorio norteamericano todavía en curso de conquista, los sudistas deseaban que los nuevos Estados eligiesen ser esclavistas. Así, en 1854 en Kansas los colonos sudistas, minoritarios pero que habían llegado los primeros, impusieron su ley y este Estado pasó a ser esclavista.

Esta situación no podía durar. El Sur pretendía abandonar la Unión y orientarse a la Gran Bretaña, principal cliente de su algodón. El Norte consideraba que, para convertirse en una gran potencia, los Estados Unidos debían reforzar la Unión. Hasta ese momento la mayoría de los norteamericanos se sentían primero ciudadanos de sus Estados locales.

El 20 de diciembre de 1860, Carolina del Sur opuesta a la reelección de Abraham Lincoln a la presidencia de los Estados Unidos, conocido adversario de la esclavitud, se separó de la Unión. Junto a otros diez Estado esclavistas (Alabama, Arkansas, Carolina del Norte, Florida, Georgia, Luisiana, Mississippi, Tennessee, Texas y una parte de Virginia), se constituyó la Confederación de los Estados de América, presidida por Jefferson Davis, con capital en Richmon (Virginia). El 15 de abril de 1861, los confederados sudistas atacaron un fuerte militar nordista. Lincoln lanzó un llamamiento a las armas en los 23 Estados que le permanecían fieles.

Oficialmente, los confederados se separaban en nombre de su derecho a la autodeterminación y los nordistas pretendían mantener la unidad del país. En realidad, los sudistas defendían lo que ellos llamaban púdicamente “la instituciones propias”, mientras que los Nordistas querían romper la aristocracia de propietarios de esclavos, obstáculo a un pleno desarrollo capitalista.

Claramente menos industrializado y con solo 9 millones de habitantes (de los cuales cerca 4 millones eran esclavos), el Sur disponía sin embargo de mejores oficiales, como Lee. La mayoría de los soldados sudistas eran pequeños agricultores sin esclavos; muchos no tenían con qué pagar sus calzado y combatían con su propio fusil de caza. En frente, la Unión disponía de una superioridad de medios: 22 millones de habitantes, un presupuesto militar, efectivos dos veces mayores, una industria, transportes y una marina potente.

El punto de inflexión de la guerra civil

Hasta septiembre de 1862, los sudistas dominaron los campos de batalla. Tras la victoria nordista de Antietam (Maryland), el 17 de septiembre de 1862, Lincoln proclamó la emancipación de los esclavos del Sur, con efecto desde el 1 de enero de 1863. Hasta entonces, había negado que la abolición fuera un objetivo del conflicto, temiendo que Delaware, Maryland, Kentucky, Missouri cuatro Estados esclavistas que permanecían en la Unión, se pasasen al campo sudista. Pero esta proclamación iba a permitirle modificar realmente las relaciones de fuerzas.

En efecto, los esclavos del Sur aprovecharon la desorganización ocasionada por la guerra para ralentizar su trabajo e incluso rechazar obedecer a sus propietarios. Paralelamente, la voluntad de combatir manifestada por los negros libres del Norte y los fugitivos llegados del Sur consiguió la constitución de unidades de combatiente negros. 180.000 negros iban a combatir del lado nordistas, la mitad eran esclavos liberados.

El punto de inflexión de la guerra fue la batalla de Gettysburg, del 1 al 3 de julio de 1863, que puso fuera de combate a 54.000 hombres y obligó a los sudistas a batirse en retirada. En ese mismo momento, los nordistas comandados por el general Grant se apoderaron de Vicksburg, a lado del Mississippi. La superioridad del Norte se afirmó enseguida inexorablemente. En marzo de 1864, Lincoln nombró a Grant comandante de todos los ejércitos, mientras que el general nordista Sherman prosiguió su “marcha al mar”, es decir al corazón del Sur. Sus 65.000 soldados recorrieron 500 kilómetros en veinticuatro días, devastándolo todo. El 10 de diciembre de 1864, la ciudad sudista de Savannah estaba en llamas. Finalmente, el 3 de abril de 1865, Grant se apoderó de Richmond, la capital sudista, de la que tuvo que huir el presidente Jefferson Davis. Lincoln realizó allí una entrada triunfal, aclamado por los esclavos negros.

La guerra de Secesión conservó los rasgos de las guerras napoleónicas, donde la infantería jugaba un gran papel. Pero puso también en evidencia los recursos de la era industrial. Hubo una movilización general. La redes ferroviarias nordistas permitieron movimientos de tropas y el abastecimiento rápido del material perdido, lo que anuló frecuentemente las victorias de los sudistas en el campo de batalla. La amplitud de las destrucciones fue tal que el Sur terminó la guerra exangüe. Por otra parte, la guerra reforzó la industria y la agricultura del Norte: la producción de trigo del Medio Oeste se multiplicó por treinta.

La consagración de la burguesía capitalista

El balance fue muy duro. Los combates movilizaron a más de tres millones de combatientes. De ellos murieron 360.000 nordistas y 260.000 sudistas. A lo que habría que sumar centenas de miles de víctimas civiles. La guerra de Secesión provocó más víctimas norteamericanas que todas que provocarían las guerras del siglo veinte, incluyendo las dos guerras mundiales.

La guerra supuso la victoria de la gran burguesía del Norte sobre la aristocracia esclavista del Sur y su hegemonía sobre los Estados Unidos. La secesión de un Estado estaría en adelante excluida, porque los capitalistas del Norte necesitaban un mercado constituido por el conjunto de los Estados de la Unión.

La unidad de los Estados Unidos quedaba así firmemente anclada. Lincoln solo pudo ganar la guerra prometiendo la liberación de los esclavos negros y la guerra de Secesión iba a permanecer, en el imaginario norteamericano, como una gran etapa de lucha por la libertad. Sin embargo ésta iba a mostrar rápidamente sus límites.

Fue sobre todo la libertad de los capitalistas para explotar a sus “libres” trabajadores. En cuanto a los negros liberados de la esclavitud, iban a comprobar, a partir de finales de los años 1870, que el racismo persistía en el Sur. De hecho, un sistema de segregación iba a establecerse y envenenar todavía por al menos un siglo la vida de los negros del Sur. Y todavía, hoy, el racismo continúa marcando profundamente la sociedad estadounidense.

Jacques FONTENOY

Lutte Ouvrière

Voz Obrera

Traducción de Francisco Ponzán

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