Entendimiento entre Colombianos

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“Todo lo que es, es también a modo de existencia en orden, y esto significa que con la existencia se da, igualmente, un derecho a ser, y a ser así como uno es; un derecho a la autodeterminación según el propio ser, respectivamente. Se tiene, entonces, que dejar que lo otro sea lo que es y como es.”

Mandato de tolerancia de Anaximandro.

La carta enviada por las FARC a los colombianos y colombianas por la paz, conlleva cuatro mensajes centrales­: el primero, referido a las garantías que debe brindar el gobierno nacional para posibilitar los actos humanitarios unilaterales como la liberación del cabo Moncayo, la entrega de los restos fúnebres del mayor Guevara y las pruebas de supervivencia de los 21 militares prisioneros de guerra. El segundo,la intención de las FARC de concurrir a acuerdos humanitarios que permitan liberar los prisioneros de guerra de las partes en conflicto. El tercero, la construcción de escenarios que conlleven a la exclusión de la población civil del conflicto armado, y el cuarto, la creación de condiciones para la búsqueda del entendimiento civilizado entre los colombianos.

La carta es importante, porque expresa la intención de realizar una eventual negociación del conflicto, que empieza por mermar el dolor de la guerra tanto a los combatientes como a la población civil, y finaliza en el tránsito de la guerra a la paz.

Claro es que la importancia de esas intenciones, no implica que sea para nada fácil su concreción, porque de acuerdo a la teoría de conflictos tendrían que abordarse en etapas, como la creación de una conciencia pública y el diagnostico del conflicto, el paso de la confrontación a la negociación, la búsqueda y la construcción negociada de soluciones, la definición y limitación de un acuerdo y su validación sociopolítica y jurídica, y la aplicación de los acuerdos.

Con las FARC, los procesos de negociación que se han intentado, fracasaron, por la debilidad de los referentes de identidad en que se desarrollaron; entendidos como la existencia de condiciones propicias para transformar el conflicto político-militar en conflicto político-institucional, que implica la consolidación de una conciencia colectiva de la realidad del conflicto, y la existencia de análisis previos y precisos que permitan caracterizar el conflicto, causas, características y niveles de polarización. Para lo cual debe implementarse una metodología dialógica, plural y pacífica, que implique el reconocimiento de las distintasaspiraciones de los actores como legítimas.

Un referente de identidad idóneo para solucionar el conflicto, solo se construye con la participación autónoma, reflexiva y neutral de la sociedad civil y la comunidad internacional, que deben tener como guía estricta de su comportamiento, una conciencia rigurosamente humanitaria, es decir, que entienda que su misión la constituyen la defensa de la vida, la libertad y la dignidad como elementos esenciales e innegociables, que le dan seriedad a un proceso.

Esa debilidad no se supera sumándose a las voces de uno de los actores que descalifica los finesque impulsa del actuar del otro, sino siendo conscientes que es la sociedad civil quien tiene la responsabilidad histórica en la construcción de esos referentes de identidad, que le den garantía y seguridad al proceso para superar la forma militar de resolución del conflicto. Los referentes de identidad deben ser el horizonte necesario para la concreción de los mínimos fundamentales de la convivencia civilizada entre los colombianos.

La debilidad de los referentes de identidad, permitiría explicar el porqué en los anteriores procesos se haya persistido en la lógica de la combinación de las formas de lucha, contestada con prácticas paramilitares, donde el mayor dolor ha tenido que padecerlo la sociedad civil.

Dicen los armados que quien quiere la paz tiene que prepararse para la guerra; la sociedad civil debería plantear, predicar y exigir que quien quiere la paz debe prepararse para la paz. Solamente de esta manera romperemos la dinámica guerrerista de los actores en conflicto.

El gobierno ha planteado la necesidad de realizar gestos de paz para avanzar, como la tregua unilateral por cuatro meses por parte de los alzados en armas; luego entonces es la hora de la participación de la sociedad civil para obligar a que de las palabras se pase a los hechos, desencadenado dinámicas que obliguen a encarar el proceso con seriedad, en donde lo fundamental para avanzar en la negociación con posibilidades para lograr la paz, es la construcción de fuertes referente de identidad.

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