[Entrevista] “Uno de nuestros objetivos es llevar a los medios el maltrato animal en la ganadería industrial”

Por Ruth Toledano

Tras más de diez años realizando investigaciones en granjas de explotación animal, Javier Moreno, director internacional de Igualdad Animal, se infiltró con Jordi Évole en la granja porcina ‘Hermanos Carrasco’

Esa granja murciana era proveedora de carne de cerdo a la macroempresa cárnica El Pozo, cuyos productos ya han sido retirados de varios supermercados europeos.

Una de las principales líneas de trabajo de Igualdad Animal durante una década ha sido llevar la realidad de las granjas a los telediarios y programas de máxima audiencia.


Llevas años infiltrándote como activista en granjas de explotación animal y diriges Igualdad Animal. ¿Esperabas que algún día se llegaría a visibilizar esa realidad en un programa en prime time y que te acompañaría alguien como el periodista Jordi Évole.

Una de las líneas de nuestro trabajo durante más de una década ha sido llevar a los medios de comunicación de masas el maltrato animal en la ganadería industrial. Visibilizar el problema es esencial para conseguir que se generen cambios en la sociedad. Con cada reportaje de investigación que hemos conseguido que vean millones de personas, hemos ido creando debate sobre el trato que reciben los animales.

Hemos aparecido en varios programas en prime time durante estos años denunciando los abusos de la ganadería industrial. Nunca olvidaré  el programa sobre desobediencia civil de Diario D, con Mercedes Milá, en el que nos acompañaron a una granja industrial de gallinas y que causó mucho revuelo en su momento. Tengo un recuerdo muy especial también del reportaje Vida y muerte de un cerdo español, que hizo Henrique Mariño, uno de los primeros periodistas que nos acompañó en una investigación. Recientemente, también  Diario Vice nos acompañó a una granja y el programa Teleobjetivo de TVE dedicó un especial a nuestro trabajo de investigación.

El hecho de llevar tantos años realizando estos reportajes nos ha convertido en referente para los medios cuando quieren tratar esta temática, y cuando nos llamóSalvados nos implicamos al máximo porque éramos conscientes del impacto que iba a tener un programa de denuncia de Jordi Évole sobre la industria de la carne.

Sin embargo, los medios de comunicación han estado al servicio del poderoso lobby de la carne. De hecho, los principales periódicos en papel publicaron después del programa de Salvados la misma página completa de publicidad de Interporc. ¿Os costó convencer a Évole para hacer un programa con el que se enfrentaba a ese poder?

Fue Salvados quien nos contactó y quien nos indicó que estaban haciendo un reportaje sobre la industria cárnica. Desde el primer momento nuestra implicación fue total, ya que éramos conscientes de la importancia de que un programa como Salvados pusiera el foco en las sombras de una industria tan hermética y tan poco cuestionada en los medios generalistas.

Una de las mayores revelaciones de este reportaje ha sido precisamente comprobar el poder de este lobby, que alcanzó su momento álgido con la ministra Tejerina defendiendo los intereses del sector, sin siquiera haber visto el programa.

En otros países europeos es la televisión pública quien pone en jaque a grandes empresas con reportajes de este tipo. En nuestro país rara vez podemos verlo y en este sentido hay que agradecer a Salvados su vocación pública. Seguramente este haya sido uno de los programas por los que más presión han sufrido, ya que estaban señalando a un gran anunciante de La Sexta. En un contexto en el que los medios están tan atados por los poderes económicos, el reportaje de Jordi Évole sobre la industria de la carne es un ejemplo de periodismo íntegro y valiente.

¿Cómo escogisteis la granja ‘Hermanos Carrasco’, en la que entraste con el equipo de Salvados?

Cuando nos contactó Salvados, teníamos indicios de varias granjas en las que se estaban cometiendo abusos extremos y decidimos visitar una de ellas con Jordi Évole y su equipo. Lo que vimos nunca lo olvidaremos.

El Pozo acusa a Igualdad Animal y a Jordi Évole de “un desproporcionado e injusto ataque”. ¿Es una excepción lo que encontrasteis en esa granja?

En más de una década investigando granjas y mataderos podemos decir que el maltrato animal es inherente a la ganadería industrial. Son prácticas legales las mutilaciones sin anestesia o mantener durante meses a animales en jaulas tan minúsculas que no pueden ni darse la vuelta.

En 2010 en España  presentamos la mayor investigación en Europa sobre la industria porcina. Dos años de trabajo en el que documentamos 172 granjas en 10 comunidades. También investigamos granjas premiadas por el sector, encontrándonos algunas de las escenas más terribles de maltrato y abuso.

La ganadería industrial es un infierno en vida para los animales. Dicho esto, también podemos afirmar que la granja que investigamos con Jordi Évole es una de las peores que hemos visto en nuestra vida.

Aseguras que después del programa de Salvados sobre la industria cárnica “nada volverá a ser igual”. ¿Qué crees que cambiará en ese sector?

Todavía es pronto para conocer el impacto real de este programa, pero creo que no es arriesgado afirmar que nada volverá a ser igual por varios motivos. Por un lado, el debate que ha generado y sigue generando es histórico. Supone un punto de inflexión porque millones de personas están reflexionando sobre las problemáticas de la industria de la carne. En dos semanas no han parado de generarse noticias al respecto, y el impacto continúa.

El maltrato animal y el impacto medioambiental de la ganadería es algo que está ganando peso en la agenda pública y eso inevitablemente tendrá impacto en el sector. Las empresas van a tener que adaptarse a estos nuevos escenarios y realizar cambios que ya les está demandando la ciudadanía.

Como decías, la propia ministra Tejerina salió de inmediato en defensa del sector. ¿Crees que prosperará la denuncia que Igualdad Animal ha interpuesto contra El Pozo?

Hemos interpuesto una querella contra los dueños de la granja y contra Cefusa. Vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para que prospere y se diriman todas las responsabilidades. Pero comprobando las relaciones que existen entre este lobby y el poder político, y todos los intereses que hay en juego, lo cierto es que va a ser complicado.

¿Crees que el sector cárnico y los poderes que lo apoyan se preparan para una ofensiva represiva contra el movimiento en defensa de los animales?

No es algo que descartemos. También es posible que me ataquen a mí o a Igualdad Animal, ya que estamos en el punto de mira. Desgraciadamente no sería la primera vez que sufrimos ataques por poner en jaque los intereses de industrias poderosas. La buena noticia es que cada día hay una mayor masa social que está en contra del maltrato animal y que está de nuestro lado.

¿Ha podido estimar Igualdad Animal el impacto social del programa en España, en el sentido de que haya impulsado a los consumidores a un cambio de hábitos?

Estamos recopilando datos y analizando esas cuestiones. Sin duda esta clase de reportajes tienen impacto en la actitud de los espectadores respecto al tema tratado. Por poner un ejemplo, en España, en el 2006, un 71% de los ciudadanos opinaba que el bienestar y protección de los animales de granja era «importante» o «muy importante».  Diez años después la cifra ha subido hasta un 94%. No me cabe duda de que la exposición que hemos hecho durante estos diez años de trabajo en los medios de masas ha influido en este cambio.

 En Bélgica y Alemania ya están retirando productos El Pozo de los supermercados. ¿Qué valoración haces de ello?

Gracias a estas decisiones y la repercusión que han tenido, hemos visto cómo El Pozo ha dado un giro en su gestión de la crisis y finalmente ha cortado relaciones con la granja investigada. Esperemos que atiendan a  las demandas de cientos de miles de personas que les requieren una estricta política de bienestar animal para que ese brutal abuso no se vuelva a producir.

En tus investigaciones clandestinas siempre has encontrado el mismo horror para los animales. ¿Crees posible que todas las granjas españolas lleguen a respetar la legislación europea sobre bienestar animal?

Partiendo de la base de que el maltrato animal es inherente a la ganadería industrial, sí creo posible que se den avances en la industria para reducir el sufrimiento extremo de millones de animales. Por ejemplo, acabar con el corte de dientes, de rabo y la castración sin anestesia en la industria porcina es algo posible y si podemos acelerar que esa cambio llegue, bienvenido sea.

En el caso de que fuera posible respetar la legislación europea sobre bienestar animal, ¿cómo afrontaría el futuro de la explotación animal una organización antiespecista como la que diriges?

Afrontamos el futuro precisamente incidiendo en el presente, con distintas líneas de trabajo a distintos niveles. La línea de concienciación social es muy importante, y seguiremos haciendo pedagogía sobre la necesidad de un cambio de modelo alimentario, que deje de utilizar a los animales como mercancía, apostando por un nuevo modelo más sostenible, solidario y eficiente basado en las alternativas vegetales.

Seguiremos yendo a universidades a concienciar con nuestros proyectos educativos y publicando libros y documentales para ayudar a las personas a reducir el consumo de productos animales y derribar mitos inculcados en esta ‘cultura de la carne’.

Y mientras trabajamos poniendo semillas para lograr estos cambios individuales, no podemos olvidarnos de los animales que están sufriendo ahora mismo. Por eso creemos que es necesario conseguir cambios en las leyes o en las políticas empresariales que acaben con las prácticas más crueles de la ganadería industrial, reduciendo el sufrimiento extremo que padecen millones de animales hoy en día.

La visión de Igualdad Animal es un mundo donde los animales sean respetados y protegidos, y seguiremos trabajando día a día para lograrlo.

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