Entrevista sobre la lucha del metal en Pontevedra: “Marcando el camino de la lucha”

Las grandes movilizaciones en torno al logro de un convenio favorable están poniendo en movimiento a miles de trabajadores por las calles y fábricas de toda Pontevedra, y en Vigo con especial virulencia.

Siendo, dentro del sector del metal, los obreros del naval los que están a la vanguardia histórica de la lucha (recordemos fue este proletariado el que llevó a cabo la conocida como la “Huelga general revolucionaria” del año 1972) y que están animando y empujando a todos los demás sectores a la pelea –que se hayan más atomizados, en decenas de pequeñas empresas-.

De ahí, que la patronal del metal intente –junto a los sindicatos amarillos y la policía- conseguir un convenio más dividido (hoy, el convenio del metal representa a más de 25.000 obreros) para imponer extremas condiciones precarias a todos los trabajadores.

Nos sentamos en una cafetería de la hoy convulsa Vigo –una sucursal bancaria enfrente mismo tiene los cristales rotos y en la pared de la cafetería hay una pintada con la hoz y el martillo que dice “Marcando el camino de la lucha” con Luís, uno de los huelguistas del naval en lucha.

Aún del habitual silencio de la prensa sobre las luchas obreras, varios días la propia televisión ha tenido que reflejar las barricadas, sabotajes que estáis llevando a cabo…

Y es que ya llevamos 15 jornadas de huelga… Desde la primera jornada de lucha, miles de trabajadores salen a la calle. La ciudad está quedando bloqueada por cortes de tráfico y barricadas, donde los enfrentamientos con la policía son constantes. Ante esta lucha de clases, la población toma posiciones y se crea una dualidad, las dos posiciones enfrentadas: por una banda los cívicos, los que tragan con el discurso de los politicastros “demócratas”; y por supuesto, todo lo que significan las instituciones “democráticas” (ayuntamientos, Xunta de Galicia, patronal, prensa, televisión, radio, etc.) con toda la ralea de autoridades que de una o otra forma repudian la lucha consecuente de los obreros. De la otra parte, los miles de obreros en lucha y la población trabajadora que no comulga con las ruedas de molino de su “democracia” explotadora y que están apoyando la huelga.

En todo este periodo de tiempo, relativamente corto, la huelga pasa por varias fases, por definirlo de alguna manera, pero se ajusta a la realidad de combate que pretendíamos. Las primeras semanas fueron de dos días de huelga por semana. Después huelga general en todo el metal, y ahora indefinida. Dentro de este carácter indefinido, los sindicatos aplican tácticas de trabajar de 7 a 9 de la mañana y de 1 a 3 del mediodía para no perder todo el sueldo y así hacer frente a la larga prolongación de la huelga; también para producir caos en la producción de los astilleros,demás empresas medianas y pequeñas, y obligar a los esquiroles y vagos, ante la huelga, a que tengan que acudir a la fabrica y no quedarse en casa.

Se está tratando –no hay más que visionar los vídeos en Internet- de una lucha radical, que incluso ha superado a los propios sindicatos…

En la realidad del conflicto se dan dos aspectos: por un lado los sindicatos con sus métodos de lucha limitados y su discurso timorato y reformista a más no poder, eso sí, con algunos destellitos de consecuencia, pero más bien pocos y de una forma obligada, patética me atrevo a calificarla, pues lanzan grandes declaraciones y en la práctica vuelan corto, como las gallinas, creando en los obreros una sensación de impotencia que les lleva a decir: “estos nos vuelven a traicionar” “toda esto para dejarnos en la estacada”.

Por otro lado la lucha en la calle de los obreros, que de una manera consecuente se enfrentan a la policía y gritan consignas por el convenio y denuncian a la patronal por explotadora. Está destacando la juventud obrera de los astilleros. Barricadas, saltos por toda la ciudad, cortes de tráfico que ponen en jaque a la policía, sabotajes contra los empresarios más destacados en la explotación, bancos… Incluso el astillero de Barreras, por varias veces, lo convirtieron en auténtica fortaleza, donde la policía se tuvo que retirar sin poder tomarlo ni desalojarlo.

Sin duda, es una lucha de clases importante, no solo para la clase obrera gallega, si no para la del resto del Estado, y marcará el camino a seguir en la profunda crisis capitalista en la que nos han sumergido.

Las posiciones están enfrentadas y a esta altura del conflicto se necesita un paso más: que los sindicatos vendeobreros, como instrumentos en manos del Estado -siendo los “apaga fuegos” de los conflictos y respuesta radical-, ya no nos valen.

Todo lo que se salga del pacifismo conciliador es condenado por ellos, y en una de las asambleas, un compañero dijo con mucha razón: “Ya no se diferencian de todo lo que representa la basura “democrática””. La realidad es así de tozuda y nos está diciendo que hay una lucha en la calle por una parte, y los discursos “oficiales” defendiendo su sacrosanta explotación por otra.

¿Qué métodos de expansión de la lucha se están empleando?

Hay que extender el apoyo y la solidaridad a toda la población trabajadora, hacer cajas de resistencia económica, junto a los sabotajes legítimos contra los explotadores. Un destacado explotador decía en la prensa burguesa estos días que a estas alturas del siglo XXI no tiene sentido arreglar las cosas con violencia; se le olvidó decir que, en este siglo, se sigue explotando igual que en los anteriores: precariedad, contratos basura, 12 horas de trabajo, sueldos de miseria, “accidentes” laborales con miles de trabajadores muertos. Y todo ello con ganancias de plusvalía máxima. ¿¡Todo esto sí tiene sentido en el siglo XXI!?

Se está elevando la lucha por el boicot contra las instituciones que defienden la explotación y la represión; en definitiva, que la lucha de los obreros no quede aislada y como un mero problema puntual, pues se ventila mucho, el futuro de nuestros hijos.

¿Cuál es la situación actual?

La huelga continúa, el pasado jueves día 25 de junio los sindicatos se han visto forzados a convocar huelga general en todas las fábricas de Pontevedra. Y los gritos en dicha huelga fueron contundentes. Los obreros gritan: ¡lume, lume! (fuego), ¡policía, asesina!, ¡Convenio del metal solución!, ¡si esto no se amaña, caña, caña, y si esto no se arregla, guerra, guerra!

La lucha continúa. Los obreros, por miles, seguimos en la calle contra toda una fuerza de represión por parte de la policía con más de 500 efectivos, junto a los de paisano, para llevar a cabo detenciones y así criminalizar la lucha del metal. Apoyémoslos y extendamos la solidaridad por todo Vigo trabajador y combativo; contra toda la canalla de politicastros y vendeobreros.

Ayer, lunes 29, se ha iniciado la marcha a pie desde Vigo hasta Compostela, donde al llegar, se manifestarán en frente a la Xunta de Galiza. Han partido varios cientos de trabajadores y solidarios. Marcando el camino de la lucha.

amnistiapresos.blogspot.com

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