Eruditos profesores generadores de confusión.

José A. González Casanova es Catedrático de Derecho Constitucional y escritor[*]. En el diario PUBLICO del sábado 1/8/09 bajo el título ¿Socialdemocracia o Socialismo?, entre otras lindezas para justificar su “socialismo democrático”, dice estas que copio. Lo que me indujo a los comentarios que realizo a continuación.

“Suelen confundirse ambos términos desde que la experiencia neozarista del socialismo real soviético permitió a los socialdemócratas reclamar para sí en monopolio el verdadero socialismo”.

“Fue el renegado Karl Kautsky (como lo llamó Lenin) quien, como marxista, formuló el criterio, ambiguo pero certero, para juzgar una posible rendición de la izquierda. Cuando se haya logrado que la mayoría social anticapitalista alcance la mayoría política, habrá que proceder a la revolución de la mayoría, consistente en emprender unas reformas del sistema que acaben con él, no que lo fortifiquen”.

“Al caer el imperio moscovita, la derecha creyó innecesario seguir teniendo mano izquierda con el nuevo proletariado, ya inducido del todo al consumo a crédito. La socialdemocracia fue acusada, por si acaso, de “comunismo rosa” para desprestigiar una hipotética democracia socialista”.

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·El 11 de julio de 1919 en la Universidad Sverdlov, Lenin dijo a los estudiantes: “…el problema del Estado es uno de los más complicados y difíciles, tal vez aquel en el que más confusión sembraron los eruditos y filósofos burgueses”.

Si a aquella frase la añadimos lo que tanto Marx como Lenin dijeron sobre las características de la burguesía organizada como clase dominante, comprenderemos como esa clase social minoritaria tiene que configurar un Estado burocrático que responda a sus intereses, es decir, la burguesía organizada como clase dominante donde la mayoría social trabajadora es subyugada y alienada.

Con ese Estado “colgado del cielo”, como irónicamente Marx se dirigía a los reformistas, un Estado que pretendidamente está por encima de una sociedad dividida en clases sociales antagónicas, y menos antagónicas, además se divide a la población en sociedad civil y clase política, de forma que los ciudadanos deleguen su responsabilidad política en la llamada clase política, en partidos subvencionados por el poder capitalista encargados de administrar sus intereses. Prueba evidente son los partidos mayoritarios más subvencionados encargados de la alternancia del gobierno cuando estos se queman en su ejercicio al no poder solucionar los problemas reales de la mayoría social trabajadora. Ayer el PP, hoy el PSOE, mañana vuelta a empezar. Y no solo en España en el país “más democrático” dado su poder militar como son los EE.UU., ayer el Partido Republicano hoy el Demócrata, mañana Dios dirá lo bien que lo hace Obama para satisfacer a unos y seguir engañando a la gran mayoría. El juego de la alternancia para que nada cambie es histórico en los llamados países democráticos capitalistas.

Pero si los trabajadores se organizan como clase dominante, de abajo arriba, liberándose del trabajo enajenado capitalista, con una democracia directa y permanente, no delegada en la llamada clase política, entonces los trabajadores pueden administrar y controlar el poder político y productivo directamente, organizados desde los centros de producción y demás lugares donde realizan sus actividades sociales. Eligiendo de abajo arriba a los cargos electos a los niveles superiores de gestión.

Tanto Marx como Lenin no se inventaron las formas alternativas de poder de los trabajadores, si supieron ver las experiencias espontánea de los trabajadores con la Comuna de París en 1871 y del intento de soviet en Rusia de 1905 como las formas de democracia directa donde la mayoría social estaba organizada como clase dominante, como podían controlar y revocar a los mandatarios que eran elegidos por un mandato al que tenían que rendir cuenta de forma directa y permanente.

Desgraciadamente Lenin murió cinco años después del triunfo de la revolución, Stalin, el “hombre de acero”, nunca llegó a comprender el significado leninista del poder soviético, ni los que le siguieron los Jruschov&nbsp y cia, de esa forma el país que se llamaba soviético solo lo era de nombre el poder no lo tenían los trabajadores, lo tenía la clase dominante constituida en el PCUS, con intereses propios que estaban por encima de los trabajadores. Aquel socialismo burocrático tuvo que volver a la esencia del burocratismo donde los intereses de la nueva clase dominante se desarrollasen, libres de los condicionantes sociales del socialismo burocrático. Bastó que el borracho dijera que todos los obreros sería capitalistas y vivirían como tales. Los trabajadores no sentían propias las fábricas y por eso nada hicieron por defenderlas y evitar fuesen privatizadas.

Que razón tuvo Lenin al día siguiente del triunfo de la revolución cuando dijo que en Rusia no se daban las condiciones objetivas para que el socialismo pudiera mantenerse, tuvieron que pasar 70 años para que los errores estalinistas certificaran aquella frase. Pero Lenin a pesar de ese reconocimiento, del atraso económico, cultural y político de aquel pueblo de mayoría campesina, si confiaba en la capacidad del pueblo para aprender a administrarse, a desarrollar el poder soviético. Tal vez el error de Lenin fue el de confiar en que los países europeos, con una clase trabajadora más desarrollada hicieran la revolución y ayudaran a la joven revolución rusa. Pero es evidente que las tesis del renegado Kautsky sobre la revolución pacífica, pretendiendo perfeccionar el Estado y la Democracia burguesa fueron las que triunfaron y así nos va. Nada va a cambiar a pesar de la crisis sistémica del capitalismo en su fase imperialista que como nunca se evidencia con tanta claridad.



[*] http://blogs.publico.es/dominiopublico/1450/%c2%bfsocialdemocracia-o-socialismo/#comment-32472

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