Estado Islámico al desnudo

Por Iñaki Urdanibia

Gabriele del Grande ( Lucca, 1982) es un experimentado reportero que acude con su magnetofón y su boli allá en donde se producen algunas de las calamidades más espantosas del mundo. Si su nombre no le suena a alguien que acuda a su Mamadú va a morir y a partir de entonces su nombre le quedará marcado hondamente. El periodista no habla de oídas sino que para realizar la obra nombrada viajó por las rutas por las que se mueven las oleadas de emigrantes: Turquía, Grecia, Túnez, Marruecos, Sáhara Occidental, Mauritania, Malí y Senegal en donde se entrevistó con familiares de desaparecidos ; ha elaborado también reportajes sobre la situación de Palestina o de los sin domicilio en la capital italiana ( éstos dos últimos no traducidos).

En la presente ocasión se / nos traslada a Turquía, el Kurdistán iraquí y a toda Europa, allá en donde se ha entrevistado con sesenta y seis testigos, exoficiales de los servicios secretos y del ejército sirio, excombatientes del Ejército Libre y del Frente Islámico, expresos políticos, contrabandistas, activistas árabes, curdos y seguidores de diferentes tendencias musulmanas: chiíes, sunníes, alauíes, salafistas y también cristianos; periodistas sirios, refugiados de guerra y mucha gente de a pie, son las fuentes que le han servido para confirmar la fiabilidad de los testimonios de un preso político y tres desertores del EI, así los seiscientos folios que reunió con los testimonios de estos últimos, se vio aumentado por otros novecientos con las confesiones de los anteriores. Tomando como base todo este extenso material ha elaborado una obra cuya lectura resulta imprescindible para cualquiera que desee conocer el complejo tema del llamado Daesh, y ya de paso conocer una de las sucursales del infierno en este valle de lágrimas: « Dawla. La historia del Estado Islámico contada por sus desertores», recién publicada por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, que publicó igualmente el libro antes nombrado. No debe obviarse el conocimiento de la lengua árabe que Gabriele del Grande posee, lo que da más fiabilidad a las declaraciones recogidas ya que tal conocimiento provoca mayor cercanía y confianza con los entrevistados, que tienden a expresar con mayor exactitud lo que quieren decir.

Qué decir de este libro que roza las setecientas páginas y que reúne información exhaustiva de la situación de la zona desde los inicios de las movilizaciones contra el régimen dictatorial de Al-Ásad, la insurrección armada contra él y la consiguiente instauración del Estado Islámico, abarcando su periplo desde setiembre de 2006 hasta la revuelta de 2011, y si digo que qué decir de la obra es debido a que ésta lo dice todo, abriéndose al pasado y apuntando desde el presente al futuro. Es quedarse corto limitar el interés de la obra a las experiencias y padecimientos sufridos por el preso político Ayham y de los luchadores Abu Muyahid, Abu Karim y Abu Osama, ya que éstos se extienden más allá de sus propias existencias en explicaciones que contextualizan las diferencias entre las diferentes ramas del Islam, tanto desde el punto de vista de los orígenes histórico de éstas y a su evolución posterior.

La lectura, además del conocimiento recién nombrado que aporta, produce, a no ser que el lector sea un puro mármol, inevitables escalofríos y repugnancia sin pares. Detenciones por el mero hecho de manifestarse contra el régimen acaba con algunos estudiantes, Ayham y sus amigos, en la terrible de Saydnaya, tras pasar por locales policiales en los que las palizas, los insultos y las más refinadas y salvajes torturas son realizadas con entrega sádica y muchas veces como puro castigo contra cualquier forma de oposición al régimen. Tras el paso por comisaría el ambiente de la prisión no es el propio de un remanso de paz, no sólo por la dureza de los guardianes que siguen gozando con someter a los detenidos a todo tipo de salvajadas y donde las sesiones de interrogatorios continúan , sino también por la marginación, y el temor que ello provoca, para con ellos que los otros prisioneros mantienen al considerarles ajenos a las necesarias creencias en Alá ( «¡ Allahu ákbar! »), por no entregarse a los rezos de rigor, además de los enfrentamientos entre fracciones: unos habiendo combatido en Afganistán con Al-Qaeda, otros en Iraq u otros siendo opositores al régimen sirio, Hermanos musulmanes, a lo que se habían de añadir numerosos militantes de distintas organizaciones musulmanas, yihadistas, muyahidines; en la prisión ya empezaba a oírse el nombre, recién inaugurado de Dawla al-Iraq al-Islamiya y sus intentos de unificar en torno suyo al resto de organizaciones . En aquel infierno el descontento con las condiciones de encierro ( alimentación y falta de higiene) y con el comportamiento brutal de los carceleros originó un motín que puso en llamas la prisión, con puertas arrancadas, muros destruidos y los carceleros como rehenes cuando no ajusticiados…hasta las posteriores negociaciones con las fuerzas de la seguridad nacional y la amnistía …

Con Malik y sus amigos Yamal y Osama asistimos a las manifestaciones contra Bashar al-Ásad en Raqqa, en una de ellas la policía con sus armas asesinó a un joven, tenóa quince años y se llamaba Ali al -Babisni, convertido inmediatamente en mártir ( « ¡ Sharid!»), su funeral se convirtió en una impresionante marcha de protesta en la que resultó herido de un tiro uno de los amigos, Osama al que hallaron en un hospital improvisado en un domicilio particular…se nos presenta un desertor de nombre Hani que toma contacto a través de la prima de uno de los amigos con ellos; en las manifestaciones se oían proclamas a favor de la lucha armada y consignas religiosas que a Yamal no le hacían gracia alguna. Los amigos fueron detenidos y Yamal siguió más tiempo que los otros en prisión. Malik conoció a una joven, estudiante de Deir Ezzor, Hala, que le relata las brutalidades a que fue sometida en el Departamento Palestina de la Seguridad Militar de Damasco, conocido como el infierno. El joven cambia de nombre, adoptando el de Abu Muyahid, participando decidido en diferentes atentados y convenciéndose cada vez más de los valores de la yihad. Se nos relata también la historia de un falsificador de billetes, Musa al-Hasan, que había colaborado con el régimen del al-Ásad, para posteriormente pasar a apoyar, con importantes sumas de dinero, a los opositores…penetramos en el ambiente de enfrentamiento, armado, entre diferentes organizaciones : Nusra, Uway al-Qarni y otras brigadas del Ejército Libre y los diferentes territorios de los que se apoderan; la mayor potencia del EI y sus tendencias a aglutinar a todas las fuerzas islamitas ( excluyendo claro está a los oponentes demócratas al régimen sirio, ya que la democracia era un invento occidental y la única ley que debía regir era la sharia). Asistimos a duras batallas y a montones de cadáveres, y a saqueos sin cuento , locales de negocios y propiedades particulares requisadas, venganzas llevadas a cabo con una alegría que sorprende de mala manera a Abu Muyahid, que comienza a asquearse de las crueles escenas de venganza y violencia , pagando los platos la población civil, que debía padecer igualmente los bombardeos de la aviación siria… cuerpos mutilados, seres fusilados o decapitados ante un numeroso público, niños jugando a fútbol con las cabezas de los muertosmatándose, sin piedad. entre creyentes de la misma creencia religiosa sin inmutarse y alardeándose en poses espectaculares de ello, actitud que se justificaba con el consabido: los muertos eran traidores, apóstatas…

Más adelante conocemos la vida de Abu Karim, al que me permitiré comparar con el Quijote, ya que cierto tipo de lecturas místicas, milenaristas calentaron la cabeza de tal modo que en todo veía signos del fin del mundo, de la llegada de un Jesús vengador que lucharía sin denuedo contra Satán…en el umbral del fin del mundo; su inicial compromiso, o intento de, era para confirmar o negar si el Califato que se proclamaba era el realmente anunciado en los libros de algunos eruditos o era una mera impostura. Duras pruebas hubo de pasar para ingresar en la organización, hasta el punto de ser confundido como espía siendo torturado colgado del techo de una mano y soportando todo tipo de perrerías.

Tampoco fueron moco de pavo las pruebas soportadas por Abu Osama quien llega a casa de su tía que era quien le había criado al haberse quedado huérfano; el ambiente de aquel hogar era defensor de los valores del régimen dictatorial de al-Ásad, y teniendo en cuenta la misión que pretendía llevar a cabo, obviamente en la clandestinidad, no había mejor lugar para poder pasar desapercibido. Trabajando en diferentes labores de la construcción , entre ellas las propias de un fontanero, cada vez que tenía alguna misión que cumplir iba acompañado por Abu Muhammad que le esperaba con su Mistsubishi blanco…la primera tarea fue de órdago ya que tras realizar los arreglos pertinentes , Abu Osama fue detenido, bajo la acusación de ser un espía pues había vivido y trabajado algún tiempo en Jordania, siendo sometido a un brutal trato, torturado con todo tipo de técnicas sofisticadas, y hasta recibiendo un tiro en la pierna… a pesar de lo que no dijo ni pío acerca de la misión que desempeñaba siguiendo las órdenes del excoronel del ejército iraquí Abu Anas, que era un peso pesado en el aparato del EI; la vuelta a casa de su tía en tal estado, provocó la alarma en los habitantes de la casa, aunque se calmaron ante la explicación de que se había caído de un andamio pegándose un fuerte golpe en la cabeza y clavado un hierro en el muslo. Viendo el dirigente que ese hombre era de fiar, la detención no había sido sino una prueba para ver cómo respondía el futuro agente, fue nombrado inspector de las cárceles secretas que había instalado el Dawla; era tal su celo , animado por el excoronel, que cada visita se saldaba con expulsiones de carceleros a quienes revisaba sus móviles con el fin de hallar escenas picantes o otros detalles inconvenientes. Era tal su autoridad, cubierto por Abu Anas, que era temido a la par que odiado por los directores y empleados de tales prisiones hasta el punto de que era conocido como Ifrit ( especie de malvado diablo)…Su comportamiento no pudiendo ser evitado por algunas instancias de las diferentes administraciones que en la sombra se arrogaban más poderes de los que en realidad les correspondían, Abu Luqman y su amigote el traficante Musa…oliéndose el peligro logra ir a Estambul , pegándose allá la gran vida, al tiempo que trata de ganar puntos y justificar su huida, contacta con algunos seres que formaban una red de arribistas, implicados en varios desaguisados…No acabaron ahí las peripecias de nuestro hombre que fue a parar a una cárcel de extranjeros en donde casi queda encerrado…Sea como sea, y tras algunas otras misiones en el extranjero, quien no tenía otro interés en la vida que forrarse y vivir a cuerpo de rey, disfrutando de todos los placeres en Europa…Obama llegó a ocupar un puesto de dirección en la Seguridad Secreta, si bien más tarde hubo sospechas en cuanto a su fidelidad, debido a varios incumplimientos…provocados no por su traición sino porque estaba dispuesto a desertar , como así lo hizo.

Tras este somero, y saltarín resumen ( obviamente me dejo cantidad de cosas en el tintero, pero es que el libro – como queda ya dicho- es un saco sin fondo en lo que hace a datos, nombres propios, fechas, distinciones…), he de concluir diciendo que tras los testimonios recogidos, en el Apéndice se da cuenta de la pérdida de presencia e implantación del EI y se expone la suerte, o el desconocimiento del paradero, de los principales personajes que han ocupado las páginas del intenso libro ( Abu Osama, Abu Anas, Abu Rayan, Abu Laurence…Abu Jattab, el sicario con el que contactó Obama en Estambul, el jefe de los estafadores Musa, Abu Luqman y otros desertores, o implicados todavía en la reorganización del EI, replegados en el desierto, y de sus células durmientes que esperan las órdenes pertinentes.

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