España la han roto los fachas

Solo hace falta mirar a la historia desde una perspectiva crítica para entender que la propia conformación del proyecto español se ha sustentado en la imposición, la conquista y en los designios y deseos de reyes y reinas. Tras la mal llamada reconquista, se comenzó a fraguar una realidad sociopolítica que tomo como pata principal a la cultura castellana y que se basó, en la imposición de la misma sobre el resto de pueblos y culturas que en ese momento existían en la Península Ibérica. Pues bien con dicho marco histórico, no es necesario ser Doctor en Historia para llegar a la conclusión de que cuando algo se comienza a tejer desde perspectivas coercitivas y basadas en la violencia estructural, el paso de los años y de los siglos puede llevar a que ciertas heridas vuelvan a supurar de manera clara y evidente.

Dicho lo cual, me gustaría hacer un breve repaso histórico de como surgió todo. Tras la derrota de los visigodos a manos de los musulmanes, estos primeros se refugiaron en la zona norte de la Península donde con el paso de los años se comenzó a fraguar el Reino Astur, un Reino Astur, que derivó en el Astur Leones. Con el paso del tiempo, la hegemonía de León sobrepaso a la Asturiana; si corremos un poco más el reloj en el tiempo y paradojas de la historia, un condado llamado Bardulia- tierra de Bardulos- después conocido como Castilla, conseguiría su independencia del Reino Leonés, es a partir de este momento, cuando con sus altibajos comienza la hegemonía y expansión castellana. En toda esta amalgama de Reinos, no podemos olvidar el Reino de Galicia surgido de la voluntad de los reyes astures, seguido del Reino de Navarra, el Reino de Aragón o el Condado de Barcelona, que surgió por cierto, como muro de contención de la expansión musulmana.

Con el paso del tiempo y con un claro matiz confesional, pese a ciertas alianzas puntuales entre sarracenos y cristianos, se llevó a cabo una cruzada conjunta de todos los reinos cristianos para expulsar al invasor musulmán, lo que se hizo efectivo tras la caída de Granada en 1492 . Esto, sumado a una telaraña de matrimonios entre los hijos, primas y de más nobleza de los diferentes Reinos y tras la conquista de la Alta Navarra en 1512, dio paso a lo que podríamos denominar como el inicio del Monarquía Hispánica y a la progresiva desaparición cronológicamente dispar, de lo que fueron sus cimientos naturales; principalmente los reinos astur, leones, castellano y aragonés.

Este hecho histórico, tiene como consecuencia que los territorios anteriormente mentados sean con diferencia los que conforman el sustrato sociológico del nacionalismo español, sumado a otros territorios que se anexionarían más adelante con posteriores conquistas como son el murciano, el extremeño o el andaluz.

Podemos negarlo o remontarnos en el tiempo hasta tiempos inmemoriales, pero esto, es una evidencia científica para entender lo que es hoy en día la sociología del Estado español con sus conflictos e idiosincrasia colectiva. Por ello, debemos de poner como punto de partida de este lienzo histórico que pretende desbrozar el nacionalismo español a la “reconquista”, diciendo a reglón seguido, que la consolidación de la hegemonía “española” como doctrina de poder, la podemos localizar temporalmente tras la anexión a fuego y sangre de la Alta Navarra. Reino este último, que mantendría su independencia unos siglos más al otro lado de los Pirineos. Ni que decir tiene, que se produjeron a lo largo de la historia antigua diversas protorevoluciones que cuestionaban el poder de la Monarquía Hispánica, dos ejemplos de ello pueden ser, la sublevación de los comuneros contra Carlos V en 1521 o la revuelta de los catalanes en 1640.

Pues bien, el conflicto territorial que tenemos en la actualidad nace en esos lares temporales. Una problemática sociocultural que ha tenido un componente especial en guerras como la carlista y que con el paso del tiempo y tras el desastre de 1898, cristalizó en el “nacionalismo moderno” vasco, catalán y gallego. Estas circunstancias históricas añadidas más adelante a lo que supuso el golpe de Estado del general Franco y la imposición de un sistema nacional católico por 30 años, terminaron de aportar el sustrato necesario para lo que podríamos denominar la cuestión o problema territorial que vivimos en nuestro días.

TOTALITARISMO ESPAÑOL Y NEGACIONISMO DE LA PLURALIDAD TERRITORIAL

Tras el breve repaso histórico y siendo consciente del momento presente, me gustaría realizar un diagnóstico y evaluación sociopolítica del porque pienso como digo en el título de este artículo, que España la han roto y la siguen rompiendo los fachas. España la han roto los fachas, porque en primer lugar la forma en la que se llevo a cabo su conformación fue de la forma que fue y sí, muchos me dirán que en el pasado así obraban los reinos y potencias de la época, a lo cual y considero que muy adecuadamente yo les responderé, que existen mecanismos presentes como los Referéndums de autodeterminación o la lectura de la historia de una forma crítica, que pueden y deben llevar a subsanar ciertas heridas pasadas. En base a esto, me gustaría poner dos ejemplos que deberían de llevar a la reflexión; por un lado el Referendúm que se llevó a cabo en Escocia y que autorizó el gobierno del Reino Unido y por otro, el perdón y la autocrítica que realizó el gobierno australiano del genocidio que cometieron los colonos británicos contra la población autóctona del continente oceánico.

Poco más queda por decir por mi parte, pero sí mucho que reflexionar por parte de la izquierda española y de su derecha y extrema derecha. Como conclusión, me gustaría señalar que el problema territorial no se va a solucionar con más nacionalismo español, más represión, más cárcel o más aplicación de artículos bochornosos como el del 155. La cuestión territorial, se solucionará cuando los pueblos de este Estado puedan decidir su futuro libremente. Por su parte, el “españolismo” empezará a tener algún tipo de recorrido progresista, cuando pida perdón por sus crímenes históricos no solo en América, si no también en lugares como Nafarroa. Mientras que no haya un perdón claro y rotundo por parte de las élites españolas, mientras que no se haga un profundo análisis democrático por parte del PSOE y de Unidas Podemos, no podremos sentar las bases necesarias para construir un futuro digno y justo para los pueblos de Iberia. Sé que lo que pido es una quimera y lo sé, por las declaraciones que escucho día sí y día también en los medios de comunicación de políticos como Abascal, Sánchez, Casado y Arrimadas. Pero también sé, que el Brexit pese a sus rasgos reaccionarios, ha abierto una contexto sociohistórico que ha acelerado procesos de secesión desde la izquierda en lugares como Escocia, Irlanda del Norte o Gales. Este marco temporal, abre la puerta a que naciones sin organigramas políticos propios como Catalunya, Euskal Herriak, Galiza y otros pueblos más adelante en el Estado español, puedan exigir un nuevo estatus político. Un nuevo estatus, que sirva para repensar nuestra relación con la OTAN, la UE, la industria armamentística, la democracia representativa o la necesidad de caminar hacia una transición ecológica, es decir, empezar de cero para repensarlo todo. Me gustaría terminar con un párrafo que pretende englobar el espíritu que intenta transmitir este texto en su conjunto:

La democracia nace de lo cercano, de lo local, del bioregionalismo y de la relocalización del consumo y la producción y que duda cabe, que para la articulación de estos anhelos ecosociales, necesitamos de marcos más pequeños a nivel político que faciliten la gestión y la promoción de dichas pretensiones.

Iruñea, 19 de Mayo de 2019

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