Publicado en: 25 octubre, 2018

Entrevista a la Unione Sindacale Italiana (USI): “En Italia no se aprecian cambios reales positivos”.

Por José Luis Carretero Miramar

Al hilo de un encuentro este verano en Roma entre militantes de Solidaridad Obrera y de su organización, entrevistamos a Giuseppe Martelli, representante de la Unione Sindacale Italiana (USI), sindicato autogestionario que forma parte de la Coordinadora Roji-Negra Europea, junto a organizaciones españolas como la propia Solidaridad Obrera o la Confederación General del Trabajo (CGT), así como a sindicatos de otros lugares de Europa.

¿CÓMO ES EN ESTE MOMENTO LA SITUACIÓN SOCIAL EN ITALIA?

La crisis económica mundial, de la cual, Italia no ha salido completamente, las dificultades en el terreno laboral, el factor de la inmigración desde África y desde Oriente Medio, junto a las carencias estructurales no resueltas (incluso agravadas) de los gobiernos precedentes, han despertado el miedo en una clase social media-baja, empobrecida en gran medida por los efectos de la crisis económica y financiera, que ha optado por dar un giro en la elección política.

El ascenso del Movimiento 5 estrellas (representante de las pequeñas empresas, de las corporaciones, de las asociaciones profesionales y de autónomos, de profesionales liberales) junto a la LIGA (representante de una clase trabajadora y de sectores obreros, asustados por los efectos dañinos de la crisis y de la inseguridad social, así como de una derecha latente desde siempre y presente en nuestro país), han permitido la gestación y el posterior éxito de un gobierno que es de facto, de centro derecha.

Todo esto hay que enmarcarlo en un momento de gran dificultad por la situación social, en donde no se aprecian cambios reales positivos, sino solo promesas electorales que no pueden llevarse a cabo sin aplicar grandes recortes en las partidas sociales, como en educación, en sanidad o en investigación científica. Todo esto se ve agravado por la privatización reciente sobre sectores estratégicos y obras de relevancia pública (ver la propuesta de una “renta básica” que se financiaría con maniobras de recortes en servicios y sectores sujetos a inversión pública, con el objetivo de satisfacer a una parte del electorado del gobierno actual).

Nos hallamos ante una campaña electoral del M5S y la Lega, que parece no acabar nunca, con declaraciones y promesas que distraen la atención de la población de las clases obreras, hacia objetivos poco creíbles, que reflejan la imagen del gobierno y el parlamento actuales.

¿Y LA SITUACIÓN DEL MUNDO LABORAL?

Con una crisis económica y financiera de la que Italia no ha salido, las dificultades en el terreno laboral han aumentado. Además de por la abolición del artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores (ley 300 1970, de la aplicación de los principios y de la libertad constitucional en los lugares de trabajo), sustituido por una nueva redacción desde el 2015 (con la abolición de una garantía en los despidos) y de la ley llamada “jobs act”, ley 183 del 2014, esta última aprobada por el gobierno de centro izquierda de Renzi, que junto a otras leyes, han tenido el efecto material de reducir derechos y garantías consolidadas, debilitando la capacidad de la parte más vulnerable del mercado de trabajo, dividiendo a los trabajadores entre una franja cada vez más exigua de “asegurados parcialmente”, que se nutre no solo de jóvenes, sino también de trabajadores y trabajadoras a los que se les aplican pocas garantías y máxima flexibilidad, ya sea en la entrada al mundo laboral, con contratos con condiciones diversificadas y menos derechos, como en la fase de finalización del trabajo, con un aumento enorme de la precariedad y de los contratos a tiempo parcial. No hay que olvidar tampoco el efecto asociado a una competitividad muy acusada por los puestos de trabajo, tanto a nivel generacional, como de género (con fuertes limitaciones y disparidad de tratamiento en lo económico, salarial y en derechos laborales hacia las mujeres), con una campaña gubernativa y mediática, alimentada desde la intolerancia, el odio social y la discriminación racial.

Se están verificando en la actualidad despidos masivos en fábricas y empresas, incluso de grandes dimensiones (en muchos casos privatizaciones), con una gran deslocalización de sitios y sectores productivos y de pérdida ocupacional, que se dirige hacia países cuyos costes laborales y salarios son más bajos, lo que se traduce en tener menos garantías, mayor empobrecimiento y una debilidad de las estructuras de lucha sindicales. Son fenómenos a los cuales, el sindicalismo clásico confederal no ha sabido oponerse debido a la falta de espíritu de combatividad de sus grupos y dirigentes, o no ha querido luchar por la promesa de futuras inversiones o proyectos de desarrollo gubernamentales sin concretar.

Existen aún sectores y situaciones de resistencia, casi todas guiadas por el sindicalismo de base o auto-organizado, como nuestra USI, que sin embargo no están capacitadas para cambiar esta situación caracterizada por un marcado y permanente conflicto social. Son luchas y movilizaciones de “resistencia” o de “supervivencia”, pero no de avance social y emancipación.

¿QUÉ COSA SE PUEDE ESPERAR DEL NUEVO GOBIERNO RESPECTO A LA SITUACIÓN DE LOS TRABAJADORES?

A pesar de tantas promesas, las expectativas no conducen a una valoración positiva, visto que las fuerzas políticas ahora en mayoría en el gobierno de Italia, no han hecho ningún movimiento de ruptura con los intereses de las multinacionales y los grupos de poder ya existentes, económicos y financieros, que tienen una fuerte relación con las anteriores coaliciones de los gobiernos de centro izquierda.

La actual coalición M5S-Lega, a pesar de representar a los intereses de otros poderes y grupos, está en estos momentos manteniendo de hecho los contactos con las grandes empresas, con el gran capital internacional y con los sectores de poder ya existentes. Solo en alguna situación especifica, y por cuestión de imagen, más que de resultados concretos, las fuerzas políticas en mayoría, Movimiento 5 estrellas (M5S) y la Lega (Liga Norte), aparentan que se esté llevando a cabo el cambio con el que consiguieron consenso electoral y crédito político. Pero son operaciones de pura imagen propagandística, sin efectos reales y concretos a favor de las clases trabajadoras, siempre sin ningún punto de referencia con los valores establecidos en la tradición del movimiento obrero, o con los sectores populares más asustados y en busca de seguridad debido a la ruptura de los mecanismos de solidaridad social.

Un ejemplo ha sido el voto en el Parlamento, con una mayoría de M5S-LEGA, contra el restablecimiento para todos los trabajadores de los mecanismos de garantía en los despidos que recogía el articulo 18 de la ley 300170 (Estatuto de los trabajadores), o la abolición de las leyes del gobierno Renzi, como los jobs act y de otras leyes pésimas del gobierno de centro izquierda del 2014-2015 (como la ley de reforma de la escuela pública del 2015, la n107, llamada “la buena escuela de Renzi”, que de bueno tenía poco o nada.

En todas estas ocasiones, mientras en campaña electoral se prometían cambios radicales o al menos la revisión o la abolición de estas leyes, adquiriendo así votos y consenso para vencer las elecciones, a la hora de votar en el Parlamento, la mayoría M5S-LEGA, han incumplido las promesas, manteniendo intactas estas leyes, permitiendo los recortes sobre los derechos de quien trabaja, menores garantías y diferencias salariales y dejando todo como estaba antes.

Además del tema de las pensiones y de la reforma de los subsidios, otro punto crucial de la campaña electoral, es una propuesta de ley en el Parlamento para modificar la ley anterior del gobierno de centro izquierda, de 2012 (la pésima Ley “Fornero”, nombre de la entonces ministra de dicho gobierno). Pero todavía las propuestas son volátiles e inciertas, más allá de las operaciones de propaganda y de maquillaje de quien proclama el “cambio”, pero que en los hechos perpetúa la situación en el mismo estado.

Se adolece de una verdadera elección para aplicar soluciones estructurales a favor de las clases trabajadoras que pongan en marcha la capacidad de innovación e impulsen la investigación científica y tecnológica, a través de una planificación en las inversiones públicas que se traduzcan en intervenciones programadas y estructurales.

La confusión reina en este gobierno de coalición que representa los intereses variados de la pequeña y mediana burguesía ascendente, los intereses económicos de los sectores de las grandes cooperativas y de la pequeña y mediana empresa, de los gremios artesanales (que han abandonado el centro izquierda para reposicionarse con M5S y LEGA), y de sectores populares y obreros atraídos por las promesas electorales como la renta básica, pero que tienen orígenes y raíces políticas muy diversas entre Lega y M5S.

Estamos frente a un Gobierno y un Parlamento que se rigen sobre la base de un consenso institucional, pero que en su interior tienen profundas diferencias de perspectiva. Tras muchas de las propuestas que hacen, deben corregir constantemente sus declaraciones, y por encima de todo, se eleva fuerte la voz del Ministro de Interior y viceprimer ministro (y secretario de la Lega), Matteo SALVINI, que arremete contra la inmigración, contra la emigración de otros países hacia Italia, que usa como caballo de batalla, a través de una campaña mediática constante, con el objetivo de sacar rédito al fenómeno de la inmigración (el famoso enemigo externo), acusándola de ser la causa principal de los desastres y los sufrimientos de los trabajadores y trabajadoras italiano-as.

Las declaraciones y un uso masivo de las redes sociales, cabalgan a sus anchas por la Lega. Antiguos eslogan de la derecha (el trabajo y la casa para los italianos…la supremacía de la raza “itálica”), son las primeras señales de un cambio a peor, parecido a aquel que nos llevó en los años 20 del pasado siglo, a la dictadura fascista y reaccionaria.

¿QUE CAPACIDAD TIENE EL SINDICALISMO DE BASE DE INFLUIR EN LAS SITUACIONES LABORALES?

Por desgracia el complejo y variado proceso del “sindicalismo de base” (del cual como USI nos diferenciamos claramente debido a nuestro modelo auto-organizado y auto-gestionado muy cercano al del sindicalismo revolucionario, con unos principios y unas buenas praxis que venimos practicando desde nuestra fundación en 1912), no va acompañado a menudo por una conciencia social de clase y de transformación social, pero sí del arrojo de pequeños grupos políticos, incluso dirigentes de la c.d. “izquierda revolucionaria”, o de instancias específicas de grupos de trabajadores y trabajadoras de algunas partes de Italia, factores todos ellos, que limitan mucho las potencialidades, manteniendo el clásico y viejo sistema de sindicato como “correa de transmisión” de los grupos políticos organizados.

Ese factor provoca también la dificultad para articular campañas y movilizaciones eficaces y conjuntas, con una fragmentación que despliega sus efectos dañinos, incluso cuando seria necesaria la proclamación de luchas y huelgas generales, con la unión entre sectores laborales movilizados en función de sus objetivos de resistencia y de supervivencia social.

Un verdadero derroche de energías y de potencialidad que provoca cierta desconfianza entre las clases trabajadoras, como para romper con el sindicalismo confederal y establecido, con aquel “colaborador” con los nuevos aparatos de poder y de mayoría política de gobierno, hacia un recorrido de sindicato conflictivo de base, desde USI sin embargo deseado, que gire hacia la auto-organización y la autogestión de luchas y por una sociedad distinta.

A pesar del empeño de USI, que mantiene con dificultad y cansancio una actividad sindical y social, en coherencia con prácticas dirigidas hacia la auto-organización, diferenciándose del sindicalismo de base, así como de los pocos sindicatos en lo que existe una presencia de activistas de origen libertario, en la situación actual no ha sido posible confluir en algunas huelgas generales y campañas permanentes con objetivos muy específicos ( lucha contra las privatizaciones, contra la liberalización de los servicios públicos y estratégicos, contra el régimen impuesto de precariedad, como si esta fuese un estilo de vida, no solo laboral…campañas contra las discriminaciones de género en el trabajo). Un ejemplo negativo lo observamos el 18 de marzo, en donde todas las fuerzas del sindicalismo de base, de clase y alternativo no fueron a una. La decisión de USI fue la de dar cobertura de huelga general al movimiento de lucha de las mujeres en Italia, uniendo “la lucha de clase contra el capitalismo” a la lucha “contra la discriminación de género”.

Muchos sindicatos de base actuaron con declaraciones y actos públicos para sabotear esa jornada de huelga general, con argumentos incluso peligrosos de cara a futuras movilizaciones (…”lo trabajadores no han entendido”, o “las motivaciones especificas de lucha de algunas categorías, como los profesores…no tienen cabida en huelgas generales de esta clase…”).

Demasiado a menudo el sindicalismo de base, en lugar de favorecer una visión colectiva y confederal, sirve solo a determinados personajes, haciendo muy difícil que cuajen nuestras propuestas de pactos federales y de lucha. Una situación que de momento, no parece fácil de superar para poder llevar a cabo procesos de unidad de acción real. Incluso en el caso de poder mantener las diferencias estructurales del modelo organizativo, del funcionamiento interno y de las alianzas, esta pluralidad, en lugar de ser riqueza, y constituir un instrumento a favor del mantenimiento de las reivindicaciones de las clases trabajadoras y de los sectores populares explotados, aparece como un elemento de desconfianza y división.

¿QUÉ ES LA USI, COMO FUNCIONA Y EN QUE SECTORES ESTÁ ESTRUCTURADA?

La elección de la USI es la de ser cualquier cosa distinta al “sindicalismo de base”, reivindicando su recorrido histórico, la propuesta del 1912 de una confederación che tuviera como base la lucha de clase con el objetivo de acabar con el sistema capitalista, y por lo tanto, dentro de su coherencia respeta las distintas opciones organizativas y de intervención en los lugares de trabajo o incluso en los distintos territorios, así como la independencia y la autonomía de fuerzas políticas, partidos, grupos o colectivos. Ello ha derivado en que hace 23 años haya habido varias escisiones, incluso a nivel local.

Todos-as aquellos que han continuado el largo recorrido de reactivación de la antigua USI fundada en 1912, con sus principios y prácticas auto-organizativas, autogestionadas, autofinanciadas, independientes y solidarias, han facilitado la gradual recuperación de la actividad de la USI a nivel nacional, a pesar de que la presencia organizada sobre el territorio no ha conseguido aún dar cobertura a todas las ciudades y regiones.

Organizarse con la estructura sindical de la USI en lugares de trabajo públicos o privados, en barrios de las grandes ciudades o en los territorios del norte o del sur de Italia, devastados por la especulación y por grandes obras inútiles, por deslocalización de la producción, no es fácil. Y si no se tiene una estructura interna organizada, con funcionarios y sindicalistas liberados, todo resulta más agotador con respecto a los sindicatos tradicionales establecidos, que delegan en los funcionarios con sueldo, favoreciendo la creación de grupos clientelares de presión incluso en el interior de ese sindicato

Nuestra Confederación sindical, por su honestidad y coherencia, ha tenido y se ha ganado a pulso una cierta credibilidad y amabilidad, incluso entre sectores de trabajadores y trabajadoras que no están sindicados, o están inscritos en otros sindicatos, por la actividad constante que desarrolla en información, formación, asesoramiento y colaboraciones, sobre múltiples aspectos y problemas a nivel local e incluso nacional.

Nuestras sedes y puntos de información en los que se efectúan actividades de consulta y apoyo, tanto a nivel individual como colectivo, están abiertas y disponibles y han resuelto a menudo controversias que otros sindicatos no han sabido (o no han querido) afrontar. La gran cantidad de personas que se dirigen a USI para solicitar asesoramiento, información, ayuda o apoyo concreto a través de internet es muy superior al número de afiliados. Y muchos de los trabajadores que utilizan nuestros servicios están afiliados a otros sindicatos, a menudo sindicatos de base.

La actividad se estructura a partir de la secretaría nacional confederal, que es general y es consciente del empeño que ponen las federaciones de Roma, de Milán, de Udine, con una tarea continua y constante de apoyo a las federaciones, a los inscritos-as en otras ciudades distribuidos por toda Italia, desde Genova a Sicilia. USI tiene menos inscritos de los que podría si, en el caso de que cada vez que atendiese una consulta, solucionase una controversia o ganase una batalla, esto llevase aparejado la afiliación sindical.

La decisión de establecer una Secretaría colegiada (elegida oficialmente en los Congresos, el último celebrado en Udine en diciembre de 2017), compuesta por un Secretario general estatal, que ejerce la representación legal y es garante de los principios estatutarios del 1912, y apoyada por un trabajo colectivo de individuos y grupos, han conseguido continuar con la actividad, conforme al proyecto de la antigua USI, fiel a los principios de la 1ª Internacional, que con un efecto lento, pero constante, ha permitido reactivar la aparición de varias federaciones locales, completamente autogestionadas (como en el Lazio, en Lombardia, en Friuli Venecia, Liguria, Emilia Romagna, Piemonte, Puglia y Sicilia).

Existen asimismo, secciones e inscritos en otros territorios en los que no hay una estructura organizada a nivel regional, que se coordinan según las preferencias y las deliberaciones establecidas en los Congresos estatales que se realizan más o menos cada 3 años.

La Secretaria general estatal colegiada y las distintas secretarias regionales o locales, están reforzadas por el ejecutivo nacional y las sedes locales, que desarrollan las funciones necesarias para que el proyecto y la organización confederal se apliquen.

Es fundamental la labor de los delegados sindicales, presentes en las distintas empresas y sectores, ya que es el primer eslabón dentro de los lugares de trabajo. Existen además, las llamadas “Cámaras del trabajo auto-organizadas”(una tradición reanudada hace muchos años que proviene de la antigua USI de 1912) y los puntos de información laboral (infolavoro), para intervención a nivel territorial en aquellos sectores de trabajadores y trabajadoras que no tienen un empleo fijo o para aquellos lugares en los que no están presentes estructuras sindicales de la USI.

La USI está presente dentro del sector del empleo público, en las administraciones locales (Ayuntamientos y Administraciones territoriales). Goza además de representación en el sector educativo público, en sectores privados de servicios, comercio y turismo y en diversas fábricas e industrias del norte. Aquí el compromiso de la USI va más allá de la actividad sindical, organizando actividades de naturaleza socio-culturales encaminadas a fomentar entre otras cosas, la independencia y la emancipación de las clases trabajadoras, en lo que llamamos “el saber obrero”. Además, existen asociaciones federadas con las que mantenemos convenios y cuyo ámbito de actuación es la difusión de la cultura y fomentar la convivencia y la inclusión social, a través de presentaciones de libros, ciclos de cineforum, asambleas territoriales, jornadas de naturaleza gastronómica, etc. Su ámbito de actuación se localiza preferentemente en ambientes deprimidos socialmente, como pueden ser algunos barrios periféricos de las grandes ciudades o centros pequeños.

¿CUÁLES HAN SIDO LAS INICIATIVAS MÁS IMPORTANTE EN EL ÚLTIMO AÑO?

Como ya hemos dicho antes, destacamos la huelga del 8 de marzo del 2018 (convocada también en el 2017) y algunas reivindicaciones a nivel nacional con el objetivo principal de luchar contra la precariedad laboral de los trabajadores-as en las escuela pública, en las cooperativas sociales, en las de asistencia socio sanitaria o en las de acogida a inmigrantes. También resaltamos las movilizaciones al lado de aquellos que trabajan en empresas de gestión de servicios públicos que se pretenden privatizar. O luchando a favor de trabajadores del diferentes sectores, como el de la limpieza, el sector industrial en Friuli, el sector comercial y de servicios. Además, somos muy activos en campañas antirracistas y antifascistas mediante una presencia constante en los medios de comunicación, en coordinación con otros grupos a nivel estatal, que nos facilita la organización de huelgas como la próxima general convocada para otoño.

¿QUÉ PROBLEMAS DETECTAIS CUANDO SE CONFLUYE Y SE TRABAJA EN COMÚN CON EL SINDICALISMO DE BASE?

Hoy en día es difícil pensar en pactos, ya sea a nivel federal o de unidad de acción, o cualquier otro entre las diversas estructuras sindicales. Las próximas huelgas convocadas en otoño contra el gobierno actual y sus propuestas imaginativas, pero irreales, están dividiendo al sindicalismo de base y al alternativo en más bloques, a pesar de nuestra disponibilidad para formar una única plataforma social compartida.

Pero como hemos venido haciendo en los últimos 20 años, tanto a nivel europeo, como en el ámbito internacional, buscaremos apoyo y coordinación que hagan visible la lucha. USI no cree, por todo lo que venimos exponiendo, que sea posible alguna forma de confluencia con otros sindicatos, o la creación de un sindicato único, alternativo a CGIL ,CISL, UI o UGL. Y ello porque no se garantizaría la independencia interna, ni un proceso real de respeto hacia la pluralidad o hacia las diversas sensibilidades y los procesos autónomos en el contexto de la lucha de clase y la solidaridad internacional e internacionalista.

¿QUÉ RELACIÓN EXISTE CON EL RESTO DEL MOVIMIENTO SOCIAL?

La USI han mantenido siempre relaciones con movimientos específicos y sectoriales, como aquellos que promueven el derecho a la vivienda, los que defienden los “bienes comunes” (agua, transporte, energía), los que organizan campañas antirracistas y antifascistas, los movimientos que luchan por los derechos de las mujeres…Por desgracia, en Italia no existe actualmente ningún movimiento social de naturaleza transversal y general, al cual, un sindicato como USI pueda ayudar y apoyar. Sin embargo, existen movimientos específicos que están activos, de carácter nacional y sobretodo local, que por efecto del proceso avanzado de descomposición social, no acaban de ser efectivos para formar una oposición consolidada.

Demasiado a menudo los movimientos cuyo origen está en bases auto-organizadas y auto-gestionadas, con una presencia de activistas de origen libertario, se topan con muchas dificultades para extenderse del nivel local al estatal, o para unirse a otros movimientos presentes en el territorio. Ello limita la capacidad para desarrollar conflictos sociales o “ conflictos de clase”, con el riesgo de permanecer confinado en una dimensión local, o de terminar absorbido por partidos o grupos organizados que reducen el potencial de cambio y de transformación.

En estos meses por ejemplo, en Roma, se está trabajando en la creación de una mutua auto-gestionada, dirigida a asociaciones, cooperativas o espacios sociales, con objetivos de apoyo común y de obtener créditos solidarios, en contraste a la clásica gestión bancaria y de aseguradoras. La intención es retomar la antigua tradición de las asociaciones de mutuo socorro del siglo pasado, basado en la cooperación y el apoyo al movimiento obrero y sindical.

USI ha mantenido relaciones con el movimiento libertario, colaborando y participando en algunas iniciativas.

¿QUÉ POSIBILIDAD CREEIS QUE PUEDEN TENER LAS INICIATIVAS DE COORDINACIÓN ANARCOSINDICALISTA O SINDICALISTA REVOLUCIONARIO EUROPEO COMO LA COORDINACIÓN ROJA Y NEGRA O LA RED EUROPEA?

Como ya he dicho, para USI la reconstrucción y el refuerzo de una unión estable de redes sindicales y de organizaciones a nivel internacional y europeo, es de una importancia estratégica.

Se considera útil tanto la red europea del sindicalismo alternativo, como el de base, que desde hace tiempo está bloqueada, en parte por la creación de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Lucha (RSISL), de relevancia mundial, pero que en la actualidad está limitada para poder afrontar de manera eficaz las cuestiones a nivel europeo, incluida la necesidad de poner en marcha un proceso organizativo y de unión que vaya más allá de la simple solidaridad con las luchas. Se necesita un sujeto que sea realmente alternativo y con representación oficial, combativo, que sea capaz de transmitir las reivindicaciones reales de los trabajadores y las trabajadoras de Europa; que sea una alternativa a la C.E.S., demasiado ligada a los sindicatos tradicionales y a las fuerzas políticas representadas en el Parlamento europeo. Hace años que la C.E.S. dejó de representar dignamente las reivindicaciones y las necesidades de los trabajadores que sufren las políticas equivocadas de la U.E. No se está afrontando adecuadamente la cuestión de la emigración-inmigración, en donde existe un debate de fondo en el que afloran intolerancia y racismo en el seno de los países europeos.

Por lo tanto, es muy importante iniciar un proceso de revitalización y reorganización de la Red Europea del sindicalismo alternativo de base, bien coordinado y que esté en condiciones de representar los intereses y las necesidades de las clases trabajadoras y de los sectores populares explotados que trabajan o viven en Europa y que sea una alternativa real a la C.E.S. No es necesaria la creación de otros Organismos nuevos que desarrollen esas tareas y funciones, sino reactivar la Red existente y que tenga entidad suficiente a nivel mundial, para no jugar un papel subalterno. Una Red que en su recorrido envíe señales claras de empeño y análisis sobre la “política sindical europea”, de intervenciones concretas, de mantenimiento de las luchas en curso, como ya ocurre en el sector del transporte ferroviario o aéreo. Una red que dé apoyo a las huelgas que se convoquen en empresas multinacionales y en aquellas que tienen sedes en varios países europeos; que esté presente en las movilizaciones que denuncien las diferencias salariales (que incluyan una propuesta de salario mínimo interprofesional europeo único); que exija condiciones de vida dignas, sin olvidar la cuestión “de género” y los derechos de las mujeres, tanto en el lugar de trabajo, como en el papel que juega en la sociedad.

En el Congreso nacional Confederal de USI que se desarrolló en Udine en diciembre de 2017, se concluyó que se debía reorganizar y reconstruir la Coordinadora Roja y Negra, con características marcadamente libertarias y cercanas al sindicalismo revolucionario, entre los sindicatos que a nivel europeo son afines y comparten criterios. Todo ello para dar un nuevo impulso y estimular el proyecto de intervención política y cultural con el compromiso de aquellas estructuras sindicales que tienen objetivos y fines parecidos, retomando la tradición de la Internacional, como se dijo en el Convenio de Saint Imier en el 2012, de corte mayormente autogestionado y libertario.

CUENTANOS QUE COSAS CONSIDERAIS IMPORTANTES PARA LOS TRABAJADORES Y LAS TRABAJADORAS ESPAÑOLAS.

Si queremos tener fuerza, tanto en España, como en Italia, para encontrar soluciones a los problemas del presente y del futuro, es fundamental no quedarse atrapado en el ámbito nacional. Por lo tanto, es prioritario participar en la organización de la Red del sindicalismo alternativo y en el de base a nivel europeo. Con ello se podría intentar revertir la degradación en la que se vive desde hace años, desarrollar luchas comunes a partir de las condiciones materiales, salariales, laborales y sociales, y contra el recorte de derechos básicos, y también organizar huelgas a nivel europeo. Sería un modo de visibilizar la oposición a las políticas antisociales y contra los trabajadores, que emanan del Parlamento Europeo y de la Banca Central Europea.

Sería importante tener una posición unitaria en la Red, reforzándose mano a mano con otras fuerzas sindicales combativas y alternativas que estén dispuestas a colaborar, ya sea a titulo informativo, o apoyando campañas sobre temas generales o específicos, con la elaboración de documentos de análisis sobre la situación europea y el perfil de los cambios en el mercado de trabajo, sobre derechos y luchas sindicales y sociales comunes y sobretodo, desarrollar proyectos de transformación y de intervención.

Sería además muy importante, el intercambio de experiencias y buenas prácticas concretas de proyectos que desarrollen modelos productivos y sociales de origen libertario y de corte auto-gestionado, y que abarquen cuestiones relativas por ejemplo, a modelos comunitarios de vida, a la cuestión del derecho a vivir, a la cooperación productiva y de servicios, a la ayuda mutua y a la solidaridad para llevar adelante proyectos específicos de desarrollo sostenibles, autofinanciados, como alternativa al mecanismo que lo reduce todo a mercancía y a explotación de las personas y de la naturaleza. Esto entra en consonancia con la cuestión tratada con anterioridad sobre la reorganización de la Coordinación Roja y Negra.

Para USI, salir de recorridos internos y nacionalistas, es el método y el camino más oportuno de seguir, fatigoso sin duda, necesitado de grandes dosis de empeño, paciencia y tenacidad y con un recorrido a largo plazo, pero coherente con el principio de que “ LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES Y DE LAS TRABAJADORAS SERÁ OBRA DE ELLOS Y ELLAS MISMAS, O NO SERÁ”.

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