Entrevista a Benet Salellas: «Quien pretenda simplificar que la CUP con la cuestión independentista tiene suficiente, se equivoca»

El diputado de la CUP no ve a Mas de nuevo sometiéndose a la urnas pero no descarta que «pueda tener un papel como presidente de esa futura república»

Salellas advierte que el voto de la CUP a los presupuestos de Junts Pel Sí no está decidido: «es una decisión que va a ser muy compleja»

Benet Salellas está cansado. También lo están sus compañeros de la CUP, después de meses de negociación y exposición pública que han concluido en el acuerdo ‘in extremis’ que permite ya un Gobierno de Junts Pel Sí y evita elecciones en Cataluña. En esa presión ve este abogado explicación a la «precipitada» decisión de Antonio Baños de anunciar una dimisión de la que parece haberse arrepentido.

Cansados pero contentos. «Q ue Mas no sea presidente significa una victoria clarísima», asegura Salellas. La conversación se produce por vía telefónica, pocos minutos después de que Carles Puigdemont se convirtiera en president gracias al voto de ocho diputados de la CUP, entre ellos el del propio Salellas. 

Puigdemont es el nuevo president de Cataluña ¿Ahora qué?, ¿cómo se inicia la desconexión? ¿Qué va a pasar estos 18 meses?

Esto responde sobre todo a la hoja de ruta con la que se presentó a las elecciones la gente de Junts Pel Sí y tiene que ver con la preparación de las estructuras de Estado que están centradas en crear una Agencia Tributaria Catalana y en crear una Agencia Catalana de Protección Social, como paso necesario para poder crear una desconexión real.

Dentro del plazo de 30 días hay que empezar ya a debatir las propuestas de ley relativas a la Agencia Tributaria Catalana, a la Agencia de Protección Social y a la Ley de Proceso Constituyente, que es la que va a regular el proceso de creación de la nueva constitución y todo el régimen de transitoriedad jurídica, una vez se haya proclamado la independencia con las elecciones constituyentes.

Rajoy ha comparecido para afirmar que «no le faltará firmeza» para evitar que todo esto suceda. ¿Espera que Madrid empiece a mover ficha suspendiendo de sus funciones a los 21 cargos que ya están apercibidos por el Constitucional?

Esto es un parlamento. Esto no es cualquier cosa. Es un parlamento soberano y tiene capacidad legislativa y no hay ningún tribunal que pueda suspender la soberanía de un parlamento legislativo. Este parlamento, si lo consideran sus componentes que han sido elegidos en un proceso democrático, va a elaborar las leyes que considere pertinentes. Yo tengo claro que el acuerdo político que abre esta legislatura dice que van a existir estas leyes.

¿Cómo se hace esto cuando enfrente tienen a un Gobierno del Estado que quiere impedirlo a toda costa? 

La voluntad popular siempre triunfa más tarde o más temprano. Si una mayoría popular quiere crear una república catalana pues esa república va a existir. Lo óptimo sería que fuese en un proceso negociado. Si no lo es y se nos aboca a la unilateralidad pues se hace más complejo y será necesaria la mediación de la comunidad internacional.

¿Qué sea un proceso negociado es algo que la CUP ya da por perdido?

No es que lo demos por perdido. Para nosotros, evidentemente, la posibilidad de consensuar, hablar y pactar forma parte de nuestra cultura política de forma muy importante. Lo que no queremos es pensar que con el Gobierno que tenemos en el Estado esta posibilidad esté encima de la mesa, porque ya hemos visto que no hay posibilidad de negociar nada que tenga que ver con la creación de una república catalana. Lo veo difícil pero nosotros no vamos a decir ‘o negociamos o nos cruzamos de brazos’. Nosotros o negociamos o vía unilateral.

Dice usted que han enviado a Mas y al ‘pujolismo’ a la papelera de la historia pero viendo a Mas en el Parlament y escuchando a Puigdemont, ¿cree que en Convergencia lo han entendido igual que ustedes?

Creo que los movimientos sociales y la movilización popular en Cataluña hace años que viene centrando en la figura de Mas como símbolo de las políticas de austericidio y antisociales. Que Mas desaparezca como presidente del Gobierno en Cataluña significa una enmienda a la totalidad a este tipo de políticas. Para nosotros eso es mandar a la papelera de la historia ese modelo económico.

Todo esto tiene sus matices pero en la perspectiva simbólica de la lucha contra los recortes, que Mas no sea presidente significa una victoria clarísima.

¿Debería extrañarnos mucho que Mas reaparezca dentro de 18 meses?

Yo creo que Mas no puede volver. Creo que su etapa política ya fue y es un personaje muy tocado por ser el delfín político de Jordi Pujol. Me sorprendería mucho que tuviera suficiente apoyo popular para volver a entrar en las elecciones. En un ciclo electoral es muy difícil que podamos verle de nuevo, otra cosa es que pueda tener un papel institucional como expresidente o que incluso pueda tener un papel como presidente de esa futura república.

Disculpe. Explíqueme esto de que Mas podría ser el presidente de la república de Cataluña.

Creo que en este proceso constituyente que estamos empezando habrá que decidir de que instituciones nos dotamos en esta república catalana. Yo no descarto que si el parlamento así lo considera que él pueda tener algún título a cargo meramente simbólico.

Todo esto es a efectos de hipótesis. Lo que quiero decir es que él ha dicho que quería continuar teniendo una vida política y, por lo tanto, es posible que las instituciones catalanas le den algún tipo de institución política. Habrá que discutirlo y habrá que ver a dónde va eso.

Le hablo ahora de otra persona más cercana a usted. Dice Antonio Baños que ahora está dispuesto a replantearse su dimisión si la CUP le pide que no se vaya. ¿Se lo van a pedir?

Este es un tema que no lo podemos resolver hoy. La organización deberá valorarlo y decidir lo que considere. Yo no soy más que otro peón y no sé lo que va a decidir la organización.

¿A qué cree que responde el cambio de Baños sobre su propia persona y sobre su dimisión? 

Habría que preguntarle a él. Yo lo que tengo claro es que hemos estado tres meses todos sometidos a una presión pública muy importante y esa presión a veces es traicionera. Eso quizá puede explicar, en algunos momentos, algunas decisiones precipitadas.

En el caso de que Junts Pel Sí presente unos presupuestos que avancen en la Hacienda catalana pero que contemplen recortes en sanidad o educación, ¿Qué hara la CUP a la hora de votar? 

El pacto es un pacto de estabilidad que está vinculado a la materialización de esa hoja de ruta hacia la república catalana. Todo lo que vaya en este sentido, tiene nuestro apoyo. Todo lo que sean decisiones de contenido ideológico que represente un planteamiento de ideas que nosotros podemos no compartir habrá que valorarlo en cada momento.

La decisión sobre los presupuestos es una decisión que va a ser compleja, que no la podemos resolver ahora en un sí o en un no en base a hipótesis y habrá que valorar en su momento.

Quien pretenda simplificar que la CUP con la cuestión independentista tiene suficiente, se equivoca. Nuestra posición firme en contra de las políticas neoliberales continúa siendo vigente, hoy mañana, con este pacto y con todos los que hagan falta.

¿Qué se ha dejado la CUP en el camino con una decisión tan arriesgada como permitir el Gobierno de Junts Pel Sí?

Cualquier intervención política que sea profunda es arriesgada siempre. Lo cómodo es quedarse en ‘la cultura del no’ y en una posición de comodidad política y crítica del Gobierno. Nosotros estamos por ser un actor se construcción de la república. Es arriesgado. Podemos habernos equivocado y no pasa nada.

Si nos hemos equivocado habrá que rectificar y corregirlo. Yo no tengo ningún problema en ir decidiendo a partir de las circunstancias que se van poniendo encima de la mesa.

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