Es tu culpa, sólo TU CULPA

El caso de Olvido Hormigos, que ha vuelto a salir hoy a la luz, más conocida como ‘la alcaldesa del video masturbándose’, me resulta muy violento. A propósito de violencia, este domingo 25 de noviembre, se celebró el día Internacional contra la violencia de género. Durante poco más de una hora Bilbao estuvo pintada de banderas moradas y de colores varios. Cierto es que cinco horas más tarde se tiñó de rojo y blanco durante dos largas horas y con un número bastante más elevado de asistentes. Pero eso es otro tema. Una pena. La vuelta atrás que sufre el tratamiento de la violencia de género en nuestro país es innegable. Tal retroceso acabará por hacer que desaparezca dicho término gracias al anteproyecto del Código Civil. Sin embargo, existen otros tipos de violencia con los que lidiamos día a día. El caso de Hormigos es un caso de maltrato mediático claro. Todavía, después de tres meses de que Pedro Acevedo, alcalde de Los Yébenes, difundiera un vídeo de la concejala, la siguen insultando en su pueblo. Los medios no han hecho más que condenar sus actos y no los del difusor del video ¿Cuántas veces han salido imágenes o robados de famosos siendo imfieles a sus parejas? Me refiero a famosos en masculino, hombres. A ellos no se les ha condenado. Se sabe que la concejala pensó en el suicidio al enterarse de la difusión. Finalmente decidió no dimitir, puesto que no había hecho nada que perjudicara su trabajo. 

Lo que es denunciable es la presión a la que esta mujer se ha sometido. Ha habido un culpable, y no es ella. Ella ha sido infiel, sí. Pero quien difundió el vídeo también. Y el delito no es la ‘infidelidad’, si no el hacer público algo privado, como es el caso de éstas imágenes. Curiosamente he tenido que oir como, indirectamente, la culpable de todo es ella: «qué tonta, mandar un vídeo así», «qué zorra, tenía marido», «que aprenda a elegir a sus amantes», «es que a quién se le ocurre», etc., etc. Todo lo posible para hacer que la culpable siempre sea una: Ella. Tú, sólo tú eres la culpable. Seguimos, en pleno siglo XXI, sin ser dueñas de nuestros propios cuerpos, ni de nuestra propia sexualidad. Yo también me pregunto a quién se le ocurre difundir un vídeo con un contenido tan confidencial a la vez que íntimo. Sólo hubo un destinatario, quien parece no ser, para el resto de las personas, el único culpable. Habrá quien piense que no esto no es violencia y que esta ‘zorra’ tiene lo que se merece. Si el infiel hubiera sido el hombre, la ‘zorra’ sería la difusora. Pobre, tiene familia, qué malas somos las mujeres. Sucesos como estos me hacen ser, aún más, consciente de lo que queda por hacer. Para más inri, las autoridades se están cargando todo lo que la lucha feminista ha conseguido hasta la fecha. Cuando nos peguen, nos intimiden o nos maltraten ya no será violencia de género. Sólo espero no volver a caer en el ‘crimen pasional’, por favor. Ya que no somos dueñas de nuestros cuerpos, de nuestros actos, de nuestras luchas, ni tan siquiera de nuestros coños, tampoco seremos dueñas de llamar a las cosas por su nombre.

Os estáis cargando la lucha de mucho tiempo y muchas tantas. Sin embargo, no nos cansamos. El feminismo no nos mata, nos hace más fuertes.

 

 

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