Venezuela. ¿Es posible otro “Caracazo”?

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La respuesta a dicha pregunta no es fácil; sin embargo es evidente que están dadas las condiciones para ello en Venezuela, en medio de una compleja crisis socioeconómica, que cada día afecta más y más a millones, hundidos en la pobreza y en la miseria. Crisis que es bien real y amenaza con un desenlace fatal a pesar de la defensa que del Gobierno “revolucionario” hace el historiador (colega) Juan Romero, autor del artículo ¿Un nuevo Caracazo?:

“Al leer lo que escribo, pudiera cualquiera decir que hay semejanzas preocupantes del ayer (1989) con el hoy (2015-2017). Mi respuesta diría que sí, pero no. Sí, en cuanto a la caída de los ingresos petroleros y el impacto que tiene sobre la actividad pública. Sí, en cuanto a la dependencia de calorías y proteínas provenientes de la importación alimentaria. No obstante, hay diferencias importantes en lo relativo al accionar de la gestión de gobierno. Hay sin duda una similitud, pues el precio del petróleo disminuyó, reduciendo la capacidad fiscal del Estado para realizar gestión pública, pero – y ahí radica la diferencia- en el hoy, la política del Estado ha insistido en la permanencia –con un gran esfuerzo fiscal- de las políticas sociales relativas al sector alimentario, salud, educación, trabajo, entre otros.

 

Se puede decir, que en ambos momentos la movilidad social y la protesta es elevada, pero como bien lo hemos demostrado, la protesta social en el período 1989-1998 tuvo su expresión en el impacto social y económico que produjo la política de ajuste neoliberal (privatización, reducción del tamaño del Estado, aumento de servicios, eliminación o reducción de programas sociales, entre otros), acumulando frustración, rabia y marcó el despertar político de los sectores excluidos e invisibilizados, por esas políticas neoliberales. Hoy, esos sectores están siendo afectados, en conjunto con la clase media, por una sistemática política enmarcada en acciones de Guerra psicológica, que desaparecen productos, acapara, especula y produce presiones sociales, como bien lo ha demostrado el detallado trabajo de la economista Pascualina Curcio Curcio , buscando con ello impulsar un clima de protesta social que desestabilice al actual Gobierno de Nicolás Maduro. En este aspecto, y como último elemento de esta comparación, las protestas sociales y colectivas de 1989, no tuvieron una direccionalidad política, por parte de los actores opositores del momento (los partidos de izquierda desde el MAS, Causa R, PCV entre otros); al contrario de lo acontecido hoy (2014-2017), cuando los actores opositores se encuentran detrás de la protesta (en términos de organización y movilización)”

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223426&titular=%BFun-nuevo-caracazo?

En primer lugar señor Romero, la inversión social de la administración Maduro sí ha disminuido considerablemente, tal como sucedió en tiempos previos a la rebelión de 1989. En cuanto a la alimentación, considérese que la disposición de alimentos subsidiados y regulados, mediante los famosos CLAP, es cada vez menor, y lo poco con lo que cuentan las masas es elaborado por el gran nacional y foráneo, generando en este último caso un gasto público que pudiera evitarse con el estímulo a la pequeña y mediana empresa nacional. Para colmo en los CLAP reina la corrupción y la exclusión (comida sólo para un pequeño porcentaje de los más pobres y para algunos enchufados). Respecto a la salud pues hay que advertir que en numerosos hospitales y ambulatorios no hay nisiquiera insumos básicos, como guantes quirúrgicos y jeringas. En lo relativo a la educación, téngase en cuenta que mientras las autoridades sostienen que a nivel público es gratuita, resulta que a partir del preescolar se pide a los estudiantes ciertas “colaboraciones” (en realidad se les exige) en dinero y en insumos, incluso lo más elemental. Y en cuanto al trabajo, debería saber señor Romero que las condiciones laborales-salariales en Venezuela son cada vez peores: despidos injustificados, sobreexplotación por parte del Estado y de los patrones privados, atrasos en los pagos y recortes en ciertos beneficios.

Por otro lado colega Romero, en el segundo párrafo que cito de su texto, usted hace referencia a las medidas neoliberales aplicadas por Carlos Andrés Pérez en 1989, y justamente eso es lo que ha estado haciendo la presidencia “socialista” de Maduro, con consecuencias terribles como la brutal liberación de precios (incluidos los de servicios públicos como agua y gas), la mega devaluación del bolívar, un gigantesco endeudamiento externo, la ocurrencia de recortes sociales-laborales, el arrodillamiento estatal ante el gran capital transnacional, entre otras. Entonces señor Romero, ¿hay o no las condiciones para un nuevo “Caracazo”?, ¿a estas alturas se puede considerar socialista al Gobierno de Maduro?, ¿lo fue su antecesor en el Gobierno nacional?

En realidad la posibilidad de que ocurra un nuevo “Caracazo” es bien alta, sólo que el pueblo no ha estallado masivamente (hay protestas pero no lo suficientemente masivas e intensas) por razones como las siguientes: a) El Gobierno de Maduro ha tenido la visión estratégica de ejecutar la mayor parte de la inversión social, con todo y la reducción presupuestaria, en el centro del poder, como es Caracas; b) la manipulación mediática ha sido permanente, en el sentido de que día y noche se bombardea al pueblo con la falsa propaganda de que si bien hay problemas económicos, no son tan graves, y que las autoridades “revolucionarias” trabajan duro para resolverlos, y así vencer la “Guerra Económica”; y c) la represión policial-militar a las masas ha desestimulado de alguna manera un gran levantamiento popular en toda Venezuela. El Gobierno nacional sabe de la difícil situación y de la ira progresiva del pueblo pobre, y por tanto ha desplegado un complejo sistema de vigilancia y control en el marco de la OLP (Operación de Liberación y Protección del Pueblo).

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