Escritos para jóvenes inconformistas (II) Malas elecciones

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LA CONSTRUCCIÓN DE LA PARADOJA

En  nuestros sistemas de gobierno  se elige al administrador político  como quien elige al capataz de una finca que  es  la nación, pero  en cuanto este toma el mando tiraniza a sus administrados que en realidad, -y esta es la inusitada paradoja-, son sus jefes reales y  no al revés, pues al administrador político, al gobernante , se le contrata en las elecciones para que ejerzan su papel de  administrador de los bienes y servicios públicos. Sin embargo,  el elegido  actúa invariablemente traicionando los programas con los que sedujo a sus votantes  y actuando  contra los intereses de  quienes le eligen  para defender a otros amos: los ricos en la sombra y a sus intereses privados.  Y da igual que los ricos sean altos jerarcas de  alguna iglesia, multimillonarios de la industria o las finanzas o mafiosos de la droga, del tráfico de armas o del  de seres humanos.

La otra cara de la paradoja

La  otra cara de la paradoja es que los administrados- los jefes reales, pero  sin derechos de ejercer su poder nada más elegir a sus candidatos- son los que pagan sus salarios, y además  los  del aparato represivo de  los uniformados, el de  clérigos, jueces  y lacayos  deformadores de opinión pública que ejercen como  los protectores legales  o voceros del administrador Estado o Gobierno.

La gente renuncia a su soberanía con su papeleta de votante. Pero esto es la democracia  formal actual, simbólica como el papel de un rey moderno,  y  de su famoso Estado de Derecho; una democracia que no es participativa, ni actúa en consenso con los pueblos; un Estado de Derecho que no cesa de privarles  precisamente de  derechos. Esto es la realidad de la vida pública mundial. Nos hallamos ante  superestructuras organizadas que se burlan  de una  voluntad popular descaradamente ninguneada o reprimida según convenga a este tipo de Estados aunque se oculten  bajo siglas como “popular o socialista”, que solo sirven para engañar  a ignorantes.

El Estado de Derecho es un Estado de Derechas.

Un estado de Derechas es un Estado controlado por los ricos. Hoy todos los del mundo, se llamen como se llamen, cumplen esta condición.

Aunque  la oposición  clásica izquierda- derecha va queriendo ser superada por minorías  ante la necesidad de acuerdos  que garanticen el bien común, hasta ahora estamos solo en los albores rudimentarios de una  conciencia del bien común y del rechazo global a una situación mundial intolerable que permite que el 1 por ciento de la población del Planeta imponga su voluntad y la pobreza al 99 por ciento restante. Mientras esto sea así, hablar de que vivimos en Democracia, Estados de Derecho, bajo el imperio de la  Ley, el Orden, o la Justicia no es más que una  burla cruel  y una tomadura de pelo a la ciudadanía.

Vivimos bajo libertad vigilada/controlada sujetos a leyes que no tenemos la opción de cambiar como ciudadanos y que elaboran personas que se dicen servidores  públicos a los que pagamos altos salarios, alto nivel de vida y privilegios miles que ellos nos niegan al resto, a pesar de que somos quienes les mantenemos. Algo digno de Kafka.

Bajo el imperio de los ricos

Por tanto, vivimos bajo el imperio de los ricos y no estamos protegidos ni seguros con ellos. En  caso contrario  se verían obligados a ser menos ricos o nada ricos  y eso es algo impensable en su caso, pues viven devorados por la codicia, la ambición de poder y el deseo de renombre. Su sueño es único y el mismo en todas partes: vivir de la energía física,  laboral, mental y espiritual de quienes son pobres por su causa: el resto.  Esta es la forma de vampirismo más refinada que ha sido concebida por las clases dirigentes del mundo visible, lacayos, a su vez, de otros entes invisibles que son sus amos reales a quienes sirven consciente o inconscientemente unidos todos con un solo propósito:  apropiarse de nuestra energía personal y espiritual si estamos en su misma frecuencia de vibración negativa.

Por tanto, no solo son culpables los ricos sino sus cómplices de otras clases sociales  egocéntricos como ellos.

Dado que  la energía negativa en forma de odio, envidia, codicia, violencia y otras lacras  es la que prevalece entre nosotros; dado que  pensar en contra del otro y para nuestro beneficio es tan frecuente,  el mundo está organizado no para el bien común sino para el bien de unos pocos que logran encumbrarse sobre el resto  con malas artes aprovechándose de sus debilidades. Así pues,  el foco de irradiación de la energía negativa en cada ser humano es el egocentrismo.

Egocéntricos poderosos  imitados servilmente, admirados y hasta votados por egocéntricos ciudadanos dominan la Tierra. Por ello, no son los ricos dominadores  los únicos culpables de la pobreza general, sino quienes quieren ser también ricos y poderosos y por ello les votan según una ley  espiritual que dice: “Lo semejante atrae a lo semejante”. Y aquí cabría decir: “los semejantes votan a los semejantes”.Y así nos va y así nos irá mientras no varíe  nivel de conciencia dominante que elige a las clases dominantes.

Albergo la esperanza de que el egocentrismo sea derrotado por el altruismo en el siguiente paso evolutivo de la humanidad  y llegue a ser impensable un mundo como el que hoy nos toca vivir; que sea posible  un mundo nuevo  donde el amor sea la fuerza dominante, pues no hay otra salida. Las demás son entretenimientos de tertulianos, pactos entre desiguales y componendas para solo cambien las apariencias,  como viene sucediendo desde tiempo inmemorial.

 

 

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