Esa UNASUR donde algunos signaron cobardías y temores

HACE MUCHOS AÑOS, en el sistema educacional público chileno era parte del mismo programar una hora a la semana para que los alumnos de enseñanza media tuviesen posibilidad de realizar un “Consejo de Curso”.

La idea, plausible y fructífera, no era otra que educar a los muchachos en materias de organización social, participación y liderazgo. Esos ‘consejos de curso’ avanzaban tomados de la mano con la asignatura de Educación Cívica, conformando una saga de actividades y aprendizajes que se condecían profundamente con la democracia institucional y la participación de los jóvenes –consciente e informada- en asuntos políticos.

Hoy, en Chile, programática y oficialmente no existen en el sistema educacional los ‘consejos de curso’ y tampoco la asignatura de Educación Cívica. Ha sido este untriunfo evidente de los inmorales y expoliadores que viven de la política diciendo ser servidores públicos, pero que en esencia y rigor se trata de lacayos serviles a patronazgosextranjeros y predadores o, en el mejor de los casos, empleadillos de amos empresariales procurando servir a sus feudales y a sí mismos con el esfuerzo de un país.

Precisamente son esos yanaconas quienes rápida y gratuitamente entregan a dominios foráneos los territorios de la nación que les vio nacer y en la cual lograron –no siempre con honestidad- amasar fortunas.

En Latinoamérica el paraco Álvaro Uribe es el mejor ejemplo de ello, y en categorías descendentes le siguen algunos conocidos representantes del bloque gobernante chileno, la Concertación de Partidos por la Democracia (¿?), encabezados por ‘eméritos’ dignatarios que siguen siendo aplaudidos y erigidos a niveles de deidades economicistas por parte del empresariado transnacional, como Ricardo Lagos, Karen Poniachik y Eduardo Frei Ruiz-Tagle…envidiados a más no poder por fascistas sin fronteras, derechistas insanables y clasistas de pura cepa inquisidora, entre otros: Sebastián Piñera y Carlos Larraín.

En la última reunión de UNASUR –mediática reunión realizada en Bariloche, Argentina- los latinoamericanos tuvimos la posibilidad de ver, en vivo y en directo gracias a las cámaras de TELESUR, la actuación de los mandatarios sudamericanos. Un fiasco. Casi un chiste. Tal vez un ‘consejo de curso’ de alumnos de 2º Año de Enseñanza Media hubiese sidomás productivo y menos alborotado.

Reconozco que me senté frente al televisor esperanzado en observar una verdadera clase magistral de diplomacia, de política en serio y de ardorosa defensa del sistema democrático institucional.

Quedé francamente defraudado. Al terminar la “cumbre” (¿?) de UNASUR en Bariloche comprobé una vez más&nbsp por qué el imperio yanqui nunca encuentra problemas de peso en este sector de América, o por qué jamás Washington siente temores ante la tan manida, falsa y espuria “unidad latinoamericana”.

¿Dónde está el punto neurálgico del tratado que firmó el presidente colombiano Álvaro Uribe con Estados Unidos de Norteamérica? ¿En qué puntos se centran los mayores peligros para el resto de las naciones del subcontinente?

La tan cacareada “democracia”, que todos los mandatarios lenguajearon cual si se tratara del Santo Grial, en Colombia hoy día –merced al mentiroso Uribe- se vino al suelo de un solo golpe, ya que nada puede ser más antidemocrático y menos soberano que permitir la existencia –dentro de la propia nación- de extranjeros actuando oficialmente al margen de las leyes y de la propia Constitución.

Álvaro Uribe, el rufián número uno del continente, abrió la puertas de la bella Colombia a miles de agentes “doble cero”, a miles de ‘James Bond’ que en esa nación tienen licencia pararobar, violar, matar y traficar a gusto y amaño, protegidos nada menos que por la mismísima presidencia de la república y cobijados por la impunidad total, ya que según se establece en el acuerdo de las siete bases militares, “ningún soldado, efectivo ni funcionario norteamericano que pertenezca a una de las bases podrá ser detenido, juzgado ni encarcelado en Colombia por sus tribunales ni por la aplicación de la legislación nacional respectiva, SEA CUAL SEA la acusación que el sistema colombiano de justicia y/o de policía pudiese haber realizado en su contra”.

Ese articulado, muy propio del imperialismo yanqui, echa por tierra toda la abundante literatura respecto de la tan manida defensa “de la democracia” que Washington acostumbra a airear fuera de sus fronteras cuando el empresariado transnacional -sito en USA-, &nbsp procura desesperadamente agenciarse territorios ajenos en los cuales existen recursos naturales indispensables para el mantenimiento del imperio.

Las cosas por su nombre…ya no hay una balanza con platillos que posean peso equivalente…los muros ideológicos cayeron el año 1989 y desde entonces el capitalismo norteamericano ha hecho tabla rasa con la mayoría de las naciones del planeta, explotándolas, invadiéndolas, minimizándolas. Para muchos de esos países pobres e invadidos, el terrorismo contra y/o dentro USA es la última trinchera.

Sudamérica, sólo en parte, se resiste a ser el próximo eslabón de la conquista armada que puedan ejecutar los asesinos de habla inglesa.

Únicamente Ecuador, Venezuela y Bolivia han levantado la voz y las decisiones para enfrentar la nueva arremetida imperialista hoy disfrazada de color negro en el Salón Oval.

El resto de las repúblicas sudamericanas (o republiquillas, según el criterio hollywoodense de Washington), dirigidas por mandatarios de criterios tibios y valentías ausentes (yanaconas tal vez de intereses transnacionales), prefirió hacerle una verónica taurina al asunto principal y firmar un documento que tiene gusto a nada.

Solamente mandatarios como Correa, Chávez y Morales se atrevieron a decir las cosas por su nombre y exigir para Sudamérica un trato digno por parte del imperio, el que, por cierto, jamás podría sobrevivir sin los recursos que obtiene de este lado del planeta.

En Bariloche, UNASUR, en general, realizó un vergonzoso ‘consejo de curso’ que, ojalá, nunca sirva de ejemplo para nuestros millones de jóvenes estudiantes, ya que luego de muchas tacitas de café, mates con y sin azúcar, dulces de leche argentinos y carnes a la parrilla, los mandatarios de las naciones sudamericanas decidieron firmar, en esencia y rigor, la siguiente deshuesada declaración:


Fortalecer a Suramérica como zona de paz, comprometiéndonos a establecer un mecanismo de confianza mutua en materia de defensa y seguridad, sosteniendo nuestra decisión de abstenernos de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial de otro Estado de la UNASUR.

– Reafirmar nuestro compromiso de fortalecer la lucha y cooperación contra el terrorismo y la delincuencia transnacional organizada y sus delitos conexos: el narcotráfico, el tráfico de armas pequeñas y ligeras, así como el rechazo a la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley.

– Reafirmar que la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación suramericana y en consecuencia la paz y seguridad en la región.
– Instruir a sus Ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa a celebrar una reunión extraordinaria, durante la primera quincena de septiembre próximo, para que en pos de una mayor transparencia diseñen medidas de fomento de la confianza y de la seguridad de manera complementaria a los instrumentos existentes en el marco de la OEA, incluyendo mecanismos concretos de implementación y garantías para todos los países aplicables a los acuerdos existentes con países de la región y extrarregionales; así como al tráfico ilícito de armas, al narcotráfico y al terrorismo de conformidad con la legislación de cada país. Estos mecanismos deberán contemplar los principios de irrestricto respeto a la soberanía, integridad e inviolabilidad territorial y no injerencia en los asuntos internos de los Estados; Instruir al Consejo Suramericano de Defensa, para que analice el texto sobre «Estrategia suramericana. Libro Blanco, Comando de Movilidad Aérea (AMC)» y realice una verificación de la situación en las fronteras y eleve los estudios resultantes al Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, a fin de considerar cursos de acción a seguir.

– Instruir al Consejo Suramericano de Lucha contra el Narcotráfico que elabore en forma urgente su Estatuto y un Plan de Acción con el objeto de definir una estrategia suramericana de lucha contra el tráfico ilícito de drogas y de fortalecimiento de la cooperación entre los organismos especializados de nuestros países.

En castellano simple, o en ‘manzanas’, los mandatarios sudamericanos firmaron un documento que podría castigar los efectos de la sombra de la luna sobre el lado norte del charco pantanoso de la pampa oeste. Vale decir, nada de nada.


Hoy, los pueblos de las naciones del subcontinente se encuentran en la más absoluta de las indefensiones gracias al entreguismo de gobiernos pusilánimes y cipayos que declinaron luchar por la independencia y soberanía de sus territorios, optando finalmente por entregar banderas, pendones e historia a los agresores de siempre…a sus verdaderos patrones y amos de lengua enrevesada.


Esta es la hora en que la izquierda, la verdadera, la popular, la de abajo, la trabajadora, la consciente, despierte por fin de su prolongada siesta y lance el grito libertario y cohesionador que alentará nuevos bríos a la sempiterna multitud de ciudadanos adictos a la verdadera libertad, a la verdadera democracia, a la unidad latinoamericana fraguada en las bases y no en las cúpulas proclives al entreguismo pusilánime.

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