España se la juega este domingo…. 1ª vuelta de la Supercopa Pueblos vs España

La Primera vuelta de la «Supercopa» que enfrenta a España con los pueblos que la integran se librará este domingo en las elecciones de Galizia y Euskadi

Si bien parece claro que el PP conseguirá una mayoría holgada en Galizia, en Euskadi el llamado «bloque constitucionalista» o españolista, para ser más sinceros, puede llevarse la mayor debacle de su historia.

Durante años, Euskadi ha liderado el proceso de ruptura del Estado español heredero del franquismo. La fuerte implantación de la izquierda aberzale ha sido siempre un espejo no solo para los «nacionalistas» de otros pueblos sino también para la izquierda anticapitalista.

Objetivo de una fuerte represión, el Estado centralista español no solo llevó a la cárcel a aquellos cuya «pertenencia» a ETA parecía comprobada sino también a centenares de ciudadanos por el simple hecho de ser «independentistas». Garzón, el hoy honrado «hombre progresista y de izquierdas» que tiene los huevos de defender a Assange, fue uno de los que más contribuyo a la represión definiendo el concepto de «ecosistema etarra», o lo que es lo mismo…. todo aquel que sea simpatizante de la izquierda abertzale es un etarra.

El Estado Español convirtió durante años a Euskadi en el gran enemigo de la «España» definiendo el concepto de «nacionalismo patriótico» como una manera de ir configurando a través de sus medios, propaganda y publicidad, un nuevo concepto (irreal) de la nación española frente a los separatistas insolidarios.

La ofensiva españolista en Euskadi fue el causante de las distintas crisis que ha vivido el partido de la clase media vasca, el PNV. Enfrontado a un debate permanente sobre su relación con España, el PNV estuvo a punto de provocar la primera ruptura del Estado con el llamado Plan Ibarretxe. La traición de la cúpula del partido dejando solo a ese dirigente nacionalista condujo a una importante sangría de militantes y simpatizantes y la pérdida de las elecciones frente al llamado bloque españolista.

Este domingo la primera vuelta.

Paradójicamente, Catalunya que siempre había mostrado la cara más pactista y negociadora frente a España ha arrebato en las últimas semanas el «protagonismo» de la campaña vasca. No solo eso, los posicionamientos y declaraciones de dirigentes del partido de la clase media catalana, Convergencia, han marcado la agenda de esta y de las gallegas, poniendo sobre la mesa cual debe ser el futuro de las relaciones de los pueblos con España,

Si bien Galizia, el bloque más españolista ganará las elecciones, se prevé un avance importante de las fuerzas de izquierdas y nacionalistas.

En Euskadi, algunos ven la posibilidad de que sea la izquierda abertzale la ganadora aunque todo parece indicar que sea el PNV quien se alce con el triunfo. Sin embargo, el «envite» catalán ha supuesto para este partido un mal trago que aún trata de digerir.

Presionada desde la izquierda por los abertzales y en su mismo terreno por CiU, el PNV se ha visto obligado a plantear alternativas soberanistas descafeinadas que no han gustado a sus militantes más radicales. En el caso de una hipotética victoria de PNV con Bildu en segundo lugar, los abertzales deberían esa misma noche al partido burgués a romper con España y avanzar hacia la soberanía… sumando a su voz a los miles de simpatizantes del PNV que desean un nuevo Estado.

En Catalunya, la segunda vuelta

Precisamente, ese es el temor que en la actualidad tiene CiU. Una victoria holgada obligaría a Mas a seguir adelante con su propuesta soberanista y a establecer un calendario para el referéndum durante los primeros meses de la legislatura.

Esa situación provocaría un importante enfrentamiento con las estructuras del Estado incapaces de abordar un debate democrático y con distintas propuestas al «independentismo». El Federalismo nadie se lo cree y el aparato del Estado apuesta por una mayor centralización.

Esa segunda vuelta será clave para que el Estado español avance hacía su modernización, sea con sus pueblos o sin ellos. La monarquía, el Estado fuerte y centralista o la libre voluntad de los pueblos impondrá la agenda política de los próximos mees combinado con la incapacidad del gobierno para hacer frente a la deuda si no es a base de más recortes y subida de impuestos.

Ese coctel puede provocar el estallido del Estado y la izquierda debe ser consecuente y capaz de evitar que de ese debate surjan opciones derechistas populistas con tintes fascistas para liderar esa España.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS