Erdogán y la dictadura perfecta: Turquía suspende la Convención Europea de DDHH por el estado de emergencia

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El Gobierno turco ha anunciado la suspensión de la Convención Europea de Derechos Humanos mientras dure el estado de emergencia, decretado durante tres meses.

El vicepresidente del Gobierno turco, Numan Kurtulmus, ha explicado que la suspensión temporal de la Convención Europea de Derechos Humanos se hará «como en Francia», en alusión a las medidas tomadas en ese país por la declaración del estado de emergencia por los atentados de París y Niza.

En declaraciones a los medios en Ankara, Kurtulmus ha dicho que el Gobierno tiene como objetivo que el estado de emergencia se prolongue durante 40 o 45 días y no los tres meses anunciados ayer por el presidente, Recep Tayyip Erdogan.El jefe del Estado afirmó que la declaración de emergencia busca «asegurar la democracia» y localizar a los responsables de la intentona golpista del pasado fin de semana.

En ese sentido, Kurtulmus ha asegurado que la declaración del estado de emergencia no significa la aplicación de la ley marcial y ha dicho que los ciudadanos no se verán afectados.

«El derecho de reunión y manifestación no serán cancelados. No va a ver toque de queda, no habrá ningún retroceso en los avances democráticos», ha indicado el viceprimer ministro.

Además, ha prometido que el Parlamento «estará abierto y funcionando».

Ha vuelto a culpar del intento de golpe de Estado al clérigo Fethullah Gülen, del que ha dicho dirige una «organización terrorista».

«Su objetivo no era un golpe de Estado. Era matar al presidente Erdogan y conducir al país a una guerra a largo plazo con Siria», ha manifestado.

Erdogan decreta el estado de emergencia durante tres meses

El Consejo de Ministros ha declarado el Estado de Emergencia (OHAL) en todo el territorio turco, por tres meses, considerando que la amenaza golpista sigue latente. El presidente Recep Tayyip Erdogan anunció la medida, que entre otras cosas permitirá a las autoridades restringir la libertad de movimiento, como forma de “proteger nuestra democracia en este tiempo difícil”. En el pasado, esta controvertida norma se decretó para combatir a la guerrilla kurdoturca PKK.

Antes de ser oficial, el Parlamento turco tendrá que aprobar la medida por mayoría simple. Esta podrá extenderse en el futuro. Aunque el Presidente matizó ante los medios que este “no chocará con la democracia”, la preocupación cundió entre los turcos, especialmente la población kurda, por el sufrimiento de los civiles en el sureste del país. Allí se declaró entre 1987 y 2002, quince años durante los cuales se denunciaron miles de desapariciones y serias violaciones de derechos humanos.

Por el momento, no se han detallado qué medidas específicas supondrá esta declaración, efectiva al invocar el artículo 120 de la Constitución turca – redactada por la junta golpista de 1980. En Turquía, el Estado de Emergencia permite limitar los horarios de permanencia en espacios públicos, prohibir las concentraciones, extender poderes a las fuerzas de seguridad sobre los registros a personas y vehículos, censurar información y exhibiciones e incluso suspender contratos laborales.

El Consejo de Seguridad Nacional (MKG), que concentra a la cúpula militar y política del país, se reunió ayer durante cinco horas, de forma extraordinaria, por primera vez tras el golpe de Estadoque costó 448 vidas en Turquía. Luego, Erdogan presidió el encuentro del primer ministro Yildirim con sus ministros. Era ya de noche, y a mitad del encuentro el jefe de Estado salió del salón para protagonizar una jugosa entrevista con el canal catarí al Jazeera.

En ella, sorpresivamente, Erdogan reconoció “fallos” de los servicios secretos turcos (MIT) en la antesala de la fallida asonada. Lo ejemplificó asegurando que supo de ella gracias a su cuñado, y que al principio “no quise tomármelo en serio. […] Pero adoptamos las medidas necesarias tras confirmarlo por la Inteligencia y algunos canales más. […] Entonces fuimos a Istanbul desde Dalaman”, explicó. El Presidente escapó por los pelos de un comando que trató de capturarlo en su hotel de veraneo.

Erdogan volvió a insistir en Al Jazeera de la maquinación de su ex aliado y archienemigo, el teólogo Fetullah Gülen, en el intento de derrocar el gobierno del islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP). Añadió la posibilidad de que países extranjeros estuviesen implicados, pero no nombró a ninguno. Gülen reside desde 1999 en Pensilvania, EEUU. Ankara ya ha enviado a Washington cuatro dosieres con presuntas pruebas de la autoría del teólogo, y su próxima petición de extradición augura fricciones.

Mientras arremete contra Gülen, con quien estuvo aliado en el pasado – período durante el cual fieles al predicador se infiltraron en la maquinaria del Estado turco – Erdogan prosigue con la mayor limpieza de funcionarios de la historia republicana. El Consejo Supremo de Educación prohibió ayer a los académicos turcos viajar al exterior por motivos laborales. Algunas universidades emitieron órdenes, a sus empleados que se hallaban fuera de Turquía, de regresar al país.

El sector educativo, una parte importante de cuyo negocio los gülenistas en forma de universidades, escuelas y centros educativos privados, es uno de los más purgados. 626 instituciones académicas fueron cerradas. 21.000 maestros de enseñanza privada han perdido su trabajo y 15.200 funcionarios de Educación han perdido su trabajo. Este año, además, se han aplazado las oposiciones a maestro, cuya realización estaba prevista para este agosto.

Ayer se presentaron cargos contra 99 almirantes y generales, que conforman un tercio de estos cargos en las Fuerzas Armadas de Turquía (TSK), por su presunta participación en el golpe de Estado fallido. El Lugarteniente Coronel de Infantería Levent Türkkan, mano derecha del jefe del Estado Mayor Hulusi Akar – capturado y torturado durante la asonada -, apareció en los medios, junto a fotografías que indicaban maltrato físico, junto a una confesión de pertenencia al grupo de Gülen.

Otro de los arrestados más destacados ayer fue el coronel Ali Yazici, asesor militar del mismo Recep Tayyip Erdogan. Se une al coronel Muharrem Kösë, señalado como director del golpe fracasado junto al ex comandante general de la Fuerza Aérea turca Akin Öztürk. Más de 6.000 soldados han sido detenidos. Justicia anunció ayer el arresto de dos jueces del Tribunal Constitucional. Defensa, la suspensión de 262 jueces y fiscales militares, como parte de una investigación interna.

La entrevista de Erdogan con Al Jazeera, en directo y con intérprete, contó además con una crítica al ministro de Exteriores francés, por cuestionar una posible erosión democrática tras el golpe. “Métete en tus asuntos”, le dijo. El líder turco, cuya imagen sale reforzada tras el fracaso de la intervención militar, subrayó, evidenciando su desdén hacia las críticas en la prensa, que “nunca he sido anti medios, pero la libertad de expresión no debería ser usada como un arma”.

Foto: Comparecencia de Erdogan tras reunirse con su gabinete de ministros. (Adem ALTAN/AFP)
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