Entrevista a dos activistas de Cararabanchel recientemente detenidos en protestas sociales

Una deriva especialmente peligrosa cuando, insistimos, la policía ya abusa, en su práctica cotidiana de sus poderes y atribuciones. Como ejemplo de abusos y arbitrariedades recogemos los relatos de dos compañeros de Carabanchel, Jorge y Jota, detenidos ambos el viernes 27 de junio, uno por la mañana y otro por la tarde en sendas protestas. En situaciones diferentes pero sometidos a arbitrariedades similares.

«Como no hay cámaras la gente que está resistiendo, ese grupo sufre golpes y malos tratos»

Jorge, actualmente acusado de desobediencia, resistencia y atentado a la autoridad, fue detenido durante un stop desahucio, una acción de desobediencia civil para intentar parar un desahucio, en este caso el tercer intento por parte de la comisión judicial y de la Kutxa de echar a una familia de esa casa. La solidaridad vecinal y la movilización habían conseguido paralizar los dos intentos anteriores. Así que para ese día se esperaba un importante despliegue policial.

APC: ¿cómo fue el desalojo?

Jorge: Numeros@s activistas nos habíamos concentrado en la entrada de la casa ya desde la noche anterior. A las 6:15 AM aparece una importante dotación policial (UIP, los mal denominados «antidisturbios»). Una docena de personas aproximadamente se encierra en el portal del edificio mientras otro grupo de un número similar permanece ante la puerta del portal. La policía desaloja rápidamente al grupo que había fuera del edificio y los echa fuera del cordón policial. Entonces se va formando una concentración delante de la fila de policías. Alrededor de las 8:30, aún sin que llegara la comisión judicial, la policía entra en el portal; un vecino que tenía que ir a trabajar abre la puerta al salir del portal y la policía aprovecha para entrar. Una vez dentro desalojan a la prensa y reporter@s en un acto de dudosa legalidad con el que consiguen que no haya ni fotos ni vídeos de lo que sucede en las escaleras. Y desalojan a la gente que está en el rellano y en la escalera. Como no hay cámaras la gente que está resistiendo ese grupo sufre golpes y malos tratos: presentan contusiones, brechas y chichones. La policía les ha golpeado contra las paredes… Tres personas de este grupo son detenidas. El resto son expulsad@s fuera del cordón policial.

APC: ¿cual es, si la sabes, la actual situación de la familia desahuciada?

Jorge: Por lo que me han dicho, la familia ha sido acogida por unos familiares: ahora se hacinan dos familias en un pequeño piso, en unas condiciones que, me imagino, no son las mejores para una familia con tres menores ni para nadie.
Es escandaloso que los poderes públicos no faciliten una alternativa habitacional a las personas desahuciadas. En un país con más de tres millones de casas vacías los poderes públicos gastan dinerales astronómicos en el rescate bancario pero no hacen nada por garantizar el derecho a la vivienda.

APC: ¿qué pasó durante el desahucio para que siete personas fuerais detenidas?

Jorge: Una de las claves de la jornada es que el desahucio de una familia con un bebé de apenas 20 días de edad, es un caso especialmente dramático. Pese a lo doloroso del caso, algunos policías del dispositivo del desahucio, tal y como se puede observar en distintas fotografías tomadas esa mañana, están bromeando y burlándose, llegando a las carcajadas en
ocasiones. Eso enciende la cólera y las personas que están fuera se lo recriminan. Entonces la policía trata de llevarse a alguna de estas personas y llegan a cargar.

APC: Las detenciones ¿cómo se producen?

Jorge: Pienso que las detenciones, como sucede muy a menudo en estos casos, tienen un componente importante de arbitrariedad y casualidad; podían haber detenido a cualquiera. Así, de la carga policial contra quien se agrupa en el exterior somos detenidas tres personas más. Podía haber sido cualquiera otra, podían haber sido más, podían no haber sido ninguna. En la carga hubo numerosas personas heridas, especialmente de golpes de porra.
A mí no me pasa nada. Permanezco tranquilo y sereno. En ningún momento hago aspavientos ni me revuelvo ni manoteo ni nada. La acusación de atentado es una majadería. Igualmente lo es la acusación que algunos medios de comunicación filtraron de que le habíamos intentado arrebatar la pistola a un policía. Me sorprendió muchísimo cuando la oí. ¡Ni siquiera aparece en el atestado policial! Las acusaciones no son distintas de otros montajes policiales como los que hay documentados e insisten en la dinámica de las acusaciones policiales infladas o inventadas para criminalizar la protesta social.
En el momento en que ya nos tienen detenidos sí que me dan empujones y manotazos y me ponen las esposas de dolorosamente fuerte, pero no sufro ningún otro tipo de violencia.

APC: Una vez que os detienen ¿cual fue vuestro periplo?

Jorge: Nos trasladan a la comisaría de Usera donde realizan los trámites de la detención. Cuatro de las seis personas detenidas necesitan de asistencia médica por tener brechas y contusiones. Yo no. Antes de medianoche nos trasladan a la comisaría de Moratalaz. Allí se da la peculiaridad de que no nos permiten ir al baño en toda la noche. Algunas de las personas detenidas con la que compartimos celda se quejan y terminan orinando en la propia celda, fue muy desagradable. De ahí a primera hora nos trasladan a los juzgados de Plaza Castilla. Yo permanezco todo el tiempo que estoy detenido me dejan sin gafas. Además de no ver, si estoy mucho tiempo sin ellas además me dificulta concentrarme y me da dolor de cabeza.

APC: ¿Tras pasar ante el juez quedáis en libertada acusad@s de..?

Jorge: La acusación es de desobediencia, resistencia y atentado a la autoridad para las tres personas detenidas fuera del edificio y de desobediencia y resistencia para las otras tres detenidas en el rellano de la escalera del edificio.
De la declaración ante el juez me sorprende su extraordinaria brevedad: apenas dos preguntas muy breves y en apenas un minuto hemos cumplido con el trámite. Estar 27 horas detenido para una declaración tan breve… ¿no podíamos haber declarado el propio viernes y ahorrarnos un día entero de detención?
Quería aprovechar la oportunidad para agradecer de todo corazón la numerosa solidaridad que he recibido por parte de distintas personas de muy variados colectivos. Y también agradecer su esfuerzo a Manuel San Pastor, abogado de la PAH, que se ocupó de mi defensa de forma altruista por compañerismo.

«Si estamos organizadas y mantenemos espacios de confluencia que permitan la organización podemos sacar partido a cualquier problema que nos ponga el poder establecido, incluido el de la represión.»

Jota fue detenido cuando participaba en una manifestación contra el proyecto de ley del aborto ante el Ministerio de Justicia, en Madrid. Era un viernes por la tarde y la protesta había sido convocada ante la muy concreta posibilidad de que la ley se aprobara en el Consejo de Ministros y, aunque finalmente no fue así, se decidió mantener la convocatoria.

APC: ¿Cómo fue el momento de identificación y detención por parte de la policía?

Jota: Fue al finalizar la concentración. Cuando la gente se estaba dispersando porque ya se había restablecido el tráfico hubo un encontronazo entre una señora y un grupo de agentes UIP. En un momento dado, el agente que finalmente terminó por detenerme, pasó por delante de mí y me empujo de la acera. Yo le dije que se tranquilizara y cogí el móvil para hacerle una foto a su número de placa. Al verme, pensó que le estaba grabando y comenzó a darme manotazos en la mano y a intentar quitarme el teléfono. Yo le dije que no podía quitarme el móvil sin una orden judicial y que, aunque no le estaba grabando, estaba en el derecho de hacerlo si lo estimaba oportuno, y que sólo una vez publicadas las imágenes él podía denunciarlo. La respuesta no debió sentarle muy bien porque fue en ese momento cuando, tal y como se ve en los vídeos, me agarra del brazo y me empuja contra la pared. Una vez allí siguió forcejeando y me pidió la identificación. En ese momento recordé que no la llevaba encima, entonces le dije que no la tenía pero que tampoco tenía ningún problema en identificarme. Pero no me dio tiempo a decirle más. Los forcejeos continuaron y en un momento dado noté que me cogían del cuello. A partir de ahí poco más pude hacer. Noté que me asfixiaba y recibía golpes entre la multitud. Me llevaron contra uno de los furgones que había al otro lado de la calle y una vez allí volvieron a golpearme para ponerme las esposas.

APC: ¿Cómo justifican esta detención?

Jota: Tras meterme en el furgón, me dijeron que me iba detenido por haber agredido a un agente. Los cargos que se imputan son resistencia y atentado a la autoridad. El agente estaba bastante alterado y no paró de repetirme que me iba detenido porque le había dado un puñetazo y un codazo.

APC: Tuviste la sangre fría de escribir un tweet de camino a la comisaria, ¿crees que pueden ayudarnos las redes sociales en este tipo de situaciones?

Jota: Lo hice precisamente para quitar tensión al asunto con un poco de humor y tranquilizar a la gente que se había quedado preocupada. Por desgracia estamos bastante acostumbrados a vivir este tipo de situaciones y, aunque era la primera vez que me pasaba, conocía el procedimiento que padecen normalmente los detenidos. Entonces, cuando supe que me llevaban directamente a Moratalaz decidí escribir a un amigo para que el resto supiera que no iba a la comisaría de Leganitos y de paso mandar un mensaje de tranquilidad. Es bastante delicado, pero en muchos casos no me gusta como solemos gestionar colectivamente la represión. Veo necesario invertir todo el tiempo y las energías que hagan falta para denunciar casos especialmente graves como las preventivas que hemos vivido estos últimos meses, pero en muchas otras ocasiones prefiero no desviar la atención ni entrar en el juego que nos proponen. Creo que no hay mejor forma de apoyar a un detenido que continuar reivindicando con más fuerza la causa que provocó su detención, y que muchas veces, aunque lo hacemos con la mejor de las intenciones, nos dejamos llevar por lo emocional, desviándonos del objetivo primero que nos empujó a la calle. No sé, es un tema delicado, pero en cualquier caso mi intención con esos tuits iba un poco por ahí: restar importancia a la detención para que el foco mediático siguiera siendo la Ley del aborto, no la violencia o la represión.

En cuanto a la importancia de las redes sociales para este tipo de situaciones, pues me parecen fundamentales. Gracias a las nuevas tecnologías de la información y a la socialización de prácticas como el periodismo ciudadano hemos conseguido establecer una red de cuidados colectivos que nos protegen no sólo judicialmente -no hay más que ver la cantidad de juicios ganados por Legal Sol gracias a la aportación de imágenes tomadas por la ciudadanía- sino también en el plano comunicativo. Un buen uso de internet y estas herramientas, junto a una buena organización colectiva, permiten romper con el monopolio de la información que tienen los mass media y tomar un papel protagonista en la formación de opinión pública.

APC: En este fin de semana se produjeron más detenciones en otras protestas, ¿crees que hay un aumento de la represión?

Jota: Yo creo que la represión siempre ha sido parecida, ahora nos enteramos más. Puede que lo ocurrido en las marchas del 22Marzo y el bombo mediático que se dio a los agentes heridos haya aportado un plus de tensión y violencia en el seno de las fuerzas de seguridad, pero para mí
el problema sigue siendo el mismo: la impunidad que tienen para campar a sus anchas. No obstante, vuelvo a lo de antes, prefiero pensar en otras cosas antes que en la represión. Cuento de antemano que las fuerzas de seguridad y el sistema que las protege son así, y prefiero invertir mi tiempo en imaginar mecanismos de participación colectiva que nos permitan ser más ejerciendo desobediencia en la puerta de desahucio o pensando juntas cómo construir mecanismos e instituciones que posibiliten cambiar nuestras vidas, que al final es lo que nos interesa.

APC: ¿Crees que este tipo de actuación policial consigue acallar la protesta o por el contrario hace que más gente salga a la calle?

Jota: Yo creo que en buena medida sí ayuda a que más gente tome conciencia del problema, pero en cualquier caso creo que no es la violencia policial la que lo provoca directamente, sino nuestra capacidad de visibilizarlo. Mi detención, por ejemplo, no hubiese supuesto una oportunidad de evidenciar la impunidad policial si en ese momento no hubiese habido varias cámaras grabándolo. Algunas eran de colectivos que se dedican profesionalmente a la comunicación y otras eran amateur, pero todas estaban allí porque son parte de la red que hemos conseguido montar en estos años. Conclusión: si estamos organizadas y mantenemos espacios de confluencia que permitan esa organización podemos sacar partido a cualquier problema que nos imponga el poder establecido, incluido el de la represión.

 

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