Estado de Excepción, versus Estado de Normalidad

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Por A las barricadas

El señor Puigdemont declaraba al poco de detener la pasma a sus testaferros, que nunca se había visto algo así en materia de represión y violación de Derechos, y que se había implantado en Cataluña el Estado de Excepción o algo por el estilo. Yo no estoy de acuerdo. Ese señor y su escolta, tienen una visión muy sesgada, particular e interesada del asunto de la democracia.

Lo más gordo que pasó en este país en materia de represión contra el régimen económico imperante, fue el 15-M. ¿Y qué hicieron desde los gobiernos central y los autonómicos? Asfixiarlo. Desprestigiarlo. Destruirlo sin compasión, a base de palos, multas y juicios. Pues sí, también por ahí se paseaba Felipe Puig con un bate de beisbol, tan tranquilamente, ordenando mano dura. Del mismo partido que el President. ¿Y que decía la prensa por el zarandeo a cuatro diputados y las increpaciones y reproches? Que los indignados habían perdido toda legitimidad, porque hay que protestar, pero siempre que sea muy educadamente, sin molestar a sus señorías.

No, el Estado de Excepción no ha llegado ahora. Lo que ha llegado no es más que lo que han dado estos años a cientos, miles de ciudadanos y ciudadanas. Y ahora a los mozos de CDC y de ERC, que les han puesto las barbas a remojar, se quejan, se duelen, y convocan a los sindicatos y al movimiento obrero, es terrible, ¡acudid a protestar!. La infantería está para eso –nos dicen–.

Claro que es una cuestión de dignidad y de Derechos Humanos denunciar la tiranía y la opresión: mandar miles de antidisturbios y policías a Cataluña, ¡intervenirles las pelas a la Generalitat! No estoy de acuerdo. Al fin y al cabo los trepas y liantes carentes de escrúpulos también son hijos de Dios. Pero, en mi opinión, que detengan –de momento– a trece o catorce altos cargos de la Generalitat, y que les metan 12.000 euros de multa al día, tampoco es el fin del mundo.

Digo que no es para tanto, y lo argumento, porque las organizaciones humanitarias llevan décadas manifestando que la situación de los Derechos Humanos en España, lo cual hasta ahora incluye a Cataluña, no es buena. ¿Que no tiene que ver? Oye, pues yo creo que sí, vamos a ponernos trascendentes, con aquel poema de Bertold Bretch que decía que cuando se llevaron por delante a los que protestaban, y después a los desahuciados, y más tarde también a los precarios y parados, y a aquella mujer que nadie creía que el marido la amenazase…

Os voy a poner una lista tal como me sale, por si alguien se la quiere saltar: en España los derechos humanos están siendo atacados desde hace mucho, porque uno se tiene que estar quietecito para que no le metan una multa de órdago por poner pegatinas, o le apliquen la ley antiterrorista como a los titiriteros por decir camisETA. ¿No hemos tenido juicios estúpidos estos años en los que se condenaba a personas en base a indicios con sentencias delirantes? Están siendo vulnerados de manera sistemática los derechos económicos y sociales de cientos de miles de familias que han caído en la pobreza, y que se mantienen a base de trapicheos y limosnas, para a continuación reprocharles que están subsidiados. Los derechos a la salud fueron atacados con el Decreto Ley que –en lenguaje de doble pensar– fue llamado «de sostenibilidad del SNS», y que envió al paro o a la emigración a miles de sanitarios, dejando el edificio de la sanidad pública con paredes de papel de fumar.  ¿Y cómo está la educación? ¿No dicen que es un asco? Se vulnera el derecho a la vivienda; preocupante la violencia contra las mujeres, la inoperancia de los juzgados de violencia de género, y las insuficientes medidas de protección; presente la discriminación real y simbólica de minorías transgénero; las pensiones en el punto de mira y mermadas; casos de torturas y malos tratos, víctimas que no son indemnizadas; indultos a los torturadores; obstáculos a la justicia universal; fosas comunes a las que se les echa más tierra; comercio de armas de la que somos séptima potencia mundial exportadora; venta de las mismas a dictaduras; discriminación contra ciudadanos extranjeros, muros con alambradas, centros de internamiento racismo xenofobia expulsiones en caliente incumplimiento del derecho de asilo enchufismo mordidas deuda escalofriante garantías judiciales de «solo para ricos» viejos incapacitados en un cuarto piso sin ascensor huelgas reprimidas ejecuciones extrajudiciales de terroristas desempleo y bla bla bla…

Y esto no es que me lo esté sacando yo de la manga. Son organizaciones como Amnistía Internacional, Greenpeace, Cáritas, Cruz Roja y Oxfam Intermón… Organizaciones católicas y laicas, las que ponen el grito en el cielo denunciando la merma de Derechos Humanos de España.

¿Que no tiene que ver con el asalto a la Generalitat? Yo diría que sí. Tiene mucho que ver. El Gobierno no ha sacado el conejo de la chistera. Se sigue la tradición, hay continuidad. La Constitución y la Carta de Derechos de la ONU se viola de manera continua y sistemática. Otra cosa es que eso no le importe a los poderes públicos, de izquierdas y de derechas, y nos pongan en agenda ahora como algo terrible, que Cataluña se quiera independizar, o que se sabotee desde el Gobierno la consulta gastándose millones en dietas policiales.

¿Qué se debería hacer en esta compleja situación que nos han puesto? Yo creo que es conveniente seguir el ejemplo de los ricos y poderosos: pon siempre en agenda por delante, tus intereses y los de tus iguales. No es ni más ni menos, que lo que hacen ahí arriba sus señorías, cuando te dicen que te tienes que preocupar, por lo que a ellos les preocupa. Si quieren protestas incendiarias para defender a un Gobierno, por una sola vez, que se lance a la calle la patronal del 3%. Que den ejemplo.

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/38951