España: Una camisa de Fuerza.

Son tantas las causas que han provocado la huelga europea, que la conclusión puede resumirse como una reacción a la aparición de un nuevo modelo de Estado capitalista, uno cada vez más dueño de nuestras  relaciones sociales y económicas y más empeñado en asegurarse una abundante mano de obra barata.

Reina la sensación de que detrás de las cortinas de preocupación tecnócratas, conservadores y liberales, se asoman sonrisas de complacencias; el gobierno español y Bruselas han dicho que no cambiarán su estrategia, es decir, que quienes tienen que cambiar somos nosotros. Es más, nos recriminan el que vivamos en el Estado del endeudamiento y nos dicen que tenemos que pasar al competitivo, ¿cuál será la diferencia?, quizá, en este otro la nueva regla sea el endeudarnos mejor hasta que surja otra burbuja.

Se me antoja que este nuevo Estado Capitalista es una especie de estado fascista, por lo menos en la intención de ralentizar los salarios obreros, enfriar  el sindicalismo, reforzar el monopolio económico a través de él, lograr la depauperización de los contratos laborales y, controlar el desarrollo educativo; en fin, creo estar seguro de que fuimos a la huelga porque no queremos ser la servidumbre de este nuevo modelo Estado.

Alemania, Bruselas y España, insisten en sus recortes aunque tropiecen continuamente con sus utópicas aspiraciones y, es la  misma Comisión Europea (CE) la que asegura que en 2013 Europa entrará en recesión, que el desempleo se mantendrá en el 9,5 %, que España será de los peorcitos, que las inversiones se cancelarán o retrasarán y que los créditos bancarios pueden paralizarse. ¿Si la CE lo ve así, cómo pueden aspirar a que el pueblo lo vea mejor?, otros quizás, en el caso de los españoles, pueden ser los signos positivos que el ministro de economía, Luis de Guindos, está viendo.

El problema de esta clase de políticos, es que están empeñados en hacernos entender que vivir, de vez en cuando, en crisis, es natural y, por ello el que la CE haya dicho que el riesgo de ser muy pobre en España ha crecido en 1,1 millones de personas en 2010, es algo que estamos obligados a aceptar y entender como una cuestión del destino, como lo será también el acelerar el aumento de la edad de jubilación.

La conciencia social, oponiéndose a la aparición de este nuevo Estado capitalista, es el fondo, porque la forma se la están dando aquellos cuando nos dicen que nos quedemos quietecitos porque damos mala imagen y porque si seguimos haciendo esto en lugar de tener 970.200 jóvenes, de hasta 24 años de edad y 4807.9 mayores de 25 años de edad, en el paro español, pudieran ser más y convertirse todos en desempleados de larga duración (1,7% en 2007 al 7,3% en 2010), perdiendo el derecho a tener un contrato de aprendizaje o un período de prueba de un año. Para ellos, esas formas no dan mala imagen.

La camisa de fuerza no hay que atarla a la espalda, con las dos manos libres el riesgo de ser más pobres, aun trabajando, es un hecho que empeoró del 19,5% en 2009 al 20,7% en 2010. Esto significa, para España, siguiendo a la CE, que no se ha avanzado hacia el logro del objetivo de reducir el número de personas con riesgo de pobreza y/o exclusión social en 1,4-1,5 millones.

A la gran mayoría le parece evidente que los ensayos económicos de los actuales líderes mundiales han demostrado su ineficiencia, y que sus números, a los que dan tanta significación propia, han sido incapaces de explicar las nuevas luchas de clases.

José Antonio Medina Ibáñez

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